Crónicas Jugonas: Semana 21 del 2020 (18/05 – 24/05)

Seguimos en confinamiento, aunque ya hemos pasado a fase dos. Partidas todos los días y un buen puñado de novedades: Quarto (un abstracto con un componente visual elevado y un detalle interesante ya que el jugador determina la pieza que coloca el rival), Ishtar: Jardines de Babilonia (un juego de Bruno Cathala y Evan Singh en el que competiremos por ser el mejor jardinero de la antigua ciudad mesopotámica), Quoridor (un abstracto en el que intentaremos alcanzar la línea de partida del rival y, a la vez, evitar el progreso del mismo), My City (un juego de colocación de poliominós con campaña legacy diseñado por Reiner Knizia), Squadro (un abstracto que propone una carrera por ser el primero en dar un viaje de ida y vuelta con sus piezas en unos carriles), Bloom Town (un city-building de corta duración), Circle of Life (un abstracto no publicado con un concepto central interesantísimo) y Dragon Keepers (un diseño enfocado a los más pequeños de la mano de Vital Lacerda y su hija).

Comenzamos la semana con un estreno, Quarto, diseñado por Blaise Muller. Un abstracto en el que tendremos un conjunto de 18 piezas con 4 características: color (claro/oscuro), altura (alto/bajo), forma (circular/cuadrada) y relleno (solido/perforado), existiendo una pieza con cada combinación. En cada turno, el jugador activo recibirá una pieza escogida por el rival y deberá colocarla en un tablero de cuatro filas y cuatro columnas, tras lo que escogerá una pieza para que su rival proceda igualmente. Los turnos se alternan hasta que un jugador detecta (al principio o al final de su turno) una línea recta de 4 piezas que compartan una característica, proclamándose ganador. En el caso de que se coloquen todas las piezas sin formar un patrón, la partida finalizará en empate. Echamos tres partidas bastantes rápidas, en las que un paso en falso conducía al desastre. Esa mañana no estaba yo especialmente inspirado y, a pesar de intentar prestar toda la atención, se me escapaba alguna característica, especialmente la de la forma. Esto le permitió a la señorita hacerse con dos de las tres partidas, mientras que yo solo me conformé con una, aunque hay que remarcar que en la tercera, justo cuando había escogido la pieza que yo debía colocar se me dibujó una sonrisa porque suponía mi victoria y, al vérmela, reflexiono y se dio cuenta del error que estaba a punto de cometer, para, un par de turnos después, ser yo el que metiese la pata. Quarto es un abstracto que involucra la capacidad visual, ya que los jugadores tienen que estar continuamente evaluando los movimientos que darían cierre a la partida y escoger cuidadosamente qué pieza entregarle al rival. En este sentido me recuerda ligeramente a Kamisado por aquello de condicionar el turno del contrario. Y el despliegue, como en todos los abstractos de Gigamic, es muy llamativo.

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Crónicas Jugonas: Semana 20 del 2020 (11/05 – 17/05)

Una semana más en confinamiento manteniendo el número de partidos y con un numero relevante de estrenos, a saber: Ponte del Diavolo (abstracto en el que los jugadores deben desplegar casillas para conformar los canales de Venecia y conectarlas mediante puentes), Quantik (abstracto de la serie de Gigamic en el que tendremos que desplegar piezas de diversas formas sobre un tablero de cuatro filas y cuatro columnas), Limes (un diseño en el que los jugadores conforman un territorio de cuatro filas y cuatro columnas, intentando maximizar cuatro criterios), Seikatsu (un diseño de corte abstracto en el que los jugadores despliegan piezas que puntúan en el mismo momento y luego en un recuento final atendiendo al punto de vista del jugador) y Bosk (un abstracto estructurado en dos actos en el que primero se plantan árboles y en el segundo se despliegan las hojas de los mismos).

