Crónicas Jugonas: Semana 20 del 2015 (11/05 – 17/05)

Gran semana lúdica, como debía ser, ya que el lunes fue mi cumpleaños. Muchos regalos y muchas partidas. Así que no nos entretengamos más.

Empezamos el lunes que, como he dicho, fue mi cumpleaños. Así que nada mejor que una partidita para celebrarlo. Sacamos a mesa el Ginkgopolis, diseñado por el genial Xavier Georges. Un juego bastante abstracto en el que tendremos que ir ampliando una ciudad futurista. Colocación de losetas, gestión de la mano, un poquito de draft y mucho combo se juntan en este peculiar, abstracto y adictivo juego. Partida con algo más de conflicto a la hora de ir robándonos barrios, pero Sandra estuvo algo despistada a la hora de gestionar este elemento, y, probablemente, esto fue el motivo de su derrota. Y eso que el barrio más grande se lo llevó ella. Pero yo, haciendo acopio de puntos de victoria y una buena distribución de los barrios conseguí proclamarme vencedor. Aun así, marcador muy ajustado. 76 a 72. Un título muy abstracto que requiere echarle una serie de partidas de asimilación antes de llegar a poder apreciar su genialidad. De reglas muy sencillas y aparentemente caótico, acabas apreciando una cantidad de sutilezas magnificas. Además, de esos curiosos casos en los que una mecánica de mayorías funciona bien a dos jugadores. Muy recomendable.

Victoria por detalles
Victoria por un pelo

El martes me llevé al trabajo uno de los juegos reseñados la semana pasada, Cacao. La última novedad de Devir diseñada por Phil Walker-Harding. Un juego de colocación de losetas con un patrón en damero y una pizca de gestión de recursos con el cacao como eje central. En la partida, además de un servidor, Sandra, Borja y Víctor. La señorita y yo ya teníamos experiencia, así que lo normal es que la partida nos la disputásemos nosotros. Yo la verdad es que aproveché muy bien mis losetas de recolectores, dejándome para el final una de tres para terminar de remontar el río. Intenté luchar todo lo posible en los templos para, al menos, rascar la segunda posición en la mayoría de ellos. Víctor jugó un poco de forma caótica, lo que, por orden de turno, beneficiaba a Sandra, aunque al final de poco le sirvió. Borja hizo una partida más o menos decente, aunque se notó que era su primera partida. Resultado: yo vencedor con 62 puntos, Sandra segunda con 55, Borja tercero con 47 y Víctor ultimo con 27. Un juego muy entretenido, con la gran ventaja de estar muy bien ajustado en tiempo. Tal vez su peor problema sea el peso del orden de turno con jugadores de distinto nivel. Pero, aun así, ofrece mucho desde la primera partida. A ver qué tal aguanta el paso del tiempo.

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Victoria chocolateada

Por la noche Sandra y yo nos sacamos un Fungi. Un juego para dos de Brent Povis en el que nos metemos en la piel de dos expertos micólogos pegándose un paseíto por el bosque para recolectar y cocinar las mejores setas y conseguir así puntos de victoria. Un juego de familias con mecánica principal de gestión de la mano con ligero toque de gestión de recursos y un poco de memory. Como era de esperar, primera partida para el que más experiencia tiene. Esta vez decidí intentar ajustar todo lo posible para intentar maximizar mi mano. Me coloqué con cuatro rebozuelos a la espera de lograr conseguir la carta de noche correspondiente y encender una sartén espectacular con un buen culín de sidra. Pero la suerte no estuvo de mi lado. Robé todas las cartas de noche menos dos. Adivinad que carta de noche no robé. Mientras tanto, Sandra iba bajando progresivamente sartenes, abriendo hueco y dejándome la partida imposible cuando el bosque llegó a su fin. Resultado final: 54 a 25. Paliza totalmente merecida. Fungi es un gran juego de familias que compite en la misma liga que Jaipur, aunque para mí el título de las setas ofrece más, con una mayor cantidad de cartas en juego y un genial mecanismo de gestión de la mano. Muy recomendable para los que buscáis juegos para dos.

