Reseña: La Pastelería Rococó
Introducción
Luis XV reina en Francia y va a organizar un gran festival en los jardines de Versalles. Todos solicitan a gritos que les proporciones pasteles tentadores y deliciosos para el evento. No se trata solo de tu pastelería, sino de tener presencia en el festival más prestigioso de la época para aprovechar la oportunidad de ganar fama y prestigio eternos, así como de la posibilidad de conseguir el favor de los nobles importantes. Los jugadores representan a las pastelerías y a los pasteleros que preparan pasteles para vender y exhibir en el festival de los Jardines de Versalles. ¿Podrás superar a tus rivales y obtener un inestimable prestigio ante los nobles?

Así se nos presenta La Pastelería Rococó, un diseño de Stefan Malz y Louis Malz (Edo, Altiplano). Publicado por primera vez en 2026 por Eagle-Gryphon Games en una versión en inglés como una reimplementación de Rococó tras conseguir la financiación necesaria mediante una exitosa campaña de financiación mediante micromecenazgo. De las ilustraciones se encarga Fabrice Weiss (Savannah Park, Colors of Paris).
Se encuentra publicado en España por Maldito Games (aunque el juego es completamente independiente del idioma, a excepción del reglamento). Permite partidas de 1 a 5 jugadores, con una edad mínima sugerida de 14 años y una duración aproximada de entre 60 y 150 minutos. El precio de venta al público es 50€. Para esta reseña se ha utilizado una copia de la versión en español de Maldito Games, que la propia editorial nos ha cedido amablemente.

Importante: si ya conoces el juego y/o sólo te interesa mi opinión sobre el mismo, puedes pasar directamente al apartado de Opinión. Los apartados Contenido y Mecánica están destinados especialmente a aquellos que no conocen el juego y prefieren hacerse una idea general de cómo funciona.
Contenido
Dentro de una caja de cartón de dos piezas, de dimensiones 29,7×29,7×5,8 cm. (caja cuadrada similar a Ticket to Ride, aunque con menos fondo), encontramos los siguientes elementos:
- Tablero Principal a doble cara (de cartón)
- 5 Tableros de Jugador (de cartón)
- 2 Tableros de Bandeja de Horneo (de cartón)
- 136 Cartas (57×87 mm.):
- 20 Cartas de Empleado (4 de cada color)
- 86 Cartas de Empleados en Niveles
- 30 Cartas de Modo en Solitario
- Monedas (de valor 1, 2, 5 y 10) (de cartón)
- 11 Fichas de Bonificación de Mesa (de cartón)
- 6 Losetas de Bonificación Especial (de cartón)
- 50 Fichas de Ingrediente (de cartón)
- 45 Losetas de Receta (de cartón)
- 15 Fichas de Ingredientes Básicos (3 de cada color) (de madera)
- 85 Fichas de Propiedad (17 de cada color) (de madera)
- 2 Bolsas (de tela)
- Marcador de Jugador Inicial (de madera)
- 5 Hojas de Ayuda (de cartulina)
- 2 Hojas de Referencia (de cartulina)
- Reglamento

