Reseña: Mandala Stones

Introducción

Prepárate para una suave sesión de paz y tranquilidad… ¡Pero no te relajes demasiado! O tus oponentes pasarán por encima de ti para crear el mandala más fabuloso y te arrebatarán la victoria.

Portada
Portada

Así se nos presenta Mandala Stones, un diseño de Filip Głowacz (Beer Empire, Dice Brewing, Piwne Imperium). El juego fue publicado en 2021 por Board&Dice en una versión en inglés. Del diseño gráfico se encarga Zbigniew Umgelter (Tekhenu: El Obelisco del Sol, Tawantinsuyu: El Imperio Inca, Traintopia).

Se encuentra publicado en español por TCG Factory (el juego muestra cierta dependencia del idioma en las cartas de puntuación extra además de en el reglamento). Permite partidas de 2 a 4 jugadores con una edad mínima sugerida de 10 años y una duración aproximada de 30 minutos. El precio de venta al público es de 35€. Para esta reseña se ha utilizado una copia de la versión en español de TCG Factory, que la propia editorial nos ha cedido amablemente.

Contraportada
Contraportada

Importante: si ya conoces el juego y/o sólo te interesa mi opinión sobre el mismo, puedes pasar directamente al apartado de Opinión. Los apartados Contenido y Mecánica están destinados especialmente a aquellos que no conocen el juego y prefieren hacerse una idea general de cómo funciona.



Contenido

Dentro de una caja de cartón de dos piezas (tapa y fondo), de dimensiones 29,7×29,7×7,2 cm. (caja cuadrada estándar tipo Ticket to Ride), nos encontramos con los siguientes elementos:

  • 96 Piedras de Mandala (de resina)
  • 4 Marcadores de Puntuación (de madera)
  • 4 Tableros de Jugador (de cartulina)
  • 4 Peones de Artistas (de madera)
  • Tablero de Juego Principal (de cartón)
  • Tablero de Mandala (de cartón)
  • 14 Cartas (70×70 mm.):
    • 10 cartas de Puntuación Extra
    • 4 Cartas de Referencia
  • Reglamento
Contenido
Contenido

Mecánica

Mandala Stones es un juego de corte abstracto en el que nos encontramos con un tablero principal repleto de pilas de cuatro piezas de cuatro colores y con un símbolo de entre dos posibles. En las intersecciones encontraremos unos peones que podremos ir desplazando. En cada turno, el jugador escogerá entre recolectar piezas (desplazando uno de estos peones y tomando todas las piezas adyacentes que muestren el mismo símbolo y que no estén adyacentes a otro peón formando una pila en sentido antihorario comenzando por la que se desee; la pila deberá ser colocada en uno de los cinco espacios que el jugador posee en su tablero principal) o puntuar, pudiendo anotar un punto por cada pila en su tablero (retirando una ficha de cada pila) o escogiendo un color y puntuando por todas aquellas pilas que tengan en la cima una pieza de dicho color (cada posición para pilas en el tablero principal habilita un criterio de puntuación distinto), retirando, igualmente, la pieza superior de cada pila puntuada (las que tengan una pieza en la parte superior de otro color no se tocan). Las piezas retiradas se colocan en el tablero de progreso (que irán bonificando a los jugadores al tapar ciertas casillas), detonándose el final de la partida cuando se cubra una determinada casilla, momento en el que cada jugador revelará una de las cartas de objetivo que se reparten al comienzo de la partida, anotando los puntos que correspondan si se cumple el requisito.


Conceptos Básicos

Comencemos por el elemento estrella, las Piezas. Estas las encontraremos en cuatro colores (amarillo, cian, magenta y morado). A su vez, estas piezas pueden presentar uno de dos mandalas, uno con una mayor concentración en el centro y otro con una mayor concentración en el contorno.

Piezas
Piezas

Estas piezas se dispondrán al comienzo de la partida en pilas de cuatro piezas dispuestas en el Tablero Principal. Este tablero tendrá una disposición de filas con tres y cuatro espacios alternados, generando unos espacios intermedios que tendrán siempre cuatro espacios ortogonalmente adyacentes.

Tablero Principal
Tablero Principal

En estos espacios se colocarán los Artistas, que son unos peones de madera que muestran uno de los dos motivos representados en los mandalas. A la hora de recolectar, será posible desplazar uno de estos peones a un espacio libre para poder extraer las piezas con adyacentes con un motivo coincidente.

