Reseña: Los Príncipes de Florencia

Introducción

Experimenta la era dorada del Renacimiento. Asume el papel del cabeza de una dinastía aristocrática italiana y dirige a tu familia como los Medicis o los Borgia. Los jugadores apoyan a los arquitectos, artistas e intelectuales de la época, de modo que sus obras terminadas generarán a sus familias fama y prestigio. Como los mecenas de los creadores de grandes obras, los jugadores intentarán aumentar su reputación, ¡pero solo uno pasará a ser el príncipe más prestigioso de Florencia!

Portada

Así se nos presenta Los Príncipes de Florencia, un diseño de Wolfgang Kramer y Richard Ulrich (quienes ya trabajaron juntos en El Grande, El Caballero o Merchants of the Middle Ages). El juego fue publicado en el 2000 por Alea (dentro de su serie Big Box) y Rio Grande Games. Posteriormente recibió un par de lavados de cara por parte de Ystari Games, Quinned Games o Pro Ludo. De las ilustraciones de la versión original se encargó Franz Vohwinkel (Targi, Ra, Samurai), mientras que del rediseño se ocupó Eckhard Freytag (Indigo, Ave Caesar o The Castle of the Devil).

El juego estuvo publicado en nuestro país en la versión de Pro Ludo por Excalibur, con las cartas en español. Existe una ligera dependencia del idioma por el texto de las cartas, aunque con una hoja de ayuda se sobrelleva bastante bien. Permite partidas de 3 a 5 jugadores (2 con una variante oficial), con una edad mínima sugerida de 12 años y una duración aproximada de entre 75 y 100 minutos. El precio de compra recomendado es de 45€. Para esta reseña se ha utilizado una copia de la primera edición en ingles de Rio Grande Games.

Contraportada

Importante: si ya conoces el juego y/o sólo te interesa mi opinión sobre el mismo, puedes pasar directamente al apartado de Opinión. Los apartados Contenido y Mecánica están destinados especialmente a aquellos que no conocen el juego y prefieren hacerse una idea general de cómo funciona.

Ir a la Opinión Personal

 

Contenido

Dentro de una caja de cartón de dos piezas (tapa y fondo), de dimensiones 31×21,9×6,8 cm. (caja estándar rectangular tipo Alea, como la de Puerto Rico, The Castles of Burgundy o Ra), nos encontramos los siguientes elementos:

  • Tablero de Puntuación (de cartón)
  • 5 Tableros de Palacio (de cartón)
  • 30 Losetas de Edificio (de cartón):
    • 3 Universidades
    • 3 Laboratorios
    • 3 Talleres
    • 3 Librerías
    • 3 Operas
    • 3 Estudios
    • 3 Hospitales
    • 3 Teatros
    • 3 Torres
    • 3 Capillas
  • 18 Losetas de Paisaje (de cartón):
    • 6 Bosques
    • 6 Jardines
    • 6 Lagos
  • 12 Losetas de Libertades (de cartón):
    • 4 Losetas de Libertad de Viajar
    • 4 Losetas de Libertad de Religión
    • 4 Losetas de Libertad de Opinión
  • 6 Fichas de Arquitecto (de cartón)
  • 7 Losetas de Bufón (de cartón)
  • 66 Cartas (59×92 mm.):
    • 21 Cartas de Profesión
    • 14 Cartas de Prestigio
    • 20 Cartas de Bonificación
    • 5 Cartas de Reclutamiento
  • 53 Monedas (de cartón)
    • 27 de 100 Florines
    • 12 de 500 Florines
    • 14 de 1000 Florines
  • 6 Peones (de madera)
  • 6 Cilindros Marcadores (de madera)
  • Reglamento
Contenido

 

Mecánica

En Los Príncipes de Florencia los jugadores controlan a una familia de mecenas cuyo objetivo es alcanzar el máximo prestigio posible. Para ello contratarán a una serie de personajes para que generen obras que les reporten beneficios. Estos personajes necesitarán cierto entorno para encontrar la inspiración y crear obras cada vez más valiosas, teniendo en cuenta que las exigencias para poder finalizar una obra serán más exigentes en cada nueva ronda. Estas obras reportarán puntos de victoria y dinero. Este dinero se empleará en dos momentos de cada ronda. Primero en una fase de subasta en la que los jugadores optan a conseguir ciertos elementos para su principado y, posteriormente, en una fase de puntos de acción en los que podrán emplear sus fondos en construir obtener otros tipos de elementos para satisfacer a los personajes.