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Las cartas de noche no me favorecieron

El miércoles me llevé uno de los grandes éxitos en el trabajo: The Island. Un juego de Julian Courtland-Smith en el que tomamos el control de los habitantes de una pequeña isla en cuyo centro se encuentra un volcán a punto de entrar en erupción. Nuestro objetivo: intentar poner a salvo cuantos más habitantes mejor. Pero no todo será tan sencillo, ya que el agua se encuentra repleta de peligrosas criaturas, como serpientes marinas, tiburones, ballenas o calamares gigantes. Mediante puntos de movimiento y acciones especiales intentaremos poner a salvo a nuestros meeples, los cuales se encuentra numerados (no todos valen lo mismo). Participantes: Sandra, Jorge, Víctor, Marta y el que os escribe. Con el cuchillo entre los dientes y sin piedad. Que gustirrinín da cuando tiramos a alguien al agua y aparece el bicho de turno que se lo lleva por delante. El rencor permanece hasta el final de la partida. Partida muy igualada en cuanto a isleños salvados. Como detalle curioso, la valentía de Víctor, que más de una vez hundió losetas con sus propios isleños confiando en que la dama fortuna le regalase una barca en vez de un hambriento tiburón. La victoria cayó del lado de Sandra al haber logrado poner a salvo a sus mejores meeples. Resultado final: Sandra vencedora con 12 puntos, yo segundo con 7, Marta tercera con 5 y Jorge y Víctor empatados con 4. Uno de esos juegos caóticos que tanto divierte si se saben enfocar como es debido. Hay que competir, sí, pero también hay que tener claro que el caos se va a adueñar del tablero. La persuasión es una poderosa arma que salvará a más de uno de nuestros meeples de acabar en las fauces de alguna criatura marina. Teniendo esto claro, es uno de los juegos más divertidos que descansa en mis estanterías. Eso sí, considero indispensable hacerse con las expansiones, al menos, la de 5-6 jugadores y los calamares. La de los delfines no me parece tan vital, aunque el añadido de la pareja de dados para un movimiento variable para las criaturas es bastante interesante.

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Tuvimos que atacar mas a Sandra

Por la noche, para no cambiar el tema, Sandra y yo estrenamos nuestra copia de La Isla. Uno de los dos juegos publicados el año pasado obra del Dios Eurogamer, Stefan Feld. Un juego muy táctico con unas mecánicas principales de gestión de la mano y mayorías, con un set colección final a la hora de anotar puntos. Al comienzo de cada ronda cada jugador roba tres cartas que deberá asignar a cada una de las tres fases que se van a ejecutar, y habrá que intentar aprovechar las posibles combinaciones lo máximo posible. A Sandra le costó adaptarse a este sistema y no aprovechó apenas los combos, mientras que yo le cogí el tranquillo bastante rápido, lo que supuso un despegue paulatino en el marcador. Resultado final: 103 a 69. La verdad es que me gustó bastante. Muy táctico, eso sí. No puedo evitar acordarme del Bruges, por aquello de aprovechar lo que toque en la mano. Sin embargo, este juego si permite cierta planificación y mecanismos para paliar la posible mala suerte a la hora de robar las cartas al comienzo del turno. Tal vez lo peor es que a dos puede quedarse un poco cojo si los jugadores no entran en competencia por las fichas de animales. Tengo que probarlo a más jugadores. Pero no está mal.

