Reseña: Wingspan – Expansión de América
Introducción
Esta expansión explora las aves de México, Centroamérica, Sudamérica y el Caribe. Esta región increíblemente biodiversa alberga más de 3000 especies de aves, incluidas las que ostentan los récords de menor y mayor envergadura (el colibrí zunzuncito y el albatros viajero, respectivamente).

Así se nos presenta la Expansión de America, la cuarta ampliación para Wingspan, diseñada por Elizabeth Hargrave. Fue publicada en 2026 por Stonemaier Games en una versión en inglés. De las ilustraciones se vuelven a ocupar Beth Sobel (Snow Tails, Herbáceas, Viticulture), Ana María Martínez Jaramillo y Natalia Rojas (que debutaron en el mundillo con Wingspan).
La expansión se encuentra publicada en español por Maldito Games (la dependencia del idioma es alta), sin modificar los parámetros del juego original (de 1 a 5 jugadores, edad mínima sugerida de 10 años y una duración aproximada de entre 40 y 70 minutos). El precio de venta al público es de 28€. Para esta reseña se ha utilizado una copia de la versión en español de Maldito Games, que la propia editorial nos ha cedido amablemente.

Importante: si ya conoces el juego y/o sólo te interesa mi opinión sobre el mismo, puedes pasar directamente al apartado de Opinión. Los apartados Contenido y Mecánica están destinados especialmente a aquellos que no conocen el juego y prefieren hacerse una idea general de cómo funciona.
Contenido
Dentro de una caja de cartón de una piezas, de dimensiones 30×13×7 cm. (caja rectangular de dimensiones similares a las expansiones de Scythe), encontramos los siguientes elementos:
- 127 Cartas (57×89 mm.):
- 111 Cartas de Ave
- 12 Cartas de Automa
- 2 Cartas para Ajustar la Dificultad
- Carta de Bonificación Exclusiva para Automa
- 2 Cartas de Puntuación de Objetivos de Final de Ronda
- 53 Cartas (44×67 mm.):
- 40 Cartas de Colibrí
- 12 Cartas de Colibrí de Automa
- Carta de Rastreador de Ronda Actual de Colibrí de Automa
- Tablero de Jardín de Colibríes (de cartón)
- 5 Tableros de Tracks de Colibrí (de cartón)
- 25 Fichas de Colibrí (5 de cada tipo) (de madera)
- 5 Superposiciones de Tablero de Jugador (de cartulina)
- 5 Fichas de Objetivo de doble cara (de cartón)
- 15 Huevos Verdes (de plástico)
- Fichas de Néctar Adicionales (de cartón)
- Loseta de Referencia Actualizada (de cartón)
- Separador para la Nesting Box Actualizada (Americas) (de cartón)
- Bloc de Puntuación (de papel)
- Reglamento
- Reglamento de Automa

Mecánica
Wingspan: Expansión de América introduce un nuevo concepto centrado en los colibríes que conforman un nuevo mazo de cartas y se encuentran disponibles en un tablero de jardín común, con el que los jugadores interactúan atrayendo o retornando estas aves al final de sus turnos en los distintos hábitats. Estas acciones permiten obtener beneficios inmediatos (al obtener un colibrí) o progresar en uno de los cinco tracks de colibríes (al devolverlo). Al final de la partida estos tracks tienen un valor en puntos de victoria al final de la partida. Si no conocéis el juego base os recomiendo que os paséis por la tochorreseña correspondiente, ya que se hace referencia a muchos conceptos explicados en ella.
Conceptos Básicos
Comencemos con el concepto clave de esta expansión, las Cartas de Colibríes. Se trata de un mazo especial compuesto por cartas dedicadas en exclusiva a estas aves. Muestran el dibujo del colibrí, un símbolo en su esquina superior izquierda que detalla su grupo taxonómico y un beneficio específico impreso en su esquina inferior izquierda. Estas cartas no se juegan en los espacios habituales del tablero ni acumulan comida o huevos; en su lugar, se utilizan para ocupar temporalmente los espacios de colibrí de los hábitats para activar sus beneficios inmediatos al ser atraídas, o bien para ser devueltas al jardín general con el fin de progresar en el track de puntuación. A todos los efectos de juego y objetivos, los colibríes se consideran aves en tu reserva y hábitat. Sin embargo, tienen coste de alimento 0, límite de huevos 0, no otorgan puntos de victoria de forma directa y no poseen poderes activos (son de color blanco). Tampoco se pueden colocar cartas debajo de ellos, ni acumular alimento o huevos en sus casillas. Con respecto al tamaño, siempre se consideran más pequeños que cualquier criterio de envergadura del juego.

