Detalle Cartas de Falsificador

Reseña: Splendor Duel – Los Falsificadores

Introducción

Modifica las reglas a tu favor con astutas cartas de Falsificador y relucientes fichas de Baratijas. Las cartas de Falsificador alternan las reglas gracias a nuevas y audaces tácticas. Las flamantes cartas de la Realeza aportan nuevas capacidades.

Portada
Portada

Así se nos presenta Los Falsificadores, la primera expansión para Splendor Duel, diseñada por Marc André (responsable de Splendor original o de Barony) y Bruno Cathala (Yamataï, Five Tribes). Publicado por primera vez en 2026 por Space Cowboys en una versión en inglés. De las ilustraciones se encarga Davide Tosello (Genios Victorianos, Orbis, Fairy Tale Inn).

Se encuentra publicada en español por Asmodee (es completamente independiente del idioma). Mantiene los parámetros básicos del juego original, esto es, partidas 2 jugadores, con una edad mínima sugerida de 10 años y una duración aproximada de 30 minutos. El precio de venta al público es de 10,95€. Para esta reseña se ha utilizado una copia de la versión en español de Asmodee.

Contraportada
Contraportada

Importante: si ya conoces el juego y/o sólo te interesa mi opinión sobre el mismo, puedes pasar directamente al apartado de Opinión. Los apartados Contenido y Mecánica están destinados especialmente a aquellos que no conocen el juego y prefieren hacerse una idea general de cómo funciona.



Contenido

Dentro de una caja de cartulina de una pieza con pestañas, de dimensiones 12,5×8,8×1,5 cm. (caja rectangular pequeña tipo ¡Toma 6! pero con menos grosor), encontramos los siguientes elementos:

  • 4 Fichas de Baratija (de plástico)
  • 25 Carta (44×67mm.):
    • 8 Cartas de la Realeza
    • 17 Cartas de Falsificador
  • Reglamento
Contenido
Contenido

Mecánica

Los Falsificadores es la primera expansión para Splendor Duel que amplía la experiencia del juego base introduciendo cartas de falsificador y las baratijas como nuevo recurso. Estas baratijas se introducen en la bolsa y se pueden tomar del suministro normalmente (con la excepción conocida del oro). Estas permiten resolver una nueva acción principal consistente en comprar una carta de falsificador pagando su coste correspondiente. Estas cartas otorgan potentes habilidades de un solo uso por turno. También se amplía el conjunto de cartas de la realeza, aunque siguen revelándose solo cuatro por partida. Como siempre, recomendaros leer la tochorreseña del juego base si no lo conocéis o hace tiempo que no lo jugáis.


Conceptos Básicos

Comencemos por las Fichas de Baratija. Son un nuevo tipo de ficha de recurso que se añade a la bolsa inicial junto a las gemas y perlas. Funcionan de forma idéntica a las fichas de gema o perla a la hora de ser tomadas del tablero mediante la acción principal, contando también para el límite de diez fichas al final del turno. Son un recurso especial que sirve como pago para adquirir cartas de falsificador o para activar las habilidades de estas una vez compradas.

Fichas de Baratija
Fichas de Baratija

Las Cartas de Falsificador se despliegan en una nueva hilera de cartas visibles sobre el suministro principal del juego que no cuentan como cartas de joya ni se pueden reservar. Cada una muestra en su zona izquierda un coste de compra específico compuesto siempre por al menos una ficha de baratija. Al ser adquiridas mediante una nueva acción principal, estas cartas permanecen frente al jugador y le otorgan una habilidad única de un solo uso por turno.

Cartas de Falsificador
Cartas de Falsificador

Finalmente, se incluye un nuevo conjunto de Cartas de la Realeza. Mantienen el formato de las del juego base, consiguiéndose cuando un jugador acumula tres o seis coronas, proporcionando una cantidad de puntos de prestigio y/o diversas habilidades.