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Buen juego, aunque a dos puede quedar cojo

El jueves me llevé el filler que más gusta entre los compañeros, Abluxxen, de la doble K, Wolfgang Kramer y Michael Kiesling. Un juego con mucha interacción genial en el que se van jugando cartas sobre la mesa en filas, de forma que cuando juegas un número de cartas igual que las de otros pero de valor superior puedes levantar las cartas de ese jugador (o jugadores), llevándotelas a tu mano u obligando a los rivales a decidir si las quieren recuperar o desechar para robar del suministro. Al final de la partida el ganador será el que más puntos obtenga (las cartas sobre la mesa suman un punto pero las cartas en la mano restan un punto). Éramos cuatro: Sandra, Víctor, Sergio y yo. Echamos cuatro partidas, todas igual de tensas y con vuelcos de la situación casi en el último momento. La primera y la última me las llevé yo, mientras que en las dos centrales fue Sandra la ganadora. Es sublime. Ya lo reseñamos en el blog y le otorgamos un sobresaliente porque así lo es. De esos fillers que puedes echar una partida tras otras y vas encontrando más y más sutilezas. Con sencillas reglas los señores Kramer y Kiesling se sacan un señor juego de la manga.

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Enamorado de este filler

Por la noche quedamos con Marta y con Noe tras la buena experiencia de la semana anterior. Esta vez ya con Sandra. Y, como no podía ser de otra forma, repetimos con mi querido Agricola. La obra maestra de Uwe Rosenberg en la que cada jugador toma el control de una familia de granjeros intentando prosperar tras la peste. Un juego de colocación de trabajadores y gestión de recursos en el que habrá que intentar desarrollar lo mejor posible nuestra granja, ampliando la casa, arando campos, cercando pastos, pastoreando ganado y sembrando trigo y hortalizas. Todo ello sin dejar de ser previsores y tener suficientes reservas cuando llegue la cosecha y tengamos que alimentar a nuestros humildes granjeros. Esta vez jugamos con oficios. Yo cimenté mi partida en un combo de dos oficios, uno que me permitía construir tres vallas adicionales cada vez que colocase al menos una, y otro que me proporcionaba un jabalí en la primera colocación de vallas y, a partir de entonces, una vaca. Con esto y una Cocina ya tenía montado mi motor de comida, así que ya solo quedaba ir a anotar puntos. Marta y Sandra hicieron una partida muy pareja, aunque en la última ronda Sandra no ajustó bien y tuvo que hipotecarse con cartas de mendicidad. Noe por su parte hizo una partida similar a la de la semana anterior, aunque se quedó algo más corta. Resultado final: yo 46 puntos, Noe 21, Marta 18 y Sandra 13. Lo he dicho infinidad de veces y no me cansaré de repetirlo. Tiene alma. Todas las acciones tienen sentido. El desarrollo de la granja es acorde. Y, sobre todo, los jugadores lo pasan mal (como los granjeros de la época) por intentar sacar adelante a su familia. Cada unidad de comida vale su peso en oro. Este juego es absolutamente imprescindible.

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Experto granjero

Después de cenar saqué otro clásico, el Ticket to Ride: Märklín. Un juego de Alan R. Moon que se ha convertido (por derecho) en una de las puertas de entrada a la afición. Un juego de gestión de la mano y construcción de rutas en el que tendremos que interconectar una serie de ciudades en un mapa para cumplir unos determinados objetivos. Para ello iremos robando cartas de un mercado común para, posteriormente, ir reclamando trayectos que irán conectando distintas ciudades hasta cumplir nuestros objetivos. Pero si no cumplimos algunos, estos restaran puntos al final de la partida. Partida increíble. Sandra y yo nos enzarzamos en una espiral de fastidio mutuo. Empezó Sandra, sin saberlo, al reclamar un trayecto clave para un ticket de destino que justamente acababa de robar. Esto me llevó a reclamar un trayecto vital para ella por cómo se estaba desarrollando el tablero. Tras esto, ambos nos volvimos locos tomando tickets de trayecto para intentar compensar los que no íbamos a poder completar. A todo esto que yo fuerzo el final de la partida creyendo que ya la tenía ganada. Pero a la hora de resolver los tickets, tanto Sandra como yo nos damos cuenta de que trayectos que creíamos conectados estaban incompletos, teniendo que retroceder una cantidad increíble de puntos, y siendo Marta la vencedora, con Noe muy de cerca, ya que fue la bonificación de mayor numero de tickets de trayecto cumplidos la que deshizo el empate. Resultado: Marta 124 puntos, Noe 114, Sandra 87 y yo unos tristes 62. Otro imprescindible en cualquier colección. A mí me funciona genial con gente que está introduciéndose en el mundillo y es capaz de deparar grandes momentos como los vividos en esta partida. Su único problema es una de sus virtudes, y es su gran nivel de producción, que provoca que no sea un juego precisamente económico. Pero si se pilla una ganga, es un juego que se debe tener. De todas las versiones, yo me quedo con este Märklín, ya que escala genialmente y aporta la mecánica de los pasajeros que permite sprints y remontadas espectaculares.

