Reseña: Le Havre

Introducción

El Havre (Le Havre, en francés original) es una ciudad en la que se encuentra el segundo mayor puerto de Francia después del de Marsella. La ciudad es conocida no sólo por sus dimensiones sino también por su curiosa etimología. De hecho, “havre” es una palabra de origen holandés que significa “puerto” y que se incorporó a la lengua francesa en el siglo XII. En la actualidad su uso se considera arcaico y en vez de ello se prefiere el vocablo “port”. Construye edificios y consigue mercancías. Transforma el hierro en acero, el carbón en coque y construye barcos. El jugador con mayor fortuna al final de la partida será el ganador.

Portada

Así se nos presenta Le Havre, dejando muy claro desde el principio sus intenciones. Como hemos dicho, se trata de un diseño de Uwe Rosenberg, publicado en el 2008 (justo un año después de Agricola) por Lookout Games en una edición en alemán. A los pinceles cuenta con prolífico, Klemens Franz, responsable de ilustrar otros juegos como Agricola, Grand Austria Hotel o Riverboat.

Le Havre fue publicado en su día en nuestro país por Homolúdicus (ahora Devir). Posteriormente fue publicado por Maldito Games en una edición que contiene la expansión publicada a posteriori. La dependencia del idioma es importante, ya que el juego incluye bastantes cartas y muchas de ellas con texto. El juego permite partidas de 1 a 5 jugadores, con una edad mínima sugerida de 12 años y una duración aproximada de entre 30 y 120 minutos. El precio recomendado es de 45€. Para esta reseña se ha hecho una copia de la edición en español de Maldito Games.

Contraportada

Importante: si ya conoces el juego y/o sólo te interesa mi opinión sobre el mismo, puedes pasar directamente al apartado de Opinión. Los apartados Contenido y Mecánica están destinados especialmente a aquellos que no conocen el juego y prefieren hacerse una idea general de cómo funciona.

Ir a la Opinión Personal

 

Contenido

Dentro de una caja de cartón de dos piezas (tapa y fondo), de dimensiones 31,5×22,5×9 cm. (caja rectangular grande estándar tipo Agricola), nos encontramos con los siguientes elementos:

  • Tablero Central (de cartón)
  • 5 Discos de Trabajadores (1 para cada jugador) (de madera)
  • 5 Fichas de Barcos (1 para cada jugador) (de madera)
  • 7 Fichas Circulares de Suministros (de cartón)
  • 16 Fichas Circulares de Producción de Comida (de cartón)
  • Loseta de Jugador Inicial (de cartón)
  • 78 Monedas (de cartón):
  • 48 monedas de 1 franco (de cartón)
  • 30 monedas de 5 francos (de cartón)
  • 60 fichas de res/carne de cartón)
  • 60 fichas de cereal/pan (de cartón)
  • 30 fichas de hierro/acero (de cartón)
  • 42 fichas de arcilla/ladrillo de cartón)
  • 48 fichas de madera/carbón vegetal de cartón)
  • 42 fichas de pescado/ahumado (de cartón)
  • 30 fichas de carbón/coque de cartón)
  • 30 fichas de piel/cuero de cartón)
  • 160 Cartas (59×92 mm.):
    • 5 Cartas de ayuda con una Despensa en el reverso
    • 33 Cartas de edificios Comunes
    • 82 Cartas de edificios Especiales
    • 4 Cartas de edificios Especiales en blanco
    • 20 Cartas de Ronda con Barcos en el reverso
    • 11 Cartas de Préstamo
    • 5 Cartas de Resumen de Ronda
  • Reglamento
  • Hoja de Ayuda
Contenido

 

Mecánica

Le Havre es un juego de colocación de trabajadores en el que iremos desarrollando una serie de edificios en el puerto con el único objetivo de ser el jugador que más dinero acumule, ya sea en metálico o en propiedades. El juego crece en posibilidades a medida que la partida avanza, ya que cada edificio construido puede ser utilizado por cualquier jugador para ejecutar su acción. Por supuesto, no faltará el tener que alimentar a la cuadrilla de currantes al final de cada ronda.

 

Conceptos Básicos

Empecemos hablando del Dinero (francos). Este dinero, además de ser utilizados para pagar en diferentes momentos de la partida, servirá como puntos de victoria al final de la misma. Tendremos monedas de 1 y 5 francos. Y es que, como hemos dicho en el párrafo anterior, el objetivo fundamental en Le Havre será obtener el máximo capital posible.

