Reseña: Pax Renaissance

Como banquero del Renacimiento, deberás decidir entre financiar reyes o republicas; patrocinaras viajes de descubrimiento; te unirás a conspiraciones secretas contra tus enemigos o desataras cruzadas y yihades para desestabilizar a las naciones que te interese, con el objeto de sacar partido determinaran si Europa se eleva a la brillante Edad Moderna o si permanece enconada en el oscuro feudalismo medieval.

Así se nos presenta Pax Renaissance, un diseño de Phil Eklund y Matt Eklund (Pax Porfiriana, Pax Transhumanity). El juego fue publicado en 2016 por Sierra Madre Games en una versión en inglés. De diseño gráfico se encargó el propio Phil Eklund.

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Reseña: Hands in the Sea

Revive la primera Guerra Púnica entre Roma y Cartago por el control de Sicilia, Cerdeña y Córcega entre los años 264 y 241 antes de Cristo. Cada una de las potencias tendrá sus propias características (algunas comunes, otras particulares). ¿El objetivo? Ser el bando con mayor cantidad de puntos de victoria cuando se detone el final de la partida.

Así se nos presenta Hands in the Sea, un diseño de Daniel Berger (Caesar’s Gallic War). El juego fue publicado en 2016 por Knigh Works, LLC tras lograr la financiación necesaria mediante una campaña de micromecenazgo en KickStarter. De las ilustraciones de los elementos del juego se encarga Jamie Noble-Frier (Perdition’s Mouth: Abyssal Rift, Forged in Steel), mientras que la portada corre a cargo de Naomi Robinson (Cosmic Frog, Turris, Tiny Epic Tactics).

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Crónicas Jugonas: Semana 34 del 2020 (17/08 – 23/08)

Un lunes más, aquí estamos con el repaso a las partidas disputadas durante los últimos siete días. Y, como no podía ser de otra forma, un buen puñado de juegos que aparecen por primera vez en esta serie de entradas, a saber: Top Gun Strategy Game (una peculiar implementación de la película de Tom Cruise con un desarrolla en dos fases, una con un partido de Voleibol y otra con una pelea de cazas), Katarenga (un abstracto que utiliza los movimientos de las piezas importantes del ajedrez que dependerán de la casilla que ocupe cada peón), Jubako (un diseño en el que los jugadores deberán ir apilando losetas de dos casillas intentando optimizar patrones) y Omen: A Reign of War (un juego de cartas para dos jugadores en el que tendrán que cumplir los deseos de seis dioses y competirán por tres ciudades). Venga, vamos al lío.

Comenzamos la semana con una partida a Aqualin, diseñado por Marcello Bertocchi. Un juego en el que los jugadores alternarán turnos para completar un tablero cuadriculado de seis casillas por lado con unas fichas de baquelita que muestran una especie animal (de seis posibles) con un color concreto (de otros seis posibles). Un contendiente jugará con las especies, mientras que su contrario lo hará con los colores. El objetivo es intentar conformar los grupos de piezas interconectadas entre sí de forma ortogonal más grande posible atendiendo a la característica con la que se juega. En cada turno, el jugador activo podrá desplazar cualquier ficha ya colocada en el tablero en línea recta hasta encontrar un obstáculo (final del tablero u otra pieza), para, a continuación, introducir una nueva pieza de las disponibles en un suministro común en cualquiera de las casillas libres del tablero. La partida finaliza cuando se han introducido todas las piezas al tablero. Partida en la que la señorita estuvo lamentándose de su mala suerte a la hora de ir reponiendo el suministro, ya que parecía que las piezas salían alineadas con mis intereses (yo jugaba con especies), lo que me permitía ir reuniendo piezas y generando ciertos bloqueos con los que ir conformando buenos grupos. Es cierto que las tornas se cambiaron, y con ya muy poco espacio en el tablero, la señorita pudo conectar piezas casi sin esfuerzos, pero ya era un poco tarde. Resultado: victoria de un servidor por 30 a 17. Aqualin ha resultado ser toda una sorpresa. Un juego sencillo en cuanto a mecánica, pero con una tensión constante al intentar conformar los grupos más grandes posibles y, paralelamente, dispersar las piezas para evitar que el rival puntúe. El sistema de movimiento de las fichas tiene un punto de maldad que te obliga a intentar visualizar un par de movimientos por adelantado para intentar evitar que nuestro rival deshaga nuestra última jugada. Buena producción y buen juego.

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