Para adaptar los tableros personales se utilizan las Tiras de Superposición, que se colocan sobre la sección izquierda de los tableros de los jugadores. Están impresas por ambas caras, mostrando una de ellas el símbolo de néctar para garantizar la compatibilidad con otras expansiones. Su función en el juego es modificar y actualizar la estructura física de los hábitats del jugador, añadiendo una casilla especial de colibrí al final del recorrido de las acciones de bosque, humedal y pradera para habilitar mecánicas de esta expansión.

El siguiente elemento es el Tablero de Jardín de Colibríes. Este funciona como una reserva central y compartida que se despliega en mitad de la mesa junto al resto de elementos comunes del juego. Dispone de cinco espacios delimitados para albergar cartas. Su función principal es servir de expositor público para las Cartas de Colibríes, manteniendo siempre visibles y disponibles cinco de ellas boca arriba para que los jugadores puedan interactuar con ellas a lo largo de la partida mediante las acciones de atraer o devolver.

Continuamos con el Track de Colibríes. Cada jugador recibe uno de estos tableros alargados e independientes al comienzo de la partida, el cual se sitúa justo al lado de su zona de juego personal. Presenta una cuadrícula con cinco columnas verticales (cada una asociada a un grupo taxonómico de colibrí) que parten de una casilla inicial de salida y ascienden hasta un valor máximo, mostrando además una escala de puntos en su lateral derecho. Permite registrar el avance de cinco marcadores (uno por columna). A medida que los jugadores progresan por sus casillas, desbloquearán acciones adicionales y determinarán de forma directa la puntuación final que sumarán o restarán en el recuento del juego.

Luego, como es de esperar, se añaden Nuevas Cartas de Ave inspiradas en la biodiversidad de México, Centroamérica, Sudamérica y el Caribe. Mantienen el formato habitual del juego base detallando su nombre, hábitat, coste, envergadura, capacidad de huevos y puntos. Se barajan con el resto de aves para ampliar las opciones estratégicas de los jugadores, permitiendo ser jugadas en los hábitats del tablero personal para activar combinaciones, almacenar recursos y cumplir objetivos de la manera tradicional.

Por otro lado, encontramos las Nuevas Cartas de Objetivo. Se suman al repertorio existente del juego, ofreciendo nuevas metas individuales y secretas a largo plazo, otorgando puntos de victoria adicionales al final de la partida a aquellos jugadores que logren cumplir con las condiciones indicadas en ellas.

Un propósito similar tienen las Nuevas Fichas de Objetivo, con nuevos criterios de puntuación de la expansión, los cuales están directamente vinculados al progreso en las columnas del track de colibríes, a los límites de huevos impresos o a la variedad de valores de puntos de las aves en el tablero.

Por último, el juego incluye los Huevos Verdes, que se suman a las reservas de huevos del juego base, manteniendo el mismo tamaño y textura que los originales pero diferenciándose por su tono verde. Como en ocasiones anteriores, no añaden ningún concepto dependiente del color y es un añadido meramente estético.