Francos

Los Materiales serán los recursos que iremos gestionando a lo largo de la partida. Estos materiales se representan mediante pequeñas losetas a doble cara. Por el lado frontal se muestra la materia prima, mientras que por el lado contrario tendremos el producto elaborado. Cuando una materia prima sea procesada, simplemente se volteará para disponer del producto elaborado (habrá que tener cuidado para evitar mezclar productos elaborados y materias primas en la reserva personal del jugador). Adicionalmente, algunos materiales (ya sea por su lado elaborado o primario) mostrarán cierta simbología indicando posibles usos (como comida, con el símbolo de una olla, o como energía, con el símbolo de una bombilla). En la esquina inferior derecha se muestra el valor económico del recurso de cara a una posible venta.

Recursos

Como hemos dicho, algunos de los recursos anteriores se pueden utilizar como comida o energía:

  • La comida: servirá para alimentar a nuestros trabajadores al final de cada ronda, así como para pagar el coste de entrada de algunos edificios. En caso de no disponer de suficiente comida, siempre se podrán utilizar francos (1 franco igual a 1 unidad de comida)
  • La energía: será necesaria para alimentar la maquinaria necesaria para llevar a cabo ciertos procesos productivos.

Otro detalle importante es que las unidades de comida o energía que aporta un determinado recurso son indivisibles, es decir, que no se devuelve aquellas unidades de energía o comida que no se utilicen. Por ejemplo, si tenemos que pagar dos unidades de comida y utilizamos una ficha de carne (3 unidades de comida), la unidad sobrante la perderemos (no recibiremos ninguna ficha como cambio). Sin embargo, con el dinero si se devuelve el cambio.

Pasemos a las Cartas de Edificios:

  • En la primera fila superior encontramos tres datos importantes:
    • A la izquierda tendremos el coste de construcción en materiales.
    • A continuación, el coste de acceso al edificio.
    • Y para cerrar la fila superior, a la derecha del todo tendremos el número de clasificación del edificio.
  • Justo debajo de esta primera fila tendremos en un recuadro el nombre del edificio junto a su valor económico
  • En algunos edificios podremos encontrar justo al lado del nombre un símbolo indicando el tipo de edificio del que se trata (artesanal, financiero, industrial o público).
  • También existirán una serie de edificios con unos símbolos de colores que suelen proporcionar ventajas con edificios de ese mismo (símbolo del martillo o símbolo del pescador)
  • Justo debajo de esta zona encontraremos el proceso que se ejecuta al visitar el edificio.
  • Debajo encontraremos una bonita ilustración del edificio.
  • Y, finalmente, en la parte inferior de la carta volveremos a encontrar el coste de construcción, así como el nombre del edificio (para poder saber los edificios venideros en las pilas de proyectos municipales).
Edificios Comunes

Los edificios pueden encontrarse en tres sitios a lo largo de la partida:

  • En una de las tres pilas de proyectos municipales (o en la pila de Edificios Especiales), no pudiendo ser utilizados aun.
  • Construido, perteneciendo al puerto (no tienen un dueño establecido y los costes de acceso se entregan a la reserva general).
  • Construido, perteneciendo a un jugador. El dueño tendrá acceso gratuito al edificio, mientras que el resto de jugadores deberan pagar al dueño el coste de acceso.

También tenemos las Cartas de Barco (que son las cartas de ronda que se han completado):

  • Al igual que los edificios, en la parte superior izquierda tendremos el coste de construcción.
  • Justo debajo encontramos el valor económico del barco, así como su tipo (de Madera, Hierro, Acero o Transatlántico).
  • A continuación encontramos el coste de compra (si no lo construimos), así como el descuento de comida que proporciona en función del número de jugadores que haya en la partida.
Cartas de Barcos

A diferencia que los edificios, los barcos solo pueden encontrarse en dos sitios durante la partida:

  • En las pilas de tipos de barco en el tablero.
  • Perteneciendo a un jugador.

Como hemos dicho, los edificios y los barcos tienen un valor económico indicado con un símbolo de moneda y el valor equivalente indicado dentro de él. Este valor será el que se utilizará en cualquier operación con el edificio: compra, venta o evaluación final de la partida. Sin embargo, algunos de estos elementos tienen justo debajo del valor económico un recuadro que indica su valor de coste. Aquellos elementos que posean este recuadro, a la hora de comprar dicho elemento será este valor el que tendremos que abonar, y no el indicado en el valor principal (que solo se utilizará a la hora de vender y computar la puntuación final). Aquellos edificios que no tengan este recuadro, utilizarán siempre el valor principal.

El elemento de actuación principal del jugador será su Disco de Trabajador. Este disco se colocará sobre un edificio libre, independientemente de quien sea el poseedor. Para poder ser utilizados, los edificios pueden indicar un coste de entrada (indicado en la esquina superior derecha). Este coste puede ser un número de unidades de comida y/o un precio en francos. Este coste de entrada deberá ser abonado al dueño del edificio cada vez que un jugador haga uso de él. Sin embargo, si el edificio es propiedad del jugador que quiere hacer uso de él, no hay que satisfacer este coste.

