Reseña: Cyclades

En el archipiélago de las Cícladas, frente a las costas de una Grecia aún por unificar, las grandes polis (Esparta, Atenas, Corinto, Tebas y Argos) están creciendo y luchan unas contra otras para establecer su supremacía, bajo la mirada benevolente de los dioses.

Así se nos presenta Cyclades, un diseño de Bruno Cathala y Ludovic Maublanc, que juntos nos han traído juegos como Noah, Mr. Jack, Dice Town o Cleopatra y la Sociedad de los Arquitectos). El juego fue publicado por primera vez en 2009 por Matagot en una edición en multilenguaje (inglés, francés y alemán). De las ilustraciones se encarga Miguel Coimbra (7 Wonders, Small World, Imhotep).

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Reseña: Terror in Meeple City

Llegas a Meeple City como un monstruo gigante y hambriento. Tu objetivo no será otro que clavar tus garras en el asfalto, destruir edificios y devorar a inocentes meeples. En definitiva, sembrar el caos y el terror mientras te diviertes. El monstruo que haya causado el mayor daño a la ciudad una vez finalice la carnicería se proclamará rey de los monstruos.

Así se nos presenta este Terror in Meeple City, un diseño de Antoine Bauza (Ghost Stories, 7 Wonders o Takenoko) y Ludovic Maublanc (Cyclades o Mr. Jack, junto a Bruno Cathala). El juego se publicó por primera vez en 2013 por Repos Production bajo el nombre de Rampage en una doble edición (inglés y multilenguaje). Por un tema de derechos, en posteriores reimpresiones se cambió el nombre por Terror in Meeple City. De las ilustraciones se encarga el gran Pierô, quien ya demostrase su talento en juegos como Yggdrasil, River Dragons o Bakong.

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Reseña: Mr. Jack in New York

Si empezamos a hablar de juegos de deducción, seguro que el primer título que os viene a la mente es Cluedo. Pero no os preocupéis. No voy a entrar a reseñar lo que ya es un clásico de los juegos de mesa y que ha sido rediseñado innumerables veces con temas más o menos acertados.

Sin embargo, mi ludoteca si carecía de un título de deducción (no todo iban a ser Eurogames). Eso, unido a que la gran mayoría de partidas las desarrollo con Sandra (mi novia), pues se puso en marcha la maquinaria para encontrar un buen juego de estas características que fuese para dos jugadores (o al menos funcionase adecuadamente bien con ese número de participantes). Aquí es donde apareció Mr. Jack. Aparentemente cumplía todos los requisitos, pero, tras leer varias reseñas, no nos decidíamos porque no parecía estar lo suficientemente compensado. Entonces encontramos este Mr. Jack in New York, que toma las mecánicas de su padre para pulir los inconvenientes comentados.

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