Mecánica
La Pastelería Rococó es un juego ambientado en la Francia de Luis XV, donde cada jugador dirige una pastelería que busca obtener el mayor prestigio durante un festival en los jardines de Versalles. A lo largo de cuatro rondas, los participantes gestionan un equipo de trabajadores representados por cartas de maestros pasteleros y asistentes. Al comienzo de cada una de las cuatro rondas que componen la partida se reponen las recetas e ingredientes del tablero y los jugadores seleccionan cuatro cartas de su mazo personal junto a dos nuevas obtenidas de las bandejas de suministro, descartando una para conformar una mano final de cinco cartas. Tras esto, se procede mediante una serie de turnos alternados en los que el jugador activo juega una carta para ejecutar una acción principal (restringida según el rango del empleado) y, opcionalmente, aprovechar el bonus indicado en la parte inferior de la misma. Las acciones permiten conseguir nuevas recetas o ingredientes, comprar materias primas como harina, azúcar y mantequilla, hornear dulces, decorarlos con coberturas o entregarlos para obtener monedas inmediatas o posicionarse en las mesas de presentación. También es posible contratar especialistas, despedir personal para ganar fondos o situar marcadores en puestos de servicio y espacios de nobles para asegurar ventajas estratégicas y puntos adicionales. Al finalizar las cuatro rondas, se suman los puntos por los dulces presentados, las mayorías en las mesas de presentación, el apoyo de los nobles y los diversos bonos acumulados en las cartas para proclamar al vencedor.
Conceptos Básicos
Comencemos por el Tablero Principal. Contiene diversos espacios numerados y zonas de exposición: un track de prestigio que rodea el perímetro, zonas de suministros para recetas (en la parte superior) e ingredientes (en la zona inferior izquierda), áreas de contratación de personal (en la zona inferior derecha) y cinco mesas de presentación con espacios para colocar pasteles. Cada mesa tiene asociado unos espacios para asistentes y en la parte superior derecha una zona para los nobles.

Cada jugador dispone de un Tablero Personal y los Marcadores de Materias Primas sirven para la gestión individual de las materias primas mediante tres tracks para contabilizar las unidades de harina, azúcar y mantequilla. Además, cuenta con espacios para almacenar hasta tres recetas, zonas de refrigeración para contener hasta dos pasteles recién horneados y un track lateral donde se registran las decoraciones aplicadas.

Las Losetas de Receta representan los distintos dulces que se pueden elaborar. La cara clara muestra el plato sin cocinar junto a su coste en monedas y los ingredientes necesarios para su elaboración; la cara oscura muestra el pastel terminado, su valor en puntos de prestigio y un espacio circular para un marcador.

Las Fichas de Ingrediente representan suministros especiales como huevos, miel o frutos secos. Tienen un uso dual: por un lado, se gastan para cumplir los requisitos de horneado de las recetas; por otro, su reverso muestra una marca de verificación que representa una «cobertura» o decoración. En este último caso, la ficha se coloca sobre un pastel horneado para transformarlo en una entrega decorada, lo que posteriormente permite desplazar la ficha al tablero personal para generar ingresos recurrentes.

Las Fichas de Propiedad son pequeños marcadores en los colores identificativos de cada jugador. Se utilizan para señalizar el control o la presencia del jugador en múltiples elementos del juego: se colocan en el track de puntuación, sobre los pasteles entregados en las mesas, en los puestos de servicio al personal, en los espacios de anfitriones nobles y en las losetas de bonificación. Su función es identificar a quién pertenece cada elemento para el cálculo de ingresos y la adjudicación de puntos durante el escrutinio final.

Las Monedas son el recurso económico del juego y se presentan en denominaciones de 1, 2, 5 y 10. Se utilizan de forma constante para sufragar los costes de adquisición de recetas, la compra de ingredientes y suministros básicos, la contratación de nuevo personal o el pago por ocupar puestos de servicio y espacios de anfitriones nobles. Al final de la partida, el dinero acumulado tiene una función secundaria de puntuación, convirtiéndose en puntos de prestigio según la cantidad sobrante.

Las Fichas de Bonificación de Mesa son losetas que se colocan aleatoriamente al inicio de la partida en los espacios designados de las mesas de presentación. Cada ficha está dividida en dos mitades: la parte clara indica un requisito específico (como el uso de un ingrediente concreto o un tipo de empleado) y la parte oscura muestra la recompensa asociada. Sirven para otorgar beneficios inmediatos, como monedas o recursos, a aquel jugador que entregue un pastel en esa mesa cumpliendo la condición exigida.

