Crónicas Jugonas: Semana 34 del 2020 (17/08 – 23/08)

Un lunes más, aquí estamos con el repaso a las partidas disputadas durante los últimos siete días. Y, como no podía ser de otra forma, un buen puñado de juegos que aparecen por primera vez en esta serie de entradas, a saber: Top Gun Strategy Game (una peculiar implementación de la película de Tom Cruise con un desarrolla en dos fases, una con un partido de Voleibol y otra con una pelea de cazas), Katarenga (un abstracto que utiliza los movimientos de las piezas importantes del ajedrez que dependerán de la casilla que ocupe cada peón), Jubako (un diseño en el que los jugadores deberán ir apilando losetas de dos casillas intentando optimizar patrones) y Omen: A Reign of War (un juego de cartas para dos jugadores en el que tendrán que cumplir los deseos de seis dioses y competirán por tres ciudades). Venga, vamos al lío.

Comenzamos la semana con una partida a Aqualin, diseñado por Marcello Bertocchi. Un juego en el que los jugadores alternarán turnos para completar un tablero cuadriculado de seis casillas por lado con unas fichas de baquelita que muestran una especie animal (de seis posibles) con un color concreto (de otros seis posibles). Un contendiente jugará con las especies, mientras que su contrario lo hará con los colores. El objetivo es intentar conformar los grupos de piezas interconectadas entre sí de forma ortogonal más grande posible atendiendo a la característica con la que se juega. En cada turno, el jugador activo podrá desplazar cualquier ficha ya colocada en el tablero en línea recta hasta encontrar un obstáculo (final del tablero u otra pieza), para, a continuación, introducir una nueva pieza de las disponibles en un suministro común en cualquiera de las casillas libres del tablero. La partida finaliza cuando se han introducido todas las piezas al tablero. Partida en la que la señorita estuvo lamentándose de su mala suerte a la hora de ir reponiendo el suministro, ya que parecía que las piezas salían alineadas con mis intereses (yo jugaba con especies), lo que me permitía ir reuniendo piezas y generando ciertos bloqueos con los que ir conformando buenos grupos. Es cierto que las tornas se cambiaron, y con ya muy poco espacio en el tablero, la señorita pudo conectar piezas casi sin esfuerzos, pero ya era un poco tarde. Resultado: victoria de un servidor por 30 a 17. Aqualin ha resultado ser toda una sorpresa. Un juego sencillo en cuanto a mecánica, pero con una tensión constante al intentar conformar los grupos más grandes posibles y, paralelamente, dispersar las piezas para evitar que el rival puntúe. El sistema de movimiento de las fichas tiene un punto de maldad que te obliga a intentar visualizar un par de movimientos por adelantado para intentar evitar que nuestro rival deshaga nuestra última jugada. Buena producción y buen juego.

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Crónicas Jugonas: Semana 33 del 2020 (10/08 – 16/08)

Ya hemos consumido la mitad de Agosto y las partidas no paran. De nuevo, no fallamos ni un día (disfrutando de dos sesiones importantes), y, como no podía ser de otra forma, sacando a mesa por primera vez un buen puñado de juegos, a saber: Pentago (un abstracto en el que iremos girando cuatro cuadrantes a la vez que colocamos canicas en sus oquedades para intentar conformar una línea de cinco posiciones), Aqualin (un diseño para dos en el que intentaremos agrupar piezas de animales marinos, con el detalle de que cada contrincante prestará atención a una característica), Wizard’s Garden (un abstracto para dos con reminiscencias al Reversi, aunque los volteos de las piezas ocurren en espacios adyacentemente ortogonales), Ticket to Ride: Amsterdam (la nueva entrega de la rama micro de la saga de trenes más famosa del mundo de los juegos de mesa) y Murano (un diseño del matrimonio Brand en el que desarrollaremos la isla famosa por su artesanía del vidrio). ¡Vamos allá!

