Reseña: Kilauea
Introducción
Representaréis a un Mo’o —los espíritus con forma de lagarto del folclore hawaiano— y construiréis columnas tiki para adorar a Pele, la diosa de los volcanes. Un juego de reglas muy sencillas, pero con un sistema de puntuación que obliga a los jugadores a estar siempre atentos a cómo cambia el número de tikis de cada color en cada zona del volcán, y a gestionar con astucia cuáles colocar y en qué lugar de su isla personal.

Así se nos presenta Kilauea, un diseño de David Bernal (Salton Sea) y Ferran Renalias (Trekking). Publicado por primera vez en 2025 por Combo Games en una versión en español e inglés tras una exitosa campaña de financiación mediante micromecenazgo. De las ilustraciones se encargan Eduardo García Gregorio, siendo este su primer trabajo en el mundo de los juegos de mesa.
El juego es completamente independiente del idioma (a excepción del reglamento). Permite partidas de 2 a 4 jugadores, con una edad mínima sugerida de 10 años y una duración aproximada de entre 40 y 60 minutos. El precio de venta al público es de 41,95€. Para esta reseña se ha utilizado una copia de la versión en español e inglés de Combo Games, que la propia editorial nos ha cedido amablemente.

Importante: si ya conoces el juego y/o sólo te interesa mi opinión sobre el mismo, puedes pasar directamente al apartado de Opinión. Los apartados Contenido y Mecánica están destinados especialmente a aquellos que no conocen el juego y prefieren hacerse una idea general de cómo funciona.
Contenido
Dentro de una caja de cartón de dos piezas (tapa y fondo), de dimensiones 25×25×6,3 cm. (caja cuadrada de dimensiones similares de Gigamic, como Block Ness o Los Jardines Colgantes), encontramos los siguientes elementos:
- Tablero Central de Volcán (de cartón)
- 5 Tableros de Bosque a doble cara (de cartón)
- 10 Losetas de Acciones a doble cara (de cartón)
- 5 Losetas de Mar (de cartón)
- 4 Tableros Personales de Islas (de cartón)
- 4 Tableros Personales de Canoas (de cartón)
- 4 Marcadores de puntos (de madera)
- 72 Tikis (18 de cada color) (de madera)
- 16 Fichas de Piedras Sagradas (de cartón)
- 1 Peón de Canoa (de madera)
- Reglamento

Mecánica
Kilauea es un juego inspirado en el folclore hawaiano donde los jugadores actúan como Mo’o, espíritus con forma de lagarto que construyen columnas de Tikis para venerar a la diosa de los volcanes, Pele. En cada turno, el jugador activo debe avanzar obligatoriamente su peón de canoa un espacio alrededor del volcán, pudiendo ampliar este movimiento de forma gratuita según sus espacios de carga libres o entregando Piedras Sagradas al centro del tablero. Tras el desplazamiento, se debe ejecutar una acción principal condicionada por el sector donde se encuentre la canoa: talar Tikis accesibles del bosque para cargarlos, colocar un Tiki en el volcán para recolectar Piedras Sagradas, o situar un Tiki en la isla personal realizando una ofrenda. Estas acciones permiten activar efectos secundarios mediante losetas de arrecife o de volcán que otorgan flexibilidad estratégica y movimientos adicionales. La partida incluye una puntuación intermedia y finaliza cuando se vacían tres de los cinco bosques, momento en el que se calculan los puntos multiplicando el valor de las columnas del volcán por la cantidad de Tikis del mismo color en la isla del jugador. El vencedor será quien logre más puntos de victoria tras sumar bonificaciones por diversidad de sectores y recursos almacenados; en caso de empate, ganará quien haya construido menos Tikis en su propia isla.
Conceptos Básicos
El núcleo del juego lo compone un tablero central de Volcán que sirve como eje del archipiélago dividido en cinco sectores. A su alrededor se acoplan cinco tableros de Bosque reversibles, cuyas uniones deben alinearse con los ríos de lava del volcán para delimitar con precisión los sectores de juego. El volcán presenta diversos espacios que se rellenan con Tikis de colores específicos al inicio, mientras que los bosques disponen de huecos donde se distribuyen Tikis al azar y que cuentan con iconos (3+) para ajustar la densidad de piezas según el número de personas. Estos sectores se identifican mediante iconos de flores, fundamentales para la orientación y la puntuación.

