Reseña: CuBirds

Introducción

Cada día, docenas de pájaros se posan en las vallas de nuestros campos. Cuando es hora de irse hay mucho jaleo, y los pájaros no son capaces de organizarse en bandadas para volver a casa. ¡Ayúdalos a encontrar el camino de vuelta a sus nidos!

Portada

Así se nos presenta este CuBirds, un diseño de Stefan Alexander (Area 51: Top Secret o King Chocolate). El juego fue publicado en 2018 por Catch Up Games en una edición en inglés y francés. De las ilustraciones se encarga Kristiaan der Nederlanden, siendo este su primer trabajo en el mundo de los juegos de mesa.

En nuestro país se encuentra publicado en español por Maldito Games (aunque el juego es completamente independiente del idioma). Permite partidas de 2 a 5 jugadores, con una edad mínima sugerida de 8 años y una duración aproximada de unos 20 minutos. El precio de venta al público es de 15€. Para esta reseña se ha utilizado una copia de la versión en español de Maldito Games que la propia editorial nos ha cedido amablemente.

Contraportada

Importante: si ya conoces el juego y/o sólo te interesa mi opinión sobre el mismo, puedes pasar directamente al apartado de Opinión. Los apartados Contenido y Mecánica están destinados especialmente a aquellos que no conocen el juego y prefieren hacerse una idea general de cómo funciona.

Ir a la Opinión Personal

 

Contenido

Dentro de una caja de dos piezas (tapa y fondo), de dimensiones 16×16×4,5 cm. (caja cuadrada pequeña de tamaño similar a las de IELLO tipo ¡Se Vende! o Nyet), encontramos los siguientes elementos:

  • 110 cartas (63,5×88 mm.)
  • Reglamento
Contenido

 

Mecánica

CuBirds es un filler de cartas en el que tendremos ocho especies de pájaros, cada una con una cantidad de cartas y un doble valor en la esquina superior derecha. Los jugadores, en su turno, deberán jugar todas las cartas de una misma especie a uno de los lados de las cuatro filas que conforman el suministro central, robando todas aquellas cartas que queden encerradas entre dos pájaros de una misma especie (uno que ya se encontrase en el tablero y los colocados por el jugador). Tras esto, el jugador puede bajar pájaros a su zona, pudiendo retener uno de esos pájaros si el número de cartas jugadas es igual o mayor que el de menor valor de los de la esquina superior derecha o dos si es el de igual o mayor valor que el mayor valor de la esquina superior derecha (el resto de cartas se descartan). Si en la fila solo quedase una especie de animal, se revelan cartas hasta que en la fila haya 2 especies distintas. Adicionalmente, si el jugador se ha quedado sin manos, obliga a todos los jugadores a descartar sus manos, se reparten nuevas cartas y el jugador que forzó esta situación repetirá como jugador activo. La partida finaliza cuando un jugador consigue tener en su zona al menos una carta de 7 de las 8 especies distintas incluidas en el juego o bien 3 copias de 2 especies distintas, proclamándose inmediatamente vencedor.

 

Conceptos Básicos

Como buen filler de cartas, estas son el eje fundamental de la partida. La anatomía es bien simple. Ocupando el centro de la carta encontramos una ilustración de un pájaro de las 8 posibles especies incluidas en el juego (flamenco, tucán, ánade real, urraca, petirrojo, lechuza, curruca de caña y guacamayo). En la esquina superior izquierda aparece un símbolo representativo de la especie. En la esquina superior derecha encontramos dos valores separados por una barra (el de la izquierda será inferior al de la derecha). Finalmente, en la esquina inferior encontramos un número correspondiente al total de cartas de esa especie que hay en el mazo.

Cartas

Estas cartas las podremos encontrar en tres zonas (además del mazo). En primer lugar, la mano del jugador, la cual no tiene un límite máximo. En segundo lugar, el centro de la mesa, formando un suministro de cuatro filas en el que los jugadores colocarán cartas a un lado de una de esas cuatro filas para robar otras, dependiendo de las especies que haya en la fila. El concepto importante y que nunca debe olvidarse es que, cuando un jugador coloque cartas, debe poner todas las cartas de una misma especie que tenga en mano (no puede quedarse con parte). Finalmente, la zona del jugador, donde se irán bajando cartas directamente de la mano siempre y cuando se alcance un numero de cartas, como mínimo, igual al valor inferior de la esquina superior derecha. El jugador se quedará 1 o 2 cartas de las bajadas dependiendo de si alcanza o no el valor mayor.

