Reseña: Abalone

Introducción

Un juego de mesa de estrategia para dos jugadores en el que cada jugador controla canicas de colores opuestos sobre un tablero hexagonal. El objetivo del juego es echar del tablero seis canicas del oponente.

Portada

Así de escueta es la presentación de este Abalone, diseñado por Michel Lalet (Boomerang, Lascaux) y Laurent Levi. El juego fue publicado en 1987 por Goliath en una edición multilenguaje y los artistas son los propios autores.

En nuestro país se encuentra publicado por Asmodee en una versión en español, aunque es completamente independientemente del idioma. Permite partidas a 2 jugadores, con una edad mínima sugerida de 7 años y una duración aproximada de unos 20 minutos. El precio de venta al público es de 24,99€. Para esta reseña se ha utilizado una copia de la versión en español de Asmodee.

Contraportada

Importante: si ya conoces el juego y/o sólo te interesa mi opinión sobre el mismo, puedes pasar directamente al apartado de Opinión. Los apartados Contenido y Mecánica están destinados especialmente a aquellos que no conocen el juego y prefieren hacerse una idea general de cómo funciona.

 

Contenido

Dentro de una caja hexagonal de dos piezas (tapa y fondo), de dimensiones 30×35×5.5 cm. (caja que no se parece a ninguna otra), encontramos los siguientes elementos:

  • Tablero
  • 28 Esferas (14 blancas y 14 negras) (de cristal)
  • Reglamento
Contenido

 

Mecánica

Abalone es un juego abstracto en el que cada jugador dispone de una serie de bolas (blancas o negras) sobre un tablero hexagonal. El objetivo es ser el primero en expulsar 6 bolas del rival. Para ello, en cada turno habrá que realizar un movimiento, que podrá ser en línea recta (empujando hasta 3 bolas propias un paso en una de las seis direcciones) o en paralelo (moviendo hasta 3 bolas que se encuentren en línea y adyacentes, pero sin empujarse, desplazándose en grupo la misma dirección). Con el primero de los movimientos se podrá empujar piezas rivales siempre y cuando el número de bolas que empujen sea mayor que el número de bolas rivales empujadas.

 

Conceptos Básicos

Solo dos elementos componen el juego. El primero es el tablero, consistente en un hexágono de espacios circulares con una serie de topes para que las piezas encajen y puedan desplazarse sobre ellos en seis direcciones. En el marco del tablero encontramos un carril en el que las piezas caerán.

Tablero

Las piezas son unas Canicas de grandes dimensiones que se colocarán en los espacios anteriormente descritos. El objetivo es expulsar del tablero a seis canicas del rival antes de que este haga lo propio. Para ello, el concepto básico es el del movimiento de las canicas y, sobre todo, el empuje. Se tiene que tener claro en todo momento que un grupo de canicas puede empujar a otro grupo rival en una misma dirección siempre y cuando el número de canicas empujadas sea inferior al número de canicas que empujan.

Canicas

Con esto tenemos suficiente.

 

Preparación de la Partida

  • Se coloca el tablero en el centro de la mesa y cada jugador se sienta en uno de dos lados enfrentados del mismo, escogiendo un color.
  • Se colocan las canicas en la disposición inicial ocupando las dos primeras filas cercanas a cada jugador con sus canicas, mas tres adicionales en la tercera fila en las posiciones centrales.
  • Blancas mueven primero.

¡Ya podemos comenzar!

Partida Preparada

 

Desarrollo de la Partida

Una partida de Abalone se desarrolla a lo largo de un número indeterminado de turnos alternados por los jugadores comenzando por el jugador que controla las piezas blancas.

En su turno, el jugador activo debe realizar un movimiento a escoger entre dos posibilidades:

  • Movimiento Rectilíneo: el jugador escoge un grupo de 1 a 3 canicas de su color que se encuentren en posiciones consecutivas en una misma dirección y las desplaza una casilla en cualquier sentido (adelante o atrás) de esa dirección. Este es el único movimiento que permite empujar piezas rivales siempre y cuando el grupo de piezas empujadas se encuentren justo a continuación del grupo desplazado y el total de piezas rivales sea inferior al total de piezas desplazadas. Dicho de otra manera, un grupo de 3 canicas podrá empujar en línea recta a un grupo de 1 o 2 canicas rivales, y un grupo de 2 canicas podrá empujar a una canica rival. Si una canica sale del tablero como consecuencia de un movimiento de empuje, esta quedará fuera de la partida y contará como un punto para el jugador rival, que la ha expulsado. No está permitido empujar piezas propias, aunque se empujen piezas rivales.
  • Movimiento en Paralelo: el jugador escoge un grupo de 1 a 3 canicas de su color que se encuentre en posiciones consecutivas en una misma dirección y las desplaza una casilla en paralelo hacia una casilla adyacente en cualquiera de las otras dos direcciones y en cualquier sentido. Este movimiento no permite empujar otras canicas.