Cartas de la Realeza
Cartas de la Realeza

Con esto tenemos suficiente.


Preparación de la Partida

Se añaden los siguientes pasos a la preparación del juego base:

  • Se mezclan las cartas de falsificador para formar un mazo, que se sitúa por encima de los tres mazos principales, y se revelan tres cartas en una fila.
  • Se introducen las 25 fichas del juego base junto con las 4 fichas de baratija en la bolsa de tela, se mezclan bien y se van colocando aleatoriamente sobre el tablero, comenzando por la casilla central y siguiendo el sentido de la espiral impresa. Las 4 fichas restantes permanecerán en la bolsa.
  • Se añaden las nuevas cartas de la realeza a las del juego base, se mezclan y se revelan 4 de ellas colocándolas bocabajo debajo del tablero. El resto de cartas de realeza se devuelven a la caja.

Desarrollo de la Partida

Se aplican los siguientes cambios:

  • Se habilita una nueva acción principal que el jugador puede resolver en su turno, consistente en comprar una Carta de Falsificador. El jugador escoge 1 de las 3 cartas de Falsificador boca arriba, paga su coste en fichas y la coloca en su zona de juego. Las fichas de Oro sirven como comodín para cualquier tipo de ficha, incluyendo las de Cristal. Tras la compra, se repone la reserva de Falsificadores con la primera carta del mazo.
  • Si, al tomar fichas del tablero, un jugador consiguiese con la acción tres fichas de baratija, el rival obtendría un privilegio.
  • Durante su turno, el jugador puede hacer uso de las habilidades de sus cartas de Falsificador acumuladas. Cada carta de Falsificador solo puede utilizarse una vez por turno, pero es posible activar múltiples cartas en el mismo turno.

Fin de la Partida

El final de la partida no se ve alterado por esta expansión.


Opinión Personal

Es posible que a muchos el nacimiento de Space Cowboys, allá por 2013, ya os quede muy lejos. Pero en su día, varios de los fundadores de Asmodee iniciaron una nueva andadura que llamó bastante la atención. Aquel movimiento supuso un soplo de aire fresco y se consolidó con un éxito rotundo gracias al lanzamiento de su título de cabecera: Splendor (aquí su tochorreseña).

Con ese primer juego la editorial dejó clara su premisa, esto es, publicar juegos de corte familiar, accesibles para el gran público, pero vestidos con una producción cuidada que entrase por los ojos. El Splendor original de Marc André fue el estandarte perfecto de esta visión, apoyándose en unas fichas de póker pesadas de excelente tacto que elevaban una mecánica sencilla a una experiencia táctil muy satisfactoria. Ese mimo en los componentes no era mero ornamento; lograba que el diseño tuviese un impacto físico diferencial, asentando un estándar de calidad que la editorial mantendría como seña de identidad en sus siguientes lanzamientos.

El éxito de Splendor dentro del catálogo de Space Cowboys fue de tal calibre que se convirtió en el auténtico pilar económico de la editorial, alcanzando unas cotas de ventas y repercusión comercial que ninguno de sus lanzamientos posteriores ha logrado replicar. Era un paso inevitable que la marca terminase consolidándose como una franquicia.

Detalle Cartas de la Realeza
Detalle Cartas de la Realeza

Así, con el paso de los años hemos visto cómo el diseño original se retematizaba, adaptándose a universos tan populares como Marvel o Pokémon para captar a nuevos perfiles de jugadores, manteniendo la esencia del motor de recursos pero buscando siempre un reclamo visual diferente.

Pero entonces llegó la pandemia y el confinamiento, lo que condujo a que muchos jugadores solo pudiesen disfrutar de la afición en pareja o en pequeños núcleos reducidos. Con la demanda de títulos diseñados específicamente para este formato por las nubes, era cuestión de tiempo que la editorial moviese ficha para no quedarse al margen de esta tendencia.