Con esto tenemos suficiente.
Preparación de la Partida
Se prepara el juego base con normalidad, pudiendo añadir o no otras expansiones de Wingspan. Además, se realizan los siguientes pasos:
- Se coloca el tablero de jardín de colibríes en el centro de la mesa junto al resto de componentes compartidos.
- Se mezcla el mazo de cartas de colibrí y se sitúa bocabajo a un lado de dicho tablero.
- Se coloca un colibrí bocarriba en cada uno de los cinco espacios del tablero de jardín.
- Cada jugador coge una superposición de colibrí y la coloca en la sección izquierda de su tablero de jugador, asegurándose de ponerla con la cara de néctar hacia arriba si se incluye la expansión Oceanía.
- Cada jugador roba una carta de colibrí al azar del mazo y la coloca en el espacio de colibrí de su respectivo hábitat de pradera.
- Cada jugador recibe un tablero de ruta de colibrí de forma aleatoria, situándolo junto a su tablero de jugador por cualquiera de sus caras.
- Cada jugador recibe cinco fichas de colibrí y coloca una en cada una de las casillas iniciales.
Desarrollo de la Partida
Una partida de Wingspan con la Expansión de América se desarrolla según las reglas habituales del juego base a lo largo de cuatro rondas. Sin embargo, introduce un nuevo elemento: las acciones de colibrí. Al final de cada turno, tras ejecutar y activar las acciones estándar en una de tus tres filas de hábitat (bosque, hierba o agua), el jugador podrá interactuar con el jardín de colibríes.
Tras finalizar una acción de fila y desplazar el cubo de acción de derecha a izquierda, se alcanza la casilla de colibrí de la tira de superposición de tablero personal. En ese momento, el jugador realiza una de las dos siguientes acciones de colibrí:
- Atraer un Colibrí (si el espacio está vacío). El jugador escoge un colibrí y lo sitúa en su casilla vacía del hábitat activado. Para ello, puede tomar la carta superior que esté boca arriba en el jardín de colibríes o robar una carta a ciegas del mazo. Al colocarlo, el jugador obtiene de forma inmediata el beneficio mostrado en la esquina inferior izquierda de la carta de colibrí.
- Retornar un Colibrí (si el espacio ya contiene uno). El jugador devuelve la carta de colibrí de su tablero al tablero central del jardín de colibríes, colocándola en cualquier espacio y cubriendo, por lo general, a otra ave. A cambio, el jugador avanza un espacio hacia arriba en su track de colibrí personal. Este avance se debe realizar en la columna que coincida con el grupo taxonómico del colibrí que ha devuelto o con el del colibrí que ha quedado cubierto en el jardín.
Al avanzar por las columnas del track de colibrí, el jugador puede desencadenar efectos adicionales:
- Si el marcador aterriza en una casilla con el icono de colibrí, el jugador realiza inmediatamente una nueva acción de colibrí (atraer o retornar) en cualquier hábitat de su tablero (no necesariamente en la que ha ejecutado la acción).
- Si un marcador llega al final de su columna y volviera a avanzar, se mantiene en la última casilla y permite al jugador avanzar cualquier otro marcador de su elección.
Se deben aplicar los siguientes pasos de mantenimiento en los momentos adecuados:
- Al final del turno del jugador, los espacios vacíos del jardín de colibríes se reponen revelando nuevas cartas.
- Al final de cada ronda, se descartan todos los colibríes expuestos y se vuelven a colocar cinco cartas boca arriba.
Fin de la Partida
Al término de la partida, se evalúa el tablero de tracks de colibrí de cada jugador, sumando (o restando) los puntos impresos a la derecha del track de colibrí según la altura a la que hayan conseguido llevar cada uno de sus 5 marcadores. Los colibríes en el tablero personal también podrán ser computados para los nuevos objetivos de final de ronda y para las cartas de bonificación que hagan referencia a sus nombres o características.
Variantes
Modo en Solitario. Se añade un mazo especial de cartas de colibrí para el Automa. Durante cada ronda, tras resolver el turno normal del Automa, el jugador desvela una carta de dicho mazo para determinar la acción de colibrí que este ejecuta. Esto implica desplazar un colibrí en el jardín correspondiente y avanzar su respectivo marcador en el tablero de seguimiento de la Automa, lo que le otorgará puntos al final de la partida. Por su parte, cuando el jugador real activa poderes interactivos de sus propias aves que benefician a otros, la Automa reacciona acumulando fichas en su reserva, las cuales se convertirán en huevos puntuables al concluir el juego según la dificultad elegida.

Opinión Personal
Cuando parecía que la gallina de los huevos de oro (nunca mejor dicho) de Stonemaier Games ya había sido suficientemente explotada tras haberse abierto nuevas vías con sendos spin-off como Wyrmspan (aquí su tochorreseña) y Finspan (aquí su tochorreseña), nos encontramos con una nueva expansión para Wingspan.
Aunque bueno, la promesa de esta y más expansiones seguía vigente tras el lanzamiento de la Nesting Box para contener todo el juego y donde ya encontrábamos separadores para las cartas de Sudamérica y América Central, Antártida o África (estas dos últimas aún sin fecha de salida, pero no os preocupéis que seguro que Jamey Stegmaier lo tiene todo perfectamente calculado).
Pero bueno, eso será más adelante. Hoy nos vamos a centrar en esta expansión que completa la colección de aves del continente americano de Wingspan. Agradecer a Maldito Games la cesión de la copia que posibilita la parrafada ya iniciada. Y, como siempre, recomiendo pasarse por la tochorreseña del juego base para refrescar conceptos y detalles que en esta opinión mencionaremos de pasada.

A modo de miniresumen, recordar que en Wingspan cada jugador se pone al frente de una reserva en la que va a intentar introducir con éxito una serie de especies de ave para su protección. Es un juego de desarrollo de cartas en el que, a lo largo de cuatro rondas, los jugadores resuelven un número determinado de turnos alternados de cantidad decreciente.
Cada carta representa a una especie de ave, con un coste en alimento, unos requisitos en cuanto a hábitat y un efecto. Estos efectos son la clave del juego. En el juego base nos encontrábamos efectos inmediatos, efectos pasivos y efectos de activación de hábitat. Con la Expansión Europea (aquí su tochorreseña) sumábamos efectos de final de ronda. La Expansión de Oceanía (aquí su tochorreseña) añadía efectos de final de partida.
Creo que en cuanto a tipos de efectos no hay margen de maniobra para innovar, motivo por el cual en esta Expansión de América se añade un nuevo tipo de carta, los colibríes. Estas cartas no se juegan de la forma habitual, sino que se encuentran en un tablero común independiente con el que los jugadores podrán interactuar al realizar una acción de activar un hábitat.
Ahora en cada hábitat, a la izquierda, tendremos espacio para colocar una carta de colibrí. Al resolver una acción de hábitat, como último paso, el jugador ejecutará una acción de colibrí en función de si en dicho espacio hay o no hay una carta. Si no hay, simplemente escogerá una de las disponibles en el tablero y aplicará un efecto inmediato indicado en la misma (que son del tipo conseguir un recurso, robar una carta, poner un huevo, etc.).
En caso contrario, el jugador devolverá la carta de colibrí al tablero común, escogiendo una carta ya presente en el mismo sobre la que colocarla. Al hacerlo, el jugador progresará en unos nuevos tracks de colibrí (hay uno por cada grupo taxonómico de colibrí representado en el juego), escogiendo el track correspondiente a la carta colocada o a la que es cubierta por esta.

