Reseña: Pili Pili
Introducción
Apuesta por la cantidad de bazas que crees que harás. Completa las misiones y atrapa a tus oponentes.¡Evita las pilis y gana la partida!

Así se nos presenta Pili Pili, un diseño de Ben y JB, ambos diseñadores de Juduku o Play Hit. Publicado por primera vez en 2025 por ATM Gaming en una versión multilenguaje en inglés, holandés, alemán, francés, italiano y español.
Se encuentra publicado en España por ATM Gaming (el juego es completamente independiente del idioma a excepción del reglamento). Permite partidas de 2 a 8 jugadores, con una edad mínima sugerida de 8 años y una duración aproximada de 20 minutos. El precio de venta al público es de 14,99€. Para esta reseña se ha utilizado una copia de la edición en español de ATM Gaming, que la propia editorial nos ha cedido amablemente.

Importante: si ya conoces el juego y/o sólo te interesa mi opinión sobre el mismo, puedes pasar directamente al apartado de Opinión. Los apartados Contenido y Mecánica están destinados especialmente a aquellos que no conocen el juego y prefieren hacerse una idea general de cómo funciona.
Contenido
Dentro de una caja de cartón de dos piezas (tapa y fondo), de dimensiones 15×10,5×2,7 cm. (caja rectangular pequeña similar a Plata), encontramos los siguientes elementos:
- 119 Cartas (56×87 mm.):
- 55 Cartas Numeradas
- 1 Carta Comodín
- 17 Cartas de Pili a doble cara
- 36 Cartas de Misión
- Reglamento

Mecánica
Pili Pili es un juego de bazas inspirado en un chile africano donde el objetivo principal es predecir con exactitud cuántas bazas se ganarán en cada mano. Al inicio de cada mano, se revela una carta de misión que no solo introduce reglas especiales o efectos variables, sino que también determina el número de cartas numeradas que se reparten a cada participante. Tras consultar su mano, los jugadores deben realizar sus apuestas sobre el total de bazas que creen poder conseguir, con la restricción de que el último jugador no puede decir una cifra que, al sumarla al resto de apuestas, resulte el número de cartas que ha recibido cada jugador. Para cada baza, los jugadores juegan una carta por turno y el valor más alto se adjudica la baza. Al concluir la mano, se comparan las bazas obtenidas con la apuesta inicial y se recibe un pili de penalización por cada unidad de diferencia. La partida finaliza al término de una mano si al menos un jugador ha alcanzado o sobrepasado los 7 pilis, resultando vencedor aquel que haya acumulado la menor cantidad de puntos de pilis.
Conceptos Básicos
Empecemos por las Cartas Numeradas, que constituyen el núcleo principal del mazo. Se trata de un conjunto de 56 cartas numeradas del 1 al 55 más un comodín. Su función es la resolución de las bazas en cada turno; los jugadores ponen en juego una de estas cartas de su mano y aquel que haya aportado el valor numérico más alto se adjudica el conjunto de cartas de la baza. Aunque las cartas presentan distintos colores en su diseño, este aspecto es puramente estético, ya que para determinar el ganador solo se tiene en cuenta el número impreso. El mazo incluye también una única carta de comodín. Este elemento funciona como una pieza de valor variable a elección del jugador que la pone en juego. Al ser utilizada, el jugador debe declarar qué valor le otorga dentro de un rango que abarca desde el 0 hasta el 56.

Sigamos con las Cartas de Misión. Estas cartas determinan las condiciones de juego en cada mano. Estas cartas cumplen una doble función técnica: el número situado en su esquina inferior izquierda determina cuántas cartas numeradas deben repartirse a cada participante al comenzar la ronda. Además, la carta describe un efecto o regla especial que se aplica durante la mano.

Por último, encontramos las Cartas de Pili, destinadas a la contabilización de las penalizaciones de los jugadores. Al finalizar una mano, cada jugador debe recoger tantos pilis como bazas de diferencia haya entre una apuesta realizada al comienzo de la mano por cuántas bazas piensa que va a ganar y las bazas ganadas finalmente. Actúan también como el detonante del final de la partida, la cual concluye en el momento en que cualquier participante acumula siete de estas cartas.

Con esto tenemos suficiente.
Preparación de la Partida
- Se baraja el mazo de cartas de misión y se dejan en el centro de la mesa.
- Forma una reserva con las cartas de pili.
- Se deja el mazo de cartas numeradas en el centro de la mesa.
- Finalmente se escoge aleatoriamente al primer repartidor y se le entrega la carta identificativa.
¡Ya podemos comenzar!

