Reseña: Blokus
Introducción
¡Marca tu territorio y protégelo con el juego de mesa Blokus! Es tan fácil de jugar que se aprende en menos de un minuto, ¡pero garantiza horas y horas de diversión y estrategia para toda la familia!

Así se nos presenta Blokus, un diseño de Bernard Tavitian (Arlecchino, Nexos). Publicado por primera vez en el año 2000 por Sekkoïa en una edición en francés.
Se encuentra publicado en español por Mattel. Permite partidas de 2 a 4 jugadores, con una edad mínima sugerida de 7 años y una duración aproximada de 30 minutos. El precio de venta al público es de 29,99€. Para esta reseña se ha utilizado una copia de la versión en inglés de Mattel.

Importante: si ya conoces el juego y/o sólo te interesa mi opinión sobre el mismo, puedes pasar directamente al apartado de Opinión. Los apartados Contenido y Mecánica están destinados especialmente a aquellos que no conocen el juego y prefieren hacerse una idea general de cómo funciona.
Contenido
Dentro de una caja de cartón de una pieza plegable, de dimensiones 26,7×26,7×3,8 cm. (dimensiones similares a Azul, aunque con menos fondo), encontramos los siguientes elementos:
- Tablero (de plástico)
- 84 Poliominos (21 de cada color) (de plástico)
- Reglamento

Mecánica
Blokus es un juego abstracto en el que cada jugador busca encajar la mayor cantidad posible de sus 21 piezas sobre un tablero cuadriculado. Al comienzo de la partida, cada participante elige un color y, comenzando desde una de las esquinas del tablero, los jugadores alternan turnos en sentido horario para colocar una única pieza. La regla fundamental de colocación obliga a que cada nueva pieza colocada toque al menos a otra de su mismo color, pero única y exclusivamente por los vértices, estando totalmente prohibido que compartan lados, mientras que las piezas de diferentes colores pueden tocarse sin ningún tipo de restricción. A medida que el tablero se satura, los jugadores que no dispongan de espacio legal para situar ninguna de sus formas deberán pasar el turno, continuando el resto hasta que nadie pueda colocar más piezas. Una vez finalizada la partida, se procede al recuento de puntos basándose en las piezas sobrantes (donde cada pieza resta tantos puntos como su número de casillas) y otorgando bonificaciones si se ha logrado colocar todas las piezas y/o si la última pieza colocada es la de una casilla. El jugador con la puntuación más alta se proclama vencedor.
Conceptos Básicos
Comencemos por las Piezas. Cada participante dispone de un conjunto idéntico de 21 piezas translúcidas en su respectivo color. Son poliominós con diversas dimensiones (de una hasta cinco casillas), esto es, formas geométricas compuestas por cuadrados unidos entre sí. El objetivo de cada jugador es intentar colocar todas sus piezas. Al final de la partida (cuando todos los jugadores ya no pueden colocar ninguna pieza) se procede a un recuento final en el que los jugadores anotan puntos (negativos) por las piezas no colocadas, existiendo dos sistemas de puntuación (en el básico se anotan puntos por las casillas de las piezas no colocadas, mientras que en el avanzado se obtienen bonificaciones por colocar todas las piezas y, adicionalmente, haber colocado la pieza más pequeña en último lugar).

Por otro lado tenemos el Tablero. Una superficie cuadriculada sobre la que los jugadores desplegarán sus piezas. Cada jugador comenzará en una de las esquinas colocando una de sus primeras piezas y el resto deberán desplegarlas siguiendo la regla de conexión básica del juego, que impide que los poliominós de un mismo jugador se conecten ortogonalmente entre sí, sino que tendrán que hacerlo mediante sus vértices.

Con esto tenemos suficiente.
Preparación de la Partida
- Se coloca el tablero de juego en el centro de la mesa al alcance de todos los jugadores.
- Cada jugador escoge un color entre azul, amarillo, rojo y verde y recibe el conjunto de 21 piezas correspondientes a su color.
- Los jugadores deciden qué sistema de puntuación van a utilizar (la básica o la avanzada).
- Se escoge aleatoriamente al jugador inicial.
¡Ya podemos comenzar!