Las Losetas de Bonificación Especial se sitúan en la zona inferior izquierda del tablero principal y representan hitos u objetivos de prestigio. Muestran condiciones de final de partida, como tener presencia en todas las mesas o haber logrado un número determinado de decoraciones. Su función es permitir que los jugadores, al cumplir el requisito indicado, coloquen un marcador de propiedad para asegurar puntos de prestigio adicionales que se sumarán en el recuento final de la partida.

El elemento clave durante la partida serán las Cartas de Empleado, que representan al personal de la pastelería y se dividen en dos niveles de formación: Maestros Pasteleros, con fondo dorado y sombrero, y Ayudantes, con fondo plateado y sin sombrero. Cada carta permite ejecutar una acción principal según el rango del empleado y una acción de bonificación adicional en la parte inferior. Cada jugador comienza con un mazo particular de empleados y podrá contratar mas durante la partida. Estos nuevos empleados se encuentran organizados por nivel, además de disponer de unos empleados con condiciones especiales.

Por último, al comienzo de cada ronda los jugadores obtendrán dos nuevas cartas de empleado. Para escogerlos se utilizan los Tableros de Bandeja de Horneo. Muestran flechas que indican el sentido de rotación (horario o antihorario). Su función es facilitar el reparto de nuevas cartas de empleado entre los jugadores, permitiendo que cada participante elija una carta de cada bandeja antes de pasar el resto al siguiente compañero, asegurando un flujo ordenado en la formación de la mano de cartas de la ronda. Cada tablero indica cuantas cartas hay que colocar en cada bandeja en función del número de jugadores.

Con esto tendríamos suficiente.
Preparación de la Partida
- Se coloca el tablero en el centro de la mesa por la cara que corresponda al número de jugadores.
- Se introducen todas las losetas de ingrediente en su bolsa y se mezclan bien.
- Se realiza la misma operación con las losetas de receta en su bolsa correspondiente.
- Se mezclan las fichas de bonificación de mesa bocabajo y se coloca una aleatoria bocarriba en cada una de las cinco mesas del tablero; las piezas sobrantes se devuelven a la caja.
- Se separan las cartas de personal por niveles del I al IV y se baraja cada mazo por separado.
- Se forma el mazo general apilando el número de cartas indicado para la cantidad de jugadores, colocando las de nivel IV en la base y siguiendo con los niveles III, II y finalmente el I en la parte superior.
- Se revelan bocarriba bajo el tablero tantas cartas de personal con símbolo de asterisco como el número de jugadores más uno; el resto de cartas de personal se retiran de la partida.
- Se dejan las dos bandejas de horneado a un lado del mazo de personal.
- Se eligen dos losetas de bonificación especial al azar y se sitúan en sus espacios del tablero, retirando las demás.
- Cada jugador escoge un color y recibe:
- 1 Tablero personal que coloca en su zona de juego.
- 3 Marcadores de materias primas (que coloca en las casillas iniciales correspondientes).
- 17 Fichas de propiedad (coloca una en el track de puntuación en la casilla de valor 0).
- 4 Cartas de personal inicial para conformar su mazo.
- Se forma una reserva general con las monedas junto al tablero.
- Se escoge aleatoriamente al jugador inicial y se le entrega su marcador.
- El jugador inicial recibe 10 monedas y, siguiendo el sentido de las agujas del reloj, cada uno de los siguientes jugadores recibe una moneda más que el jugador sentado a su derecha.
¡Ya podemos comenzar!