Como último concepto importante está la gestión de la mano, ya que, si un jugador finaliza su turno con la mano vacía, se detendrá momentáneamente la partida y todos los jugadores descartarán sus manos para recibir 8 nuevas cartas. Además, el jugador que provocó esta situación repetirá turno.

Con esto tenemos suficiente.

 

Preparación de la Partida

  1. Se baraja el mazo de cartas y se forman 4 filas de 3 cartas de pájaros distintos (si se revela una carta de un pájaro ya presente en la fila, estas se descartan directamente).
  2. A continuación, se reparten 8 cartas a cada jugador.
  3. Se reparte una carta bocarriba adicional a cada jugador como su primera carta en su zona de juego.
  4. Finalmente, se escoge al jugador inicial.

¡Ya podemos comenzar!

Partida Preparada

 

Desarrollo de la Partida

Una partida de CuBirds se desarrolla a lo largo de un número indeterminado de turnos alternados entre los jugadores, comenzando por el jugador inicial y continuando en el sentido de las agujas del reloj.

En cada turno, el jugador activo procede de la siguiente manera.

  1. Jugar Cartas (obligatorio). El jugador debe colocar todas las cartas de una especie de pájaro que tenga en su mano en un extremo de una de las cuatro filas. Se pueden dar dos casos:
    • Que en la fila ya hubiese cartas de ese mismo tipo de pájaro y, además, cartas de otras especies de pájaros que quedan encerradas entre las colocadas por el jugador y la primera coincidente con el tipo de pájaro ya colocada en la fila (contando por el lado de la fila en la que el jugador colocó las cartas). En este caso, el jugador lleva a su mano todas esas cartas encerradas. Si, tras esto, en la fila solo quedan cartas de una especie de pájaro, se deben revelar cartas del mazo en dicha fila hasta que haya al menos 2 especies distintas.
    • Que en la fila no haya cartas encerradas entre las colocadas y las de la misma especie que se encontrase en la fila (si hubiese). En este caso, el jugador puede, si quiere, robar 2 cartas del mazo y añadirlas a su mano.
  2. Bajar Cartas (opcional). El jugador puede, si tiene cartas suficientes para ellos, bajar 1 o 2 cartas de una especie de pájaro:
    • Si dispone de al menos tantas cartas como el valor inferior de la esquina superior derecha de las cartas de ese tipo de pájaro, mantendrá 1 y descartará el resto.
    • Si tiene al menos tantas cartas como el valor superior de la esquina superior derecha de las cartas de ese tipo de pájaro, mantendrá 2 y descartará el resto.

Tras esto, el turno pasa al jugador de la izquierda.

Si al final del turno un jugador se ha quedado sin cartas, se detendrá momentáneamente el desarrollo de la partida y todos los demás jugadores deberán descartar sus manos. Tras esto, se reparten 8 cartas a todos los jugadores y el jugador que forzó esta situación disfrutará de un nuevo turno de forma consecutiva.

 

Fin de la Partida

El vencedor de la partida será el jugador que antes logre acumular en su zona de juego una de estas combinaciones:

  • Al menos 1 carta de 7 de las 8 especies disponibles en el mazo.
  • 3 cartas de 2 especies distintas.

La partida puede finalizar alternativamente si no hay cartas suficientes para repartir 8 a cada jugador cuando un jugador se quede sin cartas, aun barajando la pila de descartes. En este caso, el jugador con más cartas de pájaro en su zona (independientemente de las especies) será el ganador.

 

Opinión Personal

A veces uno siente un flechazo con un juego. Una conexión especial irracional tan solo con ver la portada y no tener ni idea de en qué consiste. La mayoría de las veces esa corazonada se torna en decepción porque no deja de ser una moneda al aire sin tener ni un solo argumento que explique el porqué de esa fijación. Y con el juego que hoy nos ocupa sentí ese enamoramiento a primera vista. Me encanta el dibujo técnico y, en especial, la perspectiva isométrica. Será por tantos años jugando a videojuegos de estrategia en tiempo real siendo esta la representación habitual en ellos, como Age of Empires o StarCraft. Y la portada de CuBirds es una bella representación de un petirrojo cubico que me hizo abrir los ojos de par en par. Ya cuando me enteré de que iba a ser publicado en nuestro país por Maldito Games, las mariposas revolotearon por mi estómago. Solo había que esperar, pues intentar conseguirlo de importación resultaba complicado, pues duraba muy poco en stock, lo que, a priori, es buena señal. Vamos pues a ver si este CuBirds es un rollete de verano o da paso a un romance largo y duradero.