Desarrollo de la Partida
Una partida de Blokus se desarrolla a lo largo de un número indeterminado de turnos alternados por los jugadores, comenzando por el jugador inicial y continuando en el sentido de las agujas del reloj.
En su turno de juego, el jugador activo debe colocar una de sus piezas. El jugador escoge una pieza de su reserva y la sitúa en un espacio libre del tablero general respetando las reglas de colocación. Una vez colocada, la pieza no se puede mover.
Tras esto, el turno pasa inmediatamente al siguiente jugador. Si en algún momento un jugador no dispone de movimientos legales o no puede colocar ninguna de sus piezas en el tablero, debe pasar su turno.
Para realizar la colocación de las piezas, se deben cumplir las siguientes reglas:
- Primera pieza. La primera pieza que coloque cada jugador al comienzo de la partida debe cubrir obligatoriamente una de las esquinas del tablero.
- Conexión por vértices. Cada nueva pieza que se coloque en turnos posteriores debe tocar, al menos, otra pieza de su mismo color, pero única y exclusivamente por los vértices.
- Prohibición de lados. Las piezas que pertenezcan al mismo color jamás pueden entrar en contacto compartiendo un lado o de las casillas de sus poliominós.
- Contacto entre colores. No existe ningún tipo de restricción para el contacto entre piezas de diferentes colores, por lo que estas pueden tocarse libremente tanto por los lados como por las esquinas.
Fin de la Partida
La partida concluye cuando ningún jugador puede colocar más piezas sobre el tablero (todos pasan consecutivamente). En ese momento, se procede al recuento de puntos para determinar al ganador mediante alguno de los dos sistemas disponibles:
- Puntuación básica:
- Cada pieza no colocada resta tantos puntos como su número de casillas.
- Puntuación avanzada:
- Cada pieza no colocada resta tantos puntos como su número de casillas.
- El jugador suma 15 puntos si ha conseguido colocar las 21 piezas de su color en el tablero.
- El jugador suma 5 puntos adicionales si, además de colocar todas sus piezas, la última pieza jugada en el tablero fue la de una única casilla.
El jugador con más puntos positivos (o menos puntos negativos) será el vencedor. En caso de empate se comparte la victoria.
Variantes
Modo a dos jugadores. Un jugador controla los colores azul y rojo, mientras que el oponente maneja el amarillo y el verde. El orden de juego sigue la secuencia fija: azul, amarillo, rojo y verde. Al final de la partida, el resultado se calcula sumando las piezas restantes de ambos colores controlados.
Modo a tres jugadores. Cada participante elige un color. El orden establecido se mantiene como azul, amarillo, rojo y verde. El cuarto color restante actúa como un color compartido que los jugadores van alternando para colocar en sus respectivos turnos. Al final de la partida, la puntuación se calcula de la forma estándar, ignorando por completo el resultado del color compartido.
Opinión Personal
Cuando nos zambullimos en el maravilloso mundo de los juegos de mesa tendemos a dejar de lado a las editoriales generalistas que publican los títulos que mayor alcance tienen. Sellos como Hasbro, Mattel o Goliath quedan en un segundo plano pues, por lo general, los juegos que publican dejan de tener atractivo.
Sin embargo, estas editoriales son conscientes de que hay un mercado en expansión y que no pueden dejar de lado, motivo por el cual el ritmo de publicación de títulos que sí podrían resultar interesantes para quienes ya llevamos unos cuantos años navegando por la BGG y anotando resultados de partidas.
Hoy vamos a hablar de Blokus, uno de esos títulos a los que en especial los amantes de los juegos abstractos deberían echar un ojo si no lo tienen en su radar y/o, conociendo de su existencia, no le han prestado atención en cuanto han visto que está publicado por Mattel, que asociamos más a Barbie, Hot Wheels o al UNO que a otra cosa.

En Blokus el objetivo de cada jugador es intentar desplegar de la forma más eficiente un conjunto de piezas de plástico sobre un tablero común de casillas cuadriculadas. Estas piezas se presentan en forma de poliominós, figuras geométricas que resultan de conectar casillas cuadradas ortogonalmente adyacentes entre sí, desde una hasta cinco casillas.
La clave del juego está en la restricción de colocación. Y es que, a diferencia de la mayoría de juegos en los que hay poliominós involucrados, los jugadores deberán desplegar sus piezas conectándolas entre sí únicamente por sus vértices, esto es, que cada pieza colocada debe cumplir que al menos una de sus casillas colinda diagonalmente con la casilla de otra de sus piezas, estando totalmente prohibido que dos piezas de un mismo jugador se conecten entre sí ortogonalmente por alguna casilla.
Lo normal en los diseños que implican desplegar poliominós en un tablero es intentar ser lo más ordenado posible para no dejar casillas libres, como ocurre en Patchwork (aquí su tochorreseña), El Banquete de Odín (aquí su tochorreseña), La Isla de los Gatos (aquí su tochorreseña) u OsoPark (aquí su tochorreseña).
Esto es debido a que lo habitual en estos diseños es que cada jugador disponga de un tablero personal en el que realizar este despliegue. Sin embargo, en Blokus, como buen abstracto que es, es decir, con información perfecta, ausencia de elementos aleatorios y lucha por el posicionamiento en un tablero común, los jugadores deben desplegar sus piezas en una malla cuadriculada compartida.
Si cada jugador se centrase en intentar ocupar la menor superficie posible con sus piezas, el juego no tendría ningún interés. Pero claro, obligando a los jugadores a colocar sus poliominós conectados por los vértices, a medida que los turnos se sucedan el tablero comenzará a parecerse a un mosaico al que se le ha caído la mitad de sus piezas, con una gran cantidad de espacios libres entre los poliominós ya colocados.
Esto conduce a una partida en la que realmente cada jugador tiene disponible solo la mitad de las casillas del tablero. Pero claro, para cada casilla concreta no se sabe a priori si va a entrar dentro de ese subconjunto de casillas «disponibles» o va a caer en el saco de las «bloqueadas».

