Reseña: Rosenkönig

Introducción

Dos bandos. Por un lado está la rosa blanca de la Casa de York. Por otro, la rosa roja de la Casa de Lancaster. La ‘Guerra de las Rosas‘ se libró para determinar quién sería el rey de Inglaterra. Los jugadores usan sus cartas para conseguir zonas conectadas bajo su control, así como valientes héroes que les permitirán arrebatar zonas a su rival. ¿Qué casa se hará con el control de la corona?

Portada
Portada

Así se nos presenta este Rosenkönig, un juego diseñado por el gran Dirk Henn, con un buen arsenal de títulos conocidos a sus espaldas, como son Alhambra, Shogun/Wallestein, Metro/Cablecar o Carat. El juego fue publicado por primera vez en 1999 por Kosmos dentro de su serie de juegos para dos jugadores. Este 2016 se publicará una nueva versión con un nuevo lavado de cara (el tercero ya). De las ilustraciones se encargan Andreas Steiner (The Bridges of Shangri-La o Die Pyramiden des Jaguar) y Claus Stephan (Russian Railroads o Lancaster).

En nuestro país no se encuentra publicado, aunque el juego es completamente independiente del idioma (a excepción del reglamento). Es un juego para 2, con una edad mínima sugerida de 10 años y una duración aproximada de 45 minutos. El precio de compra recomendado es de 17,95 €. Para esta reseña se ha utilizado una copia de la sexta edición de Kosmos.

Contraportada
Contraportada

Importante: si ya conoces el juego y/o sólo te interesa mi opinión sobre el mismo, puedes pasar directamente al apartado de Opinión. Los apartados Contenido y Mecánica están destinados especialmente a aquellos que no conocen el juego y prefieren hacerse una idea general de cómo funciona.

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Contenido

Dentro de una caja de cartón de dos piezas (tapa y fondo), de dimensiones 20,5×20,5×5,1 cm. (caja cuadrada mediana estándar tipo Exploradores o Los Príncipes de Catan), nos encontramos con los siguientes elementos:

  • Tablero (de cartón)
  • Marcador de Corona (de madera)
  • 52 Marcadores de Rosa a doble cara (de madera)
  • 32 Cartas (46×70mm.):
    • 24 Cartas de Poder
    • 8 Cartas de Héroe (4 de cada jugador)
  • Reglamento
Contenido
Contenido

 

Mecánica

Rosenkönig es un juego abstracto en el que los jugadores intentarán crear una red de casillas conectadas ortogonalmente para anotar puntos. La partida termina cuando no queden más piezas por colocar o el marcador del rey no pueda ser desplazado por ningún jugador.

 

Conceptos Básicos

El tablero muestra una rejilla cuadriculada de 9×9 casillas. La casilla central muestra un símbolo de una corona para indicar la posición inicial al comienzo de la partida. El tablero muestra una corona en la parte superior que servirá de referencia para los jugadores.

Tablero
Tablero

En estas casillas se irán colocando una serie de fichas para representar el dominio por parte de las dos casas de dicho territorio. Estas fichas se toman de una reserva común a ambos jugadores. Son a doble cara, mostrando una rosa roja por una y una rosa blanca por otra.

Fichas
Fichas

Para colocar las fichas sobre el tablero los jugadores deberán desplazar el marcador de la corona. El espacio al que se desplace dicho marcador será el que el jugador podrá ocupar colocando una nueva ficha con la cara correspondiente a su bando.

Corona
Corona

Los puntos de victoria se conseguirán formando redes de casillas conectadas de forma ortogonal con fichas del color del jugador. Cada grupo proporcionará tantos puntos como el cuadrado del número de casillas interconectadas.

Para desplazar al marcador de la corona se utilizarán unas Cartas de Movimiento que indican una de las ocho posibles direcciones (ortogonales y diagonales), así como un número de saltos (de uno a tres). De esta forma tenemos un mazo de 24 cartas, una por cada dirección y capacidad de movimiento. Estas cartas muestran también, en la parte superior, una corona igual que la del tablero, de forma que las cartas deberán orientarse de forma coincidente. Las cartas de la mano de cada jugador serán siempre visibles, existiendo un máximo de 5 cartas que un jugador puede llegar a acumular.

