Reseña: Qomet
Introducción
Crea un cuadrado de cualquier tamaño conectado por líneas. Cada jugador comienza con 7 estrellas. En tu turno, puedes colocar una nueva estrella de tu color en el tablero o mover una estrella de tu color que hayas colocado previamente. Si te mueves, avanzas a la siguiente casilla conectada por una línea. Si esta casilla está vacía, no pasa nada más. Si esta casilla está ocupada, empuja la estrella sin importar su color. No puedes empujar más de una estrella. Puedes empujar estrellas fuera del tablero.

Así de directo se nos presenta Qomet, un diseño de Fabrice Puleo (Linx, Bomb5). Publicado por primera vez en 2025 por Gigamic en una versión multilenguaje dentro de su serie de juegos abstractos.
Se encuentra distribuido en España por Mebo (el juego es completamente independiente del idioma a excepción del reglamento). Permite partidas a 2 jugadores, con una edad mínima sugerida de 8 años y una duración aproximada de 15 minutos. El precio de venta al público es de 35,95€. Para esta reseña se ha utilizado una copia de la edición multilenguaje de Gigamic.

Importante: si ya conoces el juego y/o sólo te interesa mi opinión sobre el mismo, puedes pasar directamente al apartado de Opinión. Los apartados Contenido y Mecánica están destinados especialmente a aquellos que no conocen el juego y prefieren hacerse una idea general de cómo funciona.
Contenido
Dentro de una caja de cartón de dos piezas (tapa y fondo), de dimensiones 28×28×6 cm. (caja cuadrada de dimensiones similares a 7 Wonders o Fields of Green con algo menos de fondo), encontramos los siguientes elementos:
- Tablero (de madera)
- 14 Estrellas (7 de cada color) (de madera)
- Reglamento

Mecánica
Qomet es un abstracto para dos jugadores que compiten por ser los primeros en conformar una constelación cuadrada perfecta en el tablero. Al comienzo de la partida, el tablero de veinticinco casillas conectadas se sitúa en el centro y cada participante toma las siete estrellas de su color. A partir de ese momento, los jugadores alternan turnos para ejecutar una de dos acciones posibles: colocar una estrella de su reserva en una casilla vacía, o mover una de sus estrellas ya presentes deslizándola a lo largo de una línea hacia una casilla adyacente de forma diagonal u ortogonal. En el caso de que la casilla de destino esté ocupada por otra estrella, el jugador activo tiene la opción de empujarla en esa misma dirección hacia el siguiente espacio conectado, permitiéndose incluso expulsar piezas fuera del tablero desde las casillas exteriores para devolverlas a la mano de su dueño. La partida concluye de forma inmediata en el momento en que un jugador logra formar un cuadrado perfecto de cuatro estrellas de su propio color conectadas por líneas rectas, proclamándose así ganador del encuentro.
Conceptos Básicos
Empecemos por el Tablero. Este muestra un patrón de tres cuadrados concéntricos. Cada cuadrado dispone de ocho posiciones, cuatro en las perpendiculares respecto al centro y otras cuatro en las diagonales. Así, las posiciones ortogonales y las posiciones diagonales están conectadas entre sí respectivamente mediante líneas que confluyen en el centro, que también es una posición.

Por su parte, cada jugador dispondrá de un conjunto de Estrellas que irá desplegando o desplazando por el tablero. El objetivo es intentar formar un cuadrado con cuatro de sus piezas, es decir, disponer de cuatro estrellas que representen los vértices de un cuadrado (no un rectángulo). Las dimensiones de este cuadrado no son relevantes. A la hora de desplazar una estrella estará permitido empujar una estrella siempre y cuando sólo se empuje una y no más.

Con esto tenemos suficiente.
Preparación de la Partida
- Se despliega el tablero en el centro de la mesa.
- Cada jugador escoge un color y recibe 7 estrellas que coloca en su reserva personal.
- Finalmente, se escoge aleatoriamente al jugador inicial.
¡Ya podemos comenzar!