Aquí es donde entra la interacción brutal de este abstracto táctico. Y es que lo normal será que los jugadores rápidamente se expandan hacia el centro del tablero para tener margen de maniobra. Esto conduce a que las piezas rivales rápidamente comiencen a desplegarse en casillas contiguas y, con ello, poder bloquear movimientos futuros si se ocupan las casillas diagonalmente adyacentes a los vértices de las piezas rivales.
Pero es que, paralelamente a esto, hay que intentar aprovechar los huecos que ha ido dejando cada jugador, como si de un angosto laberinto en el que hay que intentar encajar las piezas justas para poder seguir aprovechando los carriles disponibles se tratase, por lo que la gestión de la reserva personal es muy exigente.
La mayoría de las piezas con las que empieza cada jugador tienen dimensión cinco, esto es, que ocupan cinco casillas. Como son las que más penalizan, los jugadores deberían intentar colocarlas lo antes posible. Es por ello que cuando un jugador detecta una secuencia de piezas que podría encajar en carriles que ha dejado un jugador, irá reservando dichas piezas momentáneamente, ya que es complicado que un tercer jugador ocupe ese carril.
A medida que el tablero se va completando las opciones de los jugadores se reducen y tendrán que empezar a recurrir a las piezas de menores dimensiones. Lo ideal, en caso de estar jugando con el modo avanzado de puntuación (que no altera en absoluto a nivel mecánico el desarrollo de la partida) será intentar dejarse la ficha de una casilla para el final, aunque muchas veces será un pequeño salvavidas que nos permitirá progresar por un carril que, de otra forma, sería imposible.
De esta forma los jugadores alternan turnos en un juego ágil y despiadado hasta que se quedan sin opciones a la hora de colocar piezas. Esto ya os debería dar una pista sobre la escalabilidad. Y es que Blokus como funciona bien es a cuatro jugadores, donde cada turno es una pequeña encrucijada que hay que dilucidar. A dos jugadores es cierto que resulta algo más estratégico y los jugadores pueden aprovechar la sinergia entre los dos colores que controlan (que actúan alternadamente). Como no me gusta nada es a tres jugadores, donde el color libre se gestiona de forma común.
En cuanto a rejugabilidad, como juego táctico para cuatro jugadores es de esos diseños que puede ver mesa con mucha facilidad al tener un desarrollo ágil y sin apenas entreturno. Además, como el nivel de interacción es medianamente intenso, salen partidas muy diversas, con unos turnos iniciales que son de tanteo pero que sirven para poner las bases de lo que será la partida, pasando a una segunda mitad donde cada recoveco que se logre aprovechar se sentirá como un pequeño triunfo.

Por ofrecer referentes alternativos, para mí Blokus compite en la liga de juegos como Through the Desert (aquí su tochorreseña), aunque no tenga poliominós, o Cathedral, donde los mecanismos son muy sencillos, pero dan pie a un roce continuo entre los jugadores buscando posicionarse y, paralelamente, bloquear el avance de los rivales.
Pasemos a la producción, tal vez el aspecto más débil del juego. Y es que aquí se nota que la empresa poseedora de los derechos es una juguetera que no busca atraer a jugadores por la calidad de sus producciones. Así nos encontramos con unos componentes de plástico que, si bien son funcionales, al tacto resultan demasiado toscos. Por no hablar de la caja, que en las versiones actuales es de una única pieza, con transparencias y acoples muy débiles (es muy fácil que se degrade). El reglamento está bien estructurado y no deja lugar a dudas.
Y vamos cerrando. Blokus es un abstracto táctico vibrante que camufla bajo su aparente sencillez familiar un despiadado y ágil conflicto posicional. El sutil pero restrictivo despliegue de poliominós, obligados a conectarse únicamente por sus vértices, da pie a dinámicas de control espacial de una interacción brutal, transformando el tablero compartido en un angosto laberinto de bloqueos constantes. La gestión de la reserva personal se vuelve una exigencia máxima, forzando a los jugadores a priorizar las piezas más voluminosas antes de que los rivales clausuren sus vías de escape. Aunque las partidas comienzan con un ritmo de tanteo inofensivo, la segunda mitad del desarrollo muta en una tensa encrucijada donde cada recoveco conquistado se siente como un auténtico triunfo táctico. Un diseño elegantísimo que ofrece turnos dinámicos ideal para quienes busquen un reto directo, fluido y cargado de mala baba. Por todo esto le doy un…