 

Conceptos Básicos

Empecemos con los Edificios. Los jugadores deberán ampliar su palacio añadiendo estancias dedicadas a fines específicos. Estos edificios se representan mediante losetas que recuerdan a piezas de Tetris, ya que éstas se colocarán sobre un tablero cuadriculado, de forma que cada una de estas piezas cubrirá una serie de casillas conectadas ortogonalmente (compartiendo al menos un lado) unas a otra. Existen tres piezas de cada uno de los diez tipos de edificios. Un jugador no podrá obtener más de un mismo tipo de edificio. Cada personaje necesitará trabajar en uno de estos edificios para poder desarrollar su obra de la mejor manera posible.

Edificios

Los edificios anteriores tendrán un determinado coste, el cual dependerá de los Arquitectos. Estos arquitectos, representados mediante unas pequeñas fichas cuadradas, irán reduciendo el coste y los requisitos a la hora de incorporar nuevos edificios a nuestro palacio. Un jugador nunca podrá disponer de más de tres arquitectos en su palacio.

Arquitectos

Otro de los elementos con los que se puede mejorar el palacio son los Paisajes. Son, al igual que los edificios, losetas que cubren un conjunto de casillas cuadradas conectadas ortogonalmente entre sí. Existen tres tipos de paisajes: lagos, bosques y jardines. Sobre estos paisajes no existe limitación, y un mismo jugador podría acumular varias losetas de un mismo tipo. Los personajes necesitarán verse rodeados por alguno de estos paisajes para poder crear una mejor obra.

Paisajes

Otro elemento de mejora en nuestro palacio serán las Libertades. Existen tres libertades: libertad de viaje, libertad de opinión y libertad de religión, y se representan mediante tres losetas rectangulares. Cada tipo de personaje apreciará ser libre en alguno de estos aspectos. Cada libertad solo podrá ser aplicada una vez por cada jugador y tipo.

Libertades

Los Bufones alegrarán al personal en el palacio, incluidos los personajes. Y un personaje contento siempre trabaja mejor, de forma que sus obras tendrán un mejor acabado. A diferencia de las libertades y los arquitectos, no existe un límite establecido para el numero de bufones en palacio.

Bufones

La clave de la partida reside en las obras, las cuales serán creadas por personajes representados mediante Cartas de Profesión. Estos personajes tienen una profesión y una serie de “requisitos” a cubrir para conseguir elevar el valor de su obra. Estos requisitos son siempre un edificio, un paisaje y una libertad. En la parte superior de la carta encontraremos la profesión del personaje y una ilustración representativa, mientras que en la zona inferior encontramos qué edificio, paisaje y libertad demanda, además de las bonificaciones aplicables a la hora de evaluar el valor de una obra. Además, estas cartas ya elevarán el valor de todas las obras, independientemente de si han sido jugadas o no. Digamos que representa la ayuda que se prestan mutuamente los personajes, aun no habiendo finalizado su trabajo.

Cartas de Personaje

Todos los elementos anteriores se colocarán sobre el Tablero de Palacio. Éste muestra en su zona central un terreno cuadriculado (de dimensiones 7×7 casillas), ocupado únicamente por el palacio en la esquina inferior izquierda (ocupando un terreno de 2×3 casillas). Sobre estas casillas los jugadores irán colocando los edificios y los paisajes, existiendo dos restricciones. La primera es que las piezas no podrán sobresalir del terreno cuadriculado. La segunda es que, por defecto, los edificios no podrán colocarse adyacentes entre sí, considerando que con que dos casillas del tablero ocupadas por dos edificios distintos compartan lado (aunque esta norma se podrá romper gracias a los arquitectos). Respecto a los paisajes no hay restricciones. En la zona superior encontramos unos espacios para colocar las libertades y los arquitectos. En la banda izquierda encontramos un resumen de los requisitos de los personajes, y en la banda derecha encontramos un resumen del desarrollo de la partida.

Tablero de Principado

Cada vez que un personaje complete una obra, su carta quedará bocarriba en la zona del jugador, representando dicha obra finalizada. Sin embargo, se abre la posibilidad de que otro jugador reclame dicha carta, es decir, contrate al mismo personaje. Para ello se dispone de las Cartas de Reclutamiento, que se utilizarán para cubrir el hueco que deja el personaje cuando otro jugador lo reclama, representando la obra que ese personaje creó para el primer jugador y así seguir elevando el valor de obras futuras.

Cartas de Reclutamiento

Las Cartas de Bonificación será una forma de elevar el valor de una obra concreta. Estas cartas proporcionan puntos adicionados según una cierta condición y, una vez aplicada a una obra, se retira de la partida.