Detalle Cartas

En CuBirds nos convertiremos en maestros en cetrería con el objetivo de intentar organizar a numerosas especies de pájaros en bandadas, pues parece ser que vivir en un mundo cubico les imposibilita hacer esto por sí mismas. Así, al comienzo de la partida nos encontraremos con un campo plagado de aves de diversas especies (dispuestas en cuatro hileras de cartas), las cuales intentaremos atrapar para ubicar adecuadamente. Así hasta que algún jugador detone el final de la partida, proclamándose vencedor de forma directa.

Mecánicamente nos encontramos con un juego tremendamente sencillo en cuanto a normas. En tu turno tienes una acción obligatoria, que será colocar todos los pájaros de una misma especie que tengas en la mano (al menos una carta ha de colocarse) en uno de los extremos de una de las filas del suministro central. Si en la fila ya se encontraba al menos una carta de la misma especie que hemos colocado, entonces el jugador obtendrá todas las cartas encerradas entre pájaros del mismo tipo. Puede darse el caso de que, al colocar, no se encierre ningún pájaro y no robemos del suministro, abriéndose la posibilidad de robar directamente dos cartas del mazo, aunque en muchas ocasiones esto no será conveniente. Posteriormente, y de forma opcional, el jugador podrá jugar bandadas de pájaros, teniendo un requisito en cuanto a cantidad de cartas a jugar según el tipo de especie. Si se alcanza el valor mínimo, el jugador deja en su zona de juego una de las cartas y las demás las coloca en la pila de descartes. Si alcanza un segundo valor, podrá retener dos de esas cartas. Y, tras esto, el turno pasa al siguiente jugador.

De esta forma se suceden los turnos hasta que un jugador consigue bajar la séptima especie en su zona de juego o, en su defecto, tres cartas de dos especies distintas, momento en el que la partida finaliza, proclamándose como vencedor. Y no tiene mucho más.

La gracia del asunto está en que no hay la misma cantidad de pájaros de cada especie, como es normal. Si se trata de un ave con cierto aire exótico, como los flamencos o los tucanes, habrá pocos en el mazo y, como es obvio, no será necesario acumular muchos para poder jugarlos. Por contra, las urracas o los petirrojos nos los encontraremos a puñados por el campo, por lo que hará falta acumular muchas de estas cartas para poder bajar un grupo. De esta forma, los jugadores tienen que tirar de memoria y recordar qué grupos están intentando conformar los rivales para no ponerles las cosas aún más fáciles jugando, precisamente, cartas de esas especies en filas propicias.

Además, el mazo de cartas es considerable, por lo que hay que llevar bien la cuenta de cuántos pajaros se han descartado de ciertos tipos, porque hay algunos que están muy limitados. Apostar por un tipo de pajaro, puede no salirnos muy bien si no hemos estado pendientes y no quedan suficientes pajaros de dicho tipo en el mazo.

Detalle Zona de Juego

Esto tiene su importancia cuando el juego te ofrece dos caminos divergentes para alcanzar la victoria. Por un lado, acumular pájaros de distinto tipo. A priori, el sistema más fácil, ya que no suele resultar complicado bajar cartas de distintas especies. Pero claro, esto requiere al menos bajar cartas 6 veces (los jugadores ya comienzan con un pájaro en su zona). Por contra tenemos el camino corto pero complicado, por el cual, con simplemente tener tres cartas de dos especies distintas nos haremos con la victoria. Esto supone, si nos lo montamos bien, bajar carta solo cuatro veces (una para completar el pájaro con el que comenzamos la partida, logrando bajar tres cartas, y otra dos para completar un conjunto de tres cartas de una segunda especie). ¿El problema de esta segunda vía? Que estaremos muy expuestos.

¿Expuestos a qué? Pues, salvo que os hayáis leído la mecánica o conozcáis el juego, he dejado de lado el detalle crucial del diseño. Una idea sutilmente genial y genialmente sutil que transforma completamente las sensaciones durante la partida. Consiste en que, cuando un jugador finalice su turno sin cartas, generará un cortocircuito en la partida que obligará a todos los jugadores a descartar sus manos. Tras esto, se reparten ocho cartas a cada jugador (como al principio de la partida) y se reanuda la partida, volviendo a ser el jugador que ha forzado esta situación el que disfrute nuevamente de un turno. Sencillamente sublime.