Tras esto, el turno pasa al jugador contrario.

 

Fin de la Partida

La partida finaliza en el momento que un jugador consigue expulsar la sexta canica de su rival, proclamándose vencedor.

 

Variantes

Posiciones Iniciales Diferentes: existen numerosas configuraciones iniciales que proporcionan experiencias de juegos ligeramente distintas.

 

Opinión Personal

Hoy toca analizar uno juego de lo más peculiar. Uno de esos abstractos que han logrado trascender y, tras una buena cantidad de años, sigue volviendo a las tiendas edición tras edición. Y eso en el mundo de los abstractos es algo digno de admirar. Es más, diría que estamos ante un caso único en su especie solo comparable a Hive (aquí su tochorreseña), aunque en el juego de rodear a la Abeja Reina tienes un ligero punto de ambientación que lo hace más atractivo. Abalone es un abstracto de los de verdad, de los que no necesita apoyarse en ningún ornamento para invitarte a la mesa. Vamos a ver a qué debe ese gran aguante.

Detalle Tablero

Como buen abstracto de corte clásico, nos encontramos ante un juego en el que cada contrincante contará con un conjunto de piezas que le permitirán realizar movimientos sobre un tablero hexagonal con el objetivo de expulsar de él un determinado número de piezas rivales mediante una mecánica de empuje. Hay dos tipos de movimiento: rectilíneo (que es el que permite empujar siempre y cuando el número de piezas empujadas sea inferior al número de canicas que empujan) y en paralelo, pudiendo pasar a una línea paralela adyacente a la que ocupa el grupo.

Y no tiene más. Sencillo, elegante y muy vistoso. Empecemos por esto último. Abalone es, probablemente, de los abstractos más llamativos que podemos desplegar en mesa. ¿Quién no se siente atraído por la belleza minimalista de un grupo de enormes esferas de cristal blancas o negras encajadas en un tablero con oquedades?

¿Y el sistema de guiado de las canicas? Es sencillamente orgásmico el empujar una canica y que todas se muevan en línea recta con un ligerísimo retraso a la hora de encajarse en su nueva posición. Me podría llevar horas empujando canicas sin que la partida se acabase.

Respecto al juego en sí, alguno dirá que no es más que otro juego combinacional más, en el que los jugadores realizan los “mismos” movimientos una y otra vez. Pero si sois de los que disfrutáis de encadenar mentalmente los turnos futuros para intentar ejecutar la jugada óptima, Abalone os resultará bastante satisfactorio.

Detalle Canicas

Sin embargo, es cierto que la reiteración puede ser el gran defecto del diseño y que lo deja un pequeño peldaño por debajo de, por ejemplo, GIPF (aquí su tochorreseña), el primero de los títulos que da nombre al gran proyecto de abstractos de Kris Burn y con el que Abalone comparte conceptos como el de empuje de las piezas rivales en movimientos rectilíneos sobre un tablero hexagonal. Y esto afecta a la duración de la partida, abierta y dependiente de los jugadores, lo que provoca que, a medida que estos adquieran experiencia, las partidas se alarguen, pudiendo incluso alcanzarse una situación de bloqueo cuando los jugadores adoptan actitudes demasiado defensivas.

Problema que no aparece si al menos uno de los dos contrincantes opta por lanzarse a la yugular de su rival. Los títulos del proyecto GIPF tienen como una de sus características el progreso inexorable de las partidas (algunos más directos que otro), lo que obliga a los jugadores a tomar la iniciativa siempre que puedan.

También tiene como pega el tener una estrategia aparentemente clara como es intentar dominar el centro del tablero, ya que, si logramos reunir la mayoría de nuestras canicas en estos espacios interiores, será muy complicado que nos empujen hacia un borde, sobre todo si logramos mantener uno o dos bloques compactos formando un rombo de nueve canicas.