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Desastroso recuento final

El sábado nos juntamos en mi casa para celebrar mi cumpleaños. La gente llegó en dos tandas. Primero José Luis y Silvia, además de Lara, la hermana de Sandra. Un momento ideal para estrenar una de mis últimas adquisiciones: Loony Quest. Un juego obra de Laurent Escoffier y David Franck en el que, tomando como base los juegos de plataformas de las videoconsolas, los jugadores tendrán que ir resolviendo una serie de pantallas de un mundo para intentar conseguir puntos. La forma: mediante una pantalla transparente en la que dibujaremos unos trazos según las instrucciones de cada pantalla. Tras treinta segundos, los jugadores superpondrán su panel sobre la pantalla y comprobarán como de bien (o de mal) lo han hecho, anotando o perdiendo puntos. Juego muy divertido en el que se pondrá a prueba nuestra capacidad visual y espacial. Y en esto no ando corto, de forma que desde la primera pantalla comencé a abrir hueco, a pesar de todas las trampas que mis rivales me lanzaban. José Luis tardó algo más, pero también se destacó, mientras que Silvia, Sandra y Lara se daban de chocazos contra las paredes y los monstruos. Resultado final: yo vencedor con 40 puntos, José Luis segundo con 27, Silvia tercera con 21, Lara cuarta con 13 y Sandra ultima con 10. Como digo, muy divertido, sobre todo por el uso de las trampas y los fastidios que se le pueden lanzar a los rivales. Eso, y comprobar lo nulos que somos en cuanto a memoria fotográfica y visión espacial. Un gran party.

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Victoria inapelable

A continuación estrenamos mi copia de Intrigue, de Stefan Dorra. Un juego de negociación pura y dura en el que cada jugador dispone de un palacio que ira albergando personajes del resto de participantes. Las distintas estancias de cada palacio otorgan una serie de ingresos a cada jugador por ocuparlas. El problema aparece cuando se nos dice que en un mismo palacio no pueden entrar personajes de un mismo gremio, y cada jugador posee dos fichas de cada uno de estos gremios. Se plantean conflictos, sobornos, mentiras y puñaladas por la espalda de forma constante. Locura de partida, con gritos, enfados y amenazas constantes, en la que Silvia fue la que mejor supo manejarse. José Luis decidió optar por una estrategia conservadora, intentando no gastar más de lo necesario, lo que le llevó a no ganarse ninguna amistad y apenas tener presencia en los palacios. A mí me dejaron de lado en las primeras rondas pero, aprovechando la enemistad creciente entre Silvia, Lara y Sandra, comencé a meter fichas en palacios ajenos hasta llegar a convertirme en un posible rival. Pero todo fue un espejismo. Resultado final: Silvia vencedora con 134K, Sandra segunda con 115K, José Luis tercero con 107K, Lara cuarta con 97K y yo ultimo con 94K. Un juego ideado para romper relaciones. En cada decisión de colocación vas a tener que fastidiar a alguien, y siempre mirando por tus intereses. Las relaciones entre los jugadores cambian constantemente, y quien ahora mismo es tu mayor enemigo, en la siguiente ronda puede convertirse en tu colega del alma. Una maravilla que debe ser tomada a coña, porque si no el enfado de alguno puede durar unos cuantos días.