Gracias a este mecanismo, se genera una situación de tensión creciente en la partida que deja un sabor de boca magnifico. Imaginad la situación: recibís vuestra mano de cartas y empezáis a maniobrar para intentar ir acumulando pájaros de una misma especie para, llegado el momento, tras bajar algún grupo o colocar las últimas cartas de la mano, active este mecanismo de reinicio, escuchándose los lamentos de nuestros rivales por toda la sala. En este sentido puede recordar mucho a Abluxxen (aquí su tochorreseña), ya que la esencia del juego es similar (ir acumulando cartas de valores para poder jugarlas en grupos con un final de partida incierto ya que depende de que un jugador agote su mano).

Pero, siendo similares, CuBirds tiene un sabor especial. De entrada, porque el daño generado es mucho mayor. En Abluxxen uno puede esperar o incluso forzar que le ataquen para alcanzar otros objetivos. Aquí que te pillen con el carrito del helado no hace absoluta gracia. Puede que lleves realizando intercambios para poder bajar un grupo importante (de los que te permiten quedarte con dos cartas) y justo antes de que te llegue el turno, un rival agota su mano y nos fastidia todo el trabajo acumulado. Muy duro.

Como único y pequeño aspecto negativo que le encuentro al juego es que, debido a este sistema, muchas veces veremos venir la jugada, ya que, si un jugador solo tiene una o dos cartas en mano, lo normal es que en su siguiente turno las coloque en la mesa y no robe, de forma que reiniciará las manos y disfrutará de un nuevo turno. Digo que me parece negativo porque se pierde algo de tensión al ver el golpe venir. Como que duele menos. Tal vez lo solucionaría escondiendo las manos y no haciendo publico cuantas cartas hay en ellas.

Detalle Cartas

También hay un ligero toque de forzar la suerte cuando un jugador decide colocar cartas para robar del mazo, ya que muchas veces lo que hay en el centro de la mesa no es especialmente interesante según las cartas que tenemos en mano, especialmente cuando necesitamos una carta concreta y la misma no está en el suministro. Más de una vez nos encontraremos con partidas que se cierran porque el jugador tiene la fortuna de robar esa carta que le permite bajar el grupo de pájaros con el que finiquitar el asunto, aunque también se corre el riesgo de recibir 2 cartas desparejadas que prácticamente imposibiliten el que logremos agotar la mano al menos en los dos próximos turnos, por lo que es bastante probable que sea otro jugador el que cortocircuite la partida.

Como veis, uno de esos fillers que caen de pie en mi estantería y que lo tiene todo para ver mesa con gran regularidad. Además, escala a las mil maravillas. A dos jugadores es mas estratégico, pues es relativamente fácil controlar lo que hace el otro jugador, pero también cuesta mucho más trabajo reunir grupos grandes de pájaros. A cuatro o cinco tiene un punto de caos delicioso que te mantiene alerta toda la partida y sopesando muy mucho el forzar la máquina cuando tenemos la posibilidad de bajar pájaros, pero preferimos aguantar para intentar bajar el grupo grande. Sensaciones ligeramente distintas, pero igualmente satisfactorias.

Además, es de esos juegos con los que se encadenan partidas porque se resuelven en poco tiempo y los que pierden se quedan con ganas de venganza, sobre todo como el que haya ganado lo consiguiese cortocircuitando alguna que otra vez la partida.

Como último aspecto puntilloso, y relacionado con la regla básica del juego, esto es, que cuando se jueguen pájaros, ya sea para colocarlos en el suministro o para bajarlos a la zona personal, hay que utilizar todos los pájaros que se tengan de una misma especie. En las primeras partidas es relativamente fácil que esto se olvide, y, al ser las manos ocultas, hay que confiar en la responsabilidad de los jugadores. Vamos, como ocurre con los juegos de bazas.

Pasemos a la edición. Aquí nos encontramos con una caja pequeña de muy buen cartón y con este acabado con brillo que hace resaltar partes de la ilustración. Las cartas son de muy buen gramaje, textura lisa y respuesta elástica mas que decente. Como siempre, recomiendo el enfundado porque las cartas tienen un trasiego constante. El reglamento no deja lugar a dudas y muestra suficientes ejemplos como para asimilar los pocos conceptos de forma inmediata.