Los Tikis, de cuatro posibles colores, son las piezas principales del juego, representando a los Mo’o o espíritus lagarto en forma de tótems. Su función es ser «talados» de los bosques para luego ser transportados y apilados en columnas de hasta seis niveles, ya sea en el volcán para obtener recursos o en la isla personal para puntuar. La disposición de sus colores y la altura de las columnas en cada sector son los factores determinantes para el cálculo de puntos en las fases intermedia y final.

El Peón de Canoa es la pieza de madera que marca el ritmo y la localización de las acciones. Se desplaza en sentido horario alrededor del volcán por un rondel de diez espacios (o cinco en partidas a dos personas). Su posición es crítica, ya que limita las acciones principales (talar o colocar Tikis) estrictamente al sector donde se encuentre el peón en ese momento.

Se incluyen diez Losetas de Acción reversibles que habilitan las acciones secundarias del juego. Cinco se colocarán en el Arrecife de coral y se sitúan entre los bosques, mientras que otras cinco se colocarán por el lado de Volcán y se colocan inicialmente en el centro de cada bosque. A medida que los jugadores talan filas completas de Tikis en los bosques, estas losetas de volcán se desplazan hacia la ladera del tablero central para ser desbloqueadas. Adicionalmente, existen cinco losetas de Mar que se utilizan exclusivamente en partidas de dos personas para bloquear espacios de canoa no disponibles.

Cada jugador dispondrá de dos tableros que se conectan: Tablero de Isla y un Tablero de Canoa. El tablero de isla es el lugar donde se construyen las columnas de Tikis para venerar a Pele. Debe orientarse siguiendo la posición de las flores del tablero central y dispone de un muelle donde se coloca el marcador de puntos para registrar el progreso en el track de victoria, mientras que el tablero de canoa funciona como el área de gestión de recursos, con capacidad limitada para almacenar hasta cuatro Tikis recolectados y hasta cinco Piedras Sagradas.

Las Piedras Sagradas actúan como la moneda o recurso de intercambio con la divinidad. Los jugadores las obtienen principalmente al realizar la acción de colocar Tikis en el volcán. Tienen un doble uso: sirven para ampliar el movimiento de la canoa más allá de su avance gratuito (entregando una piedra por cada espacio extra) o como ofrenda obligatoria (dos piedras) para poder construir un Tiki en la isla personal.

Con esto tenemos suficiente.
Preparación de la Partida
- Se coloca el tablero central de Volcán en el centro de la mesa y se disponen los 5 tableros de Bosque a su alrededor en cualquier orden, asegurándose de que las uniones coincidan con los ríos de lava para delimitar los sectores.
- Se sitúan 2 Piedras Sagradas en el cráter del Volcán.
- Se rellenan los espacios del Volcán con los Tikis del color correspondiente y se reparten de forma aleatoria los Tikis restantes en los espacios habilitados de los Bosques.
- Se colocan 5 losetas de acción por el lado de Arrecife de coral entre los Bosques y las otras 5 por el lado de Volcán en el centro de cada Bosque.
- Se sitúa el Peón de Canoa en el espacio inicial junto al muelle del Volcán.
- En partidas de 2 personas, se retiran 3 Tikis de cada color y se cubren los espacios de Canoa con icono «3+» usando las losetas de Mar.
- Cada jugador recibe un tablero de Isla y un tablero de Canoa, orientando la isla en la misma dirección que el Volcán según los iconos de flores.
- Se coloca un Marcador de Puntos en la posición inicial del muelle de cada Isla.
- Se sortea quién será el jugador inicial. Según el orden de turno, cada persona recibe sus Piedras Sagradas iniciales (2 para el primero, 3 para el segundo y tercero, y 4 para el cuarto) y las coloca en su Canoa.
- Finalmente, siguiendo el orden de turno, cada persona retira un primer Tiki del Volcán y lo coloca en su canoa. A continuación, en orden inverso (empezando por el último jugador), cada uno toma un segundo Tiki hasta que todos tengan 2 Tikis en su Canoa.
¡Ya podemos comenzar!