Empezamos el lunes a la hora del café con una partida a Pylos, diseñado por David G. Royffe. Un abstracto en el que cada jugador dispone de una reserva de bolas que se irán apilando para formar una pirámide, comenzando por una base de cuatro filas y cuatro columnas. En cada turno, el jugador activo podrá colocar una bola de su reserva (sobre el tablero o apoyada sobre cuatro bolas que hagan de base) o bien desplazar una bola que se encuentre en el tablero y no tenga bolas apoyadas sobre ella para hacerla subir al menos un nivel (apoyando sobre cuatro bolas). Como concepto adicional, si un jugador forma una base de 4 bolas de su color, recuperará 2 bolas libres del tablero. La partida finaliza cuando un jugador coloca la bola final en la cúspide (proclamándose vencedor) o un jugador se quede sin bolas (proclamándose vencedor su rival). Partida más disputada que la de estreno, con una señorita centrada en intentar alargar su reserva de bolas. Sin embargo, no supo ver a largo plazo y me dejó retirar bolas en alguna ocasión y subir bolas de niveles inferiores, lo que le llevó a quedarse sin bolas antes que un servidor. Pylos es un abstracto tan vistoso como mecánicamente simple. Un juego combinacional apto para todos los públicos que en esta primera partida tal vez me ha dejado un sabor algo agridulce. No sé si es porque mi rival no lo dio todo y la cosa se acabó pronto, pero me da la sensación de que es de esos abstractos con opciones muy acotadas, por lo que no es especialmente complicado evaluar todas las acciones disponibles. Eso sí, el despliegue en mesa es espectacular.

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Crónicas Jugonas: Semana 19 del 2020 (04/05 – 10/05)

Nueva semana en confinamiento con partidas todos los días y un par de estrenos. En esta ocasión dos abstractos de la colección de Gigamic. Por un lado, Pylos, en el que tendremos que competir con nuestro rival por ser quien coloquemos la última piedra en una pirámide. Y por otro, Quixo, en el que intentaremos conformar una línea de cinco símbolos iguales mediante empuje de hexaedros en una parrilla de cinco por cinco. Venga, vamos al lío, que hay muchas partidas que comentar.

Comenzamos la semana con una partida a Onitama (aquí su tochorreseña), diseñado por Shimpei Sato. Un juego abstracto para dos en el que los jugadores deben intentar capturar al maestro del rival o llevar a su propio maestro al templo rival. Para ello, los jugadores alternarán turnos en los que ejecutarán un movimiento con una de sus piezas según los patrones que le permiten una de las dos cartas de su mano, pasando la carta con el movimiento ejecutado al rival, quien dispondrá de ella dentro de dos turnos, mientras que al jugador que acaba de jugar, dispondrá de una nueva carta que estaba esperando a entrar. Aprovechamos para estrenar la segunda expansión, Way of the Wind, que incorpora un peón neutral (un espíritu) que puede ser movido por los jugadores, ya sea mediante las cartas normales, como las incluidas en la expansión, que permiten realizar primero un movimiento de una pieza propia y, posteriormente, al espíritu. La casilla ocupada por el espíritu queda bloqueada. Sin embargo, cuando el espíritu accede a una casilla ocupada por un peón (no un maestro), permuta su posición con él. Visto y no visto. Partida en la que la señorita se metió en una trampa en muy pocos movimiento. Aproveché el movimiento del espíritu para colocar uno de mis aprendices en la posición central del tablero, y, desde aquí, puse en jaque a la señorita, que no calculó bien sus movimientos y dejó expuesto a su maestro, perdiendo de forma fulminante. Onitama es un juego abstracto de muy pocas reglas que delega su complejidad en unas cartas que determinan los movimientos que pueden ejecutar los peones de cada jugador. Estas cartas irán rotando entre los jugadores, de forma que es relativamente sencillo estudiar los movimientos de cada jugador. Es un muy buen punto de entrada a este género, aunque tal vez la producción pueda suponer un hándicap respecto a otros títulos de corte similar, pero mucho más transportables y económicos. Respecto a la expansión, Way of the Wind, aumenta las opciones mediante una pieza neutral, aunque es cierto que complica ligeramente un diseño cuya principal virtud es la elegancia.

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