Crónicas Jugonas: Semana 37 del 2026 (07/09 – 13/09)
Pleno septiembre y puntual a su cita: una nueva entrega de Crónicas Jugonas para arrancar la semana con buen pie. Mantengo la racha de días ininterrumpidos jugando (ya van 1.712). En el apartado de curiosidades estadísticas, esta semana he conseguido mi décima victoria a Flowers. Y en cuanto a novedades, tenéis primeras partidas a Shallow Sea (un juego estilo Cascadia ambientado en un arrecife de coral), Queen Alice (una de las propuestas más sugerentes de las que se van a presentar en Essen), Zombie Princess (la secuela de Rebel Princess), Axia: Slayer Combo (un juego de completar una cuadrícula de cartas más exigente de lo habitual) y Kalmár: Merchants in Buda (un juego con mecánicas de Pick-Up & Deliver y puntos de acción).
Comenzamos el lunes con una partida a la hora del café a Flowers (aquí su tochorreseña), diseñado por Paul-Henri Argiot. Un juego con mecánicas principales de draft, colocación de losetas y patrones. El objetivo es intentar aumentar grupos de cartas de colores conectadas ortogonalmente entre sí, teniendo en cuenta que estas cartas serán retiradas de la partida si, al final de la misma, no forman grupos con tantas cartas del mismo valor como su propio valor. En cada turno, el jugador activo escogerá una de las dos cartas visibles en dos pilas o una oculta de una tercera y la colocará en su zona de juego, ya sea ortogonalmente adyacente a una ya colocada o solapando una ya colocada. La partida finaliza inmediatamente cuando se agota uno de los mazos. Partida en la que la señorita no quiso arriesgar abriendo nuevos grupos de cuatro por miedo a acabar siendo penalizada. Yo tuve algo más de fortuna porque no solo conseguí más grupos, sino que casi todas las cartas que fueron apareciendo me encajaban en los dos colores en los que estaba centrado. Además, conseguí rascar algunos puntos más por mariposas. Resultado: victoria de un servidor por 25 a 20. Flowers es de esos fillers que te acaban sorprendiendo porque muestran una profundidad no esperada. Y es que, sin ser nada del otro mundo a nivel mecánico, es un juego en el que tienes la sensación de que cada turno importa y tomar la decisión correcta puede no ser trivial (aunque haya turnos en los que se actúe en piloto automático porque la opción correcta es obvia). La presión que ejercen los demás jugadores a medida que van colocando cartas y que los propios jugadores sean los que modulen el ritmo de la partida son dos de sus puntos fuertes, algo que puede no ser evidente en las primeras ocasiones. Escala bien y la producción es correcta, aunque la caja podría haber sido aún más pequeña.