Artistas
Artistas

Al recolectar, los jugadores formarán una pila con las piezas extraídas del tablero principal y las colocarán en el Tablero Personal. Este muestra cinco espacios de almacenamiento que tendrán asociados un criterio de puntuación distinto. En la parte superior del tablero tendremos un track de puntuación con casillas numeradas en múltiplos de 5 desde el 0 al 50.

Tablero Personal
Tablero Personal

Para puntuar, los jugadores deberán escoger una serie de pilas almacenadas en su tablero personal, retirando la pieza superior de cada pila puntuada. Estas piezas se colocarán en el Tablero de Mandala que muestra un track con forma de espiral, comenzando por el centro y progresando en sentido de las agujas del reloj. Algunas de estas casillas muestran una bonificación de uno o dos puntos de victoria. Al final de la espiral encontraremos unas casillas que servirán para detonar la ronda final cuando un jugador cuando sean cubiertas.

Tablero de Mandala
Tablero de Mandala

Por último, al comienzo de la partida cada jugador recibirá un par de Cartas de Puntuación Extra, las cuales indican un determinado criterio para obtener una bonificación en el recuento final. De las dos cartas solo se podrá puntuar una de ellas.

Cartas de Puntuación Extra
Cartas de Puntuación Extra

Con esto tenemos suficiente.


Preparación de la Partida

  1. Se coloca el tablero principal en el centro de la mesa junto al tablero de mandala.
  2. Se extraen de la bolsa pilas de cuatro piezas y se colocan en los espacios habilitados en el tablero principal.
  3. Se colocan los cuatro artistas de forma aleatoria en los espacios centrales de cada lado.
  4. Cada jugador recibe un tablero personal, una ficha de puntuación que coloca en la casilla de valor 0 del track de puntuación.
  5. Se mezclan las cartas de bonificación y cada jugador recibe 2 y mantendrá en secreto durante toda la partida.
  6. Finalmente, se escoge al jugador inicial de forma aleatoria.

¡Ya podemos comenzar!

Partida Preparada
Partida Preparada

Desarrollo de la Partida

Una partida de Mandala Stones se desarrolla a lo largo de un número indeterminado de rondas. En cada ronda, comenzando por el jugador inicial y continuando en el sentido de las agujas del reloj, cada jugador disfrutará de un turno de acción.

En cada turno, el jugador activo debe escoger entre:

  • Recolectar (el jugador debe disponer de un espacio libre para pilas en su tablero personal). Para ello, el jugador desplaza cualquier peón de artista a un espacio libre. Si el jugador recolecta más de 1 pieza, deberá tomarlas en sentido antihorario, comenzando por la pieza que desee de las que puede tomar y formando una pila (de forma que la pieza por la que empiece quedará arriba de la pila). Tras esto, la pila de piezas recolectadas deberá colocarse en uno de los espacios libres del tablero personal del jugador. El jugador recolectará todas aquellas piezas que cumplan las tres siguientes condiciones:
    • Que estén adyacentes al peón de artista desplazado.
    • Que muestren el mismo símbolo del peón del artista desplazado.
    • Que no se encuentren adyacentes a otro peón de artista.
  • Puntuar (será obligatorio si el jugador no tiene espacios libres en su tablero personal). Existen dos opciones en las que se retirarán piezas de las pilas, aunque, independientemente de la opción escogida, todas las piezas retiradas deben colocarse en el tablero de mandala comenzando por la primera casilla libre en el sentido ascendente de la espiral, colocando las demás de forma consecutiva. Si se cubre una casilla con bonificación, el jugador anotará adicionalmente dichos puntos. Las opciones son:
    • Puntuar por Color. El jugador escoge un color y puntuará por cada criterio en el que haya una pila cuya pieza superior coincida con ese color. De cada pila puntuada se retira la pieza superior.
    • Puntuar por Pilas. El jugador escoge una o varias pilas de las que retirar una pieza para puntuar, anotando 1 punto por pieza retirada.

Tras esto, el turno pasa al jugador de la izquierda.

Detalle Tablero Principal
Detalle Tablero Principal

Fin de la Partida

La ronda final se detona cuando se coloca una piedra en la casilla indicada según el número de jugadores. Se completa la ronda para que todos los jugadores hayan disfrutado del mismo número de turnos. La partida también puede finalizar de forma inmediata si un jugador no es capaz de ejecutar la acción de recolectar y obtener al menos una piedra y tampoco puede puntuar.

Finalmente, cada jugador puede revelar una de las dos cartas de puntuación extra que recibió al comienzo de la partida y, si cumple el requisito indicado en ella, anotar los puntos correspondientes.

El jugador con más puntos será el vencedor. En caso de empate, el jugador que antes actuase en la ronda de entre los empatados será el ganador.