Trabajadores

Si un edificio está construido, podrá utilizarse. Sin embargo, si se encuentra en alguna de las pilas de proyectos municipales solo podrá construirse o comprarse (una vez sacado de la pila si podrá utilizarse). Para poder sacar un edificio de la pila habrá que construirlo. Existen dos vías:

  • Pagando el precio de coste (si tiene el recuadro indicando un precio de coste distinto al valor principal, este será el precio a pagar en este momento).
  • Construyéndolo haciendo uso de algunos de los edificios que permiten edificar. Simplemente tendremos que pagar el coste de construcción (que serán unos determinados materiales).

Por otra parte, como hemos comentado anteriormente, podemos construir barcos. Para ello tendremos que hacer uso del astillero (hasta que no esté construido no podremos obtener navíos). Los barcos, además de proporcionarnos un importante activo, también nos reporta un descuento en la cantidad de comida que hay que sufragar al final de cada ronda (pero nunca producirá comida). Cada barco indica cuanto descuenta en función del número de jugadores que haya en la partida. Al construirlo, se hace entrega al jugador de una ficha de descuento de comida.

Fichas de Descuento y Multiplicadores

Tanto barcos como edificios pueden ser vendidos en cualquier momento (no tiene por qué ser nuestro turno), recibiendo la mita de su valor. Si es un edificio, este pasará a manos del puerto, colocándose junto a los otros edificios pertenecientes a la misma entidad. Si es un barco, lo colocaremos en la parte superior del mazo de barcos del mismo tipo al que hemos vendido.

Si llega el momento de afrontar un pago obligatorio y no tenemos comida y/o dinero suficiente, y no queremos deshacernos de ningún activo (edificio y/o barco), estaremos obligados a solicitar un Préstamo. Se nos entregará una carta de préstamo y 4 francos de la reserva, con los que podremos hacer frente al pago (si con uno no fuese suficiente, se toman tantas cartas de préstamo y sus correspondientes 4 francos como fuese necesario). Cada carta de préstamo implica -7 francos al final de la partida, por lo que nos interesará cancelarlo. Podremos cancelar un préstamo en cualquier momento (no necesariamente en nuestro turno), entregando 5 francos a la reserva, deshaciéndonos de la carta.

Préstamos

Para llevar el control de las rondas el juego incorpora unas Cartas de Ronda que muestran, para cada tipo de partida (jugadores y versión corta o normal) si en la ronda actual hay cosecha o no (lo que aumentará el numero de unidades de ciertos recursos si se dispone de una cantidad previa), así como si el puerto construye un edificio de forma autónoma, ya sea normal o especial.

Cartas de Ronda

Para reunir todos los elementos anteriores el juego incluye un tablero en el que se ubicarán las ofertas de recursos básicos, los proyectos en construcción, el mazo de edificios especiales, el mazo de cartas de ronda y los barcos disponibles (que son las propias cartas de ronda por la cara contraria).

Tablero

En cada turno los jugadores avanzarán un marcador de barco sobre la fila de losetas circulares. El siguiente jugador en actuar será aquel cuyo barco se encuentre en última posición, avanzando hacia la siguiente posición libre.

Barcos

Sobre estos espacios circulares se colocarán unas losetas de reposición. Cada vez que un barco acceda a una de estas losetas, se colocará sobre la oferta los recursos indicados en dicha loseta.

Fichas de Reposición de Suministro

Por último, en una de las siete fichas de producción colocadas en el tablero aparece impresa la palabra “intereses”. Cuando un jugador alcance dicha ficha, todo jugador con al menos un préstamo concedido deberá pagar a la banca 1 franco (y si no tuviese, deberá solicitar otro préstamo).

Con esto tenemos suficiente.

 

Preparación de la Partida

Se pueden jugar dos tipos de partidas: estándar o cortas. La preparación que vamos a comentar es para el juego estándar. Al final comentaremos las diferencias en una partida corta.