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Me desgañité para nada

Y mientras llegaba el segundo grupo, echamos unas partidillas de Coup para amenizar la espera. Un juego de Rikki Tahta con roles ocultos variables y habilidades especiales, además de un nivel de faroleo increíble. Hay que mentir como bellacos. Intentaremos deshacernos del resto de nuestros rivales y ser el único que sobreviva en la partida lanzando desafíos cuando creamos que un jugador no posee el personaje que afirma tener en la mano, el cual le permite realizar una determinada acción o reacción. Sandra no es muy amiga de este título, así que se dedicó a mirar como jugábamos los demás. Echamos tres partidas, con mucho mentiroso y pocos renuncios, lo que llevó a que los Coups estuviesen a la orden del día. Cada uno de mis rivales ganó una de las partidas, quedándome yo en blanco. Un grandioso juego, infinitamente más ágil que otros juegos del estilo, de forma que, aunque haya eliminación, la partida se resuelve en un periquete y no hay opción a que se alargue, porque siempre van entrando monedas en juegos y cuando un jugador alcance las siete está en disposición de pegarle un palo a un rival.

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Se cebaron conmigo

Y a esto que llegaron Juan, María y Ciro. Llegó el momento de sacar uno de los juegos que más furor ha causado en los últimos tiempos: Crazy Coconuts. Un juego de puntería de Walter Schneider que implementa el típico juego de “el duro” (aquello de lanzar una moneda contra la mesa para que se colase en vasos de chupitos) haciendo uso de unos monos-catapulta. Todo esto vitaminado con unas cartas especiales para fastidiar a los rivales. El objetivo: montar una pirámide de 6 cubos (3-2-1) antes de que lo haga un rival. Eso, o que se acaben los cocos, siendo el ganador aquel con más cocos en sus vasos. Echamos dos partidas, una primera con Lara, Juan, Silvia y Ciro, y una segunda con Sandra, José Luis, María y un servidor. La primera se resolvió por la cantidad de cocos acumulados, ya que ningún jugador llegó a lograr montar su pirámide. Resultado: Ciro vencedor con 12 cocos, Silvia segunda con 11, Lara tercera con 9 y Juan ultimo con 4. En la segunda fui yo quien, tras varios match-points, logro llevarse la victoria. Una maravilla. Como una idea tan tonta puede convertirse en un juego de mesa deseado por todos. Ideal para estos momentos festivos con los colegas. Tenemos que probar la variante “con alcohol”, a ver cómo afecta a la puntería de cada uno. Lo único malo es que te puedes llevar buscando cocos por el suelo un buen rato.

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The monkey master

A continuación, Wits & Wagers de Dominic Crapuchettes, el party game más vendido de la historia, que aquí edita Morapiaf bajo el nombre de Las Vegas Quiz. Un juego tipo Trivial en el que se hacen preguntas cuya respuesta siempre es numérica. Los equipos anotaran en unas tablillas las posibles respuestas para luego apostar por la que se considera más acertada, es decir, la que más se acerque, sin pasarse, a la respuesta correcta. Al final de la partida el ganador será el jugador con más dinero, el cual puede ser reinvertido en las apuestas. Echamos tres partidas jugando en equipos de dos personas, con grandes y desternillantes momentos ante ciertas preguntas. Me quedo con la de “¿Cuándo recibió Barbie su ombligo?”, con respuestas de todo tipo. La verdad es que no estuvimos muy atinados. Coincido en que es uno de los mejores partys de toda la historia. ¿Quién quiere jugar un Trivial pudiendo disfrutar de este título? Eso sí, la edición de Morapiaf deja bastante que desear, sobre todo por un problema con las tarjetas que, aunque está apañado, no deja de ser bastante decepcionante, sobre todo para amantes de la conservación como es uno. Menos mal que todo se puede enfundar.

