Reseña: Flower Shower!
Introducción
Las plantas de tu jardín están sedientas. Asegúrate de no regarlas de más ni de menos (si lo haces, perderás puntos). Lanza la cantidad adecuada con tu dado de agua, haz crecer tus plantas y cosecha tantos puntos como puedas.

Así se nos presenta Flower Shower!, un diseño de Sven M. Kübler (Tobi Knobi). Publicado por primera vez en 2025 por Nürnberger-Spielkarten-Verlag (NSV) en una versión multilenguaje. De las ilustraciones se encarga Oliver Freudenreich (¡No Gracias!, Silver & Gold, La Caída de Pompeya).
Se encuentra distribuido en España por Fournier, ya que la edición de NSV incluye español (el juego es completamente independiente del idioma). Permite partidas de 1 a 4 jugadores, con una edad mínima sugerida de 8 años y una duración aproximada de 20 minutos. El precio de venta al público es de 12,95€. Para esta reseña se ha utilizado una copia de la edición multilenguaje de NSV que Fournier nos ha cedido amablemente.

Importante: si ya conoces el juego y/o sólo te interesa mi opinión sobre el mismo, puedes pasar directamente al apartado de Opinión. Los apartados Contenido y Mecánica están destinados especialmente a aquellos que no conocen el juego y prefieren hacerse una idea general de cómo funciona.
Contenido
Dentro de una de cartón de dos piezas (tapa y fondo), de dimensiones 11,9×9,4×2 cm. (caja estándar tipo ¡Toma 6! o ¡No Gracias!), nos encontramos con:
- Bloc de Hojas de Puntuación (de papel)
- 5 Dados (de plástico)
- Reglamento
Mecánica
Flower Shower! es un juego de dados en el que los jugadores intentan regar de forma óptima las plantas de su jardín para maximizar su puntuación a lo largo de la partida. En cada turno, todos los participantes lanzan simultáneamente sus dados de agua azul claro, mientras que el jugador activo de ese turno también lanza un dado azul oscuro y decide si quiere relanzar uno de sus dos dados. A continuación, todos suman el valor de su dado azul claro al del dado azul oscuro y anotan obligatoriamente el total en un espacio de gota vacío de su hoja, pasando el dado oscuro al siguiente jugador en el sentido de las agujas del reloj. Los números se deben agrupar para alcanzar con precisión la cantidad de agua que requiere cada fila de flores; si se iguala el valor exacto se obtienen puntos positivos y bonificaciones de dados, pero si se riega de más o de menos se penaliza con puntos negativos según la diferencia. La hoja incluye además un trébol de cuatro hojas y cactus, que otorgan grandes bonificaciones o evitan pérdidas si se rellenan con valores idénticos, y un mapa alternativo con tallos de flores cruzados que exigen mayor control del agua. La partida finaliza una vez que se han completado todos los espacios de gotas, momento en el que se realiza el recuento en la tabla de puntuación y el jugador con más puntos se proclama vencedor.
Conceptos Básicos
Comencemos por el elemento principal del juego, las Hojas. Cada jugador va a disponer de una hoja donde se representa el terreno a cultivar con dos caras (jardín A o el jardín B). Muestra una estructura organizada en tres secciones con tres filas de flores cada una, acompañadas de casillas cuadradas en forma de gota para anotar el agua recibida y espacios redondos para registrar los puntos de cada fila. También cuenta con ilustraciones y zonas específicas para un trébol de cuatro hojas, unos cactus espinosos, casillas de bonificación y una tabla de puntuación final en la parte inferior, incluyendo elementos adicionales como tallos que se cruzan en su reverso. Los participantes anotarán los totales de sus dados en los espacios vacíos, sumando los valores acumulados en cada fila. Al completar una fila se comprueba el total respecto al valor de la regadera para calcular sus puntos positivos o negativos. Asimismo, existen iconos de dados impresos en las hojas que actúan como bonificaciones desbloqueables, los cuales sirven para activar ventajas de un solo uso que permiten alterar los valores finales o repetir tiradas en los turnos pasivos.