Detalle de Mano

Por último y no menos importante, el aspecto visual. Como he dicho al principio de la opinión, me enamoré del juego por su portada. Y es que el trabajo de Kristiaan der Nederlanden es sencillamente sublime. Conseguir un aspecto tan agradable y original es complicado, y no suele ser habitual en la mayoría de fillers. Además, no se ha conformado con unos diseños atractivos utilizando perspectiva isométrica, sino que cada carta es única, con elementos de fondo distribuidos de forma variada e, incluso, alterando la pose de los pájaros de una misma especie (especialmente llamativo en la curruca, que a veces parece incluso que es otro pájaro). Otro detalle genial es que los pájaros estén apoyados en un alambre y, al colocar las cartas en hilera, parezca que están todos los de la misma fila en el mismo alambre. Un magnífico trabajo que pone la guinda a un espléndido producto.

Y vamos cerrando. CuBirds es de esos fillers que enamoran a primera vista y, lejos de decepcionar, generan éxtasis cuando se juegan las primeras partidas. Muy sencillo mecánicamente, pero con sutilezas que le dan ese punto de genialidad que tan difícil es de encontrar en esta categoría de juegos. Además, a nivel de producción es un producto casi perfecto, con buenas calidades y un trabajo de ilustración excelso. Lo peor que se puede decir del juego es que en momentos puntuales ves venir un perjuicio, cuando se disfruta más pillando a los rivales con el paso cambiado. Por todo esto le doy un…

Sobresaliente

19 comentarios en “Reseña: CuBirds”

  1. En la mesa se sorprendieron cuando en la primera partida mencioné el parecido con Abluxxen. Con solo un par de partidas, me ha parecido que depende un poco más de la suerte: como te toquen 7 u 8 especies en la primera “mano” y las especies de pocas cartas no estén sobre la mesa, lo tienes difícil. Es probable que alguien se descarte antes de que puedas bajar ninguna bandada. Y para las siguientes “manos” ya habrá cartas que están fuera de la partida (las bajadas por los jugadores). La partida se te pone cuesta arriba. Nos pasó a un par de jugadores. Enseguida vimos que no teníamos nada que hacer (“¿Cuántas especies hay? Porque las tenía todas… Mira, casi como yo, que tenía 7.”). En Abluxxen, aunque en el reparto de una mano tengas “mala suerte”, en la siguiente entran en juego todas las cartas. Puedes dar la vuelta a una partida. En último término, lo que bajas depende de tí, al no haber mínimo de cartas a bajar. Como ventaja de Cubirds, que la explicación es más sencilla, las reglas son más “naturales”. Cada vez que vuelvo a Abluxxen, tengo que repasar algún detalle de las reglas. Son raras, sorprendentes. Para jugadores “casuales” o familiares, opino que Cubirds “pisa” a Abluxxen.

    Responder
    • Estoy de acuerdo en que el azar puede actuar de forma importante en momentos puntuales. Pero no deja de ser un juego de cartas, y que haya dos formas de cerrar compensa esto.

  2. Como fan de fillers sencillos tipo Toma 6!, Abluxxen y Land Unter creo que este CuBirds es un must en mi filler-ludoteca.

    Gracias por la reseña. Le tenía echado el ojo de leer otras reseñas y tus comentarios en las crónicas jugonas y creo que tu reseña era la que faltaba para decidirme.

    Responder
  3. Le atiné a la calificación!!! En este momento ya lo ordené para que me llegue a mi casa, solo necesitaba ese empujoncito tuyo. La única vez que he adquirido un juego en el que has puesto una mala calificación, ha sido con el Oh my goods! (Aún leyendo tu reseña previamente), y no sabes cuánto me arrepiento de haber tirado mi dinero con ese juego. Prometo ya no volver a hacerlo, ¡oh gran señor de las reseñas acertadas! jaja. Saludos desde México Misut.

    Responder
    • Jajaja, tampoco estoy en posesión de la verdad absoluta! Ya me contarás que te parece este CuBirds!

      Y viva Mexico, ahora que mi Betis ha fichado a Lainez, somos un poco mas mexicanos (que ya lo eramos con Guardado)

  4. Se podria jugar 6 personas? Yo entiendo que si y que el unico problema seria que habria menos cartas en el mazo pero me gustaria saber tu opinion. Nos juntamos muchas veces un grupo de 6 y este juego nos encajaria muy bien.

    Gracias por todas tus reseñas! Crack!