Desarrollo de la Partida
Una partida de La Pastelería Rococó se desarrolla a lo largo de 4 Rondas. Cada ronda se divide en 4 fases.
Fase I: Preparación
Se procede de la siguiente forma:
- Ingredientes. Se retiran los ingredientes situados en las filas marcadas con una X. Las que queden sobre el tablero se desplazan hacia abajo y se rellenan los espacios libres extrayendo fichas de la bolsa.
- Recetas. Se retiran las recetas situadas en espacios con una X. Las que queden se desplazan hacia la derecha y se reponen los espacios libres con nuevas losetas extraídas de la bolsa.
Fase II: Seleccionar Personal
Se procede de la siguiente forma:
- Seleccionar personal propio. Cada jugador elige en secreto 4 cartas de su mazo de reserva (cartas no usadas). Si el mazo se agota, se baraja el descarte para formar uno nuevo.
- Se colocan sobre las Bandejas de Horneo el número de cartas de personal indicado según el número de jugadores (primero sobre la A y luego sobre la B).
- Seleccionar nuevo personal. Utilizando las Bandejas de Horneo (A y B), los jugadores draftean 2 cartas nuevas del mazo general, alternando el sentido de las bandejas. La Bandeja de Horneo A se pasa al jugador de la izquierda mientras que la Bandeja de Horneo B se pasa al jugador de la derecha. Si un jugador tuviese frente a sí las dos bandejas, debe escoger de una y pasarla al jugador correspondiente antes de escoger de la otra.
- Descartar una carta. De las 6 cartas resultantes en mano, cada jugador debe descartar una de ellas fuera de la partida para quedarse con una mano final de 5 cartas para la ronda.
La fase finaliza cuando todos los jugadores tienen una mano de cinco cartas.
Fase III: Acciones
En esta fase, comenzando por el jugador inicial y continuando en el sentido de las agujas del reloj, los jugadores alternan turnos. En cada turno, el jugador activo debe realizar los siguientes pasos en orden:
- Jugar una Carta de Personal. El jugador coloca una carta de su mano en su pila de descartes personal.
- Realizar una Acción Principal. El jugador ejecuta una de las acciones disponibles según el nivel de formación de su trabajador (Maestro Pastelero o Aprendiz).
- Realizar la Bonificación del Personal (Opcional). Tras la acción principal, el jugador puede activar el efecto indicado en la parte inferior de la carta jugada.
Tras esto, el turno pasa al siguiente jugador. Si un jugador no tiene más cartas en la mano, debe pasar. La fase termina cuando todos los jugadores han jugado sus 5 cartas de la mano.
Las acciones principales disponibles se rigen por el tipo de trabajador: los Maestros Pasteleros (P) no pueden adquirir ingredientes ni comprar suministros, mientras que los Aprendices (A) no pueden decorar ni contratar nuevo personal. Las acciones son:
- Adquirir Recetas (P/A). El jugador elige 1 o 2 losetas de receta del tablero, paga su coste en monedas y las coloca en sus espacios de almacenamiento (máximo 3).
- Adquirir Ingredientes (A). El jugador toma una loseta de ingrediente pagando el coste de la fila correspondiente. Estos recursos son necesarios para hornear y decorar.
- Comprar Suministros (A). El jugador escoge un tipo de materia prima y decide cuántas unidades comprar, pagando las monedas correspondientes y avanzando el marcador del track adecuado.
- Hornear (P/A). El jugador gasta los ingredientes y suministros requeridos para dar la vuelta a una de sus losetas de receta (lado horneado) y la coloca en una de sus rejillas de enfriamiento. Algunas recetas complejas solo pueden ser horneadas por Maestros Pasteleros.
- Decorar (P). El jugador utiliza una loseta de ingrediente que contenga una cobertura para añadirla a un pastel que esté en sus rejillas de enfriamiento.
- Entregar (P/A). El jugador retira un pastel de su rejilla y elige una de las siguientes opciones:
