Primeras Impresiones: Zombicide

Como bien sabéis, queridos lectores míos, no soy lo que se diría un amante de los juegos colaborativos puros. Más bien todo lo contrario. Soy un tipo demasiado competitivo en el que el aliciente principal al jugar una partida es intentar superar a los demás. Estos otros jugadores, a su vez, van aprendiendo a la vez que un servidor, por lo que el reto es cambiante. Entonces, los juegos colaborativos puros o los juegos en solitarios no terminan de atraerme por esto mismo. No dejo de verlos como un puzle que hay que resolver. Pero eso no quita que pueda jugar e, incluso, disfrutar de ellos. Y la pareja con la que solemos jugar habitualmente nos propuso echar una partida de Zombicide, el famoso destroza-campañas de crowdfunding diseñado por Raphaël Guiton, Jean-Baptiste Lullien y Nicolas Raoult, que ya va por su tercera temporada.

¡Hay para todos!
¡Hay para todos!

Primero unas pequeñas nociones de cómo funciona el juego. Por si alguien no lo conoce (y no lo supone por el título del juego), va de sobrevivir a un holocausto zombie. En el juego tomaremos el papel de uno de los personajes disponibles y, junto con el resto de compañeros, intentaremos salir vivos de un escenario preestablecido, normalmente cumpliendo ciertas condiciones.

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Crónicas Jugonas: Semana 30 del 2014 (21/07 – 27/07)

Se nota que se acercan las vacaciones. Baja el ritmo de partidas y solo se piensa en coger carretera y manta y desconectar durante unos días. Pero hay que mantener el nivel.

El martes habíamos quedado con los chicos de Juegos de la Mesa Redonda, pero Sandra se encontraba un poco indispuesta, así que jugamos solo Aarón, Alejandra y el que os escribe. La semana anterior se quedaron prendados de las maravillas del Russian Railroads, así que esta semana tocaba repetir. Esta vez no me iban a pillar con la guardia baja. Empiezo a notar la experiencia de unas cuantas partidas y ya no concedo tanto a mis rivales. De entrada, Aarón y Alejandra se centraron en el Transiberiano, dejándome casi todos los turnos vía libre para poder avanzar en la rama tecnológica. Así que, llegado el primer bonus, decidí sacar el segundo nivel de tecnología. Iba a ser mi estrategia. También avancé en el de Kiev para intentar aprovechar lo antes posibles los bonus. La estrategia me salió bastante bien. En el último turno las cosas se apretaron pero mantuve la primera posición. Si Alejandra y Aarón no hubiesen disputado tanto por las mismas acciones, la cosa habría estado mucho más reñida. Alejandra siempre se mantuvo más o menos cerca, mientras que Aarón comenzó lento, pero realizó un sprint final impresionante. Esos 40 puntos de los ingenieros son muchos puntos. Cada vez me gusta más este juego.

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Crónicas Jugonas: Semana 29 del 2014 (14/07 – 20/07)

Gran semana, con muchas partidas y distribuidas, empezando con gran ritmo, relajando un poco entre semana, pero volviendo a acelerar al final. Vamos al lio.

La semana comenzó con una fuerza extraordinaria. El lunes montamos sesión lúdica sobre la marcha en casa de José Luis y Silvia. Su hijo, Nico, llevaba tiempo queriendo echar un Zombicide con nosotros, pero aún no se había dado ya que, como sabéis, no soy ningún amante de los colaborativos. Pero… una vez al año, no hace daño (aunque ya van unas cuantas veces este año). Así que llegamos y ya estaba el escenario preparado. Jugamos la misión en la que hay un coche de policía con la alarma encendida y los jugadores tenemos que entrar en tres edificios a conseguir una serie de objetos y luego escapar todos. La partida comenzó dura, porque por mucho que buscábamos equipamiento en las habitaciones, solo encontrábamos chatarra inútil. Esto provocó que los zombis se fueran congregando en la calle. Lo peor es que, con tanto buscar, nos aparecieron bastantes zombies en las habitaciones y, como no teníamos nada decente con los que darles candela, acabamos casi todos con una herida. Menos mal que sobrevivimos a estos primeros turnos, porque después si empezamos a encontrar material decente y ya no teníamos tanto miedo a los colegas de Michael Jackson. Yo me quedé en el primer edificio haciendo de barrera ya que tenía equipadas las dos UZIs, mientras que los demás iban al segundo edificio (el más grande). Allí Nico consiguió fabricarse un cóctel Molotov que lanzó certeramente a la casilla donde más zombis había, dejando la calle mucho más transitable. A raíz de ese golpe de efecto la partida fue coser y cantar, porque tomamos la casilla central y zombie que aparecía, zombie que caía ante nuestra potencia de fuego y sierras eléctricas. Conseguimos los objetos que necesitábamos y nos fuimos a casita. Misión cumplida. La verdad es que nos lo pasamos bien, sobre todo por lo chungo que se puso el asunto al comienzo. Para jugarlo de vez en cuando mola. Eso sí, el sablazo económico que supone adquirirlo lo descarta de mi ludoteca absolutamente. Solo para amantes del plástico.

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