  • Se despliega el tablero con los tres paneles y preparamos la reserva de cada tipo de recurso y los francos (no hace falta que pongamos sobre el tablero todos los recursos, pero si una buena cantidad de ellos).
  • Se colocan al azar las siete fichas de suministro en los espacios destinados en el tablero bocabajo.
  • Se prepara el mazo de rondas. Para ello cogeremos todas las cartas de ronda y nos quedaremos con aquellas que estén marcadas para el número de jugadores que seamos, y las ordenaremos de mayor a menor y las colocaremos en el espacio habilitado en el tablero.
  • Se colocan los tres edificios municipales iniciales junto al tablero
  • Se preparan las tres pilas de proyectos municipales. Para eso cogemos el mazo de edificios normales y tomamos aquellos que en el dorso tengan una marca oscura para el número de jugadores que seamos. A continuación, se barajan y se divide en tres mazos. Cada mazo debe ser ordenado de menor a mayor según el número del edificio, colocándose arriba de la pila aquel de menor número. Cada mazo se despliega de forma que pueda verse la parte inferior de todos los edificios.
  • Adicionalmente, barajamos el mazo de edificios especiales, y tomamos 6 de ellos, que colocaremos en la zona de proyectos municipales especiales.
  • Colocamos las cartas de préstamos y las fichas de producción de comida cerca del tablero, y dejaremos cerca la carta de resumen de ronda, para que todos los jugadores puedan ojearla cuando quieran.
  • Cada jugador recibe su ficha de barco, su ficha de trabajador y su carta de despensa/ayuda, así como sus recursos iniciales: 5 francos y 1 carbón
  • Se prepara la oferta inicial, colocando en las zonas de mercado correspondiente: 2 francos, 2 pescados, 2 maderas y 1 arcilla.
  • Se elige al jugador inicial.

Y ya estamos listos para comenzar.

Si decidimos jugar a la versión corta, tendremos que realizar las siguientes modificaciones sobre lo indicado anteriormente:

  • Aquellos edificios y cartas de ronda con la marca de “juego corto” (marca clara), en vez de tomar aquellas cartas con la marca de “juego estándar” (marca oscura).
  • En las casillas de oferta se colocan 3 francos, 3 pescados, 3 maderas, 2 arcillas, 1 hierro, 1 cereal y 1 res
  • Cada jugador recibe 5 francos, 2 pescados, 2 maderas, 2 arcillas, 2 hierros, 2 carbones, 2 pieles y 1 res
  • Los edificios especiales no se utilizan.
Partida Preparada

 

Desarrollo de la Partida

La partida se desarrolla a lo largo de una serie de rondas (definidas según el tipo de partida y el número de jugadores). Cada ronda consta de 7 turnos.

Cada jugador en su turno realizará lo siguiente:

  • Avanzar su ficha de barco hacia la siguiente ficha de suministro, colocando una unidad de cada uno de los recursos indicados en la ficha en la que acaba de colocarse en la oferta correspondiente.
  • A continuación podrá realizar una de estas dos acciones:
    • Tomar todos los recursos de una determinada oferta. Simplemente tomará todas las unidades de la oferta que elija y la añadirá a su reserva personal.
    • Mover su ficha de trabajador a un edificio. Tomará su ficha de trabajador del edificio que esté y la colocará en otro libre que haya (si el edificio tiene un coste de acceso deberá ser abonado) y, finalmente, ejecutará el proceso indicado en el edificio. Esto último es obligatorio. Si se accede a un edificio hay que ejecutar la acción indicada en él.

Algunas aclaraciones sobre la segunda opción. No se podrá acceder a un edificio que se encuentre ocupado por la ficha de trabajador de otro jugador (se dice que el edificio está bloqueado). Pero existe una forma de liberar un edificio ocupado por la ficha de otro jugador, y es forzando un cambio de dueño. Si un edificio cambia de manos teniendo una ficha de trabajador en él, esta es devuelta a su dueño, el edificio cambia de dueño y, por tanto, queda liberado para que cualquier jugador se coloque en él.

Adicionalmente, un jugador en su turno podrá comprar o vender tantos bienes como desee (siempre que pueda permitírselo). Si tenemos dinero suficiente, podremos comprar los edificios y barcos que queramos o, si necesitamos efectivo, deshacernos de alguna de nuestras propiedades recibiendo la mitad de su valor.

Y con esto terminaría el turno.

Detalle Constructores

Adicionalmente, cada vez que se alcanza la séptima ficha de suministro finaliza la ronda, sucediendo lo siguiente:

  • Cada jugador deberá alimentar a los trabajadores del puerto, gastando el número de unidades de comida indicadas en la carta de ronda. A esta cantidad habrá que descontarle la cantidad producida por los barcos que posea cada jugador. Recordad que podemos utilizar francos para costear unidades de comida. Si a un jugador no le alcanza y no desea desprenderse de ningún bien, deberá tomar tantos préstamos como sean necesarios para cubrir el coste.
  • Si en la carta de ronda, para el número de jugadores que seamos en la partida, viene dibujada una carta de edificio, el puerto construirá el proyecto municipal de menor número que haya en las pilas de edificios. En partidas estándar habrá rondas que en vez de un edificio normal aparezca un edificio especial, por lo que en vez de construir un edificio de las pilas de proyectos municipales, se construirá el edificio colocado en la parte superior del mazo de edificios especiales.
  • Finalmente, si en la carta de ronda se indica que hay cosecha, aquellos jugadores que tengan en su reserva al menos una unidad de cereal, reciben otra. Y los jugadores que posean al menos dos fichas de res, reciben otra.