Desarrollo de la Partida
Una partida a Qomet se desarrolla a lo largo de un número indeterminado de turnos alternados por los jugadores, comenzando por el jugador inicial.
En cada turno el jugador activo debe resolver una de las siguientes acciones:
- Añadir una Estrella. Si el jugador dispone de al menos una estrella en su reserva personal, puede añadirla al tablero en cualquier posición libre.
- Desplazar una Estrella. Si el jugador dispone de al menos una estrella desplegada en el tablero, podrá desplazarla a una posición directamente conectada. Si la posición está ocupada por una pieza (de cualquier color), esta podrá ser empujada siempre y cuando la siguiente posición en la dirección del empuje esté libre o sea una posición en la periferia del tablero (en este caso la estrella es expulsada y devuelta a la reserva del jugador correspondiente). Lo que no está permitido es empujar más de una pieza con un movimiento. No está permitido deshacer el movimiento que el rival acaba de ejecutar.
Tras esto, el turno pasa al jugador contrario.

Fin de la Partida
La partida finaliza inmediatamente cuando un jugador consigue conformar un cuadrado, proclamándose vencedor.
Opinión Personal
A fecha de redacción de esta tochorreseña, nos encontramos en el momento más estable de la serie de abstractos de Gigamic. Una serie que se ha ido remodelando con el paso de los años, con títulos que han logrado permanecer con cada ciclo, como Quarto (aquí su tochorreseña), otros que han salido, como Quads (aquí su tochorreseña) o Gyges (aquí su tochorreseña), y algunos que han entrado por primera vez en el ciclo actual, como Squadro (aquí su tochorreseña).
Hoy vamos a analizar el título que la editorial francesa ha añadido a la colección en 2025. Vamos a ver cómo se comporta en mesa este Qomet, en el que los jugadores van a tener que intentar conformar una constelación sobre el oscuro cielo colocando pequeñas estrellas de madera.

Así, nos encontramos con un tablero cuadrado en el que encontramos veinticinco posiciones distribuidas en un centro en torno al cual se desarrollan tres cuadrados concéntricos, cada uno con ocho posiciones (los vértices y en el centro de cada lado). Cada una de estas posiciones está conectada, además de a los puntos correspondientes dentro de su cuadrado, a los coincidentes en los demás cuadrados, formando así una malla con líneas diagonales y perpendiculares.
Sobre este tablero los jugadores van a desplegar estrellas. Cada uno cuenta con un conjunto de siete estrellas con las que debe intentar conformar un cuadrado con cuatro de ellas, esto es, que cada estrella esté perpendicularmente a la misma distancia de otras dos con las que formaría un ángulo recto si se trazase una línea imaginaria que las uniese. Tal vez lo he explicado de una forma un tanto enrevesada, pero es que en ocasiones no es tan sencillo detectar los quince posibles cuadrados que se pueden formar dentro de este tablero.
Mecánicamente el juego no puede ser más sencillo. En cada turno, el jugador activo escoge entre añadir una de sus estrellas a una posición vacía, o bien desplazar una pieza ya desplegada a lo largo de una de las líneas del tablero, estando permitido empujar cualquier pieza que se encontrase en la posición de destino, siempre y cuando la siguiente casilla en la dirección del empuje estuviese libre, o bien la pieza empujada se encontrase en una de las posiciones periféricas, en cuyo caso sería expulsada y devuelta a su dueño. De esta forma los jugadores alternarán turnos hasta que se detone el final de la partida cuando uno de los contendientes consiga completar el cuadrado objetivo.