Estos tracks muestran una cantidad creciente de puntos de victoria, así que es un importante aliciente hacer progresar estos marcadores. Algunas casillas en cada track muestran un símbolo de acción de comodín, lo que permite, al alcanzarlas con el marcador correspondiente, resolver una acción de colibrí adicional. Pequeños combos que son siempre satisfactorios.
Y realmente no tiene mucho más. Esta Expansión de América es la típica que tiene que añadir un nuevo concepto mecánico para que todos los elementos que buscan añadir variabilidad al conjunto tengan sentido, pues lo que ya está presente en el juego base y sus expansiones no dan más de sí.
Me parece una expansión bastante recomendable porque solventa uno de los principales problemas que detectaba en Wingspan. Me refiero al margen de maniobra de los jugadores. Ahora, gracias a estos colibríes, los jugadores tienen acceso a elementos básicos sin depender de activar el track asociado al mismo.
Sí, por ejemplo, necesitásemos un huevo, de normal solo podríamos conseguirlo activando el hábitat central de nuestro tablero. Pero ahora, si activamos otro hábitat distinto, además de obtener los beneficios correspondientes al mismo, podemos conseguir una carta de colibrí que nos proporcione un recurso asociado a uno de los otros dos hábitats.
Estas sinergias entre los hábitats y los tracks de colibrí conferirán bastante margen de maniobra a los jugadores, dejando un muy buen sabor de boca en quienes ya tengan bastante dominado el juego base. ¿Me parece imprescindible? No, porque tampoco es que tenga un impacto extraordinario, pero es de esas expansiones que resultan agradables y que apenas añaden carga conceptual aun introduciendo un elemento nuevo en el juego.

Lo único malo es que, además de que el mazo de cartas de ave se vuelve inmanejable, como ocurre en otros juegos de este estilo como Terraforming Mars (aquí su tochorreseña), el mantenimiento entre turnos y entre rondas se incrementa, ya que hay que estar pendiente de un nuevo suministro de cartas. Pero vamos, si todos los jugadores colaboran en esta tarea, no resulta especialmente pesado.
Pasemos a la producción. Como no podía ser de otra forma, se mantiene el nivel de calidad general, con cartas de un gramaje excelso, una textura en lino y una respuesta elástica fantabulosa (el enfundado siempre es recomendable, pero yo es de estos juegos que tengo sin enfundar debido a la calidad de las cartas). Respecto al resto de elementos, el cartón es de buen grosor y prensado. El reglamento está bien estructurado. Y en el aspecto visual, el trío formado por Sobel, Rojas y Martínez Jaramillo sigue ofreciéndonos espectaculares ilustraciones. Por supuesto, se amplía el número de colores de huevos disponibles sin añadir concepto mecánico que asociar a dichos colores. Eso sí, la caja ahora es de una única pieza, algo que me parece adecuado, pues al final la mayoría de la gente la va a tirar y es más fácil plegarla.
Y vamos cerrando. Wingspan: Expansión de América es un agradable soplo de aire fresco que oxigena de forma inteligente el sutil desarrollo de cartas de la franquicia. El gran acierto del diseño es el dinamismo que inyecta la mecánica de los colibríes, dotando a los jugadores de un mayor margen de maniobra y de unas sinergias entre hábitats que mitigan el encorsetamiento de las acciones del juego base sin apenas complicar el diseño. Si bien es cierto que no llega a un impacto revolucionario y que el mantenimiento de los suministros de cartas requieren mayor atención, los satisfactorios combos que desencadena en los nuevos tracks terminan por dejar un muy buen sabor de boca. De esas expansiones que añades y nunca vuelves a jugar sin ella, aun no siendo imprescindible. Por todo esto le doy un…



Buenas Iván,
Una duda que seguramente sabrás responderme: ¿cómo de combinables son todas las expansiones a la vez? ¿es posible o pierden el sentido al diluirse entre ellas? De recomendar alguna para añadir al base, ¿cuál sería?
Saludos!