Cartas de Bonus

Las Cartas de Prestigio muestran un determinado requisito a intentar cumplir durante la partida, proporcionando una cantidad concreta de puntos de victoria si se consigue.

Cartas de Prestigio

Los jugadores tendrán como principal recurso a gestionar el dinero, representado mediante monedas de 100, 500 y 1.000 Florines. Este dinero se empleará obtener la mayoría de elementos anteriormente descritos, ya sea mediante subasta o por compra directa con un valor fijo. El dinero deberá permanecer oculto en todo momento.

Florines

En cada ronda habrá una fase de subasta en la que cada jugador conseguirá exactamente un elemento de un subconjunto de los comentado anteriormente. Cada vez que un jugador consiga alguno de estos elementos, lo marcará con un peón, indicando que dicho elemento ya no podrá conseguirse en la ronda actual.

Peones

Para marcar el progreso de la partida tendremos, como su nombre indica, el Tablero de Progreso que, en esencia, muestra un track de puntuación con casillas numeradas del 0 al 49 y un track de rondas, con 2 filas de 7 casillas. En la primera de estas filas se indica el número de la ronda, mientras que en la fila inferior se indica el valor mínimo que una obra debe alcanzar para poder ser finalizada.

Tablero de Progreso

Sobre el tablero anterior los jugadores dispondrán de un marcador de puntos de victoria con el que irán progresando durante la partida (al evaluar cada obra) y al final de la misma (al evaluar las cartas de prestigio). Es importante indicar que, en cualquier momento de la partida un jugador podrá retroceder un paso en el marcador de puntos de victoria para obtener 100 florines.

Marcadores de Puntuación

Con esto tenemos suficiente.

 

Preparación de la Partida

  1. Se coloca el tablero de progreso en el centro de la mesa, colocando el marcador de ronda en la casilla de valor 1 del track de rondas.
  2. Se forma una reserva general a un lado del tablero de progreso con los florines, los edificios, las cartas de personaje, las libertades y las cartas de bonificación (cada mazo se baraja por separado).
    • En una partida de 3 jugadores se colocan solo 2 losetas de libertad de cada tipo, devolviendo una de cada a la caja.
  3. Al otro lado del tablero de progreso se colocan las losetas de paisajes (separadas por tipo), bufones, arquitectos, cartas de prestigio y cartas de reclutamiento (cada mazo se baraja por separado).
  4. Cada jugador escoge un color y recibe un tablero de palacio, un marcador de puntuación (que coloca en la casilla de valor 0 del tablero de progreso), 1 peón, 4 cartas de profesión del mazo (deberá devolver una que se coloca en la parte inferior del mazo) y 3.500 florines.
  5. Finalmente se escoge al jugador inicial y se le entrega el peón negro.

¡Ya podemos comenzar!

Partida Preparada

 

Desarrollo de la Partida

Una partida de Los Príncipes de Florencia consta de 7 rondas. Cada una de estas rondas se compone de tres fases.

Fase I: Subasta

En esta fase todos los jugadores tendrán la posibilidad de obtener un elemento de los subastables: lago, bosque, jardín, arquitecto, bufón, carta de reclutamiento o carta de prestigio. Cuando un jugador gane una subasta y se haga con uno de estos elementos, lo colocará en su zona de juego (si es un lago, bosque o jardín deberá colocarlo sobre la cuadricula inmediatamente y ya no podrá moverlo en lo que resta de partida) y ya no podrá volver a salir a subasta dicho tipo de elemento. Para ello, el jugador que ha obtenido el elemento en la ronda actual colocará su peón sobre la pila correspondiente para bloquearlo en lo que resta de fase.

Cada subasta comenzará por el primer jugador que aún no haya obtenido un elemento en esta fase, comenzando por el jugador inicial y continuando en el sentido de las agujas del reloj. El jugador en turno tiene dos opciones:

  • Escoger uno de los elementos subastables (que no tenga peón de otro jugador encima), comenzando la subasta con una puja inicial de 200 florines. Se entiende que un jugador no puede pujar más dinero del que puede pagar, recordando que en cualquier momento un jugador puede retroceder casillas en el track de puntuación para obtener 100 florines por casilla retrasada.
  • Pasar, no pudiendo iniciar una fase de subasta en esta fase ni participar en subastas iniciadas por otro. Rechaza adquirir un elemento en esta ronda.

Si la subasta comienza, esta se desarrolla en el sentido de las agujas del reloj, pudiendo participar todos aquellos jugadores que aún no han obtenido un elemento durante esta fase. En cada turno de la subasta, cada jugador tiene dos opciones:

  • Pasar (dejando de participar en la subasta)
  • Elevar la puja en exactamente 100 florines.