Detalle Partida

Afortunadamente, para resolver estos problemas, nada más sencillo que utilizar una configuración alternativa que impida el Catenaccio. En el reglamento del juego solo se menciona la existencia de numerosas configuraciones que los jugadores han ido desarrollando con el paso de los años, algunas muy atractivas y que obligan a los jugadores a maniobra contra el rival casi desde el primer turno. También existe la posibilidad de jugar con una cantidad de tiempo establecida para cada jugador al más puro estilo ajedrez, pero esto aún permitiría las partidas con tintes defensivos, solo que los jugadores empujarían sus bolas muy rápido.

Por si tenéis curiosidad, hay numerosas implementaciones en dispositivos digitales (aunque no gratuitas), que permiten disfrutar del modo clásico uno contra uno, y también un modo por niveles al estilo Candy Crush, con tableros preconfigurados a intentar resolver.

Aunque ya lo he comentado de pasada, destacar la producción del juego a un precio muy ajustado. Nos encontramos con un tablero de plástico bastante resistente con una textura ligeramente rugosa y unas enormes canicas de cristal que da gusto manosear. Todo recogido en una caja con un inserto en el que las bolas quedan encajadas (nunca mejor dicho) y no se caen de su posición, aunque pongamos la caja bocabajo. Tal vez la caja de las últimas ediciones sea el aspecto más controvertido, pues nos encontramos con un envase hexagonal que no encajará en ninguna estantería (ni en pie ni tumbada), dejando huecos por todos lados. El reglamento es claro y conciso, sin dejar lugar a dudas.

Detalle Tablero

Y vamos cerrando ya. Abalone es ya un clásico de los abstractos para dos jugadores. Elegante en sus mecánicas y de bella factura en su producción, tiene como mayor pega que las partidas se pueden alargar en demasía, sobre todo cuando los jugadores alcanzan suficiente experiencia. Afortunadamente, la comunidad ha ido diseñando numerosas configuraciones alternativas que alargan la vida del juego. Y la experiencia sensorial es un plus del que pocos juegos pueden presumir. Por todo esto le doy un…

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3 comentarios en “Reseña: Abalone”

  1. Hola, es la primera vez que comento; tengo que decir que tu blog ha sido todo un hallazgo para mí. Quería preguntar, de dónde sacas formaciones iniciales alternativas?, he encontrado algunas en la bgg pero no mucho más. También me gustaría saber si has probado el primo- hermano del Abalone; el Off Board (parece que de los mismos creadores).
    Respecto a la caja decir que la versión Classic, que es la que tengo, y su forma de cuña tampoco son una maravilla a la hora de guardarla. Por lo menos en la última versión puedes jugar sobre la caja a modo de soporte para el tablero…
    A mi me parece un juego muy chulo, desde que descubrí el Hive siempre ando buscando abstractos para dos a los que hincarle el diente.
    Hasta otra y un saludo desde Valladolid!

    Responder
    • ¡Hola!

      Si no es molestia me meto a comentar yo también, que no suelo, para comentar que en casa éramos muy “fans” del Abalone, hasta que llegó el Offboard. Me parece un juego mucho más redondo, ya que pule los problemas que puede tener el Abalone (especialmente el que las partidas se puedan eternizar…). Cambiando un poquito las reglas de empujar (elimina la opción de avanzar tres “en paralelo”, así como la limitación de no poder mover bloques de más de 3 bolas), la colocación inicial y, sobre todo, con la puntuación variable (pudiendo incluso ser 0, si ya está “ocupada” la zona de puntuar) creo que le dan un toque que lo hace muchísimo más entretenido, en mi opinión, y más ágil, así como permitir mejor las remontadas, por ser un juego a puntos y no a “bolas”.

      Lo bueno es que es relativamente fácil “simularlo” con un Abalone normal: Igual bastaría con hacerse una plantilla alrededor del tablero con las puntuaciones, el número de bolas que caben (y que se han “colado” ya ahí durante la partida) y que indique el “rebaje” correspondiente (para saber hacia qué lado se va la primera bola que entre justo por el ángulo), y listo. Yo no puedo dejar de recomendar probarlo, porque de verdad que para mí es una mejora importante respecto a su “padre”, hasta el punto de que no entiendo por qué no tuvo más éxito en su día, la verdad.

      Por cierto, muchas gracias por la reseña, Iván :D.

      Un saludo,
      Jorge.

  2. Gracias Jorge!
    La verdad es que había pensado en eso de adaptar el tablero del Abalone para jugar modo Ofboard pero no estoy seguro de como hacerlo. Respecto al éxito del “hijo” creo que parece un poco más de juguete por los colores (ojo, juntando las dos versiones se podría jugar con variantes de 3 y 4 jugadores aprovechando eso mismo) y el “padre” es como más Zen.
    Un saludo!

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