Por otro lado tenemos los Dados de seis caras con valores comprendidos entre 1 y 6. Cada jugador recibe un dado azul claro que lanzará simultáneamente en cada turno para obtener su valor propio, mientras que el dado azul oscuro es gestionado por el jugador activo del turno, quien lo lanza junto al suyo. El jugador activo podrá decidir si quiere relanzar uno de los dos. Al final del lanzamiento, todos los jugadores deben sumar obligatoriamente el valor de su dado azul claro individual al resultado del dado azul oscuro común para obtener el número total que escribirán en su hoja.

Con esto tenemos suficiente.
Preparación de la Partida
- Cada jugador toma una hoja del bloc de juego y un lápiz (no incluido).
- Todos los jugadores deben asegurarse de colocar la hoja del lado del mismo jardín.
- Cada jugador recibe un dado de agua azul claro.
- Se escoge aleatoriamente al jugador inicial, que recibirá el dado de agua azul oscuro.
¡Ya podemos comenzar!

Desarrollo de la Partida
Una partida de Flower Shower! se desarrolla a lo largo de tantos turnos como casillas tienen las hojas de anotaciones. En cada turno, uno de los participantes será el jugador activo, que estará en posesión del dado azul oscuro, mientras que el resto de participantes serán jugadores pasivos.
En cada turno se procede de la siguiente forma:
- Lanzar los dados. Todos los jugadores lanzan sus dados de agua azul claro al mismo tiempo. Adicionalmente, el jugador activo lanza el dado de agua azul oscuro.
- Relanzar (solo el jugador activo). El jugador activo decide si quiere relanzar uno de sus dos dados (el azul claro o el azul oscuro) una vez.
- Sumar y anotar el total. Todos los jugadores suman el número de su dado de agua azul claro al número del dado de agua azul oscuro del jugador activo. Cada jugador escribe el total resultante en cualquier espacio de gota vacío de su hoja.
- Pasar el turno. Una vez que todo el mundo ha anotado su total, el dado azul oscuro se pasa al siguiente jugador en el sentido de las agujas del reloj, quien se convierte en el nuevo jugador activo para el siguiente turno.
Durante un turno pasivo, los jugadores pueden tachar y usar las bonificaciones de dados que hayáis desbloqueado previamente en vuestro panel. Se pueden combinar varias bonificaciones en un mismo turno:
- Modificador de valor (±1). Permite cambiar el total sumado en +1 o -1.
- Ignorar un dado (X). Permite ignorar uno de los dos dados de agua (el azul claro o el azul oscuro) y anotar solo el valor del dado restante.
- Relanzar dado propio (Flechas de giro). Permite volver a lanzar el dado de agua azul claro una sola vez.
A medida que se van rellenando los espacios del jardín, se aplican las siguientes reglas y puntuaciones según la zona:
- Flores coloridas (Jardines A y B). Al rellenar todos los espacios de gotas de una fila, se suman sus valores y se comparan con el número de la regadera:
- Si se iguala con exactitud, el jugador anota +5 puntos en el espacio redondo y marca con un círculo el símbolo de dado adyacente. Si se consiguen marcar los tres símbolos de dado de una misma sección, se desbloquea su bonificación correspondiente para turnos pasivos.
- Si se riega de más o de menos, el jugador anota la diferencia como puntos negativos en el espacio redondo y no puede marcar el símbolo de dado.
- Trébol de cuatro hojas sediento (Jardines A y B). Requiere rellenar sus tres espacios de gotas. Al final, se suma el total de los tres números como puntos adicionales. Si se logra uniformidad anotando el mismo número en los tres espacios, se obtienen +36 puntos.
- Cactus espinosos (Jardines A y B). Requiere rellenar sus tres espacios de gotas. Al final, se suma el total de los tres números como puntos negativos. Si se logra uniformidad anotando el mismo número en los tres espacios, se evitan los puntos negativos y se anota un 0.
- Tallos de flores (Solo en Jardín B). Consta de un tallo azul y uno naranja que se cruzan compartiendo un espacio de gota común. Se deben rellenar sus cuatro espacios en cualquier orden:
- Si se riega correctamente (el tallo naranja necesita un máximo de 20 de agua y el tallo azul un mínimo de 36), se anotan +5 puntos. Si se hace un esfuerzo extra (menos de 20 o más de 36), se suma la diferencia en el extremo derecho como puntos adicionales.
- Si se riega de más o de menos, se tacha el espacio de +5 puntos y se anota la diferencia respecto al requisito como puntos negativos en el extremo derecho.
Fin de la Partida
La partida finaliza tras el turno en el que todo el mundo ha completado todos los espacios para gotas de su hoja. Los jugadores suman los puntos de las flores coloridas, del trébol de cuatro hojas y de los cactus (restando los puntos negativos pertinentes) en los espacios del tablero de puntuación. El jugador con más puntos totales es el ganador. En caso de empate se comparte la victoria.
Opinión Personal
¿Os acordáis de aquel año en el que los juegos de «hacer crucigramas» se pusieron de moda? En 2018 se publicaron dos juegos que generaron una inercia enorme. Por un lado, Optimus (aquí su tochorreseña), con el grado mínimo de interacción para mantener a los jugadores conectados a la partida (aunque es cierto que fue la implementación online la que permitió echar partidas como si de comer pipas se tratase).
Por otro lado fue Welcome to… (aquí su tochorreseña), que dejaba de lado los dados y utilizaba un mazo de cartas que generaba la sensación de no depender tanto del azar a la hora de optimizar la hoja particular. Es por eso que a este tipo de juegos se le llama Flip&Write, en contraposición a los Roll&Write a los que pertenecería Optimus.
No es que ninguno de estos juegos inventase nada, pero aparecieron en el momento oportuno, esto es, poco antes de la pandemia. Durante el confinamiento este tipo de juegos se dispararon. Eran sencillos de producir (la mayoría de ellos se podían disfrutar imprimiendo las hojas). Y ahí entra la editorial responsable del juego que hoy nos ocupa. Si hay un sello especializado en este tipo de diseños es Nürnberger-Spielkarten-Verlag, conocida por sus siglas, NSV.