Opinión Personal

Ya he comentado en más de una ocasión que el bueno de Michael Kiesling rompió esquemas allá por 2017 cuando publico su Azul (aquí su tochorreseña). Un juego que puede ser un ejemplo de lo que es el eurogame perfecto: apto para toda la familia, con poca influencia del azar, duración de partida moderada, que escala bien, independiente del idioma, con un tema irrelevante y, en este caso, con una producción bastante llamativa al formar parte del catálogo de Plan B Games (que posteriormente se dividiría en varias marcas, pasando a estar Azul bajo el paraguas de Next Moves Games).

Al igual que Uwe Rosenberg volvió a poner de moda la colocación de poliominós con Patchwork (aquí su tochorreseña), el juego de alicatar el palacio del Rey Manuel I de Portugal (quien quedó enamorado de los azulejos tras visitar la Alhambra) provocó un tsunami de juegos con mecánicas principales de draft sobre un suministro común y construcción de patrones. Ha habido diseños mejores y peores, incluso secuelas del diseño de Michael Kiesling, generando toda una saga de títulos. Pero pocos han logrado el éxito y la repercusión del primero.

Detalle Artista
Detalle Artista

Ahora nos llega otro juego que continua por esta senda. Vamos a ver qué tal se comporta Mandala Stones en mesa, no sin antes agradecer a TCG Factory la cesión de la copia que posibilita la tochorreseña que estáis a punto de degustar.

En Mandala Stones tendremos la difícil tarea de organizar a una serie de artistas especializados en un tipo concreto de mandala para enviarlos a recolectar piedras que muestren dicho tipo. El objetivo es intentar conformar pilas de distintas alturas y colores que iremos colocando en un tablero personal con espacio para cinco pilas.

Alternativamente, y una vez que tengamos una o varias pilas en nuestro tablero personal, podremos escoger puntuar, retirando la piedra superior de una o varias pilas (según nos interese). Las piedras retiradas se desplegarán en un tablero que actúa a modo de temporizador, pues consiste en una espiral que se rellena desde el centro hacia el exterior siguiendo el sentido de las agujas del reloj. Habrá una casilla que activará la ronda final tan pronto como un jugador, al puntuar, la cubra con una de sus piedras.

Puede parecer muy sencillo, pero una adecuada gestión de los tiempos será crucial para hacernos con la victoria. En primer lugar, por el sistema de puntuación, en el que tendremos dos opciones. Una, que marcaremos como la ineficiente, pues simplemente sirve para «limpiar» nuestras pilas, ya que solo anotaremos un punto por cada piedra que retiremos de las pilas que seleccionemos.

Detalle Piezas
Detalle Piezas

La otra vía es la que puede explicar tener que recurrir a la anterior, pues lo eficiente será intentar que todas las pilas muestren en la parte superior una piedra del mismo color (el símbolo es irrelevante a la hora de puntuar), ya que podemos escoger un color (obviamente, aquel que esté más presente en la parte superior de nuestras pilas) y activaremos el criterio de puntuación que tiene cada una de estas pilas asociado, tras lo cual retiraremos una piedra de cada pila activada para desplegarlas en el tablero de mandala.

Pero ahí no queda la cosa, puesto que los criterios de puntuación de las distintas pilas serán algo quisquillosos. Los tres centrales son similares, y otorgan puntos en función de la altura de la pila, mientras que el criterio de la izquierda puntuará por las alturas presentes entre todas las pilas (aquí es irrelevante si una pila ha sido activada o no, ya que un espacio libre de piezas cuenta como una de las cinco posibles alturas, ya que nunca podremos tener más de 4 piedras apiladas en ningún momento), y el criterio de la derecha puntuará por el número de colores distintos presentes en la propia pila.

La clave para dispararnos en la puntuación sería lograr resolver el turno puntuando la mayor cantidad de veces posible, algo que, de forma ideal, se conseguiría resolviendo cinco turnos consecutivos de recolección y lograr reunir las mismas cinco pilas exactas (incluyendo el orden), para así, en los cuatro siguientes turnos puntuar. Conseguir aunque sea algo así es tremendamente satisfactorio (ya con lograr encadenar un par de turnos de puntuación utilizando colores es algo digno de admirar).

El problema, claro está, es que no nada sencillo siquiera lograr reunir una pila de tres piezas. Aquí es donde entra el tablero central y el jugueteo con los artistas. Tenemos un tablero con todas las piedras dispuestas en pilas de cuatro y cuatro peones que se moverán entre las intersecciones de estas pilas, de forma que cada uno de los espacios disponibles colindará con cuatro pilas de piezas.

