Crónicas Jugonas: Semana 30 del 2014 (21/07 – 27/07)
Se nota que se acercan las vacaciones. Baja el ritmo de partidas y solo se piensa en coger carretera y manta y desconectar durante unos días. Pero hay que mantener el nivel.

Se nota que se acercan las vacaciones. Baja el ritmo de partidas y solo se piensa en coger carretera y manta y desconectar durante unos días. Pero hay que mantener el nivel.

Hoy os traigo las impresiones tras jugar a un juego del famosísimo Leo Colovini, autor de títulos como Cartagena, Inkognito o Atlantis entre otros, y que tiene ya sus años (fue publicado en el 2002).
En Clans representaremos a un determinado clan de la prehistoria que intenta imponer su supremacía entre los demás. La gracia es que los jugadores solo conocen el color del propio clan al que representan, desconociendo el color de los demás jugadores. Como supondréis, hay siempre un clan más que jugadores en la partida, de forma que siempre existirá la duda de la identidad de cada jugador.

Hoy toca una reseña de un juego muy particular. De esos que no son muy conocidos entre el público en general (aunque si entre el más versado en la materia). Lo conocí gracias a una conjunción de astros en la que el compañero Mr. Meeple lo reseñaba en su blog The Black Meeple y, casi de forma simultánea, los chicos de Otro Juego Más hacían lo propio en su Podcast. En esto que me surgió la oportunidad de hacer un pedido a Amazon Alemania y el juego estaba a un precio irrisorio… el resto lo podéis suponer.
Vineta, la legendaria ciudad-isla báltica muestra aún su aspecto más beatífico. Pero su destino ya está decidido. ¡Los dioses han decretado que sea destruida y engullida por las aguas! Cada jugador encarna a uno de estos dioses nórdicos, que juntos, a lo largo de la partida, irán hundiendo la ciudad. Pero cada uno de ellos vela por una parte de su población y por uno de los barrios, que gozan de su protección. Tendrás que jugar tus cartas con astucia si quieres salvaguardar de la inundación que se avecina tu barrio protegido y las casas de los habitantes que disfrutan de tu favor. Tu objetivo es conservar las casas que proteges intactas al final de la partida y evitar que se hunda el barrio que proteges.

Gran semana, con muchas partidas y distribuidas, empezando con gran ritmo, relajando un poco entre semana, pero volviendo a acelerar al final. Vamos al lio.
Bueno, lo prometido es deuda, aquí está el vídeo en el que muestro el proceso para fabricar fundas para cartas de cualquier tamaño.
Aprovecho para inaugurar esta nueva sección donde, de vez en cuando (salvo que me venga una inspiración enorme), iré colocando los vídeos que suba a mi canal.

Y vamos con el último juego que tuve la oportunidad de probar en casa de Nancy y Ushikai (los chicos de Análisis-Parálisis) en la visita que hicimos a principios de mes. En esta ocasión toca otro colaborativo. Ya sabéis que no soy amante de este tipo de juegos. Pero, en contra de lo que piensa la mayoría, si me lo proponen yo juego, que de vez en cuando uno se lleva sorpresas. Lo que seguramente no ocurrirá nunca es que yo adquiera un juego de esta categoría.
Volviendo al tema que nos ocupa, hoy vengo a hablaros de las sensaciones vividas tras jugar mi primera partida a Dungeon Fighter, el juego diseñado por el triunvirato italiano formado por Aureliano Buonfino, Lorenzo Silva y Lorenzo Tucci Sorrentino, autores de otros juegos como Steam Park o Horse Fever.

Hoy en día, la Ruta del vidrio conecta museos, fábricas de vidrio históricas y diferentes lugares relacionados con el vidrio. Viaja por este camino de más de 241 km a través de la historia de la producción de vidrio. Ahora podrás disfrutar de una tradición de más de 700 años de manufactura de cristal en los bosques bávaros. Deberás gestionar habilidosamente tu producción de cristal y ladrillo para así construir las estructuras que te permitan que tu negocio prospere.
Así se nos presenta Glass Road, diseñado por Uwe Rosenberg (Caverna, Le Havre, Agricola). El juego fue publicado por primera vez en 2013 por Feuerland Spiele en una versión en alemán (de la versión en inglés se encargó Z-Man Games). Del arte se encarga Dennis Lohausen (Terra Mystica, Helios, La Villa).

Semana tranquila en la que no tuvimos megasesión lúdica, pero si que cayeron bastantes partiditas, además con dos estrenos.

El sábado pasado, tras mucho tiempo planeándolo, por fin tuvimos la oportunidad de probar Poseidon, ese juego que condensa la mayor parte de los fundamentos de los famosos 18xx, para ofrecernos un título con partidas que rondan las dos horas, y no como sus hermanos mayores, que nos ofrecen entretenimiento casi maratoniano, solo apto para amantes de este tipo de juegos. Fue diseñado en 2010 por Helmut Ohley y Leonhard Orgler, muy de moda este año por ser los responsables del Russian Railroads.
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| Otra portada desenfadada de Klemens Franz |
Sin duda, la principal diferencia radica en el tema. En vez de proponernos la gestión de empresas dedicadas al desarrollo ferroviario, en este caso nos vamos mucho más atrás en la historia, para situarnos en la antigua Grecia. Sustituyendo a estas empresas tendremos las Naciones (o mejor dicho, ciudades-estado), que irán naciendo a lo largo de la partida a la vez que expandirán expandiendo sus rutas comerciales para ofrecer beneficios.