Dentro de su catálogo encontramos títulos bastante conocidos como Silver & Gold, Qwixx o Qwinto, muchos de ellos anteriores al éxito de los dos juegos mencionados al comienzo de este apartado. Y, aunque el género ya no tiene el mismo tirón que antaño, el sello mantiene su línea editorial. Es por eso que hoy vamos a analizar una nueva propuesta de este corte. Vamos a ver cómo se comporta en mesa este Flower Shower!, no sin antes agradecer a Fournier (distribuidor de NSV en España) la cesión de la copia que posibilita la parrafada que ya lleva un rato iniciada.
En Flower Shower! cada jugador tendrá que rellenar una hoja en la que encontraremos varias hileras de espacios en los que escribir números. Cada una de estas hileras tendrá asociada un valor objetivo y se relacionarán entre ellas mediante operaciones aritméticas. Si el jugador consigue obtener el resultado exacto, recibirá una bonificación. En caso contrario, será penalizado en función de la distancia a la que se haya quedado, ya sea por exceso o por defecto. Algunas hileras tendrán algún criterio adicional pero, en general, habrá un valor óptimo a alcanzar.
En la hoja encontraremos ciertos efectos que los jugadores podrán activar tras desbloquearlos. Para ello será necesario alcanzar el valor óptimo en todas las hileras del grupo al que está asociado el efecto. Estos efectos permitirán modificar algún valor, relanzar dados o ignorar algún dado.
Ah, sí… Ahora que he escrito la palabra dado caigo en la cuenta de que no os he dicho cómo se determina la cifra que cada jugador puede anotar en cada turno. Pues es algo tan sencillo como el lanzamiento de dos dados, cuya suma resultará en el valor a anotar en cualquier casilla libre.
La particularidad es que no siempre será el propio jugador quien lance los dados. Así, cada jugador dispondrá de un dado propio (de color azul translúcido), pero el jugador que vamos a considerar activo lanzará un segundo dado (de color azul oscuro opaco). Este segundo dado aplicará a todos los jugadores, no solo al que lo lance, sumándose su valor al del dado propio.
El jugador activo dispondrá de un privilegio adicional consistente en poder relanzar uno de sus dados, ya sea el propio o el común. En caso de optar por el común, el relanzamiento impactará, obviamente, sobre todos los jugadores, que deberán esperar a la decisión de este jugador antes de escribir nada.
Y el juego no tiene más. De esta forma una partida a Flower Shower se desarrolla a lo largo de tantos turnos como casillas tiene la hoja (veinticuatro concretamente) hasta que todos los jugadores la han completado, procediéndose con el recuento final.