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Al menos gané con Sandra

Para cerrar la sesión, estreno de mi copia de Saboteur (aunque ya habíamos jugado varias veces a copias de otros jugadores). Un juego diseñado por Fréderic Moyersoen en el que los jugadores encarnan a enanitos en busca de pepitas de oros en la mina. Entre todos habrá que llegar a una de las tres cartas finales colocando túneles. Pero entre nosotros habrá saboteadores que no querrán que consigamos nuestro objetivo. Gran partida con enormes momentos de confusión, especialmente la segunda ronda en la que, yo, siendo saboteador, le rompí equipamiento a Silvia, cLaramente otra saboteadora, para ganarme la confianza del resto de jugadores. Pero, llegando al final, Silvia, sin poder hacer nada, decidió atacarme a mí, dejándome sin margen de maniobra para entorpecer la progresión. Afortunadamente en la primera y en la tercera ronda si obtuve bastantes pepitas, llevándome la victoria. Resultado: yo vencedor con 9 pepitas, Juan segundo con 8, tercera María con 5, cuarto Ciro con 4, Lara, José Luis y Silvia empatadas con 3 y Sandra ultima con 2. Un gran juego de roles ocultos que tiene una curiosa curva. A muchos y a pocos jugadores no termina de cuajar. A pocos, porque es muy fácil detectar a los saboteadores, y a muchos porque puede darse el caso de que jueguen todos los enanos buenos seguidos y prácticamente alcancen la meta en pocos turnos, obligando a los saboteadores a desenmascararse muy rápidamente. Pero a 6-7 jugadores funciona genialmente.

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Victoria ajustada con un poco de suerte

Para cerrar esta intensa semana, otro estreno. El juego que nos restaba por estrenar de la Harvest Trilogy de Uwe Rosenberg, At the Gates of Loyang. Un juego de gestión de recursos y gestión de la mano de cartas en el que los jugadores deberán ir cultivando una serie de hortalizas para, posteriormente, ir vendiéndoselas a clientes, tanto recurrentes como puntuales para, finalmente, ir progresando en el camino del prestigio (cada paso cuesta dinero). Partida muy igualada en la que, como es habitual, cometimos un pequeño fallo al no percatarnos los dos de que no podíamos sembrar una determinada hortaliza en un campo concreto. Pero bueno, como era la misma y el mismo campo, lo dimos por bueno esta vez. Sandra llegó a la última ronda en cabeza, pero muy corta de recursos, por lo que solo pudo mantenerse y evitar tener que pedir un préstamo. Yo, por mi parte, logré hacer un buen combo y pegué tres pasos adelante, llevándome la partida, con un resultado de 19 a 18. La verdad es que me gustó bastante. Reglas sencillas y muy alejado de Agricola o Le Havre al no tener colocación de trabajares, sino centrarse en la gestión de recursos como eje principal. La tensión viene provocada por la presión de los rivales a la hora de ir ascendiendo peldaños, así como de los clientes habituales. Deseando jugar una segunda partida.

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Gran sprint final

Y con esto termina la semana. No puedo quejarme. Probablemente una de las más fructíferas desde que estoy en la afición. Ayuda mucho que la gente en el trabajo se haya enganchado.

16 comentarios en “Crónicas Jugonas: Semana 20 del 2015 (11/05 – 17/05)”

  1. Hablan muy bien del loyang… lo tengo por estrenar y con muchas ganas.

    Imagino que dejo una buena impresión verdad?

    un saludo iván

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    • Pues me gustó bastante. Bastante sencillo en cuanto a mecanica pero con muchos detallitos. Esta semana echo otra casi seguro. Muy recomendable. Y muy distinto a Agricola y Le Havre.