Cartas de Movimiento
Cartas de Movimiento

Por último tenemos las Cartas de Héroe. Estas cartas hacen la función de contador de turnos en los que un jugador podrá desplazar el marcador de la corona a una casilla ocupada por una ficha rival.

Cartas de Héroe
Cartas de Héroe

Con esto tenemos suficiente.

 

Preparación de la Partida

  1. Se despliega el tablero en el centro de la mesa.
  2. Se coloca el marcador de corona en la casilla central.
  3. Se dispone una reserva general con todas las fichas de rosa a doble cara.
  4. Se baraja el mazo de cartas de movimiento y se coloca en un mazo bocabajo al alcance de los dos jugadores.
  5. Cada jugador toma 5 cartas del mazo y las coloca en su lado de la mesa, respetando la orientación del tablero (la corona de la carta debe estar orientada de la misma forma que la del tablero).
  6. Cada jugador recibe 4 cartas de héroe correspondiente a la casa que esté controlando.
  7. Por último, se decide quién será el jugador inicial.

¡Ya podemos comenzar!

Partida Preparada
Partida Preparada

 

Desarrollo de la Partida

Una partida de Rosenkönig se desarrolla a lo largo de un número indeterminado de turnos alternados por los jugadores hasta que se cumple una de las dos condiciones de finalización.

En su turno, un jugador debe realizar una de estas dos acciones (si no puede deberá pasar, volviendo el turno al jugador contrario):

  • Mover el Marcador de la Corona. El jugador descartará una de sus cartas de movimiento y desplazará el marcador de la corona según la dirección y número de avances indicados en la carta, siempre y cuando la casilla de destino esté vacía u ocupada por una ficha rival y el jugador en turno aun dispone de cartas de héroe:
    • Si la casilla está vacía, el jugador tomará una ficha y la colocará bajo la corona mostrando su color. Como es de suponer, no está permitido sobrepasar los límites del tablero.
    • Si la casilla está ocupada por una ficha rival, volteará la misma y, adicionalmente, el jugador descartará una de sus cartas de héroe.
  • Robar Carta de Movimiento. Si el jugador no posee el número máximo de cartas en mano (cinco), robará una carta del mazo y la colocará bocarriba en su zona de juego. En el caso de que el mazo estuviese agotado, se baraja el descarte para formar un nuevo mazo.

Tras esto, el turno pasa al otro jugador. Si un jugador no pudiese ejecutar ninguna de las dos acciones, deberá pasar, de forma que el rival disfrutará de un nuevo turno de forma consecutiva.

 

Fin de la Partida

La partida finaliza tras el turno en el que se cumple alguna de estas condiciones:

  • La reserva de fichas se ha agotado.
  • Ningún jugador puede desplazar el marcador de la corona de forma correcta.

Se procede a evaluar la puntuación de cada jugador. Cada grupo de fichas conectadas ortogonalmente proporciona a su dueño tantos puntos como el cuadrado del número de casillas conectadas. Por ejemplo, si tenemos 4 casillas conectadas mediante fichas de nuestro color, esto nos proporcionará 16 puntos (4 al cuadrado).

El jugador con más puntos será el vencedor. En caso de empate, el ganador será el jugador con más fichas en el tablero. Si el empate persiste, los jugadores comparten la victoria.

 

Variantes

4 Jugadores (no oficial): se juega por pareja y alternando turnos. Cada jugador tendrá un límite de mano de 3 cartas y recibirá 2 cartas de héroe. El resto de normas se mantienen inalteradas.

 

Opinión Personal

Aquí estamos otra vez. En esta ocasión toca tochorreseñar un pequeño juego abstracto de la serie para dos de Kosmos que tanto me gustan a mí. Juegos de confrontación directa entre los contendientes y cuyas partidas rara vez alcanzan los tres cuartos de hora de duración. Vamos a ver qué tal encaja en la colección respecto a sus famosos compañeros.

Detalle de Corona
Detalle de Corona

Podríamos decir que Rosenkönig es una especie de Go simplificado y aderezado con una buena dosis de azar para evitar el peso de la experiencia influya de manera decisiva en el desenlace de la partida, como así ocurre en el milenario juego oriental. El objetivo es sencillo: intentar conectar tantas casillas con fichas de nuestro color como sea posible para obtener cuantos más puntos mejor.