Cuando todos los jugadores hayan pasado excepto uno, este obtendrá el elemento, devolverá a la reserva los florines correspondientes a la puja y colocará su peón sobre la pila del elemento correspondiente. Cuando solo queda un jugador sin haber conseguido un elemento, podrá escoger de entre los disponibles pagando solamente la puja inicial, esto es, 200 florines.

La fase finaliza cuando todos los jugadores han dispuesto de al menos un turno para iniciar subasta.

Los elementos en subasta tienen ciertas peculiaridades, así que vamos a enumerarlos:

  • Paisajes (jardines, bosques y lagos): el primer elemento elevará el valor de obra para ciertos personajes. Si se obtienen más elementos de un mismo tipo (un segundo jardín, por ejemplo), se obtendrán 3 puntos de victoria por cada elemento del que ya se tuviese una unidad.
  • Bufones: elevarán el valor de las obras.
  • Arquitectos: el primer arquitecto reduce el valor de construcción de los edificios a 300 florines. El segundo permite que los edificios se coloquen de forma adyacente y otorga 3 puntos de victoria. El tercer arquitecto, además de otros 3 puntos de victoria, permite construir edificios de forma gratuita.
  • Cartas de Prestigio: se toman 5 cartas, se escoge 1 y se colocan el resto en la parte inferior del mazo.
  • Cartas de Reclutamiento: se toma una y se podrá usar en cualquier momento del turno del jugador en la siguiente fase (no contará como acción).

Fase II: Acciones

En esta fase cada jugador, comenzando por el inicial y continuando en el sentido de las agujas del reloj, disfrutará de un turno en el que puede ejecutar dos acciones a escoger entre las siguientes (se puede repetir salvo en una excepción):

  • Completar una Obra: el jugador coloca una carta de personaje de su mano en su zona de juego y calcula el valor de obra en este mismo instante:
    • +4 Puntos al Valor de Obra si se dispone del edificio requerido.
    • +3 Puntos al Valor de Obra si se dispone del paisaje requerido.
    • +3 Puntos al Valor de Obra si se dispone de la libertad requerida.
    • +2 Puntos al Valor de Obra por cada Bufón en el Palacio
    • +1 Punto al Valor de Obra por cada personaje o carta de reclutamiento que el jugador posea (jugada o en mano).
    • +X Puntos al Valor de Obra según la carta de bonificación (que se retira del juego).
    • Para poder presentar la obra, es necesario que su valor de obra sea igual o superior al valor mínimo exigido en la ronda.
    • El jugador marca el valor de su obra colocando su peón sobre el track de puntuación.
    • Una vez presentada, el jugador debe escoger como repartir los puntos del valor de obra:
      • 1 Punto de Victoria por cada 2 puntos de valor de obra.
      • 100 Florines por cada punto de valor de obra.
    • La carta de personaje quedará colocada en la zona del jugador, elevando el valor de futuras obras y pudiendo ser reclutados por otros jugadores mediante una carta de reclutamiento (este jugador colocaría la carta de reclutamiento en el espacio de la carta de personaje y tomaría este a su mano).
  • Construir un Edificio: el jugador devuelve a la reserva la cantidad de florines correspondiente según su número de arquitectos (700 florines si no tiene arquitectos, 300 florines si tiene 1 o 2 arquitectos, 0 florines si tiene 3 arquitectos). Se anotan 3 puntos de victoria y se coloca el edificio en el espacio cuadriculado, respetando las siguientes normas:
    • La loseta no puede sobresalir del tablero cuadriculado.
    • No se pueden colocar adyacente a otros edificios (incluido el palacio) a no ser que se disponga de al menos 2 arquitectos.
    • Los edificios si pueden colocarse adyacente a los paisajes.
    • Un jugador solo puede tener una copia de cada tipo de edificio.
    • Las losetas de edificios y paisajes no se pueden mover una vez colocados sobre el tablero.
  • Conseguir una Carta de Personaje: el jugador paga 300 florines al banco, toma 5 cartas de personaje, escoge una que añade a su mano y devuelve el resto a la parte inferior del mazo.
  • Obtener una Libertad (no se puede repetir): el jugador escoge una libertad que aún no tenga y paga 300 florines al banco. Obviamente, no se puede comprar una libertad que ya se tenga, aun quedando disponibles en la reserva.
  • Obtener una Carta de Bonificación: el jugador paga 300 florines al banco, toma 5 cartas de bonificación, escoge una que añade a su mano y devuelve el resto a la parte inferior del mazo.
Detalle de Edificios