- Vender. Descarta el pastel para recibir inmediatamente monedas (5 por cada punto de prestigio de la loseta).
- Presentar. Coloca el pastel en un espacio libre de una de las mesas de presentación del jardín. Si cumple el requisito de la Mesa de Bonificación, recibe una recompensa extra. Además, si posee trabajadores en puestos de servicio adyacentes a la mesa, puede pagar 3 monedas por cada plato que haya presentado en dicha mesa (incluido el actual) para anotar 1 punto por cada 3 monedas pagadas.
- Contratar (P). El jugador adquiere una carta de personal del tablero pagando su coste o un personaje especial si cumple el requisito indicado en la propia carta. Solo se puede realizar una contratación especial por partida (se coloca un marcador de propiedad en el espacio correspondiente para indicarlo).
- Dar el Aviso (P/A). El jugador elimina una carta de su inventario de personal (incluida la jugada este turno) para recibir una compensación económica.
- Situar Puesto de Servicio o Anfitrión Noble (P/A). El jugador coloca un marcador de propiedad en un espacio libre del tablero pagando el coste en monedas, lo que le otorgará beneficios inmediatos o puntos en el recuento final.
Fase IV: Ingresos
En esta fase cada jugador recibe:
- Un ingreso de 5 monedas.
- Se obtienen monedas y puntos adicionales por cada loseta de decoración exitosa colocada en el lateral del tablero personal.
- Cada Anfitrión Noble situado en la mesa del palacio otorga 2 monedas extra.
- Si no es la cuarta ronda, el marcador de jugador inicial se pasa al jugador sentado a la izquierda y se descartan las cartas de empleado que quedasen en el suministro.
Tras esto comenzaría una nueva ronda.
Fin de la Partida
La partida finaliza tras completar la fase de ingresos de la cuarta ronda. En este momento se procede al recuento final de puntos de prestigio. Para determinar la puntuación total de cada jugador, se evaluarán los siguientes elementos:
- Los pasteles que aún estén en las rejillas de enfriamiento se venden por 5 monedas por cada punto de prestigio impreso en el pastel.
- 1 Punto de victoria por cada 10 monedas acumuladas. Las monedas sobrantes se conservan para desempatar.
- Puntos por mayoría y segunda mayoría en las cinco mesas grandes. En caso de empate, el ganador es quien posea el pastel más cercano a la loseta de bonificación de esa mesa. En partidas de 2 jugadores, solo puntúa el jugador con más pasteles en la mesa.
- Cada anfitrión noble otorga puntos de prestigio equivalentes al número de oponentes que posean al menos un marcador en un puesto de servicio.
- Se suman todos los puntos de prestigio impresos en los elementos donde el jugador tenga un marcador de propiedad: pasteles presentados, puestos de servicio, espacios de anfitrión y losetas de bonificación especial.
El jugador con más puntos de victoria será proclamado vencedor. En caso de empate, ganará el jugador con más monedas restantes. Si el empate persiste, el ganador será el Jugador Inicial de la última ronda (o el jugador empatado sentado más cerca a su izquierda).
Variantes
Modo en Solitario. El jugador se enfrenta a su antiguo Mentor en un duelo que simula una partida de dos jugadores con tres niveles de dificultad. El Mentor utiliza un mazo de cartas particular y un mazo de decisión para ejecutar acciones de forma gratuita y automática. En su turno, se revela una carta y sigue un orden de prioridad de acciones; si no puede realizar ninguna de las opciones, recibe 4 puntos de prestigio directamente. El Mentor no descarta personal al inicio de la ronda y va formando un inventario de personal con las cartas que contrata, las cuales le otorgan bonos adicionales en el recuento final. Para ganar el jugador debe superar la puntuación del bot, recordando que en este modo las mayorías en las mesas solo premian al jugador que tenga más pasteles.