    Responder
  5. Hay un pequeño “error” en la descripción de la preparación del juego, y es que el reglamento dice que se debe repartir una carta boca arriba para cada jugador, es decir, una primera especie de pájaro que cada uno ya tiene desde el comienzo que yo interpreto como para tener una referencia desde donde empezar, no obstante yo lo veo totalmente prescindible y ya he jugado partidas sin esto y me gusta incluso más porque te permite jugar especies desde cero.
    Totalmente de acuerdo con la calificación del juego, dentro de la categoría de fillers es una maravilla.

    Responder
  6. Hola Iván. Lo primero, gracias por el trabajo espectacular que haces, con el que nos estás acercando a muchos a los juegos de mesa modernos. Gracias a ti, estoy aumentando mi pequeña ludoteca y creando afición en casa. Te escribo porque me surge una duda en este juego genial. A la hora de bajar pájaros, para poder llevarte la fila de la mesa, no hace falta que tus pájaros bajados coincidan con los de alguno de los extremos de la fila, cierto? Es decir, según las instrucciones, me llevaría los pájaros que hay entre los míos y aquel con el que coinciden en la mesa, que no tiene por qué estar en el extremo de la fila..no sé si se entiende lo que digo, que lo veo escrito y me lío yo mismo. En fin, de nuevo muchas gracias por tu trabajo, sigue así!

    Responder
    • Así es. Te llevas todos los pajaros que haya entre el que tu pones y el primero del mismo tipo que haya en la fila, comenzando desde el extremo en el que has colocado tu carta. Por ejemplo, si la fila tiene 4 pajaros y tu colocas uno en la izquierda y en la fila, el tercero comenzando por la izquierda es de ese mismo tipo, solo te llevarías las 2 primeras cartas. La cuarta se quedaría donde estaba (que puede ser incluso tambien de la misma especie que el que colocaste), junto a los dos pajaros iguales, el que has colocado y el que estaba.

  7. Hola,

    Acabo de echarme una mini sesión con un amigo a Cubirds y a Arboretum. Mi sensación ha sido que a dos, Arboretum pierde, mientras que a dos, Cubirds es un vicio. Y a más jugadores, me da que va a pasar justo al revés: Arboretum se hace más exigente, mientras que Cubirds se hace más caótico. Tú que opinas?

    Responder
    • Totalmente de acuerdo. A 2 CuBirds tiene un punto de control que le sienta muy bien, mientras que Arboretum a 4 es un drama constante por la incertidumbre, mientras que a 2 ves venir el final de la partida.

  8. Hola, compré el juego ayer y hemos echado (a dos) unas 12 partidas. Te escribo porque se nos ha dado en varias partidas una situación que ha resultado brutal para uno de los jugadores y no sabemos si es así el juego o resulta brutal porque no estamos aplicando bien las reglas. La cuestión surge cuando bajo pájaros de mi mano al set de la mesa, a una línea donde no hay más pájaros de la especie que tú estás bajando. Entonces decides robar dos cartas del mazo y casualidad, esas dos cartas completan una bandada con las cartas que aún tenías en tu mano. Al completar bandada, bajas el número de pájaros correspondiente a tu hilera y ¡Te quedas sin cartas en la mano! Entonces ¿provocas un nuevo reparto de cartas y vuelves a jugar? Porque no es solo que “matas” al adversario rompiéndole el juego sino que además resulta vapuleado teniendo que soportar otra jugada por tu parte (si la suerte vuelve a estar de tu parte en el nuevo reparto… Lo mismo se puede dar por perdido ya…).
    Gracias por el trabajo que te tomas con este blog. Somos [email protected] [email protected] que te seguimos. Saludos!!

    Responder
    • Es como dices. Siempre que te quedes sin cartas (ya sea porque bajas una bandada o porque pones en el suministro tus ultimas cartas), fuerzas un descarte, nuevo reparto y repite turno el jugador que forzó dicha situación. Sin duda, lo mas espectacular del juego. A disfrutarlo!

  9. Vale, gracias. Nos parecía tan brutal que creíamos que estábamos aplicando mal las reglas… Algo tipo, obligas a tu adversario a descartarse su mano si no robas del mazo y optas por un nuevo reparto pero no puedes hacer una cosa y luego enlazar con la otra. Habrá que estar más atentos entonces porque el combo, si vas regular, es como un buen gancho de derecha, te puede dejar cao ;D. Gracias por responder.

    Responder

Deja un comentario