 

Fin de la Partida

La partida finaliza cuando se alcance la última carta de ronda. Tras alimentar a los trabajadores y resolver el resto de eventos de ronda, cada jugador dispondrá de una última acción final, en la cual se elimina la restricción de un único jugador por edificio, pudiendo acceder todos a cualquiera (pagando su coste de acceso, eso sí).

Tras esto, se realiza el recuento de bienes. A la cantidad de francos en efectivo que cada jugador posee debe sumarse el valor de sus edificios y sus barcos, así como posibles francos extra proporcionados por determinados edificios. A sí mismo, aquellos jugadores con préstamos sin devolver deberán restar siete francos por cada carta de préstamo que aun siga en su poder. Por norma general, las mercancías no tienen valor al final de la partida. El ganador será el jugador con una fortuna mayor, y en caso de empate, ambos jugadores comparten la victoria.

Despensa

 

Opinión Personal

Si lleváis tiempo siguiendo el blog, ya sabréis que mi juego favorito es Agricola (aquí su tochorreseña). Fue mi gran puerta de entrada al mundo de los Eurogames y le tengo un cariño especial, por lo que Uwe Rosenberg ocupa un lugar especial en mi ranking de diseñadores.

Después de mucho tiempo, llegó el momento de adquirir su otra gran obra, Le Havre. Y tenía miedo de que fuese demasiado parecido a juego de granjeros en la Edad Media, pues no deja de utilizar prácticamente las mismas mecánicas: colocación de trabajadores y gestión de recursos, teniendo que alimentar a nuestros trabajadores al final de la ronda y teniendo cada vez más acciones disponibles. Así que es inevitable una constante comparación con mi juego favorito. Antes de proceder, agradecer a Maldito Games el esfuerzo por volver a poner a disposición del público español este gran diseño.

Pero, aunque uno pudiese pensar que nos encontramos con una versión de un mismo juego, Le Havre supone la creación de otra rama de desarrollo en el mundo de la colocación de trabajadores, en este caso más centrado en la gestión y transformación de recursos, que, posteriormente, continuaría con Ora et Labora (aquí su tochorreseña) o El Banquete de Odín (aquí su tochorreseña), añadiéndole una mayor complejidad con diversos elementos.

Detalle Barcos

La primera diferencia importante entre Agricola y Le Havre la encontramos en el sistema de puntuación. Mientras que en Agricola obteníamos puntos en función del desarrollo de nuestra granja según diferentes aspectos (campos, habitaciones, animales, etc.), en Le Havre los francos, además de funcionar como moneda, servirán como puntos de victoria al final de la partida. Esto, que no parece un cambio demasiado importante, es lo que provoca que la experiencia de juego sea radicalmente distinta. Ahora, de un simple vistazo y sumando de cabeza, podemos comprobar la situación actual de la partida, teniendo claro el desarrollo de cada jugador y cuantos puntos tiene actualmente, mientras que en Agricola teníamos que dejarnos guiar por el aspecto general de nuestra granja y compararla visualmente con la del resto de jugadores.

Además, influye en el desarrollo de la partida. Tanto Agricola como Le Havre ofrecen numerosos caminos para obtener puntos de victoria. Pero debido al cambio de sistema de puntación, el camino a seguir en Le Havre es mucho más libre. En Agricola se premia la diversidad, pues los puntos de victoria que no obtengamos en una determinada categoría no los podremos recuperar de otra forma. Digamos que hay un conjunto de puntos de victoria que tenemos que intentar conseguir. Sin embargo, en Le Havre, sólo cuentan los francos que logremos amasar, independientemente del camino que hayamos tomado para conseguirlos. Esto provoca que la estrategia de cada jugador pueda ser diametralmente distinta a la del resto.

Detalle Suministro

Otro de los grandes cambios es que en Le Havre solo disponemos de una acción por turno. Esto, unido a lo comentado anteriormente de que cada jugador puede seguir una estrategia propia sin entrar en conflicto con otros jugadores, resta interacción entre los jugadores, ya que en Agricola todos los jugadores intentan hacer prácticamente lo mismo y con más acciones por ronda, por lo que la lucha por las acciones es mucho mayor. En Le Havre no hay tanta competencia, al menos en las primeras partidas, por lo en este aspecto se resta agobio. Sin embargo, el solo disponer de una acción por turno, requerirá una capacidad de planificación mucho mayor que en Agricola. Tendremos que tener muy claro que queremos hacer y en qué orden para obtener un rendimiento óptimo. Y todo sin olvidar que al final de cada ronda hay que proporcionar la comida, ya que es muy fácil olvidarse de este pequeño detalle intentando centrarnos en desarrollar edificios y conseguir dinero, por lo que al final también tendremos que desarrollar una estrategia algo más transversal, no descuidando ningún aspecto de nuestra partida.