Así, Bruno Cathala se unió a Marc André, dando como resultado un Splendor Duel que supo reinterpretar la esencia del juego original para moldear un producto más táctico e interesante. La introducción del tablero de selección de gemas con un despliegue en espiral, el control de las perlas (un nuevo tipo de ficha), las condiciones de victoria alternativas y el uso de los privilegios transformaron una carrera de recursos estática en una competición con muchas más opciones. Sin duda, Splendor Duel es el mejor título de toda la saga.

Por eso sorprende que Space Cowboys haya tardado nada menos que cuatro años en publicar contenido adicional para un juego que funcionó tan bien desde el primer momento. Acostumbrados como estamos a un mercado saturado que exprime las novedades con expansiones exprés a los pocos meses de su lanzamiento, este margen de tiempo llega a resultar hasta sospechoso.

Pero bueno, nunca es tarde si la dicha es buena, así que vamos a proceder con el análisis de Los Falsificadores, no sin antes agradecer a Asmodee la cesión de la copia que posibilita esta parrafada que ya hemos iniciado. Y, como siempre que estamos con una expansión, recomendaros leer la tochorreseña del juego base si no lo conocéis y/o no recordáis lo que opinaba de ella.

Los Falsificadores es una expansión que introduce dos elementos nuevos y amplía uno existente. Estos elementos nuevos son un tipo de fichas, las baratijas, y las cartas de falsificador, que hacen uso de estas fichas. Y el elemento ampliado son las cartas de la realeza, que generaban una dinámica de carrera por poder reclamarlas y disfrutar de sus interesantes efectos inmediatos (y puntos).

Empecemos hablando de las fichas de baratija, las cuales se mezclan en la bolsa junto a las gemas, perlas y oros del juego base al preparar el tablero. Estas fichas actúan a todos los efectos como gemas o perlas normales al ser tomadas del suministro, aunque imponen una penalización directa: si un jugador utiliza la acción obligatoria de coger tres fichas e incluye tres de cristalería, permite al rival obtener un privilegio. Estas fichas de baratija tienen una doble función. En primer lugar sirven para asumir el coste de las mencionadas cartas de falsificador. Y, en segundo, sirven como combustible para los efectos de muchas de estas cartas de falsificador.

Detalle Cartas de Falsificador
Detalle Cartas de Falsificador

Estas cartas no son cartas de joya ni se pueden reservar, pero otorgan potentes habilidades de un solo uso por turno, como convertir las baratijas en varias fichas de diversos tipos, reservar cartas, conseguir coronas, y muchos más. Es cierto que, en su mayoría, no sirven para progresar en alguna de las tres metas que permiten alcanzar la victoria, pero sí que aportan una capa de barniz estratégico al generar cierta asimetría entre los jugadores.

Por ejemplo, si un jugador consigue una carta de falsificador que permite utilizar una ficha de baratija como dos rubíes (gemas rojas), pues ya no tendrá tanto interés por conseguir gemas de ese color y sí las baratijas, pues, a efectos prácticos, es como si pudiese acumular más fichas. De esta forma, las cartas de falsificador actúan como potenciadores que permiten acelerar en la consecución de alguno de los hitos.

El elemento ampliado son las cartas de la realeza, un aspecto que ya se sentía bastante limitado en el diseño original, pues siempre se preparaban las mismas cartas. En esta expansión se triplica el número de cartas disponibles, aunque se siguen revelando solo cuatro de ellas, por lo que la variabilidad de este concepto se eleva de forma importante.

La mera presencia de estos nuevos personajes condiciona la lectura del tablero desde la preparación inicial, obligando a adaptarse según los efectos inmediatos disponibles. Este incremento redunda en una mejor rejugabilidad, sino que intensifica el marcaje entre los dos jugadores. Saber leer qué noble encaja mejor según la estrategia que esté siguiendo cada uno enriquece las partidas sin alterar los mecanismos.

