Crónicas Jugonas: Semana 2 del 2020 (06/01– 12/01)

Semana de vuelta a la rutina, con los últimos días de vacaciones y el fin de semana ya en Asturias. Entre una gran cantidad de partidas, tenemos tres estrenos: Dreamscape, un juego de construcción de patrones que espero tenga un punto de exigencia mayor que la mayoría de este tipo; Terramara, una de las propuestas de la escuela italiana para la pasada Feria de Essen y que propone un sugerente sistema de colocación de trabajadores; y Funkoverse Strategy Game, un juego táctico de escaramuzas que se aprovecha de la potencia de la conocida marca de merchandising. Venga, vamos al lío, que hay mucho de lo que hablar.

Comenzamos la semana con un estreno, Dreamscape, diseñado por David Ausloos. Un juego con mecánica principal de construcción de patrones y puntos de acción. A lo largo de seis rondas, los jugadores se desplazarán en un tablero con seis localizaciones en los que hay una hilera de fichas que representan elementos que se utilizarán para completar escenas de sueños representadas en cartas. En su turno, el jugador empleará sus puntos de acción en dos acciones básicas: desplazarse entre localizaciones ortogonalmente adyacentes o tomar piezas de la hilera que se encuentra en la localización actual del peón del jugador. Adicionalmente, los jugadores pueden activar efectos de algunas de las localizaciones y de las propias cartas de objetivo. Cada ronda se divide en dos fases, una primera en la que se emplean estos puntos de acción y una segunda en la que los jugadores añaden las piezas recolectadas a su tablero personal para intentar completar los objetivos. Además, habrá un elemento negativo, el Sr. Pesadilla, que se dedicará a poner trabas a la hora de viajar entre localizaciones con forma de fichas que tendremos que añadir a nuestro tablero a no ser que logremos reunir en el mismo turno 3 de ellas para cambiarlas por una ficha cualquiera. Partida sin mucha historia en la que mi hermano tardó en enterarse de la película, sobre todo en lo referente al señor pesadilla. Yo me hice con varias cartas gracias al efecto de la sexta localización, lo que me dio bastante margen a la hora de reservar piezas y ejecutar acciones adicionales. Con esta ventaja fui modelando mi tablero para completar más cartas que mi hermano y, por tanto, anotando más puntos. Resultado: victoria de un servidor por 59 a 49. Este Dreamscape era una de mis apuestas personales de los títulos presentados en Essen (que consiguió la financiación necesaria mediante una campaña de micromecenazgo). Uno de esos juegos que entra por los ojos a pesar de ser un diseño más con draft y construcción de patrones. En cierto modo recuerda mucho a Reef por aquello del tablero personal en tres dimensiones con fichas que se apilan y cartas objetivo que exigen determinados patrones. Sin embargo, el nivel de exigencia en este título es bastante más elevado, pudiendo llegar a generar un importante AP a causa de la mecánica de puntos de acción. Tengo que seguir dándole más partidas, pero, en general, me ha dejado bastante buen sabor de boca porque te mantiene bastante ocupado intentando completar tus cartas de objetivo haciendo uso de las distintas opciones disponibles.

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Crónicas Jugonas: Semana 1 del 2020 (30/12 – 05/01)

Primera semana del año. Los Reyes Magos han dejado por aquí para vosotros la primera entrega de las Crónicas Jugonas de este recién estrenado 2020. Ahí os va el sumario de las novedades que aparecen por primera vez en estas entradas: Shadows in Kyoto (un juego de información oculta estilo Stratego), Wingspan: Expansión Europea (que prácticamente duplica la cantidad de aves disponibles y añade algún que otro concepto), La Guerra de los Mundos: Nueva Oleada y su expansión el Mar Irlandés (un juego confrotacional y asimétrico para dos con una mecánica principal de construcción de mazos), las expansiones de Terra Mystica: Fire & Ice y Merchants of the Seas (que añaden nuevas facciones y un nuevo tipo de estructura, los barcos, con los que poder expandirse sobre el tablero y comerciar), y la nueva expansión de Terraforming Mars: Conflictos (que incorpora la política a la expansión en el Planeta Rojo). Venga, vamos al lio.

