Crónicas Jugonas: Semana 35 del 2020 (24/08 – 30/08)

Una semana más, aquí llega el resumen de las partidas de los últimos siete días, incluyendo, como suele ser habitual, un buen puñado de estrenos, a saber: Uxmal (un juego familiar en el que construiremos una pirámide maya), Greener (abstracto para dos en el que los jugadores intentan controlar una serie de pirámides), Colorfox (un filler de cartas en el que se intentan conectar cartas con símbolos coincidentes para conformar conjuntos de palos de distinto color), Iwari (una nueva reimplementación de China de Michael Schacht), Baron Voodo (un juego con un tablero de dados en el que los jugadores intentan capturarlos para conformar conjuntos) y Celtic (una reimplementación de Wunderland en el que los jugadores aprovechan los turnos del resto de jugadores).

El lunes a la hora del café jugamos a Katarenga, diseñado por David Parlett. Un abstracto en el que encontramos un tablero cuadriculado de 8 casillas por lado. Estas casillas muestran uno de cuatro colores posibles. Cada jugador dispondrá de ocho peones que comienzan en la fila más cercana a su posición. ¿El objetivo? Conseguir trasportar 2 peones hasta la fila de inicio rival y emplear un movimiento adicional en ponerlas a salvo. La peculiaridad del juego es que el movimiento (clásico de piezas de ajedrez) asociado al peón dependerá del color de la casilla. Así, el peón podrá funcionar como caballo, alfil, torre o rey. Parece que lo de la semana pasada fue un espejismo, ya que en esta ocasión, la señorita actuó de forma kamikaze, sin analizar cuidadosamente los movimientos que yo tenía disponible a continuación. Así, en muy pocos turnos ya le había eliminado más de la mitad de sus piezas. Preferí mantener un perfil bajo hasta haberla debilitado lo suficiente como para empezar a lanzar mis peones hacia su línea de partida. De todos modos no fue necesario cerrar por esta vía, ya que terminé de dejarle sin peones suficientes como para poder alcanzar la victoria, ganando de esta forma. ¡Victoria de un servidor! Katarenga viene a funcionar como un ajedrez variable que me ha sorprendido. Esa transformación constante de los peones a la hora de evaluar los movimientos genera un caos mental delicioso y no es trivial evaluar los movimientos a la hora de ir cubriendo las posiciones. Además, como plus, el tablero varia de una partida a otra (los cuadrantes pueden rotarse, cambiar de posición y girarse), por lo que es imposible estudiar aperturas y movimientos.

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Crónicas Jugonas: Semana 34 del 2020 (17/08 – 23/08)

Un lunes más, aquí estamos con el repaso a las partidas disputadas durante los últimos siete días. Y, como no podía ser de otra forma, un buen puñado de juegos que aparecen por primera vez en esta serie de entradas, a saber: Top Gun Strategy Game (una peculiar implementación de la película de Tom Cruise con un desarrolla en dos fases, una con un partido de Voleibol y otra con una pelea de cazas), Katarenga (un abstracto que utiliza los movimientos de las piezas importantes del ajedrez que dependerán de la casilla que ocupe cada peón), Jubako (un diseño en el que los jugadores deberán ir apilando losetas de dos casillas intentando optimizar patrones) y Omen: A Reign of War (un juego de cartas para dos jugadores en el que tendrán que cumplir los deseos de seis dioses y competirán por tres ciudades). Venga, vamos al lío.