Fase III: Fin de Ronda

Se procede de la siguiente forma:

  • El jugador que haya presentado en esta ronda la obra de mayor valor (aquel con el peón más avanzado en el track de puntuación, no confundir con el cilindro marcador) recibe 3 puntos de victoria. En caso de empate, todos los jugadores empatados obtienen los 3 puntos. Si un jugador ha presentado varias obras en un mismo turno, solo se tendrá en cuenta la de mayor valor.
  • Se devuelven los peones que marcan el valor de obra a los jugadores.
  • Se pasa el marcador de jugador inicial al jugador de la izquierda.
  • Se avanza el marcador de ronda una casilla.

 

Fin de la Partida

La partida finaliza al término de la séptima ronda. Cada jugador revela sus cartas de prestigio y anota los puntos correspondientes si satisface la condición indicada en cada una de ellas.

El jugador con más puntos de victoria será el vencedor. En caso de empate, el ganador será el jugador con más florines. Si se mantiene la igualdad, los jugadores comparten la victoria.

 

Variantes

  • Variante de Kramer. Se aplican las siguientes normas:
    • El paisaje aumenta en 4 puntos el valor de obra (en vez de en 3).
    • Si un jugador tiene varias copias de un paisaje, aumenta el valor de obra tantos en 4 puntos por cada uno de estos paisajes.
    • Las obras presentadas anteriormente no aumentan el valor de obra.
    • Las cartas de bonificación jugadas aplican a todos los jugadores y a todas las obras, y permanecen activas hasta que se juegue una nueva carta de bonificación.
    • Los bufones pueden usarse como profesor. Para ello se colocan sobre un edificio que no sea el palacio. Si un personaje necesita dicho edificio, el valor de obra aumenta en otros 4 puntos.
    • Un jugador puede poseer varias veces el mismo edificio, aumentando el valor de obra en 4 puntos por cada copia del edificio requerido por el personaje.
  • Variante para 2 Jugadores:
    • Preparación:
      • Habrá 5 libertades en total (1 de cada tipo y 2 escogidas aleatoriamente).
      • Cada jugador comienza con 2500 florines.
    • Desarrollo:
      • En la fase de subasta los paisajes cuentan como un tipo, pudiendo solo subastarse una loseta de todos ellos por ronda.
      • La subasta inicial comienza en 300 florines.
    • El resto de normas se mantienen.

 

Opinión Personal

A estas alturas poco queda por decir del gran Wolfgang Kramer. Un diseñador de otra época que hoy en día sigue produciendo a buen nivel (no falla a su cita anual con un par de títulos), normalmente junto a otro incansable como Kiesling. Pero, mientras la relación entre la pareja de diseñadores más prolífica del mundillo comenzaba su relación, el bueno de Wolfgang flirteaba con otras parejas. Con una de ellas tuvo un breve, pero intenso romance lúdico, generando los que, para mí, son los dos mejores juegos publicados con el señor Kramer como autor (o uno de los autores). El primero es el tantas veces nombrado El Grande (aquí su tochorreseña), y el segundo es el juego que hoy nos ocupa. Si, os he destripado el asunto. Ya no hace falta que saltéis a la nota (si no lo habíais hecho ya, que mucha gente primero mira el sello y luego empieza a leer). Pero como aquí se viene a lo que se viene, procedamos al despiece reglamentario para descubrí por qué Los Príncipes de Florencia me parece un señor juego.

Por el título del juego ya os estaréis haciendo una idea de que el tema del juego no es lo que se dice, original. Aunque si tenemos en cuenta el año en el que fue publicado es probable que el Renacimiento no estuviese tan visto. Algo así como hoy en día los Zombis, los Vikingos o Marte. Nos encontramos al frente de una familia florentina adinerada. Como cabeza visible de dicha familia, nuestro objetivo será alcanzar el máximo prestigio posible mediante el mecenazgo a personajes expertos en artes y ciencias. Y es que no hay mejor forma de darse a conocer que ser los responsables de la creación de magnas obras que perduren por el resto de los siglos.

Pero claro, estos expertos son un poco caprichosos y necesitan de un entorno de trabajo especialito para poder finalizar su creación de forma satisfactoria. Así que el primer objetivo de los jugadores será ampliar su principado, adecuándolo a las exigencias de estos artistas y científicos. Esto se realizará mediante un sistema de subastas aparentemente un tanto restrictivo. A saber, los jugadores pujarán por una serie de elementos teniendo fijada la puja inicial y el paso de subida al sobrepujar. Aquí no existe la posibilidad de tirarse a la piscina y ofrecer una cifra alocada de entrada para achantar al personal, sino que habrá que ir pasito a pasito (suave, suavecito) hasta que nuestros rivales se vayan retirando de la puja y poder obtener el ansiado elemento. Estos serán paisajes, cartas de objetivos o especialistas que mejorarán algún aspecto.