Desarrollo de la Partida
Una partida a Pili Pili se desarrolla a lo largo de un número indeterminado de manos.
Al comienzo de cada mano el repartidor revelará la siguiente carta de misión y la lee al resto de jugadores. La carta de misión suele aplicar normas que entran en juego en momentos concretos de la mano.
Tras esto, baraja el mazo de cartas numeradas y reparte a cada jugador el número de cartas indicado en la carta de misión.
Ahora todos los jugadores consultan sus cartas y deben realizar una apuesta por el número de bazas que creen que van a ganar en la mano, comenzando por el repartidor y siguiendo en el sentido de las agujas del reloj. Es importante indicar que el último jugador (sentado a la derecha del repartidor) no puede apostar un número de bazas que, sumado al resto de apuestas, resulte exactamente el número de cartas que ha recibido cada jugador.
Se procede entonces a resolver tantas bazas como cartas tengan los jugadores en mano. Comenzando por el líder (el repartidor en la primera baza de cada mano o el ganador de la baza anterior) y continuando en el sentido de las agujas del reloj, cada participante juega una carta de su mano (no hay palos ni obligación de asistir). El ganador de la baza será quien haya jugado la carta de mayor valor. Si se juega el comodín, el jugador decide si es la carta más baja (no gana la baza) o la carta más alta (gana la baza seguro).
La mano finaliza una vez se han resuelto todas las bazas. El jugador o jugadores que no hayan obtenido el número de bazas que apostaron obtendrán un pili por cada baza de diferencia (por exceso o defecto).
Tras esto, si la partida no ha finalizado, comenzaría una nueva mano, pasando la carta de repartidor al jugador sentado a la izquierda.
Fin de la Partida
La partida finaliza al término de la mano en la que al menos un jugador ha alcanzado o sobrepasado los 7 pilis. El jugador con menos pilis será el vencedor.
Opinión Personal
Es innegable que los juegos de bazas están viviendo una edad dorada. Y es que tienen la virtud de plantear partidas con cierta profundidad a partir de un pequeño mazo de cartas, lo que da pie a productos de bajo riesgo para las editoriales y que, si consiguen cuajar entre el gran público, se pueden convertir en una importante fuente de ingresos.
Hoy vamos a analizar otro de estos juegos que tiene ciertas particularidades y que recuerda a otro de los grandes juegos de bazas modernos. Comprobemos cómo se comporta este Pili Pili en mesa, no sin antes agradecer a ATM Gaming la cesión de la copia que posibilita la parrafada que ya ha dado comienzo.

Pili Pili es un juego de bazas cuya primera particularidad es que el mazo de cartas carece de palos. Por tanto, una de las reglas básicas de los juegos de bazas no aplica, esto es, que el jugador que lidera la baza fija el palo a seguir y el resto de jugadores están obligados a asistir a ese palo siempre que sea posible.
Aquí nos encontramos con un mazo de cartas numeradas del 1 al 55 más una carta comodín que, a la hora de ser jugada, puede declararse como el valor más alto o el valor más bajo de la baza. ¿Y por qué iba a interesar no ganar una baza? Pues porque Pili Pili pertenece a ese subgénero dentro de los juegos de bazas en los que hay que apostar el número de bazas que cada jugador considera que va a ganar tras recibir la mano de cartas.
Bajo esta premisa, habrá situaciones en las que un jugador considere que va a ganar el número apostado de bazas sin recurrir al comodín, por lo que, llegado el momento, es muy probable que declare que su valor es el más bajo para no pasarse, ya que los jugadores que no consigan el número exacto de bazas que apostaron serán penalizados con cartas de pili, a razón de un pili por cada baza de diferencia entre las ganadas respecto a la apuesta, ya sea por exceso o por defecto.
La segunda particularidad es que cada mano va a ser distinta. Y las diferencias van a depender de unas cartas de misión que establecen una regla particular a aplicar durante esa mano. Además, también indica el número de cartas que va a recibir cada jugador y, por tanto, el número de bazas que se van a resolver mediante dichas manos.