Desarrollo de la Partida
Una partida de Kilauea se desarrolla a lo largo de un número indeterminado de turnos alternados por los jugadores (comenzando por el jugador inicial).
En cada turno, el jugador activo debe realizar los siguientes pasos en orden:
- Avanzar la Canoa. El jugador debe mover obligatoriamente el Peón de Canoa 1 espacio alrededor del Volcán en sentido horario. Tras el movimiento obligatorio, el jugador puede avanzar hasta tantos espacios adicionales como huecos libres de Tikis tenga en su Canoa. Se pueden realizar más movimientos adicionales entregando 1 Piedra Sagrada al centro del Volcán por cada espacio extra avanzado.
- Realizar una Acción Principal. El jugador debe ejecutar una de las tres acciones principales disponibles, siempre limitadas por el sector donde se encuentre el Peón de Canoa en ese momento:
- Talar Tikis del Bosque. El jugador toma 1 o 2 Tikis del Bosque adyacente a su posición y los coloca en su Canoa. Para poder talarlos, los Tikis deben estar «accesibles» (con todos sus caminos de llegada libres) y el jugador debe disponer de espacio en su Canoa (máximo 4 Tikis). Si al talar se agota una fila adyacente a una loseta de Volcán, esta se desplaza a la ladera del Volcán de ese sector para ser activada más adelante (el jugador que provoca esto puede activar dicha loseta inmediatamente si lo desea). Adicionalmente, el jugador puede activar la acción de la loseta adyacente a la posición del peón de canoa en el arrecife de coral antes o después de talar los Tikis.
- Colocar Tiki en el Volcán. El jugador mueve 1 Tiki de su Canoa al espacio de su color (o sobre una columna del mismo color) en el sector del Volcán donde esté el Peón. No se pueden apilar colores distintos ni superar el límite de 6 Tikis por columna. Tras colocarlo, el jugador toma hasta 3 Piedras Sagradas del centro del Volcán para su Canoa (o las que pueda para alcanzar el máximo de 5 piedras en su canoa). Si hay una loseta de acción en el sector del volcán, el jugador puede activarla.
- Colocar Tiki en tu Isla. El jugador entrega 2 Piedras Sagradas al Volcán y mueve 1 Tiki de su Canoa al espacio de su tablero personal de Isla que coincida con el sector (mismo icono de flor) donde esté el Peón de Canoa. En la Isla sí se permite apilar Tikis de diferentes colores, con un límite de 6 por columna.
Tras esto, el turno pasaría al siguiente jugador.
Cuando se vacíe el primer Bosque la partida se detiene momentáneamente y se ejecuta la puntuación intermedia. Para cada uno de los cinco sectores del Volcán, se calcula lo siguiente:
- Valor del sector. Para cada color de tiki, la columna o columnas más altas de un sector otorgan 1 punto por cada Tiki que la componga. El resto de columnas de ese mismo sector otorgan 3 puntos por cada Tiki.
- Multiplicador de Isla. Cada jugador anota puntos según los Tikis de su isla. Así, la suma de puntos de cada tipo de Tiki en el sector del Volcán se multiplica por el número de Tikis del mismo color que el jugador tenga en el sector correspondiente de su propia Isla.
Tras esto, la partida continuaría de forma habitual.
Fin de la Partida
El final de la partida se detona cuando se vacía un tercer bosque. Se realiza una segunda puntuación de igual forma que la puntuación intermedia. Además, cada jugador anota:
- 15 Puntos si tiene al menos un Tiki en cada sector de su isla.
- 1 Punto por cada 2 piedras sagradas en su canoa.
- 1 Punto por cada Tiki almacenado en su canoa.
El jugador con más puntos de victoria será el vencedor. En caso de empate, ganará quien tenga menos Tikis en su isla. Si la igualdad se mantiene, se comparte la victoria.
Opinión Personal
Siempre es una buena noticia cuando una editorial se abre camino en el mundo de los juegos de mesa. Y es que con la cantidad de títulos que se publican al año, la competencia es brutal. Conseguir lanzar productos que funcionen adecuadamente y permitan ir dando pasos es motivo de celebración, sobre todo cuando se trata de producto propio.
En 2024 Combo Games comenzó su andadura con dos títulos firmados por autores con bastante tirón. Por un lado Keyframes (aquí su tochorreseña) diseñado por Isra y Shei, y por otro Neko Syndicate (aquí su tochorreseña) diseñado por Dani García. El primero tal vez no terminó de cuajar, pero el segundo lo podemos considerar como un éxito editorial, agotando una primera tirada y siendo licenciado internacionalmente.
En 2025 los chicos de la editorial manchega dieron un paso más en lo que a producción se refiere con un juego de mayor envergadura. Así que hoy toca analizar cómo se comporta en mesa este Kilauea, no sin antes agradecer a Combo Games la cesión de la copia que posibilita esta parrafada que ya lleva un rato iniciada.