Bien, con esto tenéis suficiente contexto como para empezar a hablar de sensaciones y dinámicas. Lo primero que hay que destacar sobre la inclusión de las cartas de falsificador es que permiten romper la relativa linealidad que podía arrastrar el juego base tras decenas de partidas. Si antes el flujo de decisiones se centraba casi en exclusiva en medir los tiempos para reclamar las cartas de joya óptimas y bloquear al rival en el tablero de gemas, Los Falsificadores introducen una capa estratégica que cambia los pesos de las decisiones entre los propios jugadores. Lo que para uno puede ser muy interesante, para otro apenas tiene valor.

Pero claro, estas cartas de falsificador son un arma de doble filo. Es necesario evaluar si compensa hacer un pequeño desvío para asegurar uno de estos elementos de apoyo que distorsionan las reglas habituales. Si abusamos de estas cartas, es muy probable que nuestros rivales tomen ventaja, porque, al final, es muy difícil aprovechar varias de estas cartas en un mismo turno al necesitar casi todas ellas fichas de baratija, y solo hay cuatro en total.

Con todo, la posibilidad de aplicar descuentos variables de coste, alterar la gestión de la reserva de fichas o forzar la reserva de cartas desde los mazos supone una versatilidad que se agradece. No se percibe como un añadido artificial que entorpezca el ritmo, sino como una herramienta que premia al jugador capaz de leer el despliegue y adaptarse, elevando la profundidad en cada turno sin sobrecargar la fluidez característica del diseño.

Es cierto que esta expansión puede hacer al juego sensiblemente menos directo, ya que abre la puerta a que los jugadores dediquen los turnos iniciales a posicionarse, haciéndose con un par de cartas de falsificadores. En el juego base la apertura era una carrera a cara de perro por las gemas del tablero y las primeras cartas de nivel uno, mientras que aquí es fácil que el ritmo se descomponga ligeramente durante los primeros compases mientras ambos contendientes sopesan si conviene desviarse para montar este motor secundario antes de arrancar la producción de recursos.

Detalle Fichas
Detalle Fichas

Esta pequeña pérdida de inmediatez puede no resultar satisfactoria a quienes prefieran un desarrollo sin tortugueos. Pero creo que es un añadido que, a la larga, la experiencia de juego va a verse potenciada gracias a la variabilidad que aportan las cartas de falsificadores y los nuevos conjuntos de nobles.

Pasemos a la producción. Se mantienen los niveles de calidad del juego base, con esas adorables fichas de póker tamaño mini (aunque siguen teniendo un peso considerable). Las cartas siguen siendo de un muy buen gramaje, textura en lino y aceptable respuesta elástica (recomiendo el enfundado por el trasiego constante de las cartas, aunque solo se barajen al principio de la partida). Todo viene recogido en un pequeño blíster de cartulina que, con un poco de maña, incluso cabe debajo del inserto plegada sin que la caja aumente de volumen. El reglamento está bien estructurado y no deja lugar a dudas. Y a nivel visual se mantiene ese aspecto más alegre que ya introdujo Splendor Duel y que me resulta muy agradable.

Y vamos cerrando. Los Falsificadores es un muy buen añadido que expande la experiencia de Splendor Duel enriqueciendo la toma de decisiones sin perjudicar la fluidez que le caracteriza. La incorporación de un nuevo tipo de ficha para generar un motor de habilidades asimétricas genera una capa muy estimulante, donde medir cuándo desviarse de la carrera principal genera bastante tensión en la toma de decisiones. A esto se le suma una ampliación del mazo de cartas de la realeza que eleva la variabilidad, algo a lo que debería aspirar toda expansión. Es cierto que este nuevo abanico de posibilidades puede descomponer ligeramente el ritmo endiablado de los primeros compases al incitar al posicionamiento, pero a cambio se obtiene un desarrollo más estratégico. Si tenéis el juego base, me parece bastante recomendable. Por todo esto le doy un…

Notable

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