Crónicas Jugonas: Semana 11 del 2014 (10/03 – 16/03)

Semana de depresión postvacacional. Es lo que tiene pasárselo tan bien. Volver a la rutina cuesta más de lo normal. Pero bueno, poco a poco la maquinaria se vuelve a engrasar. Aun así he estado algo desconectado del mundo lúdico. No he logrado sacar todo el tiempo que habría deseado para el blog, de ahí las pocas entradas.

Y peor aún, poco tiempo para jugar. De hecho, la primera partida no cayó hasta el sábado. Y es que este fin de semana nos visitaron mis padres. Así que aprovechamos para sacar el incombustible Carcassonne y, aprovechando que mi madre estaba receptiva, se apuntó a echar una partidita. Tras explicarle las reglas (que pilló muy rápido) empezamos a jugar. Empezaron mi madre y Sandra fundando dos ciudades con entidad alrededor de la ficha inicial, mientras que yo me centré en un par de caminos. Tuve una racha de losetas de ciudades por solo un lado, por lo que empecé a montar una urbanización de miniciudades alejados del centro del tablero, por lo que cada vez que podía, colocaba un granjero. Hubo un momento que tenía 18 puntos en granjeros, aunque Sandra se encargó de unirme y disminuir de forma importante esta cantidad. Mi madre empezó a acumular claustros, lo que al final de la partida le inflaría su marcador final. Al final Sandra llegó en cabeza, pero en el recuento final (sin granjeros) yo y mi madre adelantamos a Sandra. Pero mi madre solo colocó un granjero, mientras que Sandra y yo nos hartamos, además muy disgregados. Al final la partida cayó de mi lado con 86 puntos, segunda Sandra con 69 puntos y tercera mi madre con 65. Buena primera partida de mi madre. Habrá que forzarla a jugar más cuando ande por Sevilla.

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Crónicas Jugonas: Semana 10 del 2014 (03/03 – 09/03)

Bueno, como muchos ya sabíais, esta semana pasada estuvimos de vacaciones en Londres, por lo que las posibilidades de jugar eran muy reducidas. Pero eso no quiere decir que no sacásemos ni un ratito. Nos llevamos el iPad, que lo tengo cargado de juegos. Ya sabéis que solo anoto en las crónicas partidas que no sean con un juego de mesa físico si la ocasión lo requiere, y este caso es así.
El martes revivimos esas grandes partidas a mi primer juego de mesa moderno con una de mis jugadoras habituales por aquella época. María, una de nuestras mejores amigas (probablemente la mejor), y que nos acogió muy calurosamente en su estudio londinense, tenía mono desde hace muchísimo tiempo. Le enseñamos la magnífica aplicación de iPad y comenzamos a jugar en Pass&Play (método que implementan muchas de estas aplicaciones en la que nos vamos pasando el dispositivo para que la información oculta de cada jugador permanezca en este estado).

Entrando en materia, comentar que, probablemente, esta sea la segunda peor partida de Agricola que he jugado en mi vida. Fui siempre a remolque, tomé malísimas decisiones y cuando Sandra y María pisaron el acelerador, me pillaron en bragas y no pude hacer absolutamente nada. Mi primer gran error fue, pensando en centrarme en la generación de alimento a través del horneo de pan, no asegurarme un suministro amplio de cereales. Al final de primer periodo solo tenía un campo arado y un cereal en mi almacén (obviamente sin plantar). Aun así, persistí en mi estrategia, haciéndome con el horno de piedra gracias a la carta que me permitía tomar dos materiales distintos. Pero claro, sin cereales en el almacén, siempre fui horneando y sembrando los dos cereales que tenía, por lo que nunca conseguía una buena cantidad de comida para estar tranquilo, lo que me llevó a mi segundo error: ampliar la familia muy tarde. Prácticamente no tuve tres acciones hasta casi el antepenúltimo periodo. Claro, eso son muchas acciones de ventaja para mis rivales. Mi intención era remontar todo lo posible reformando y creando un pasto enorme que evitase una sangría importante, pero no lo conseguí. De hecho, una de mis últimas acciones fue comprar el pozo para maquillar un poco el resultado.

Mi paupérrima granja
Mi paupérrima granja

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Crónicas Jugonas: Semana 9 del 2014 (24/02 – 02/03)

Si la semana pasada fue intensa, esta ha sido extraordinaria. Sobre todo, debido a que el fin de semana se celebraba la CometCon 2014 aquí en Asturias, y nos pasamos casi el fin de semana entero metidos allí jugando y disfrutando. Pero empecemos por el principio.

El lunes jugamos Sandra y yo de nuevo al Dungeon Petz. Andaba algo picado porque aún no he logrado ganar ninguna partida. Esta vez decidí intentar jugar con cabeza, y preferí comprar pocas mascotas pero optimizar al máximo su venta. De ahí que Sandra y yo no nos interfiriésemos mucho, pues ella si fue a por bastantes mascotas, mientras que yo me quedé solo con dos para toda la partida. Por contra, fui cogiendo muchos artefactos y mimando a mis dos únicos ejemplares. Desgraciadamente, a la hora de llevarlas a exhibiciones, no tuve nada de fortuna y Sandra se llevó prácticamente todos los primeros puestos, lo que le permitió abrir una gran brecha. Afortunadamente, mi estrategia daría sus frutos, e hice mi primera venta obteniendo muchísimos puntos, tantos como para ponerme a menos de diez puntos de distancia. Pero en la última ronda volví a no tener nada de suerte. Además, Sandra se me adelantó y colocó un diablito en la tarima, jugada que le dio la victoria, pues las dos exhibiciones finales eran mías con claridad, ya que forcé a que no pudiese recuperar ninguno de sus diablitos extras que se quedaron en el tablero de rondas. Si hubiese logrado colocar el diablito en la tarima en vez de ella probablemente habría ganado (aunque nunca lo sabremos). Resultado final 75,7 a 63.

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