La simplificación viene en formato de cartas. Aquí no tenemos libertad absoluta para colocar la ficha donde queramos, sino que nuestros movimientos estarán restringidos a los indicados en las cartas que poseamos en nuestra mano. Mano que, además, se encuentra limitada en número para evitar acumular posibilidades. Además, estas cartas aplicarán un movimiento al único elemento móvil, el peón-corona, por lo que también afectará la posición actual de dicho peón a la hora de evaluar si las cartas que poseemos pueden ser jugadas o no, ya que el peón no podrá salirse de los límites del tablero ni desplazarse a casillas propias.

Esto convierte al juego en un título principalmente táctico, ya que en cada turno habrá que adaptarse a la situación en el tablero y a las manos de cartas de ambos contendientes para decidir el siguiente paso. Como mucho podremos anticipar un par de turnos.

No debemos perder de vista el objetivo principal del juego, que no es otro que desplegar cuantas más fichas mejor y, a ser posible, que formen un gran grupo. Cada turno en el que tengamos la posibilidad de obligar a nuestro rival a tener que robar o directamente pasar, será una pequeña victoria. Pero no podremos confiarnos porque en cualquier momento se puede dar la vuelta a la tortilla.

En este juego ese nivel superior de control que se abre a aquellos jugadores con una capacidad de retención elevada no está disponible. Por mucho que se pueda evaluar en un momento dado las cartas que aún restan por ser robadas, lo que importa es el aquí y el ahora. Tomar decisiones en vano en función de lo que podemos o no podemos robar es bastante poco práctico.

Así, tenemos un juego en el que será fundamental no dejar casillas asequibles al rival para que conecte casillas, aunque muchas veces no tendremos más remedio. Como pequeño consejo estratégico, lo ideal para asegurarse la victoria es no crear caminitos en ese gran grupo se convertirá en la fuente principal de puntos.

¿Por qué este consejo? Pues simplemente porque nuestro rival tendrá la oportunidad de voltear 4 de nuestras fichas durante la partida. Si le dejamos atacar uno de estos puntos débiles y partir por la mitad un grupo importante, sufriremos una sangría de puntos que puede costarnos la victoria. Así que, antes que obligar a nuestro rival a perder turnos sin poder mover, seria más interesante incluso esperar a que tenga la mano completa y situarlo en una posición en la que se vea obligado a desplazar la corona a una solitaria ficha de nuestra propiedad. Cada carta de héroe que el rival pierda sin causarnos un importante daño será motivo de alegría y jolgorio. Estrategia de desgaste. Una vez que el rival se quede sin las cartas que permiten acceder a casillas rivales estará absolutamente vendido a los destinos del azar y a la situación en el tablero. Llegado este momento, lo normal es que esté todo el pescado vendido, ya que no tendrá posibilidad de partir grupos. Si su rival está en cabeza, difícilmente dejará de estarlo a base de unir fichas propias.

Con todo, el juego no está mal, pero tiene cosas que chirrían. Una de forma relativamente especial. Y no es otra que las condiciones de finalización de la partida. Lo normal es finalizar la partida con el tablero bastante cubierto de fichas de ambos colores, aunque ya me ha pasado alguna vez que la misma finaliza a las primeras de cambio si el destino se empeña en proporcionar cartas con desplazamiento en una misma dirección. He tenido partidas que han terminado con 7-8 fichas por jugador en el tablero tras unos pocos turnos. Es cierto que esto es algo que puede utilizarse en beneficio propio cuando la mano del rival está repleta o a punto de alcanzar su límite, pero es bastante anticlimático.

Detalle de Fichas
Detalle de Fichas

Tampoco termina de entusiasmarme que un jugador pueda verse obligado a perder turnos quedándose bloqueado a la espera de que el rival coloque el peón en una posición que habilite alguna de nuestras cartas. Al menos que se pudiese uno descartar de una carta para abrir un hueco con vistas al siguiente turno. Pero claro, esto eliminaría la posibilidad de finalización por bloqueo. Habría que probar la variante a ver qué tal funciona.