Y no tiene más. Como veis, Qomet es un abstracto que mantiene los parámetros básicos de la línea de abstractos de Gigamic, esto es, diseños que permitan partidas rápidas y dinámicas (no esperéis encontrar un diseño profundo con partidas que puedan sobrepasar siquiera la media hora de duración), unido a una producción que apuesta por componentes nobles y minimalistas, confiriéndoles una estética premium y atemporal.
Esto último suele generar un problema, ya que estamos ante abstractos que podrían ser catalogados como «fillers» por su carga conceptual y su duración, pero que presentan un precio relativamente elevado que, aun estando justificado por su maravillosa producción, tal vez no satisfaga las expectativas de los jugadores que buscan maximizar la relación coste-diversión.
Pero bueno, ya sabéis que en este humilde blog, a la hora de analizar un diseño, dejamos de lado el aspecto monetario, así como también pasamos a un segundo plano aspectos de producción. Lo importante es el diseño, y un juego es igual de bueno en una versión Print & Play como en una versión con todo lujo de detalles.
Y en este sentido Qomet me parece un abstracto bastante apañado que plantea una dinámica de carrera por desarrollar un patrón bastante simple antes de que lo haga el contrario, ya sea posicionando piezas en casillas que el rival quisiese ocupar, como generando amenazas para que el contrincante tenga que actuar de forma defensiva para no caer derrotado.

Aquí la clave está en la mecánica del empuje, ya que dos piezas conectadas entre sí conformarían un bloque sólido inamovible en la dirección de la unión (salvo que una de las piezas que empuje sea una a la otra y esta otra no forme una unión con otra pieza). De esta forma, los primeros turnos de la partida serán de posicionamiento, comenzando la verdadera batalla táctica una vez que los jugadores se vean obligados a mover porque todas las estrellas están desplegadas en el tablero.
En este momento, lograr recuperar una pieza puede ser fundamental para evitar la derrota o completar una épica victoria, pudiendo ser interesante desplazar una pieza que empuje otra de nuestro color fuera del tablero, llegando a dejar la sensación de estar en una carrera por completar uno de estos puzles en los que hay una casilla libre y solo se puede empujar a dicha casilla una pieza adyacente ortogonalmente, sistema que ya utilizó de forma muy efectiva en su día Pakal (aquí su tochorreseña).
Con todo, tampoco esperéis un diseño que rompa vuestros esquemas. Es un abstracto similar a los que ya componen la colección. Si disfrutáis de diseños como Qawale (aquí su tochorreseña), Quixo (aquí su tochorreseña) o Pylos (aquí su tochorreseña), donde el cálculo combinacional es sencillo y apto para todos los públicos, este Qomet seguramente os resulte satisfactorio.

Pasemos a la producción. Como siempre con Gigamic nos encontramos con un precioso tablero de madera, en este caso lacado en negro con un acabado negro piano (brillante) tremendamente elegante. Y las piezas de madera con forma de estrella tienen una pequeña semiesfera en la base para que se queden en las posiciones, pero sin llegar a encajonar de forma rígida a las mismas para que puedan ser desplazadas cómodamente. El reglamento está bien estructurado y no deja lugar a dudas.
Y vamos cerrando. Qomet se presenta como un abstracto directo y dinámico que se apoya en una sutil mecánica de colocación y desplazamiento de piezas mediante empujes sobre una red de cuadrados concéntricos. Lo interesante del diseño emerge cuando el tablero se satura, transformando el pacífico posicionamiento inicial en una tensa carrera táctica de bloqueos, expulsiones y amenazas mutuas por intentar dar forma a ese esquivo cuadrado objetivo. Ofrece una interacción constante y un ritmo de partida sumamente ágil que mantiene a los jugadores conectados en un constante toma y daca mental, donde cada movimiento defensivo resulta crucial. En su contra, es un título que no busca romper esquemas ni ofrecer una profundidad estratégica abrumadora, apostando en su lugar por un cálculo combinacional más accesible e intuitivo. Una propuesta táctica muy apañada, ideal para quienes disfruten de confrontaciones rápidas, limpias y sin excesivas complicaciones conceptuales. Por todo esto le doy un…



Buenas Iván,
Deseando que llegue la versión mini -desde la editorial me confirmaron que saldría a finales de año- que es la que utilizo yo para mi colección; ideal por espacio y precio (rondan los 22 euros). Me ha recordado bastante al Molino o 9 men of Morris, en el que parece haberse inspirado, aunque creo recordar que en éste no había empuje. En cualquier caso, buena pinta como suelen ser los de la línea, excepto Quaridor.
Saludos!
Coincido. Las ediciones mini son ideales para este tipo de juegos, con un precio mucho más ajustado.