Pero esto no quiere decir que en Le Havre no haya interacción. La lucha por los recursos y por los edificios de las pilas de proyectos municipales será intensa, ya que obtener un determinado edificio puede ser un gran paso hacia nuestra victoria. Este es otro gran punto diferenciador respecto a Agricola. El único elemento individual del juego de granjeros son los oficios y las adquisiciones menores, que son propias de cada jugador. Pero no son un elemento compartido, es decir, que cada jugador dispone de los suyos para toda la partida y es su decisión usarlos o no. Sin embargo, en Le Havre todos los componentes son comunes y habrá que adelantarse al resto de jugadores a la hora de obtenerlos: recursos en las ofertas del mercado, los edificios (tanto los construidos como los proyectos municipales) y los barcos.

También es reseñable el tema de los bloqueos. En Agricola, cuando un jugador realiza una determinada acción, sabemos que durante ese turno ya no vamos a poder acceder a ella, pero tenemos la certeza de que en el siguiente estará libre para volver a ser ejecutada. Sin embargo, en Le Havre un jugador permanecerá en un determinado edificio hasta que mueva su ficha de trabajador a otro, por lo que podría dejar su ficha en un determinado edificio, tomando recursos varias rondas consecutivas para torpedear la estrategia de otro jugador, que seguramente esperaba poder realizar el proceso que permite ejecutar ese edificio que tenemos ocupado por tiempo indefinido. Menos mal que en la última acción se elimina esta restricción, que si no…

Detalle Despensa

Pero tal vez el aspecto en el que más se alejen Le Havre y Agricola sea en el tema de los motores económicos. En Agricola existe la posibilidad de activar ciertos mecanismos que proporcionarán ciertos ingresos durante la partida (plantar cereales u hortalizas, disponer de ganado que se reproduzca o activar ciertos oficios). En cambio, en La Havre no existe apenas nada de esto (solo la posibilidad de recibir trigo y ganado en cada ronda si disponemos de unidades en nuestra reserva). En el juego del puerto tendremos que estar alimentando continuamente la gran rueda de todos los procesos productivos. Toda acción proporcionará un beneficio inmediato que tendremos que gestionar para intentar convertirlo en puntos de victoria (ya sean francos o en la construcción de edificios o barcos). Esta falta de inercia influye directamente a la hora de sentirse presionados de forma constante, ya que el final de la ronda siempre supondrá un gasto en comida (cada vez mayor) y ante el que tendremos que ir preparándonos en cada ronda, sintiendo que estamos constantemente con el freno de mano echado. Tal vez alguna ronda si podamos vivir tranquilos gracias a algún buen turno, pero no durará mucho. Así que si Agricola no os satisfacía por su importante nivel de agobio. Le Havre no será menos.

El punto en el que Le Havre sale perdiendo en la comparación con Agricola es en su inmersión temática. Y no porque en Le Havre esté pegado o no sea interesante. El tema está muy bien integrado con las mecánicas y estaremos constantemente hablando de construir edificios, conseguir tales recursos, ir a tal edificio a producir no sé cuántos elementos, etc. Pero lo que consigue Agricola es algo muy difícil de igualar. Pocos Eurogames consiguen que su tema te atrape y te abstraigan de mover cubitos y losetas de aquí para allá.

Si hemos jugado a ambos juegos, aunque sus mecánicas son muy similares, en mi opinión Le Havre es un juego más sencillo de explicar que Agricola. En el título que nos ocupa desde que empezamos a jugar tenemos claro lo que tenemos que hacer: obtener materias primas para procesarlas y conseguir dinero. Y para procesarla tendremos que construir edificios usando estos mismos recursos. Es indudablemente más sencillo hacerse a él. En Agricola hay que explicar las distintas formas de desarrollar cada aspecto de la granja (habitaciones, campos, pastos, animales, oficios, etc.). Dominar todos estos aspectos es mucho más complejo que en Le Havre, que todo está mucho más claro desde un principio. Dicho de otra forma, Le Havre es, probablemente, el eurogame más elegante del señor Rosenberg.

Esto no quiere decir que Le Havre sea un juego más sencillo que Agricola. Todo lo contrario. Mientras que en Agricola tenemos un camino más o menos trazado, pues tenemos que alcanzar el máximo desarrollo en todos los aspectos, mientras que en Le Havre el desarrollo de nuestra parte del puerto es totalmente libre, por lo que nuestras decisiones no estarán influenciadas por objetivos concretos. Es muy sencillo que nos perdamos en acciones superfluas que luego no reporten beneficios.