Comenzamos las semana jugando a la hora del café una partida a Tak (aquí su tochorreseña), diseñado por James Ernest y Patrick Rothfuss. Se trata de un juego abstracto en el que los jugadores tendrán como objetivo conectar dos lados de un tablero cuadriculado mediante piezas de su color sobre casillas formando un camino de casillas ortogonalmente conectadas. En su turno, un jugador podrá añadir una pieza de su reserva al tablero en una casilla vacía (tumbada o de pie) o mover una ficha/pila que controle (que la ficha superior sea de su color), pudiendo apilarse y dejar piezas por el camino. Las piezas de pie no podrán capturarse, aunque no se tendrán en cuenta a la hora de conformar el camino. Partida muy igualada en la que la señorita supo reaccionar continuamente a mis ataques. Fue clave el turno en el que colocó su piedra angular en una casilla de la línea en la que yo controlaba la pila más alta con la que podría haber hecho un movimiento de tres casillas desplegando fichas mías en todas ellas y finiquitando el asunto. De hecho, ese movimiento me obligó a ejecutar un par de movimientos de aproximación que la señorita supo aprovechar para tomar ventaja en cuanto a número de casillas controladas. Y como no bajó el ritmo de introducción de piezas al tablero, finalmente sería ella la que detonaría el final de la partida, obligándome a hacer un movimiento que al menos me pusiese una casilla por delante. ¡Empate!! Tak puede recordar a otros diseños pero que incorpora conceptos únicos que lo convierten en un producto más que interesante para aquellos que disfruten de este tipo de juegos. Es cierto que, a veces, el desarrollo de la partida puede sentirse ligeramente monótono o a trompicones, pero cuando se domina, genera una tensión creciente que mantendrá a los jugadores concentrados.

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Crónicas Jugonas: Semana 32 del 2020 (03/08 – 09/08)

Aquí estamos una semana más con el repaso a lo jugado durante los últimos siete días. No fallamos ningún día y disfruté de dos sesiones, además de un buen puñado de estrenos, a saber: 5211 (un filler de selección simultanea y un punto de juego psicológico), Las Expediciones Ming (un juego para dos que continua la serie iniciada por The Cousin’s War), Hands in the Sea (diseño que se inspira en A Few Acres of Snow de Wallace para representar la Primera Guerra Púnica), La Marcha del Progreso (otro juego bélico para dos con mecánica de selección de acciones simultanea), Conspiracy (filler de colecciones ambientado en el universo de Abyss) y, aunque parezca mentira, Dobble (uno de los clásicos fillers en lata de Asmodee). Venga, vamos al lío.

Comenzamos al lunes con un par de partidas a Ringo (aquí su tochorreseña), diseñado por Julien Griffon. Un abstracto en el que cada jugador dispone de cuatro anillos de su color inicialmente colocados de forma alterna formando un cuadrado. En su turno, el jugador activo deberá coger un disco de su color (primero de una reserva personal, y, posteriormente, desplazando algún disco colocado sin romper el dividir el grupo de fichas y anillos) y colocarlo en el interior de uno de sus anillos. Acto seguido, desplazará dicho anillo a un espacio libre adyacente ortogonalmente a otro anillo (suponiendo que la mesa es un espacio cuadriculado). El ganador será el primer jugador en conformar una línea (vertical, horizontal o diagonal) de cuatro discos o cuatro anillos de su color. La primera partida fue un visto y no visto porque me descuidé y dejé que la señorita conectase tres anillos de forma directa teniendo un disco ya puesto en esa línea, por lo que en tres movimientos se hizo con la victoria. Jugamos entonces una segunda donde la cosa estuvo más disputada, aunque no llegamos a agotar la reserva de discos. La señorita, de nuevo, se centró demasiado en sus anillos y solo realizaba movimientos defensivos cuando era una situación límite. Esto me permitió preparar el terreno para tener la victoria al alcance de mi mano en dos movimientos, uno antes de que ella pudiese conseguirlo. Ringo es un abstracto para dos que, aunque utiliza elementos mecánicos presentes en otros diseños, consigue combinarlos de forma interesante. Es rápido, tenso, transportable y muy entretenido. Lo único que se puede decir en contra es que los primeros movimientos tal vez están demasiado marcados y que un paso en falso finiquita el asunto casi de forma inmediata. Pero por lo demás, es uno de los abstractos más recomendables de la editorial.

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