Si me parece acertado el límite de fichas que pueden robarse al rival. Es una forma sencilla de obligar al personal a pensarse muy mucho cada movimiento a la hora de atacar al contrincante. De hecho, como ya hemos comentado, separa la partida en unas dos fases, con una primera de desgaste y una segunda de despliegue absoluto.

Pero bueno, sirve como entretenimiento si tenemos ganas de jugar un abstracto en el que no exista la posibilidad de analizar todo lo analizable antes de realizar la siguiente jugada, ya que en este juego no tiene demasiado sentido.

Podríamos compararlo de forma tangencial con un título como Kahuna (aquí su tochorreseña). Sistema “más o menos” similar, con una mano de cartas que delimitará nuestras acciones. Sin embargo, el juego del archipiélago de isla es mucho más tenso y con más niveles de profundidad que el que nos ocupa hoy.

La rejugabilidad es, más o menos, la típica de los abstractos para dos jugadores. Es cierto que tardaremos unas cuantas partidas en pillarle el punto, aunque también tiene una vida ligeramente más corta al no disponer de la profundidad estratégica de títulos “más o menos” similares.

La edición de Kosmos, como suele ser habitual, es de alto nivel. El tablero es de cartón bastante grueso, plegado en 4 hojas y con una dureza adecuada al tamaño del mismo. Las cartas son de tamaño estándar mini euro, con un sutil gofrado en lino, respuesta elástica adecuada y buen gramaje. Por supuesto, el elemento estrella son las fichas con la rosa blanca y roja. Solo una pequeña queja, la elección del color “neutral”. El rojo sobre fondo azul no se aprecia bien. Habría venido mejor una tonalidad menos intensa para que el rojo contrastase mejor. Pero bueno, teniendo claro que no son blancas es suficiente. El reglamento es escueto y no deja pie a la duda.

Respecto a las ilustraciones, lo más destacable es el tablero que simula un mapa con las localizaciones más importantes del reino en la que las casas de las rosas se enfrentaron. Las cartas también tienen un diseño bastante aceptable. Por último, la portada es una declaración de intenciones. Rozando el minimalismo, contiene los elementos necesarios para que nos hagamos una idea de qué vamos a encontrarnos al sentarnos a la mesa.

Detalle de Tablero
Detalle de Tablero

Y vamos cerrando ya. Rosenkönig es un juego abstracto para dos que pertenece a la serie de Kosmos para este número de jugadores. De bella factura y reglas sencillas, permite disfrutar de un buen rato sin que el grado de experiencia suponga un escalón demasiado elevado como para que se pueda saber el ganador de antemano. El problema es que cuando uno quiere echar una partida a un juego de este tipo busca, precisamente, esa profundidad estratégica de la que el juego del señor Henn carece. Por todo esto le doy un…

Aprobado

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5 comentarios en “Reseña: Rosenkönig”

  1. Buenas

    Hoy ha tocado una reseña de lo que para mí es una joya entre el fango. Coincidimos en bastantes cosas…pero hay otras que no . Efectivamente me parece un juego táctico, pero no creo que sea tan azaroso. Dispones de 5 cartas para el movimiento, además de los 4 comodines que mitigan bastante el azar.

    Por otro lado hablas de las partidas que acaban pronto, de manera abrupta. En mis 10 partidas nunca he tenido una que acabara así. Es cierto que puede suceder pero no creo que sea lo normal ni lo frecuente. Mis partidas, con rivales de nivel parejo, han sido muy tensas y emocionantes. Se han decidido por pequeños detalles.

    En cuanto a poderte quedarte bloqueado sin poder hacer nada, me parece que es una característica que debes evitar más que un problema del juego.

    De la reseña me quedo con la idea de probar el Go, que no he tenido el gusto de probar y por lo que te he leído es el padre de este juego. También me ha picado el Kahuna por el hecho de que piensas que tiene más decisiones que el juego de hoy.

    En definitiva, estoy contento porque se le de visibilidad a este juego que me gusta mucho pero creo que has sido demasiado severo en los defectos, que como todos los juegos tiene.

    Ya no doy más la tabarra y a seguir reseñando!!