  2. Buena semana Ivan, si señor. Si hay algo mejor que te regalen un juego por tu cumpleaños es que lo jueguen contigo jejeje. Qué tal es la experiencia de juego con el Crazy Coconuts? es que me gusta el juego pero he leído que se está todo el rato cogiendo las bolas del suelo y no me decido a pillarlo.
    Por otro lado, algún día te veré en alguna jornada y te pondré un jaipur por delante para que veas lo que esconde ese juegazo, sin desmerecer al fungi que también me gusta 😉

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    • Eso por supuesto!

      Con el Coconuts, hombre, los cocos se caen, pero si los jugadores no andan mal de reflejos, solo llegaran al suelo unos pocos. Vamos que no hay que estar constantemente recogiendo cocos porque los monos no son catapultas medievales. También depende de lo brutos que sean los jugadores.

      Respecto al Jaipur, no hace falta que me lo muestres. Tengo mas de 20 partidas echadas (sin contar las online). Para mi es un gran juego para dos. Pero el problema que le veo es que una vez que has descubierto todas sus sutilezas, juegas en automatico y el azar tiene peso en ese momento. Eso en Fungi tiene pinta de tardar mas en pasar. Cuando el Fungi tenga otras 20 partidas, te diré 😛

      Gracias por comentar!!!

    • Yo tambien tengo el Coconuts y nos gusta mucho , para jugar tranquilamente, tomando algo, esta genial, me parece muy divertido., sobre todo cuando la gente empieza a meter los cocos con asiduidad,.

      A seguir jugando tanto!! Un saludo

    • Con solo decirte que, tal como lo jugamos, me planteé comprarme una segunda copia para poder jugar 8… Superdivertido!

  3. Por lo que veo Las Vegas Quiz sigue dando problemas incluso con el “apaño” que hicieron los de Morapiaf. ¿Lo solucionaste enfundando?¿Qué tamaño de fundas utilizaste? Un saludo!

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    • El apaño no está mal, aunque es facil seguir manchando el resto de la tarjeta. Estas caben ajustadas en fundas de cartas de magic normales y corrientes, y con eso si que se soluciona el problema. Puedes garabatear toda la tarjeta si quieres. Y si se estropean, pues pones otra 😛

    • Ok, gracias por la info. Es un juego que me resulta atractivo, pero cuya relación producción-precio (con el problema añadido de las tarjetas) me echa mucho para atrás.

    • Siempre tienes la opción de pillarte alguna versión en inglés. Con que el “presentador” haga la traducción es suficiente. Lo único malo van a ser algunas preguntas sobre temas locales, pero con saltarse esa pregunta… Además, dicen que las versiones foráneas tienen una calidad sublime en cuanto a las fichas de póker.

  4. Buah, y yo pensando que no publicabas! es que me acabo de dar cuenta de que en mi blogroll no aparecen tus últimas entradas. Creo que se debe a que has cambiado; que ya no eres blogspot, así que lo dicho, creía que no publicabas (mi blogroll es mayoritariamente de como me entero de las publicaciones de los demás).

    Buenas partidejas pillín! aunque a mí líbreme Yahvé, Alá o Jesucristo de tener que jugar de nuevo a Ginkgópolis xDD

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    • Como no vives en las redes sociales, pues no te enteras xD

      Ahora el feed es http://misutmeeple.com/feed/rss/ actualizalo!

      Pues es una pena, porque me parece un grandioso juego. Eso si, abstracto como él solo, y hay que echarle unas cuantas partidas antes de ver la luz. Algo al estilo Kingdom Builder 😛

    • Uff, redes sociales!! quita quita!!
      Con el whatsapp estoy servido!
      Y ya quisiera el Ginkgópolis parecérsele sólo un poquitín a KB 😛

    • Trollaco! Por cierto, es bastante probable que baje a TDN el sábado a echar el día. ¿Como lo tienes?

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