Detalle Puntuación

La gracia está en que estas restricciones se descubren como una fuente de agobio a la hora de planificar nuestros turnos. Y es que en cada ronda solo se podrá obtener una unidad de cada tipo de elemento. Es decir, que, si en una ronda concreta se subasta un parque y se lo queda otro jugador, nosotros ya no podremos optar a adquirir un parque en esta ronda, teniendo que esperar a la siguiente. El estrés hará acto de aparición cuando caigamos en la cuenta de que la partida dura solamente siete rondas. Dicho de otra forma, los jugadores solo podrán obtener siete elementos de los subastables, así que habrá que hilar fino.

Digo hilar fino porque no debemos de perder el foco. Nuestro objetivo es potenciar a los personajes para que generen obras. Estas obras, una vez presentadas, recibirán un valor resultante de evaluar las exigencias del personaje en cuanto a edificios en los que trabajar, paisajes en los que relajar la mente, libertades con la que sentirse cómodo con uno mismo, además de bufones por la corte que nos alegren el día, obras previas que inspiren a los futuros artistas o bonificaciones que potencien una obra concreta en un momento dado. De nuevo, el agobio aparece cuando se nos indica un valor mínimo a alcanzar para poder presentar una obra, ya que, con el paso de las rondas y cada vez más obras presentadas, el público se volverá más y más exigente y no les valdrá cualquier medianía.

De esta forma, nos encontramos ante una de las subastas más tensas y estratégicas que me he encontrado en los juegos de mesa. Tener claro lo que se quiere y ver cómo te lo quitan de las manos por no poder o querer pagar el precio alcanzado. Cada ronda en la que nuestros planes se vayan al garete será un importante paso en falso que nos retrasará y puede dejarnos fuera de la partida.

Esto se debe al efecto acumulativo de las obras. Si uno analiza el valor “normal” de una obra, descubrirá que es 10, esto es, la suma de los valores correspondientes a satisfacer las exigencias del personaje en cuanto a edificio, paisaje y libertad. Todo lo que se eleve el valor de obra corresponderá a añadidos, siendo especialmente importante el correspondiente a la cuadrilla de personajes, que aportan valor aun no habiendo finalizado su trabajo, ya que, a partir de la tercera ronda, el valor de obra mínimo exigido irá aumentando en una unidad por ronda.

Sobre todo, porque gran parte de la partida se decide en la pequeña bonificación que el jugador con la mejor obra presentada en la ronda recibe al final de la misma. Digo esto porque cada punto de victoria en Los Príncipes de Florencia requiere un importante trabajo previo, ya que solo podremos avanzar nuestro marcador de puntuación al presentar una obra. El valor de obra determinará cuantos puntos de victoria podemos acumular, a razón de 1 punto de victoria por cada 2 puntos del valor de obra.

Sin embargo, y aquí es donde encontramos otra de las genialidades del juego, no todo será tan sencillo como transformar el valor de obra en puntos de victoria, ya que, de la misma forma, presentar obras será la única vía para obtener ingresos. Así, un punto del valor de obra equivaldrá a 100 florines. Entonces, cada vez que presentemos una obra tendremos que hacer un pequeño cálculo mental y decidir cuantos puntos de victoria queremos para transformar en centenas de florines el resto.

Esto muestra la importancia de esa bonificación final de ronda, ya que, como norma general, un punto de victoria cuesta 200 florines, no pudiéndose pagar a posteriori disponiendo de efectivo, sino siempre con la obra presentada. Pero claro, tanto o más es no quedarse sin efectivo de cara a ser competitivos en las subastas. Los errores de cálculo se pagan caros, tanto como que un punto de victoria se puede transformar en 100 florines (la mitad del valor anteriormente comentado).

Estos florines no solo serán importantes en la fase de subastas, sino que, salvo presentar una obra, todo lo que se puede hacer en la segunda fase tiene, por norma general, un coste. Construir edificios, emitir libertades, obtener nuevas cartas de personaje o cartas de bonificación. Todo cuesta dinero. Es por esto que nuestra cabeza estará constantemente haciendo cábalas de cara a cuanto podemos permitirnos a la hora de obtener un elemento en la fase de subastas para no quedarnos sin margen de maniobra en la fase de acciones. Y todo ello teniendo en cuenta las exigencias de los personajes que tenemos en mano, obligándonos a forzar la máquina cuando cierto elemento vital salga a subasta. Una maravilla.