A la hora de hacer las apuestas, estas se dirán en voz alta de forma alternada, comenzando por el repartidor, de forma que el último jugador en apostar tendrá la limitación de no poder hacer una apuesta que, sumada a las apuestas de los demás jugadores, resulte exactamente el número de cartas que cada jugador ha recibido. Dicho de otra forma, la fase de apuestas está pensada para que al menos un jugador pifie en su apuesta y acumule pilis.
Y el juego no tiene mucho más. Como veis, estamos hablando de un juego de bazas muy sencillo que elimina de un plumazo uno de los aspectos que suelen generar más complicaciones para aquellos que no están acostumbrados a este tipo de diseños. Aquí no hay que asistir, no hay palos triunfos, no hay renuncios… Simplemente números cuya cuenta es relativamente fácil de llevar.
Por ejemplo, si, cuando recibimos la mano de cartas, tenemos una de las cartas pertenecientes a la decena de los cincuenta, es altamente probable que ganemos una baza con dicha carta. Pero claro, habrá ocasiones en las que, siendo último jugador, no podremos apostar un número concreto de bazas que, habitualmente, suele ser el que queremos apostar, por lo que habrá que rezar para intentar poder jugar esa carta en una baza sin ganarla.
De esta sencilla forma Pili Pili se presenta casi como un juego introductorio, con una curva de entrada muy liviana y al que pueden jugar todo tipo de jugadores, desde los amantes de las bazas (aunque es cierto que a estos se les puede quedar corto) como a quienes no sepan ni siquiera qué son las bazas.

Otra virtud que presenta Pili Pili es la variabilidad gracias a las cartas de misión, lo que nos recuerda directamente a esa maravilla de las bazas que es Crónicas (aquí su tochorreseña). Es cierto que las cartas de misión tal vez no impactan tanto en el desarrollo de la mano como en el diseño de Seiji Kanai, pero lo cierto es que hace que cada mano tenga un punto diferencial que mantiene a los jugadores en la partida. Además, como no se reparten todas las cartas, no es posible llevar la cuenta exacta y solo en casos muy extremos tendremos la certeza de que con una determinada carta vamos a ganar o no vamos a ganar una baza.
Obviamente si ya tenéis cierta experiencia en el mundo de los juegos de bazas, este Pili Pili se os puede quedar muy corto. Pero como primera aproximación al mundo de las bazas, me parece un punto de partida muy interesante. Para mí sería el equivalente a Odin (aquí su tochorreseña) en lo que a juegos de escalera se refiere.
No escala mal, aunque lo ideal es tener en mesa al menos cuatro participantes. A menos no tiene mucho sentido, y por encima de seis puede resultar tal vez demasiado caótico, aunque, debido a su carácter festivo, puede generar dinámicas divertidas, aunque cuantas más cartas se reparten, menos incertidumbre.
Respecto a la rejugabilidad, al ser un juego sin demasiadas pretensiones, puede ver mesa de forma recurrente si tenemos un grupo con jugadores ocasionales que no tienen demasiado interés en juegos con una mayor profundidad. Pero es de esos juegos de transición que, una vez se entra en el mundo de las bazas, es probable que pase a ocupar demasiado tiempo en balda en cuanto otros juegos de bazas reciban una mayor atención.

En cuanto a la producción, nos encontramos con una caja pequeña en la que tenemos un mazo de cartas de un gramaje aceptable, textura lisa y una respuesta elástica decente. Al tener marcos negros, convendría enfundar para evitar marcas en las cartas. El reglamento está bien estructurado y no deja lugar a dudas.
Y vamos cerrando. Pili Pili es un juego de bazas sin pretensiones que busca reducir la carga conceptual hasta su mínima expresión, eliminando las restricciones de palo para poner el foco en la gestión de valores y la precisión en las apuestas. La incertidumbre de no conocer la totalidad del mazo y el sutil caos que introducen las misiones permiten disfrutar de manos ágiles donde el error se castiga, manteniendo un ritmo constante que invita a la distracción sin complicaciones. Si bien los perfiles más analíticos echarán de menos una mayor profundidad y decisiones con más peso, su fluidez y absoluta claridad lo convierten en un vehículo ideal para disfrutar de la interacción pura sin barreras de entrada. Como título introductorio a este tipo de juegos creo que cumple con su objetivo con suficiencia, aunque es cierto que puede tener una vida no muy extensa si esos nuevos iniciados deciden progresar a diseños más complejos. Por todo esto le doy un…



Este lo probé en BGA y me aburrió bastante, otro que pasa a engordar la lista de juegos que en mi opinión fracasan en su intento de mejorar un juego difícilmente mejorable como es la Pocha.
Saludos y gracias por la reseña!!
A mi como juego introductorio me parece muy efectivo. Obviamente si ya tienes varios, pues se queda cortito. Como le pasa a Odín respecto a los juegos de escalera.
Muy de acuerdo, para jugar en plan ligero con gente no jugona es muy efectivo, la gente lo disfruta sin esfuerzo ninguno. Ayer, sin ir más lejos, jugamos con los sobrinos (8 y 10 años), y nos echamos unas risas, hay algunas cartas de efectos que son propensas al puteo. Me parece mejor que un Flip7, por ejemplo.
¡Gracias por toda la información IMisut! 😀