El juego incluye dos tipos de hoja. Uno con tres grupos centrados en conseguir un valor exacto y un cuarto con hileras en las que hay que intentar colocar valores repetidos. En el otro se sustituye uno de los tres grupos por dos hileras que se entrecruzan, teniendo un valor compartido.
El motivo para incluir dos hojas en este tipo de juegos suele ser que solo con una la cosa iba a quedarse demasiado corta. Lo malo es que con dos tampoco es que mejore demasiado el asunto. Es cierto que la segunda cara requiere conseguir valores más específicos para hacerlo perfecto, pero al final la sensación que queda es que tampoco hay mucho que decidir.
Así pues, Flower Shower! pasa a engrosar la interminable lista de Roll&Write insulsos que funcionan de forma aceptable en sus dos primeras partidas (una con cada hoja), en las cuales ya se le ven las costuras al diseño y no encontraremos ningún aliciente por volver a desplegarlo en mesa.
Creo que le falta peso en las decisiones. Al final, durante la mayoría de los turnos apenas tienes margen de maniobra, por lo que el algoritmo de rellenado es obvio. Vas a dejar las casillas individuales para cuando salga el valor exacto. Vas a dejar los valores altos y bajos para las últimas filas (que buscan maximizar y minimizar la suma respectivamente) y te vas a dejar las filas intermedias que es donde algo más de gestión puedes tener. Pero al final lo dicho, vas en piloto automático.
También carece de las típicas combinaciones que permiten a los jugadores pegar pequeños acelerones y disfrutar de sinergias relativamente satisfactorias. Aquí lo mucho que te queda es alegrarte porque has logrado completar un segmento y, con ello, disponer de una habilidad de un solo uso. ¡Viva! (nótese el sarcaso).
Obviamente este Flower Shower! se queda a mucha distancia de los títulos que mencionamos al comienzo de este apartado. Tiene los mismos mecanismos casi que Optimus, pero le falta todo lo que hace que el diseño de Wolfgang Warsch sea adictivo y haya derivado en una franquicia (como también lo ha hecho Welcome to…).
Diría que como mejor funciona es a dos jugadores, ya que así cada participante va a actuar como jugador activo en la mitad de los turnos que va a durar la partida. Cuantos más participantes, menos turnos como jugador activo por participante y, por tanto, menor margen de maniobra y mayor piloto automático.
Creo que no hace falta que os diga que donde hace aguas este diseño es en la rejugabilidad. No tiene el nivel de interacción suficiente como para que los jugadores se vean presionados por sus rivales, ni tampoco dispone de una variabilidad suficiente como para querer explorar diversas vías. Le falta sal.

Pasemos a la producción. Los componentes de este producto son mínimos. Un bloc de hojas a doble cara (con un esquema distinto en cada una) que sirven correctamente a su propósito y unos dados habituales, cuatro de ellos translúcidos (que siempre llaman más la atención). El reglamento está bien estructurado y no deja lugar a dudas. Se echa en falta los típicos lápices de dimensiones reducidas.
El estilo artístico de Flower Shower! destaca por una estética muy propia de los juegos de mesa tipo Roll&Write modernos. La portada muestra una atmósfera luminosa e informal mediante el uso de tipografías redondeadas, dados translúcidos dinámicos y un gradiente cromático multicolor que transiciona cálidamente entre el rosa, el amarillo y el verde. Las hojas son tal vez demasiado funcionales y apenas dejan margen al ilustrador para hacer nada.
Y vamos cerrando. Flower Shower! es una propuesta plomiza que articula su flujo en torno al clásico lanzamiento de dados comunes e individuales para rellenar operaciones aritméticas en una hoja cuadriculada. La alarmante ausencia de sinergias y combos satisfactorios provoca que las sensaciones en mesa se diluyan en un conformismo absoluto, donde la optimización matemática da paso a un desarrollo en piloto automático y previsible. A pesar de disponer de un sistema de desbloqueo de habilidades funcionales mediante el cuadre exacto de filas, este no sirve para ofrecer decisiones suficientemente interesantes. Esto deriva en un algoritmo de resolución tan obvio que anula cualquier atisbo de tensión o toma de decisiones estimulante para el jugador. Una propuesta carente de chispa que se desinfla desde el primer lanzamiento y que difícilmente logrará justificar su presencia en la mesa. Por todo esto le doy un…



Tanto Optimus, como Plenus y Brilliant me gustan bastante. Cuál me recomendarías de ese estilo?