En Kilauea vamos a asumir el control de unos espíritus con forma de lagarto adoradores de Pele, la deidad de los volcanes en la mitología hawaiana. Para adorar a la diosa, estos lagartos se dedicarán a erigir tikis de madera de diversos colores.
Mecánicamente nos encontramos con un rondel de diez posiciones por el que progresará en sentido de las agujas del reloj un peón. En cada turno, el jugador activo deberá avanzar dicho peón al menos una posición, aunque podrá avanzarlo posiciones adicionales, ya sea de forma gratuita dependiendo de los espacios libres en su canoa o asumiendo un coste en fichas de máscara.
Las posiciones de este rondel estarán divididas en cinco sectores, cada uno de dos posiciones e identificables con una flor situada en el tablero del volcán, que se encuentra en el interior del rondel, mientras que en el exterior tendremos un bosque con una serie de tikis de colores dispersos en una red de caminos.
En la posición en la que finalice su movimiento este peón el jugador deberá escoger entre una de tres opciones: talar hasta dos tikis del bosque correspondiente (que deberán estar accesibles) y colocarlos en la reserva personal, colocar un tiki de la reserva personal en la zona del volcán (consiguiendo hasta tres fichas de máscara) o colocar un tiki de la reserva personal en el mismo sector de la isla personal del jugador (devolviendo dos fichas de máscara al volcán).
Asociadas a las dos primeras acciones podrá ejecutarse una acción adicional. Así, al comienzo de la partida encontraremos unas acciones que hacen las veces de conectores entre los tableros de bosque y cuyo efecto podrá activarse al talar tikis si el peón ocupa una de las dos posiciones que flanquean la loseta. Y, una vez se han talado suficientes tikis de un bosque, se habilitará otra loseta de acción en el sector correspondiente del volcán, pudiendo activar su efecto al colocar un tiki en el mismo.
No lo he comentado aún, pero cada jugador dispondrá de una reserva personal en la que caben hasta cuatro tikis y hasta cinco fichas de máscara. Junto al tablero de reserva personal tendremos un tablero de isla con cinco sectores y los mismos símbolos identificativos que el volcán, de forma que cada jugador podrá orientar su tablero de isla para hacer coincidir los sectores.