Lo óptimo, por supuesto, es intentar hacerse con personajes que compartan inquietudes. De esta forma, cada elemento compartido obtenido será una pequeña reducción en cuanto al trabajo necesario para completar obras valiosas. Para dar cierto margen de maniobra a los jugadores se incorporan las cartas de bonificación, que permitirán potenciar el valor de una obra, ya sea para recuperar diferencias como para optar a llevarse el premio de mejor obra en cada ronda. En este aspecto también se dispone de las cartas de reclutamiento, que permitirán obtener una carta de personaje ya jugado por un jugador, conociendo las exigencias del personaje de antemano, aunque supondrá haber empleado una de nuestras balas en la fase de subastas, ya que será uno de los elementos por los que se podrá pujar.

Detalle de Subastas

Otro detalle destacable del diseño de Kramer y Ulrich es el uso de las mecánicas de puzle que tan de moda se han puesto estos últimos años a causa del éxito de Patchwork (aquí su tochorreseña) de Uwe Rosenberg. Para que veáis que todo está inventado. Un sistema exigente que obliga a los jugadores a tirar de capacidad visual desde el principio para planificar y pensar en rondas futuras a la hora de desplegar las distintas piezas que representan los edificios y los paisajes para no quedarse bloqueados en el momento menos oportuno.

Antes de cambiar de tercio, comentar también la importancia de las cartas de prestigio. Estas cartas bonifican de forma importante a los jugadores al término de la partida. Son objetivos ambiciosos, por lo que es importante obtener pronto alguna de estas cartas o bien conocerlos para preparárselos aun no teniendo las cartas con la esperanza de conseguirlos a posteriori. Hablamos de cartas que proporciona en torno a los 7 puntos que pueden decidir una partida. Un elemento más a encajar en todo lo comentado anteriormente para enriquecer la experiencia.

Nos encontramos pues, ante uno de esos eurogames con solera, que siguen funcionando a las mil maravillas y que, desgraciadamente, no ha recibido el mismo trato deferente que otros grandes clásicos con reediciones recurrentes, ya que hay que remontarse hasta 2010 para encontrar la última tirada medianamente asequible. La editorial/tienda italiana uplay.it preparó una nueva edición, con un arte mejorado, aunque a un precio prohibitivo debido a la exclusividad de la tirada. Confiemos en que se vuelva a editar y con una tirada decente. Es cierto que aún se pueden conseguir copias en liquidación, pero no resultaría extraño un relanzamiento a no mucho tardar.

Tal vez el único lunar importante destacable del juego es la escalabilidad. Ya se sabe que, habitualmente, los juegos de subastas funcionan mejor cuantos más participantes haya en las mismas. Sin embargo, en esta ocasión, ese no es el principal mal, sino el margen que los jugadores adquieren al no existir tanta competencia a la hora de sacar elementos a subastas. Con esto quiero decir que el agobio se reduce al mínimo en partidas a tres jugadores ya que, si en una ronda no conseguimos el elemento que buscamos, tenemos alternativas potentes para intentar encontrar una nueva vía. Sin embargo, a cinco jugadores, la tensión por obtener el elemento deseado a un precio adecuado será sencillamente espectacular. No disfrutar de esta sensación con el menor número de jugadores lo más negativo que se puede decir. Ojo, con esto no quiero decir que a tres no funcione. Simplemente que se pierde gran parte de lo que hace de Los Príncipes de Florencia un gran juego.

En cuanto a rejugabilidad, podríamos decir que muestra las características de los eurogames clásicos, aunque es cierto que, para ser un juego de 2000, ofreces unas cuantas variantes y distintas estrategias. Optimizar cada ronda, teniendo en cuenta el importante nivel de interacción y los distintos elementos, aseguran un buen ramillete de partidas. Por no hablar que es de esos juegos de los que uno nunca se aburre. Para complementar un poco el juego se lanzó una miniexpansión que fue incluida en versiones posteriores del juego.

Pasemos a la edición, aunque esto pueda tener poco sentido. La producción de Alea es, como era habitual por la época, de baja calidad, con unos tableros de cartón de poco gramaje y que se comban fácilmente. Por contra, las cartas son de buena calidad, con un gramaje adecuado, textura lisa y una respuesta elástica aceptable. Tuve la ocasión de jugar con alguna versión posterior y el nivel de producción era más adecuado a los tiempos que corren, con un cartón de gramaje generoso, aunque unas cartas de algo menos de calidad. El reglamento, como siempre que hablamos de Alea, es un ejemplo de cómo redactar y esquematizar unas normas. No deja lugar a dudas y es fácil de consultar.