Detalle Proyectos

Cambiemos de tercio y hablemos de la escalabilidad. Probablemente el único punto flojo del juego. Y es que Le Havre, que ya de por si es un juego exigente y agobiante, se vuelve directamente infernal a partir de los 4 jugadores. A 4 o 5 jugadores hay 1 o 2 jugadores que en cada ronda solo disfrutarán de un único turno para, al final de la misma, pagar comida. No es que funcione mal, pero más de uno querrá suicidarse ante tal nivel de exigencia y sensación de apenas poder progresar en esas rondas.

Respecto a la rejugabilidad, como supondréis, es bastante alta. A la variabilidad que ya aportan la aleatoriedad en la preparación (proyectos y ubicación de las losetas de reposición), se le añaden los edificios especiales, con más de 60 cartas (ya que esta edición incluye la expansión) de las cuales solo salen en cada partida 6. 6 cartas que suelen ofrecer efectos muy potentes y que cambia de forma importante el enfoque en cada ocasión. Y, como nota destacable, afecta a todos los jugadores de forma similar, no como en Agricola que la suerte tiene bastante que decir a la hora de repartir los oficios.

Centrándonos en los componentes, en Le Havre predomina el cartón. Buena calidad en general, con un grosor adecuado y un destroquelado agradable, sobre todo teniendo en cuenta la enorme cantidad de fichas a organizar (recomendable hacerse con un organizador con unos cuantos departamentos). Las cartas tal vez muestran un gramaje un poco pobre, pero, teniendo en cuenta que los jugadores no tienen nunca estas cartas en mano y apenas se barajan, tampoco es algo especialmente sangrante. El reglamento no deja lugar a dudas y todo está muy bien explicado.

Detalle Edificios Públicos

Y vamos cerrando. Le Havre es la otra gran obra maestra del gran Uwe Rosenberg, y un título que no debería faltar en la ludoteca de todo aquel eurogamer que disfrute con las mecánicas de colocación de trabajadores y gestión de recursos. Probablemente el juego más elegante del autor alemán, teniendo como única gran pega que no escale del todo bien, ya que una partida por encima de tres jugadores se convierte en un agobio absoluto. Solo apto los muy cafeteros. Por todo esto le doy un…

Sobresaliente

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21 comentarios en “Reseña: Le Havre”

    • Muchas gracias por pasaros! Es un gran juego. Nosotros lo tenemos en el iPad y ya han caído también unas cuantas partidas por ahí 😛

  1. Hola, excelente reseña (como siempre) es un gusto leerlas. En Argentina es difícil conseguir juegos de mesa y hay que pensar muy bien cual adquirir y siempre leo tus reseñas para decidir. Saludos!

    Responder
    • Hola Daniel!

      Muchas gracias por comentar. Le havre me parece un grandioso juego, aunque a mas de 3 jugadores puede ser extremadamente agobiante. Pero es un gran juego.

  2. Hola!! Llevo un tiempo mirando opiniones sobre juegos de mesa y las tuyas son las más completas, detalladas y creo que las más objetivas posible que he encontrado. Y por eso me fio bastante de tu criterio por si puedes ayudarme con una decisión.
    Hace muy poco que me he aficionado a los juegos de mesa, sólo tengo el Agrícola, pero ya sé de antemano que es mi favorito y que me van a gustar los Eurogames… porque el poco tiempo que lo tengo y lo mucho que he jugado ya, no es normal…!
    Por eso quiero comprar más de este estilo, para no quemarlo, pero no me sé decidir. Es importante señalarte que sólo juego con mi novio, ya que he leído que hay juegos que no se disfrutan tanto siendo sólo dos personas…
    Esta es la lista de juegos que quiero y que espero tener algún día. Al final de la lista he dejado los que he leído que son más “duros” para cuando tengamos más experiencia. Pero quería que me ayudaras en la elección del siguiente. Hemos pensado en Le Havre por semejanza a Agrícola, pero Puerto Rico también nos llama.. Y Polis aunque es un poco diferente, nos apetece también. Espero que puedas ayudarme!! 🙂 Un saludo!!
    Le Havre
    Puerto Rico
    Polis
    La villa
    Lewis & Clark
    Tigris y Eufrates
    Tzolk’in
    Caylus

    Responder
    • De entrada, de tu lista hay que descartar Tigris & Eufrates, Puerto Rico y Caylus. A 2 no van mal (unos mejores que otros) pero hay opciones más interesantes. Tal vez el mejor de todos jugado a 2 es Polis. Una auténtica maravilla. Es cierto que tiene una pequeña componente de juego de guerra, pero su corazón es euro. Mucha interacción. Luego Tzolk’In, La Villa, Le Havre y Lewis & Clark son magníficas opciones. Si las tuviese que ordenar, teniendo en cuenta que ya tienes Agricola, este sería mi orden: Lewis & Clark > Tzolk’In > > Le Havre > La Villa.