El objetivo es intentar acumular la mayor cantidad de puntos posible a lo largo de la partida. El grueso de los puntos se obtendrán al resolver dos fases de puntuación, una que ocurre cuando un primer bosque se queda sin tikis, y una segunda que ocurre cuando un tercer bosque se queda sin tikis. Esta segunda puntuación además supone el final de la partida.
¿Y cómo se puntúa? Pues, aunque pueda parecer sencillo, es uno de los aspectos que genera más confusión en los jugadores cuando se sientan por primera vez a jugar a Kilauea. Cada jugador va a puntuar por los tikis que tenga en su isla. La cuestión es que el valor de los tikis de un determinado color situados en un determinado sector de la isla personal va a depender de la cantidad de tikis de dicho color que haya en el sector correspondiente en el volcán, así como de la cantidad de tikis de otros colores que haya en el mismo.
La forma más sencilla de explicarlo es diciendo que cada tiki de un color en un sector del volcán aumenta en un punto de victoria cada tiki de dicho color que cada jugador tenga en su isla en el sector coincidente. Por ejemplo, si hay tres tikis amarillos en el sector de la flor roja, pues cada tiki amarillo que cada jugador tenga en ese sector de su isla valdrá tres puntos. Si no hubiese ningún tiki de color amarillo en ese sector del volcán, pues los tikis de ese color en ese sector de la isla no proporcionarán puntos si se resolviese una fase de evaluación en ese momento.
Teniendo esto claro, lo siguiente a explicar es que este valor por tiki puede subir hasta 3 puntos por tiki siempre y cuando haya al menos otro color con más tikis colocados en ese sector del volcán. Así, siguiendo el ejemplo anterior, si en ese mismo sector hubiesen cuatro tikis rojos, entonces cada tiki amarillo del volcán eleva a nueve puntos el valor de cada tiki de ese color que el jugador tenga en ese mismo sector de la isla.
De esta forma, los jugadores intentarán continuamente arrimar el ascua a su sardina, ya que muchos de los efectos de las acciones permiten alterar la situación dentro del volcán. Por ejemplo, un único tiki en un sector del volcán si hay otro color con dos tikis estará proporcionando tres puntos por tiki en ese sector. Pero si alguien lo desplaza mediante alguna acción dejando ese color sin tiki en el volcán, los tikis en la isla de ese color pasarán a proporcionar cero puntos.
De esta forma, Kilauea se convierte en una lucha táctica continua ya que el rondel condiciona enormemente la toma de decisiones de los jugadores. De entrada porque el juego plantea una especie de ciclo en cuanto a las acciones. Lo normal será que los jugadores resuelvan tanda de tres acciones, con una acción de cada tipo de las permitidas, esto es, talar 2 tikis, colocar un tiki en el volcán y colocar un tiki en la isla personal.

En fin último nosotros querremos colocar tikis en nuestra isla, porque es lo que da puntos. Pero para eso, obviamente, primero tendremos que haberlos talado. Y también tendremos que haber acumulado fichas de máscara, las cuales se obtienen colocando tikis en el volcán, lo que dará valor a los tikis del color correspondiente en el sector en el que sean colocados.
Pero, como digo, en este sentido el rondel estará siempre ahí para fastidiar nuestros planes, especialmente en lo que a colocación de tikis se refiere, ya sea en el volcán como en la isla personal. Y es que aquí entra uno de los conceptos que más me gustan del juego, esto es, el margen de maniobra a la hora de desplazar el peón dentro del rondel.
En cada turno, el jugador activo está obligado a mover el peón un paso, lo que, normalmente, no será suficiente para ejecutar la acción en el sector más conveniente. El jugador podrá mover el peón hasta tantos pasos adicionales de forma gratuita como espacios libres tenga en su canoa. Esto supone un pequeño freno a la tentación de ejecutar dos veces consecutivas la acción de talar, porque nos quedaremos sin ese margen, aunque habrá ocasiones en las que resulte interesante.
Con todo, los jugadores podrán utilizar las fichas de máscara para ejecutar pasos adicionales, pero, como ya supondréis, esto es más una opción de último recurso, pues las máscaras son un bien preciado y si descuadramos nuestra reserva personal tal vez no podamos resolver una acción de colocación de tikis en nuestra isla personal.
Me gusta también que los jugadores reciban una importante bonificación de puntos de victoria al final de la partida si han colocado al menos un tiki en cada sector de su isla personal, dejando a las claras de qué va el juego. No contar con este bonus requerirá haberlo hecho muy bien en las dos puntuaciones, sobre todo teniendo en cuenta que los jugadores van a acabar más o menos con la misma cantidad de tikis en sus respectivas islas.