Detalle de Principado

A los pinceles tenemos a otro clásico como es Vohwinkel, aunque en esta ocasión la verdad es que no se esmeró demasiado. Todos los elementos simulan ser legajos de papel amarillento sobre el que aparecen los distintos elementos, con rótulos caligrafiados a mano. Al igual que el tema del Renacimiento hoy pueda resultar demasiado manido, las ilustraciones del bueno de Franz no ayudaban a acercarse al juego. Mi recomendación es que, si podéis, os hagáis con una de las ediciones de la tirada de Pro Ludo, mucho más atractiva.

Y vamos cerrando. Los Príncipes de Florencia es, probablemente, el otro gran juego en el que Wolfgang Kramer firma autoría (junto a Richard Ulrich). Un juego de subastas tenso y puntos de acción muy tenso y con muchas opciones a la hora de encadenar elementos para obtener el máximo beneficio posible, tanto en puntos de victoria como en dinero para invertir en rondas posteriores. Su mayor pega es que a pocos jugadores se resiente y no resulta tan tenso. Pero, por lo demás, un imprescindible para todo eurogamer que se precie (salvo que no os gusten las subastas). Por todo esto le doy un…

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12 comentarios en “Reseña: Los Príncipes de Florencia”

  1. Gracias por tu TOCHORESEÑA una vez más.

    Mi pregunta es: ¿Teniendo Patchwork y OsoPark? Príncipes de Florencia es lo suficientemente diferente como para tenerlo?.

    Gracias!!!

    Responder
    • No tienen absolutamente nada que ver. La mecánica de Tetris es un punto más en el juego. Pero Los Principes de Florencia es un eurogame nivel El Grande o Tikal. No es un juego tan ligero como los que comentas, además de estar enfocado, precisamente, a jugar con muchos jugadores, a ser posible mínimo 4.

      Un saludo.

  2. Gran trabajo, y tu primer sobresaliente del año?

    Has probado la variante a dos? funciona? Porque la variante a dos del abluxxen, funciona bastante bien

    Gracias

    Responder
    • No me llama nada la variante a 2 porque ya el juego a 3 no va tan bien como a 4 o 5.

      Y no, el Secret Hitler fue tochorreseñado a principios de 2018 :p

  3. Hola, me gusta mucho mucho las reseñas que realizas, me parece un gran trabajo que al menos a mí me ayuda a conocer juegos que aún no he llegado a jugar. En el caso de este juego me parece un juego muy bueno y que ocupa en mi colección un lugar privilegiado.
    Al leer tu reseña he visto dos matices en las reglas que creo que no concuerdan con lo que dicen en las reglas en español o en inglés, o bien no las he interpretado bien.

    Una de ellas es que dices que al valor de la obra se le suman las cartas de profesión ( sin incluir la que se está jugando), sin embargo en las reglas en español e inglés, si cuentan dicha carta, además hay un ejemplo que en el que suma dicha carta: “She also has 4 Profession cards (including the Poet she just played and a Recruiting card)”.

    La otra discrepancia es que dices que el jugador en turno puede señalar un objeto y empezar la puja en 200 o pasar, no pudiendo iniciar una fase de subasta en esta fase. De las reglas en español e inglés entiendo que no solamente no puede iniciar una fase de subasta sino que no podrá participar en ninguna subasta en esa ronda. Al no querer señalar un objeto y empezar con 200 la puja, deja ver que no está interesado en ningún objeto. En inglés pone “Thus, the player may not even bid on an object named by another player later in the round”, en las reglas en español pone algo parecido.

    Enhorabuena por tus reseñas y un sobresaliente muy merecido por mi parte.

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    • Estás totalmente en lo cierto. Ya he modificado la reseña. Escribir a altas horas de la madrugada es lo que tiene. Muchas gracias por el aviso y por leerme!

  4. Hola Ivan!
    Me interesa el juego. No se si pillarlo ahora. Lo que comentas de la reedición es una suposicion, o tienes alguna información de fuentes fiables?

    Gracias:)

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    • No tengo noticias de que lo vayan a reeditar. Pero si te haces con la segunda edición, yo creo que tamooco have falta esperar a una nueva edición.

  5. Muy buenas,
    ha llegado a mis manos este juego y normalmente juego a 2, por el tema de las pujas imagino que no será su mejor número, la variante vale la pena?
    Gracias

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