      Pero ya te digo, quitando los 3 primeros, cualquiera que escojas te va a funcionar estupendamente.

      Un saludo y muchas gracias por seguirme!

  3. Hace algún tiempo que leo tus tochoreseñas y me parecen muy interesantes e ilustrativas.
    Con esta de Le Havre, directamente me entran ganas de hacerme con el juego, aunque lamentablemente no parece estar disponible, Supongo que lo reeditarán en algún momento. ¿Sabes algo sobre el tema?
    Normalmente jugamos dos y le damos fuerte a Agrícola.
    En otras ocasiones, me decanto por marcarme un solitario, bien del mencionado Agrícola, de Viernes, Onirim o Sylvion. Incluso hay por ahí unas reglas para solitario (de Ángel Solo) para Twilight Struggle que hacen que el juego vea mesa, cuando mi mujer no está por la labor.
    Tengo entendido que este Le Havre también es bueno para echarse de cuando en cuando un solitario.
    Saludos.

    Responder
    • Le Havre es, junto a Agricola, para mí, las 2 obras maestras de Uwe. Ambos determinan las 2 ramas de desarrollo. Casi todo lo que ha venido detras es darle vuelta a los conceptos de ambos juegos. No se si habrá reedición pronto, pero supongo que de segunda mano no estará complicado de encontrar. Tampoco es un juego especialmente dependiente del idioma (solo algunas cartas tienen texto y con la simbología se saca qué hacen) por si consideras buscarlo en inglés.

      Saludos!!

  4. Gracias por tu respuesta. Lo he conseguido en ebay por 45 euros.
    Es la segunda edición de homoludicus, nuevo, precintado.
    La verdad es que estoy entusiasmado con él.
    Saludos.

    Responder
  5. Muchas gracias por tus reseñas. Eres mi libro de cabecera a la hora de ver opiniones de un juego. Aunque en el caso del Oráculo de Delfos monte he hecho caso y voy a darle una oportunidad jajajaja.

    Querría lanzarte una pregunta.
    Teniendo ya el agrícola. No considero que merezca la pena comprarse el caverna. Pero estoy sopesando el banquete de Odín o el fields of Arlene (dado que para mí es importante que el juego brille a dos). Que obras de Uwe recomiendas por ser lo suficientemente diferentes entre si?.

    Muchas muchas felicidades por el Blog

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    • Teniendo Le Havre y Agricola, el resto de la serie (Caverna, Ora et Labora, Fields of Arle y El Banquete de Odín) son versiones que amplian y mezclan conceptos. Para mi gusto, todos inferiores (no por mucho, pero inferiores) que los dos originales. Puestos a buscar juegos realmente distintos, ahí es donde entran Merkator, Glass Road y At the Gates of Loyang. Yo me quedaría con este último, que va a ser editado por Maldito Games y que funciona MAGNIFICAMENTE a 2 y no se parece en absoluto ni a Agricola ni a Le Havre, aunque también vaya de plantar cosas 😛

      Tienes la tochorreseña por ahí por si quieres echarle un ojo. Respecto al Delfos, por supuesto, pruébalo. A mi no me parece un mal diseño, pero tiene el problema de que se le ven las costuras muy pronto. Y como tiene un nucleo muy similar a Los Castillos de Borgoña, me quedo con este por ser mucho mejor diseño.

      Saludos!

  6. Consideras Le Havre un juego duro? Cierto juegos muchas veces son más exigentes y tengo comprobado que luego no salen a mesa todo lo que deberían. Gracias!

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  7. Hola! Este no se cuantas veces he pensado ya en comprarlo… Cada vez que veo el sobresaliente me lo piensl. Siempre hay algo que me echa para atras. Que tal a dos y sobre todo. Cuanto dura una partida a dos cuando se sabe jugar?? Creo que tiene como dos modos de juego no?

    Un saludo y gracias!

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  8. A mi este no me gusto tanto, lo de la comida se hace abrumador, y no es que este mal implementado simplemente te retrasa demasiado en hacer otras acciones que te permiten ir evolucionando dejandote con la sensacion de que haces muy poco o avanzas muy poco en cada ronda, y siempre te falta esto o aquello para completar un objetivo, el juego no parece nada malo pero creo que hay muchos mas interesantes con este tipo de mecanicas, prefiero el banquete de odin mil veces mas que este.

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