Detalle Tablero Personal
Detalle Tablero Personal

Cada uno de los peones muestra uno de los dos tipos de mandala que se muestran en el juego, de forma que, al desplazar un peón, el jugador recolectará todas aquellas piezas de símbolo coincidente que, además, no estén adyacentes a otro artista. Si el jugador ha logrado recolectar más de una pila, deberá decidir en qué orden las recoge, ya que deberá conformar una pila respetando la situación actual de las mismas en el sentido de las agujas del reloj.

Y claro, ya os estaréis haciendo una idea de lo especialmente táctico que es este juego. De hecho, en las primeras partidas a más de uno le puede dar la sensación de que hay una enorme cantidad de opciones disponibles y que el análisis-parálisis podría dispararse, recordando a juegos tipo Five Tribes (aquí su tochorreseña) o Steps. Sin embargo, la realidad es que no hay tantas opciones disponibles, pues solo hay cinco espacios libres (de los nueve en total) y simplemente hay que evaluar en cada uno de ellos qué piedras se recolectarían desplazando un artista de ambos símbolos (con la ligera dificultad de que hay que jugar con que para cada símbolo hay dos artistas y dependiendo de cual se mueva, una pila puede quedar o no liberada al no tener artistas adyacentes).

Pero vamos, que al final de la primera partida ya tendremos asimilado el algoritmo mental que hay que proseguir a la hora de intentar encontrar la opción óptima. Y no hay mucho margen para el futuro, especialmente cuando estemos en partidas a tres o cuatro jugadores, pues es muy difícil evaluar cómo va a quedar una determinada posición cuando nos retorne el turno.

Es cierto que las mentes más privilegiadas podrían hacer una proyección de, en función de los artistas disponibles y los espacios libres, qué opción va a escoger el siguiente jugador. Pero aquí es donde entra un ligero punto de azar, pues, aunque conocemos el color de la pieza que quedaría liberada al recolectar en una determinada pila, lo que no sabemos es qué símbolo mostrará, por lo que solo podemos jugar con las probabilidades.

Detalle Tablero Principal
Detalle Tablero Principal

Este detalle es el que lo alejaría de los juegos combinacionales más puros, ya que no somos capaces de evaluar el árbol de decisiones al completo al no tener disponible toda la información necesaria para ello.

En esta línea tenemos el punto de asimetría del juego que se introduce gracias a las cartas de puntuación extra, mas importantes de lo que podría parecer, pues suelen suponer la diferencia entre la victoria y la derrota entre los jugadores que han mantenido un buen ritmo de puntuación.

Al comienzo de la partida cada jugador recibe dos de estas cartas, y las mantendrá en secreto hasta el final de la partida. Cada una de ellas muestra un determinado criterio por el cual se otorgarán puntos en la evaluación final. El número de puntos dependerá de la dificultad en lograr cumplir dicho requisito.

De nuevo, este elemento aleja a Mandala Stones de los abstractos puros porque cada jugador tiene información secreta que modulará en mayor o menor medida su toma de decisiones, por lo que en ciertos turnos un jugador actuará de forma poco optima a nuestros ojos, ya que es probable que exista un movimiento que proporcione mejores piedras, pero vaya en contra de alguno de esos criterios.

Es aceptable porque ese punto de, llámalo incertidumbre, llámalo caos, es fundamental en este tipo de juegos de peso medio tirando a ligero al que puede jugar cualquier miembro de la familia. Si fuese un abstracto puro, los jugadores con mayor capacidad de cálculo tendrían ventaja y al final acabaría generándose cierto rechazo hacia el juego por aquellos que solo quieren pasar un rato divertido.

Detalle Cartas de Puntuación
Detalle Cartas de Puntuación

Como último detalle a comentar en lo que a desarrollo de la partida se refiere, vuelvo con la gestión de los tiempos, pues las bonificaciones que encontramos en el track del mandala son más importantes de lo que podría parecer. Ajustar el momento de puntuar para poder rascar un par de puntos adicionales puede generar una ligera ventaja que, tras el recuento final, puede resultar definitiva. Habrá turnos en los que, aun habiendo una buena zona para recolectar, prefiramos puntuar para rascar esa bonificación y dejar bastante lejos la siguiente.

Vamos con la pregunta clave que muchos os estaréis haciendo ¿Mandala Stones o Azul? Pues aquí, como suele ser habitual, yo me decanto por el original. Es cierto que este tiene un punto mayor de profundidad, pero también lo es que para jugadores ocasionales puede resultar algo enrevesado, pues, aunque mecánicamente es sencillo, asimilar el tema del apilamiento y los criterios de puntuación que tenemos en el tablero personal no es nada trivial, y a jugadores de este tipo se les puede hacer cuesta arriba.