Después de leer el ultimo párrafo todo parecía indicar que le caía el sobresaliente (¡y más siendo un abstracto!), pero me sorprende que se haya quedado en un notable. ¿Por qué se quedó en notable? ¿Producción y escalabilidad?
Un juego tan elegante como despiadado. Me parece un diseño casi de 10. Lo único que le falta, a mí parecer, es haber trazado línea en el tablero principal delimitando un área para ajustarlo a 2 jugadores. Y mejor aún si hubiesen incluido tableros para 2 y 3 jugadores, así ya sería la repanocha. Porque las variantes funcionan pero son poco elegantes que es precisamente una de las características principales que hacen de este un gran juego. Pero bueno, han hecho caja sacando la edición «duo».
Por lo demás no le encuentro peros, para todos los públicos, ágil, rápido y divertido.
Últimamente oigo mucho hablar del Through the Desert, es uno de los que me faltan por probar de Knizia, ¿son sensaciones similares a este?
Son varios detalles. Pero principalmente porque no escala bien y porque al final hay partidas y partidas. Tiene momentos clave que condicionan todo el desarrollo. Además, un detalle que no he comentado pero que es clave, tiene un final poco emocionante. El último tercio de la partida se resuelve normalmente casi en piloto automatico, porque puedes prever facilmente qué puede hacer cada jugador. Y para mi esto le resta potencia.
Through the Desert es un gran Knizia. Es cierto que Cascadero o Blue Lagoon me molan mas, pero es un juego elegante de cierre de areas con mucha mala leche y muchos frentes abiertos. Muy recomendable.
Sí, es cierto que los finales de partida pueden ser poco emocionantes, aunque lo compensa el desarrollo podría ser algo más redondo.
Me apunto esos Knizia que no he probado y me haré con alguno de los tres, que siempre encajan bien en cualquier ludoteca.
¡Gracias!
Jeje. Encontré una versión falsa de este juego con el nombre de «The Strategy Game» y le tengo mucho cariño. Le hice la linea a boli para delimitar el espacio para 2 jugadores. Uno de mis juegos más cutres y a la vez más queridos.
Vaya! Menuda sorpresa ver de repente está tochoreseña!
La he leído con una increíble sensación de nostalgia. Uno de mis primeros juegos comprados para compartir horas de mesa mi peque, que ya tenia edad para sentarse a jugar a cosillas.. Como digo, uno de los primeros juegos que fueron conformando una humilde y primigenia ludoteca, cuando aún no sabía de la existencia de todo este extenso y maravilloso mundo.
A la manida pregunta de..¿cuáles fueron tus primeros juegos? Para mí fueron primero el virus, este fue el detonante de mi afición, y el explodin Kittens, jugados una tarde de verano en compañía de unos amigos. Eso se convirtió en el primer click para querer explorar jueguillos y querer empezar a jugar con mi peque como cuando de pequeño jugaba al hotel o al Monopolycon mis hermanos.
Pues a este juego llegué en mis primeras búsquedas en Amazon, y me encantó, un juego que me terminó de abrir las puertas a la afición para querer seguir buscando juegos y más juegos.
Luego llegarían Ubongo, jungle Speed, Sushi go, Azul, Patchwork, Terra Mistyca, Agrícola, On Mars, Iki..y hasta el infinito y más allá..
Pero siempre guardaré en el recuerdo esas primeras partidas con la peque a este maravilloso Blokus, un juego del que poco se habla en este mundillo, pero que cada vez que se lo saco a alguien, las sensaciones son fantásticas.
Gracias Iván, muchas gracias por tu increíble aportación a este mundillo, inasequible al desaliento, espero que por muchos años.
Muchas gracias!!! Si, es una pena que un juego como Blokus esté desaparecido en combate. Me alegra que te haya gustado!!
Me gusta mucho este juego.
Como curiosidad, el manga Hōkago Saikoro Club, cuyo argumento versa sobre un grupo de chicas que quedan para jugar después de clases, tiene varios capítulos muy buenos sobre el Blokus.
Gracias por la reseña.
Yo lo tengo en físico (bueno, lo que ha publicado hasta ahora Penguin en español). Muy recomendable para los amantes del manga y los juegos de mesa.