Comenzamos la semana con una partida a Aqualin, diseñado por Marcello Bertocchi. Un juego en el que los jugadores alternarán turnos para completar un tablero cuadriculado de seis casillas por lado con unas fichas de baquelita que muestran una especie animal (de seis posibles) con un color concreto (de otros seis posibles). Un contendiente jugará con las especies, mientras que su contrario lo hará con los colores. El objetivo es intentar conformar los grupos de piezas interconectadas entre sí de forma ortogonal más grande posible atendiendo a la característica con la que se juega. En cada turno, el jugador activo podrá desplazar cualquier ficha ya colocada en el tablero en línea recta hasta encontrar un obstáculo (final del tablero u otra pieza), para, a continuación, introducir una nueva pieza de las disponibles en un suministro común en cualquiera de las casillas libres del tablero. La partida finaliza cuando se han introducido todas las piezas al tablero. Partida en la que la señorita estuvo lamentándose de su mala suerte a la hora de ir reponiendo el suministro, ya que parecía que las piezas salían alineadas con mis intereses (yo jugaba con especies), lo que me permitía ir reuniendo piezas y generando ciertos bloqueos con los que ir conformando buenos grupos. Es cierto que las tornas se cambiaron, y con ya muy poco espacio en el tablero, la señorita pudo conectar piezas casi sin esfuerzos, pero ya era un poco tarde. Resultado: victoria de un servidor por 30 a 17. Aqualin ha resultado ser toda una sorpresa. Un juego sencillo en cuanto a mecánica, pero con una tensión constante al intentar conformar los grupos más grandes posibles y, paralelamente, dispersar las piezas para evitar que el rival puntúe. El sistema de movimiento de las fichas tiene un punto de maldad que te obliga a intentar visualizar un par de movimientos por adelantado para intentar evitar que nuestro rival deshaga nuestra última jugada. Buena producción y buen juego.

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Crónicas Jugonas: Semana 33 del 2020 (10/08 – 16/08)

Ya hemos consumido la mitad de Agosto y las partidas no paran. De nuevo, no fallamos ni un día (disfrutando de dos sesiones importantes), y, como no podía ser de otra forma, sacando a mesa por primera vez un buen puñado de juegos, a saber: Pentago (un abstracto en el que iremos girando cuatro cuadrantes a la vez que colocamos canicas en sus oquedades para intentar conformar una línea de cinco posiciones), Aqualin (un diseño para dos en el que intentaremos agrupar piezas de animales marinos, con el detalle de que cada contrincante prestará atención a una característica), Wizard’s Garden (un abstracto para dos con reminiscencias al Reversi, aunque los volteos de las piezas ocurren en espacios adyacentemente ortogonales), Ticket to Ride: Amsterdam (la nueva entrega de la rama micro de la saga de trenes más famosa del mundo de los juegos de mesa) y Murano (un diseño del matrimonio Brand en el que desarrollaremos la isla famosa por su artesanía del vidrio). ¡Vamos allá!

Comenzamos las semana jugando a la hora del café una partida a Tak (aquí su tochorreseña), diseñado por James Ernest y Patrick Rothfuss. Se trata de un juego abstracto en el que los jugadores tendrán como objetivo conectar dos lados de un tablero cuadriculado mediante piezas de su color sobre casillas formando un camino de casillas ortogonalmente conectadas. En su turno, un jugador podrá añadir una pieza de su reserva al tablero en una casilla vacía (tumbada o de pie) o mover una ficha/pila que controle (que la ficha superior sea de su color), pudiendo apilarse y dejar piezas por el camino. Las piezas de pie no podrán capturarse, aunque no se tendrán en cuenta a la hora de conformar el camino. Partida muy igualada en la que la señorita supo reaccionar continuamente a mis ataques. Fue clave el turno en el que colocó su piedra angular en una casilla de la línea en la que yo controlaba la pila más alta con la que podría haber hecho un movimiento de tres casillas desplegando fichas mías en todas ellas y finiquitando el asunto. De hecho, ese movimiento me obligó a ejecutar un par de movimientos de aproximación que la señorita supo aprovechar para tomar ventaja en cuanto a número de casillas controladas. Y como no bajó el ritmo de introducción de piezas al tablero, finalmente sería ella la que detonaría el final de la partida, obligándome a hacer un movimiento que al menos me pusiese una casilla por delante. ¡Empate!! Tak puede recordar a otros diseños pero que incorpora conceptos únicos que lo convierten en un producto más que interesante para aquellos que disfruten de este tipo de juegos. Es cierto que, a veces, el desarrollo de la partida puede sentirse ligeramente monótono o a trompicones, pero cuando se domina, genera una tensión creciente que mantendrá a los jugadores concentrados.

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