    Responder
    • Siempre acabo diciendo que la nota es mas un reflejo de mis sensaciones al jugarlo que la evaluación de sus pros y sus contras. Dicho esto, desgranemos el comentario:

      Nunca digo que el azar sea totalmente determinante, pero es innegable que afecta directamente a tu capacidad de movimiento. Muchas veces te encontrarás con manos de cinco cartas con movimientos en la misma direccion o con 45º de diferencia. Con la corona cercana a la esquina contraria a este movimiento, estas fastidiado sin que realmente hayas hecho mucho por que esta situacion se dé.

      Tampoco digo que sea algo común el fin de la partida por bloqueo. Comento que me ha ocurrido algunas veces y me parece anticlmático. De hecho, comento que lo normal es que la partida finalice con la reserva de fichas agotada o casi. Pero que exista la posibilidad de que la partida se acabe en cualquier momento no me entusiasma.

      Yo no llamaría “Comodines” a las cartas de Heroe. Son puntos para poder atacar al rival. E, incluso con estas aun en la reserva, puede darse el caso anteriormente comentado.

      Go es un juego con una tradición brutal y una profundidad aun mayor que el Ajedrez. De hecho, hasta hace poco un algoritmo no había logrado derrotar a un jugador humano, cosa que en el ajedrez ya ocurrió hace mucho.

      El Kahuna me motiva mucho mas porque el control es posible, a pesar de tener también un buen número de cartas. Pero la tensión generada es mucho mayor que en este Rosenkonig.

      Para mi la caracteristica que le deja sin el notable es esa imprevisibilidad. Tengo un montón de partidas en el iPad, y sigo teniendo la sensacion de que es el juego el que nos controla a nosotros y no nosotros al juego. Jugando en un mismo nivel contra la maquina, en unas ocasiones gano de paliza, en otras quedo apalizado, y en otras gano porque se me alinean los astros y se acaba la partida cuando voy ganando.

      Y bueno, habría que matizar eso de “joya en el fango”. Un titulo que va por su septima edición, que dispone de versión online y versión para dispositivos móviles… poco visible no es que sea. Otra cosa es que en España no haya penetrado por no haber sido publicado aquí.

      Saludetes y muchas gracias por comentar!!

    • Un par de matices.

      Si te fijas en mi comentario no digo nada de la nota, puesto que es algo subjetivo. Mis comentarios van más destinados que creo que sea han resaltado muchos sus defectos y menos sus virtudes.

      Quizás tienes razón en que no es lo más acertado llamar comodines a las cartas de Heroe. Son cartas de ataque frontal al rival.

      En cuanto a joya entre el fango me refiero principalmente por que está actualmente el 884 de la BGG y efectivamente a pesar de haberse editado varias veces no ha llegado a España por lo que es más difícil que se conozca por estas tierras, a pesar de que su primera edición es de 1997.

    • Ya se que no comentas nada sobre la nota, pero al final es lo que mas resalta y le da peso a lo comentado en la opinión. Yo no le llamaría defectos, sino mas bien, sus caracteristicas. El juego es así, y a mi no me entusiasma bajo esos parametros, pero entiendo que haya gente a la que le encaje perfectamente, y lo comento. Para mi su virtud es que un jugador experto puede caer con estrepito ante un novato. Lo malo es que cuando yo juego a un abstracto busco control y decisiones, y esto es lo que Rosenkonig no ofrece.

      Respecto a lo de la clasificacion, al ritmo de publicación actual, estar en entre los 1000 primeros debería considerarse ya ser un juego conocido 😛

      Sin ir mas lejos, actualmente, en la misma página encontramos: Edo, Medina, Babel, Jungle Speed, Space Cadets, Samurai Spirit, Dog of War, Sons of Anarchy, XenoShyft, CIA Vs. KBG, La Posada Sangrienta, Relic, Kingdoms, Valdora, The Boss, Urban Sprawl, Niagara… Como ves, mucho titulo “conocido” (unos mas que otros), y de fechas dispares.

      Parece que no, pero que sea publicado aquí le da una visibilidad dificil de conseguir hoy en dia mediante otros medios (salvo que 3-4 bloggers con influencia se pongan a hablar de el como locos) 😛

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