El juego muestra una dinámica que podría recordar a otros juegos que implementan una mecánica de especulación, ya que los jugadores lo que estarán haciendo al actuar sobre el volcán será modificar los valores de los distintos tipos de tiki en cada sector. Tikis de los que los jugadores poseerán participaciones en forma de otros tikis en su isla.
La salsa del juego la encontramos en las acciones, que añaden un importante grado de variabilidad y enriquecen la toma de decisiones. El interés a la hora de talar tikis o colocar tikis en un determinado sector estará más condicionado por los efectos de estas acciones que del resultado de la propia acción principal, lo que puede resultar algo opaco para jugadores principiantes. Pero cuando conoces el juego es uno de los aspectos más importantes a la hora de resolver los turnos.
Hasta aquí solo he tenido buenas palabras. Pero siempre que he jugado a Kilauea he tenido la sensación de que, por muy bien que lo hiciese, el sistema no termina de quedar equilibrado en sus distintas configuraciones. Aparentemente como mejor debería funcionar es a cuatro, con un punto de caos y de discusión sobre la mesa que me resulta relativamente satisfactorio, pero que luego deriva en situaciones que pueden resultar frustrantes si varios jugadores se dedican a deshacer nuestro trabajo.
A dos jugadores se comporta como un juego abstracto, ya sabéis, información perfecta, ausencia de elementos aleatorios y una lucha por la posición en un tablero común (esto tal vez sería lo más discutible porque las piezas no pertenecen a ningún jugador). Por eso se genera una dinámica combinacional en la que los jugadores pueden calcular movimientos y tomar decisiones en función de lo que crean que va a hacer su rival. Pero en este modo se pierde ese punto de incertidumbre que creo que le sienta bien a este tipo de juegos.
Me pasa un poco como en juegos como Medina (aquí su tochorreseña) o Pueblo (aquí su tochorreseña), donde poder calcular de forma milimétrica resta tensión e interés al diseño. Es cierto que aquí las acciones rompen ligeramente ese cálculo, pero al final como creo que mejor se comporta es a cuatro jugadores. Si os gustan estos juegos, Kilauea probablemente os encaje. Eso sí, cuidado on el kingmaking, muy típico en este tipo de diseños cuando hay cuatro jugadores.
Respecto a la rejugabilidad, es de esos diseños con aroma a eurogame de toda la vida con tres páginas de reglas, que se explica en diez minutos y cuyas partidas no se van mucho más allá de la hora de duración al máximo de jugadores. Si a esto le sumamos la variabilidad que aportan las distintas losetas de acción, creo que Kilauea es un juego que puede salir recurrentemente a mesa si encaja en el grupo de juego.

Pasemos a la producción. Aquí los chicos de Combo Games han apostado fuerte con los elementos de madera, con unos maravillosos tikis representados por cilindros de gran tamaño y una impresión en su superficie que queda genial. Por otro lado los elementos de cartón son de un grosor adecuado aunque un prensado mejorable. El reglamento está bien estructurado y no deja lugar a dudas gracias a los diversos ejemplos.
En donde sí que no termino de conectar con el producto es a nivel visual. Es cierto que la portada tiene su punto, especialmente por el volcán y los tikis, pero todo lo referente a los lagartos mitológicos no me resulta atractivo. No sé si es la paleta de colores, que no termina de cuadrarme tanto verde mezclado con tonos pastel. Al menos en lo que a simbología se refiere creo que se ha hecho un buen trabajo.
Y vamos cerrando. Kilauea se presenta como un diseño con regusto a eurogame clásico: reglas contenidas, duración ajustada y una capa de especulación táctica que premia la lectura constante del tablero y del rondel. Si bien es cierto que el sistema de puntuación requiere un par de turnos para ser asimilado, la tensión por el control del valor de los tikis en el volcán es constante. Es un juego que creo que como mejor funciona es con cuatro jugadores, donde el «tira y afloja» se vuelve orgánico, perdiendo algo de fuelle en configuraciones menores donde la frialdad del cálculo empaña la experiencia. Con todo, es un producto muy digno y con una producción llamativa. Por todo esto le doy un…