Opinión Personal
Muchos ya sabréis que, para mí, el mejor año en el mundo de los juegos de mesa modernos respecto a la producción fue 2013. Nos ponemos a enumerar y casi sale una ludoteca ideal, con juegos como Concordia (aquí su tochorreseña), Caverna (aquí su tochorreseña), Nations (aquí su tochorreseña), Russian Railroads (aquí su tochorreseña), Lewis & Clark (aquí su tochorreseña), Hanamikoji (aquí su tochorreseña), Glass Road (aquí su tochorreseña), Bora Bora (aquí su tochorreseña), Skull King (aquí su tochorreseña), Tash-Kalar (aquí su tochorreseña), A Study in Emerald (aquí su tochorreseña), Bruxelles 1893 (aquí su tochorreseña). Además fue el año de nacimiento de este humilde blog.
Pues a esa enorme lista hay que sumar Rococó (aquí su tochorreseña). Un juego que, en su día, generó cierta controversia por su tema. Y es que por aquel entonces lo de confeccionar vestidos podía no tener suficiente atractivo e, incluso, percibirse como una ambientación para un público femenino. Afortunadamente vivimos en otra época.

Sea como fuere, Rococó se consolidó como uno de los grandes diseños de los Malz (padre e hijo), con la colaboración de un Matthias Cramer que, hasta ese momento, no había terminado de cuajar como autor, aun teniendo diseños bastante interesantes como Glen More (aquí su tochorreseña) o Lancaster.
Tanto que, más tarde, Eagle-Gryphon Games se hizo con los derechos para publicar una reedición con todo lujo de detalles en una caja enorme. Personalmente yo sigo prefiriendo la edición original con las ilustraciones del mítico Michael Menzel. No digo que el trabajo de Ian O’Toole esté mal, pero me encaja mejor el estilo del artista alemán responsable de Las Leyendas de Andor.
Con todo, la editorial ha buscado exprimir la franquicia generando un juego paralelo. Y ese juego es el que hoy nos ocupa. Vamos a ver cómo se comporta en mesa La Pastelería Rococó, no sin antes agradecer a Maldito Games la cesión de la copia que posibilita la parrafada que inició rememorando un gran año.

En La Pastelería Rococó dejamos a un lado el taller de costura donde confeccionábamos vestidos de gala y pasamos a una pastelería encargada de endulzar el festival de Versalles. Un cambio que, sobre el papel, resulta igualmente original (y que seguramente de haber sido publicado en 2013 también habría generado cierta controversia).
Nuestro objetivo es demostrar que tenemos la mejor pastelería de Francia preparando deliciosos manjares que supongan un festival para los sentidos. Para ello tendremos que gestionar una cuadrilla de empleados, entre los que encontraremos maestros pasteleros y aprendices.
Mecánicamente el juego mantiene los conceptos claves de Rococó, esto es, en cada turno de la fase principal de cada ronda, el jugador activo deberá jugar una carta de su mano, las cuales representan a los susodichos empleados. Dicha carta permitirá resolver una acción principal a escoger de las disponibles, aplicándose una restricción por el tipo de empleado, ya que habrá acciones que solo podrán resolver los aprendices (como adquirir recetas o conseguir materias primas) y otras que solo podrán resolver los maestros pasteleros (como decorar o contratar nuevos empleados).

La mayoría de las acciones están orientadas a completar y presentar dulces. Primero necesitaremos recetas, luego habrá que hacer acopio de materias primas e ingredientes especiales. Si queremos que el plato deslumbre, tendremos que conseguir adornos y aplicarlos sobre el pastel. Finalmente, habrá que presentarlo en una de las mesas de exposición, pudiendo obtener un beneficio si el plato cumple un determinado requisito, o podremos venderlo para obtener monedas, ya que muchas de las acciones requerirán asumir un coste.
Las demás acciones permitirán contratar nuevos empleados (lo que nos proporcionará margen de maniobra y diversas bonificaciones asociadas a los mismos), colocar sirvientes para obtener puntos de victoria o bonificaciones, atraer nobles para conseguir mejores ingresos y puntos de victoria al final de la partida o despedir empleados para obtener dinero.
Esta última acción tal vez es una de las que se ven afectadas en mayor medida por uno de los primeros cambios respecto al diseño original que quiero comentar. Y es que ahora, al comienzo de cada ronda, todos los jugadores recibirán dos nuevos empleados, los cuales se escogerán mediante un draft con intercambio de manos que ocurre en las dos direcciones (hay un mazo de empleados que se draftean en el sentido de las agujas del reloj y otro que se draftea en el sentido contrario a las agujas del reloj), quedando en el suministro las cartas que los jugadores hayan dejado pasar.