Mas bien lo pondría a competir con Azul: Pabellón de Verano (aquí su tochorreseña), ya que más o menos muestran un nivel de exigencia similar, aunque, de nuevo, me quedaría con los azulejos, porque Pabellón de Verano tiene ese punto de planificación a medio plazo que lo diferencia de sus hermanos y le sienta genial.

Con todo, creo que es un diseño más que decente y que cumplirá con su cometido en la mayoría de los casos. Así que si buscáis un juego de draft y con construcción de patrones, Mandala Stones es una buena opción.

Detalle Pieza
Detalle Pieza

En la rejugabilidad tal vez es donde puede tener un punto de ventaja el diseño que hoy nos ocupa respecto a Azul, ya que esas cartas de puntuación extra hacen que en cada partida tengas que tomar decisiones algo distintas y sea muy difícil activar el piloto automático, algo que en juegos de este tipo sí que puede llegar a ocurrir en más de una ocasión.

Respecto a la escalabilidad, este tipo de juegos funcionan magníficamente en cualquier configuración gracias al draft. Lo único malo es que, al ser tan táctico, el entreturno no deja de ser un tiempo muerto en el que no se puede analizar, pues hasta que el jugador sentado a nuestra derecha no realice su turno, no sabremos con exactitud qué posición nos vamos a encontrar para analizar. Pero bueno, como he comentado anteriormente, tampoco son tantas las opciones y una vez entendido el juego, la partida debería fluir con buen ritmo. De todos modos, cuidado con los jugadores extremadamente analíticos y que no son especialmente agiles analizando.

Pasemos a la producción. Como no podía ser de otra forma en este tipo de juegos, aun teniendo un tema prácticamente inexistente, se utiliza para que los componentes tengan cierto sentido. Aquí nos encontramos con unas generosas piezas de resina con un mandala serigrafiado cuyo relieve se nota al tacto. Es un componente agradable para los sentidos. Además, el tener que apilar las piezas al recolectar resulta tremendamente gustoso. Los peones de los artistas son generosos, gracias a lo cual es fácil desplazarlos sin desmontar todo el tinglado. Como pega menor, que los tablero personales sean de cartulina cuando para el tablero central y el de mandala se ha utilizado cartón. El reglamento está bien estructurado, aunque hay que indicar que el sistema de recolecta tal vez está explicado de forma poco intuitiva, ya que a la hora de apilar elementos, lo normal es irlos recogiendo con una mano de forma que cada nuevo elemento entre en la pila por debajo. Es por eso que en esta reseña está explicado «al revés», ya que por el que empiezo a recolectar es el que queda arriba, de forma que entonces sigo el sentido contrario a las agujas del reloj. Es un detalle menor, ya que tal y como se explica en el reglamento la recolecta debería ser pieza a pieza e ir colocándolas de una en una en el espacio que elijamos, algo que me parece poco práctico. La preparación de la partida podría parecer engorrosa, pero si participan todos los jugadores no se tiene que emplear mucho tiempo en ello. Si lo hace solo un jugador sí que puede llevarse un par de minutos apilando piezas.

Detalle Mandala
Detalle Mandala

A nivel visual el juego no tiene gran cosa, aunque me gusta el uso recurrente de los cantos rodados para ilustrar los tableros. Sencillo y efectivo. Es cierto que no es lo más llamativo, pero cuando uno se da cuenta, ve que encaja perfectamente con el tema. La portada es llamativa y, aun no transmitiendo nada de lo que puedes llegar a encontrar dentro, es de esas que te hacen coger la caja para leer de qué va el juego. Si es cierto que tal vez una mayor diferenciación en los símbolos de las piezas no habría estado mal, aunque con las partidas se distingue más o menos bien el patrón con circulo y el patrón con estrella.

Y vamos cerrando. Mandala Stones es un juego con mecánicas principales de draft y construcción de patrones muy táctico y que tiene en la gestión de los tiempos a la hora de ejecutar una de las dos posibles acciones disponibles su punto de complejidad. Es entretenido, es ágil y visualmente es llamativo. Como principales defectos, que tal vez no es tan sencillo como otros juegos de su categoría, ya que entender cómo funciona el sistema de puntuación no es trivial, y que, siendo tan táctico, aun escalando bien, jugado al máximo de jugadores añade entreturno que no puede utilizarse para analizar. Con todo, es un diseño bien medido y que dejará satisfechos a quienes busquen un peso medio de este corte. Por todo esto le doy un…

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