Comenzamos la semana con una nueva partida a Paladines del Reino del Oeste (aquí su tochorreseña), diseñado por Shem Phillips y S J Macdonald. El segundo título de la trilogía en el que tendremos que desarrollar nuestro tablero atendiendo a tres aspectos que determinarán la potencia de las acciones que podremos ejecutar. Cada acción de desarrollo, a su vez, potenciará otro de los aspectos. A lo largo de siete rondas, los jugadores alternarán turnos de activación de acciones mediante el uso de peones de distintos colores en el tablero personal (aunque hay algunas acciones que se habilitan de forma común para el primero que las ocupe). Estas acciones permitirán ocupar espacios de un tablero central que proporcionarán diversos beneficios, así como construir murallas en el tablero propio (para obtener recursos de forma inmediata) o convertir a bárbaros para habilitar nuevos criterios de puntuación. Durante las tres primeras rondas se revelarán tres objetivos generales que habrá que intentar cumplir para conseguir sus puntos, además de desarrollar los diversos aspectos de nuestro tablero. Al comienzo de cada ronda, cada jugador escogerá un paladín de tres posibles robados de su mazo, el cual proporcionará una pareja de peones y activará un beneficio durante toda la ronda. Posteriormente, los jugadores recibirán un grupo de cuatro peones cuyos colores quedarán determinados por unas cartas que se revelan al comienzo de cada ronda. Con este conjunto de peones (más los que guardasen de una ronda anterior), resolverán la ronda en curso. Al final de la partida, además de os objetivos comunes, se evaluarán los personajes convertidos. Partida más igualada que la de la semana anterior, pero en la que, por contra, mi hermano ya le pilló el hilo al asunto y no me dejó hacerme con la victoria. La clave estuvo en las numerosas inquisiciones que me comí, obligándome a emplear muchas de mis bonificaciones en pagar deudas. Otra de las claves fueron los puestos avanzados, ya que fue el primero de los decretos en revelarse y mi hermano se lanzó de cabeza a ocupar el tablero de localizaciones, dejándome las migajas. En general no hicimos partidas muy distintas, pero el desarrolló más, puso más puestos avanzados y absolvió todo lo que pudo. Estos puntos extra fueron la diferencia en el recuento final. Resultado: victoria de un servidor por 72 a 65. Con Paladines del Reino del Oeste nos encontramos con un juego más exigente en cuanto a planificación respecto al primer título de la trilogía, pero, a la vez, mucho más solitario. Un puzle complejo y satisfactorio que varía ligeramente de una partida a otra. Sus mayores defectos, además de la falta de interacción, es que no escala bien, siendo a dos como mejor funciona (sobre todo por el ritmo de la partida). Si buscáis un juego en el que no os molesten en exceso a la hora de desarrollar vuestra partida, aquí tenéis una buena opción.

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Crónicas Jugonas: Semana 52 del 2019 (23/12 – 29/12)

Última entrada de las Crónicas Jugonas del 2019. Como supondréis, semana cargada de partidas y estrenos. Enumeremos los juegos que aparecen por primera vez en estas entradas: Minecraft Builders & Biomes, un juego inspirado en el famoso videojuego en el que tendremos que craftear recursos para realizar diversas construcciones y anotar puntos según sus características; On Mars, la nueva obra de Vital Lacerda en la que tendremos que colonizar el planeta rojo; Queenz: To bee or not to bee, una nueva propuesta con mecánicas de draft y construcción de patrones que tan (combinación mecánica de moda); Saqueadores de Midgard, un peso medio con una llamativa producción y un sistema de selección de acciones a lo Puerto Rico; Yin Yang, un juego oriental con una curiosa mecánica de selección de acciones mediante monedas que se lanzan; y Drunken Sailor, un party de dibujar con información oculta. Venga, vamos al lio que hay mucho de lo que hablar.

Empezamos la semana con un primer estreno, Minecraft: Builders & Biomes, diseñado por Ulrich Blum. Un juego con mecánica principal de draft en el que los jugadores deben ir construyendo una serie de edificios con tres características (bioma, material y tipo de estructura). La partida constará de tres fases de puntuación, cada una centrada en una de las características de los edificios, puntuando por el mayor grupo conectado ortogonalmente para dicha característica. En cada turno, el jugador activo resolverá dos acciones a escoger entre cinco posibles: desplazar su peón por el suministro (pudiendo acceder sólo a 4 elementos), conseguir materiales de construcción (se toman de un cubo de reserva), construir un edificio accesible (pagando los recursos de una loseta accesible y colocando la loseta en el tablero personal), conseguir un arma (de las losetas accesibles) o intentar derrotar a un monstruo (mezclando la pila de armas y revelando tres losetas que, en suma, deben aplicar un daño igual o superior a la vida del monstruo). Las fases de puntuación se resolverán cada vez que se agote completamente una fila de cubos del suministro, finalizando la partida inmediatamente tras la tercera fase de puntuación. Paseo militar de quien os escribe, teniendo muy presente desde el comienzo las tres fases de puntuación. Para la puntuación de terreno aproveché que en mi primer movimiento revele dos losetas de nieve (el terreno más valioso) y las construí junto al único bioma de este tipo en el tablero personal. Estas dos primeras construcciones me marcaron el camino para las dos siguientes fases de puntuación. La señorita por su parte vivió al día, y cuando quiso cambiar el paso una vez resuelta la primera fase de puntuación yo ya le sacaba mucha ventaja. En cuanto a los enfrentamientos con monstruos, más o menos tuvimos la misma suerte, fallando un par de veces cada uno. Sandra logró derrotar a monstruos de mayor valor que, además, proporcionan criterios adicionales de puntuación, mientras que yo me centré en los más pequeños pero que permitían resolver acciones adicionales con las que aceleré la partida en un par de ocasiones. Resultado: victoria de quien os escribe por 121 a 108. Ni frío ni calor. Es cierto que, en esencia, consigue captar la ambientación del videojuego, aunque esto no es complicado porque el eje de Minecraft es recolectar recursos para construir cosas, algo aplicable a un ochenta por ciento de los Eurogames actuales. El problema de este juego es que está orientado a un público para el qué, tal vez, sea demasiado complicado. Es cierto que mecánicamente no es complejo, pero sí requiere una visión a largo plazo algo exigente, pero no lo suficiente para jugadores avanzados. Además, tengo la sensación de que se hace un poco largo.

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