De esta forma, los jugadores podrían «desentenderse» de la acción de contratar porque es algo que ya está ocurriendo al comienzo de cada ronda. Así, los jugadores pueden intentar generar combos sin tener que estar compitiendo con los demás. Diluir este aspecto de la construcción de mazos lleva a que ahora no haya una acción para reclamar el jugador inicial de la siguiente ronda, sino que este va rotando entre los jugadores. A mí no me disgusta el cambio, pero provoca que en partidas a tres y cinco jugadores haya un desequilibrio en el número de veces que cada jugador ha sido primero en una ronda. En teoría está compensado por las monedas, pero sigue pareciéndome poca cosa.
Sí es cierto que este cambio genera un flujo de partida algo extraño. Por un lado, la fase de acciones se vuelve más dinámica, pero por otro, la fase de draft puede alargarse más de la cuenta si tenemos en la mesa jugadores demasiado analíticos que intenten proyectar a futuro los posibles combos que habilitarían cada una de las cartas que pueden añadir.
La idea de tener dos mazos dando vueltas puede parecer acertada, pero creo que habría sido más práctico realizar dos drafts a la vista, primero uno y luego otro, porque aunque un jugador se quede pensando, todo el mundo ordena mentalmente las cartas según lo interesante que le resulten, de forma que cuando llegue su turno de escoger, actuará de forma más ágil que si tiene que evaluar todas las cartas que le han llegado (que siempre son mínimo tres).

Aquí nos encontramos con uno de los principales problemas del juego, esto es, su simbología. Y es que hay muchos casos en los que no es trivial interpretar qué significa un determinado símbolo. Es más, hay algunos que resultan contraintuitivos y parecen indicar algo distinto de lo que finalmente significan. Es cierto que este inconveniente solo aparece en las primeras partidas, pero hay que estar mentalizado para que esa primera experiencia no resulte demasiado frustrante.
Otro de los cambios interesantes que aporta esta nueva versión es el tema de las mesas bonificadas. En el juego original había espacios para vestidos que ofrecían recompensas (algo que aquí se mantiene). Pero ahora, cada mesa tendrá una ficha de bonificación asociada con un requisito particular, lo que puede llevar a los jugadores a cambiar de mesa solo por cumplir el requisito. Es un cambio sutil pero que añade peso a la toma de decisiones.
Una ventaja que tiene respecto al juego original es que aquí ya se incluye la expansión de las joyas (ahora adornos). Una de esas expansiones que enriquecen el conjunto sin apenas complicarlo mecánicamente y que aquí está presente desde el principio. Es cierto que ahora el concepto se ha mezclado con los ingredientes, y las mismas losetas tienen un comportamiento dual (como ingrediente o como decoración), lo que me parece un cambio interesante.
Y como última diferencia que quiero comentar, se elimina todo lo referente a la puntuación final con el tema de los fuegos artificiales, por lo que, de nuevo, tenemos una simplificación que puede resultar del agrado de aquellos que opinan que el Rococó original dispone de demasiadas partes móviles.

Bien, hablemos de lo que importa. La sensación general es que estamos ante una reimplementación de Rococó con una finalidad no muy clara. No se trata de una versión simplificada que busque reducir la carga conceptual y/o la duración de la partida, sino más bien una especie de lavado de cara buscando atraer a un público que el tema confección no le atrajese (pero sí la repostería).
El cambio fundamental del juego es el ya comentado de la reducción del peso de la construcción de mazos en el juego, algo que, personalmente, me parece un error. Es cierto que agiliza el juego durante la fase de acciones, pero también es cierto que restringe mucho el impacto de las acciones de los jugadores, ya que ahora la fase principal es mucho más procedimental (cojo receta, cojo ingredientes, horneo y presento).
No diría que se trata de una decepción, pero sí que creo que es una oportunidad perdida para haber optado por algo que se alejase bastante más del diseño original. Y es que no encuentro elementos en los que La Pastelería Rococó pueda considerarse mejor que el diseño original. Y eso es un problema.

En cuanto a la escalabilidad, al no tener ahora una lucha por el orden de turno, creo que funciona algo mejor a dos jugadores, aunque Rococó no iba mal en esta configuración aun teniendo una mecánica de mayorías. Pero, al igual que con el juego base, como creo que mejor funciona es a cuatro o cinco jugadores.
Respecto a la rejugabilidad, esa iconografía tan opaca genera una curva de entrada que puede dejar por el camino a muchos jugadores. Es cierto que una vez superada, el diseño mantiene muchas de las virtudes del juego original, por lo que si no se ha probado Rococó, el juego que hoy nos ocupa puede ver mesa varias veces. Pero vuelvo a lo comentado anteriormente. Que se haya vuelto tan procedimental creo que impactará en este aspecto, perdiendo interés por el juego en no muchas partidas. Las bonificaciones de mesa y de final de partida añaden variabilidad, pero no sé si es suficiente.
Hablemos ahora de la producción, otro de los aspectos polémicos de este juego. Y es que procediendo de una campaña de financiación mediante micromecenazgo, la realidad es que los acabados son de un eurogame de toda la vida. Es cierto que las cartas son de un magnífico gramaje, textura en lino y buena respuesta elástica. Los elementos de cartón presentan un grosor y prensado más que decentes y los elementos de madera tienen formas originales. El reglamento está bien estructurado y los ejemplos resuelven la mayoría de las dudas. Si la edición para mecenas muestra los mismos componentes, puedo entender la decepción. Pero como producto retail me parece bastante correcto.

Donde sí creo que Eagle-Gryphon Games ha metido la pata es con el aspecto visual. La portada tiene un pase, con muchos detalles y una composición rica en elementos, con el Palacio de Versalles al fondo, los nobles en un segundo plano disfrutando de los manjares y los pasteleros trabajando en un primer plano con numerosos platos preparados. Sin embargo, en lo que a despliegue se refiere, me resulta todo muy pobre. El tablero principal no deja de ser un campo con unas mesas. Las cartas muestran un fondo blanco que solo tiene sentido en juegos como Wingspan. Y la ya mencionada iconografía. Aquí es donde el juego original gana por goleada a esta nueva versión.
Y vamos cerrando. La Pastelería Rococó es un diseño centrado en la gestión de una cuadrilla de empleados que busca endulzar los paladares de la corte mediante una mecánica de selección de acciones vinculada estrictamente al rango del personal. La necesidad de equilibrar la obtención de materias primas con el horneado de recetas y la colocación en las mesas de exposición articula un flujo de partida directo, donde el sistema de draft de cartas pretende dinamizar la progresión de los turnos. Sin embargo, la opacidad de su simbología y un desarrollo que tiende a volverse excesivamente procedimental terminan por encorsetar la experiencia, restando impacto a las decisiones de calado estratégico y a la gestión de la mano. Aunque el conjunto se muestra cohesionado y ofrece momentos de tensión, la sensación final es la de un producto algo plano que no termina de concretar una identidad potente. Tendría que haberse alejado bastante más del diseño original. Por todo esto le doy un…



Vaya, un aprobado. Pues decepción para mi. Yo no lo compré cuando salió porque pensaba que sería peor que el original, pero escuchando masmadera me animaste a darle una oportunidad. Todavía no lo he jugado, pero después de leer esto…… se me deshincha el globo de la ilusión jajajajaja
Golaaaazo de Iván
Dar un aprobado es golazo?
en masmadera me refería, lo comparas directamente con rococó (un pepino!)…. parece una recomendación clara y luego se lleva el aprobado… estuve tentado, por suerte no caí
Las primeras impresiones fueron buenas. Pero fue cm cayendo en picado.
Horrible juego. Lo probé en el Lobofest de Fuenlabrada y quise que se acabara pronto. Comparado con el Rococo Deluxe, la Pastelería es super descafeinado y poco bonito en mesa.