Reseña: La Guerra de los Mundos, Nueva Oleada

Nos situamos varios años después de los sucesos narrados en “La Guerra de los Mundos”, de Herbert Wells. Una nueva invasión extraterrestre acecha a los humanos, pero esta vez los alienígenas regresan en gigantescas naves, aterrizando en tierras escocesas. ¿Qué destino le deparará a la humanidad? ¿La supervivencia? ¿O la aniquilación?

Así se nos presenta La Guerra de los Mundos: Nueva Oleada, diseñado por Denis Plastini (Badlands: Outpost of Humanity, New Order: The World Domination Game). El juego fue publicado en 2019 por Gray Fox Games tras una aceptable campaña de financiación mediante micromecenazgo. De las ilustraciones se encarga Igor Savchenko, siendo esta su primera incursión en el mundo de los juegos de mesa.

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Reseña: Alubari, El Aroma del Té

Darjeeling es el nombre de una ciudad y su municipio en el estado indio de Bengala Occidental. Se encuentra en el Himalaya Menor y destaca por su producción de té́, las espectaculares vistas del Kangchenjunga, la tercera montaña más alta del mundo, y el Ferrocarril Darjeeling del Himalaya. En 1841 se introdujo el té en Darjeeling usando semillas de la planta china Camelia sinensis. El gobierno británico estableció́ viveros de té y la Plantación de Té de Alubari fue inaugurada por la empresa Kurseong and Darjeeling Tea en 1856. Rápidamente se establecieron más de 80 plantaciones similares. Los jugadores de Alubari compiten entre sí́ para cultivar y cosechar sus plantaciones de té, al tiempo que ayudan a construir el Ferrocarril Darjeeling del Himalaya desde la ciudad de Siliguri hasta «la cumbre» en Darjeeling. Para ello tendrán que cosechar hojas de té con las que hacer chai para su sediento grupo de trabajo, ¡y potenciar así́ sus acciones posteriores! Al final, el jugador que más haya colaborado al desarrollo del ferrocarril y las ciudades por las que pasa será el ganador.

Así se nos presenta Alubari: el Aroma del Té, un diseño de Tony Boydell (Guilds of London, Foothills). El juego fue publicado en 2019 por Studio H en versiones en inglés y francés. De las ilustraciones se encarga Cécile Guinement, siendo esta su primera incursión en el mundo de los juegos de mesa.

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Crónicas Jugonas: Semana 5 del 2020 (27/01– 02/02)

Esta semana volvemos a pisar el acelerador, con partidas todos los días, una sesión doble y un buen puñado de estrenos: Marco Polo II: al Servicio del Khan, en el que se le da un giro de tuerca a uno de los últimos grandes éxitos de Hans im Gluck; The Artemis Project, en el que tendremos que desarrollar una base en Europa, una de las lunas de Jupiter; Escape Pods, un juego de información oculta en el que intentaremos salvar a la tripulación de una nave espacial en apuros; Ivanhoe, un filler de cartas con unos cuantos añitos del maestro Knizia en el que competiremos en justas medievales; y Pájaros Cantores, otro filler de cartas en el que tendremos que coleccionar pájaros de distintas especies, intentando formar parejas mediante un interesante mecanismo. Venga, que hay mucho que leer.

Comenzamos la semana con una nueva partida a Mandala, diseñado por Trevor Benjamin y Brett J. Gilbert. Un juego con mecánica principal de gestión de la mano en el que los jugadores irán conformando dos mandalas para destruirlos y puntuarlos cuando sean completados al contener los seis tipos de cartas. Cada mandala tiene 3 zonas, los campos de cada jugador y la montaña, siendo la montaña la zona que se reparte entre los jugadores alternando turnos de selección en función de quien tiene más cartas en su campo. En su turno, el jugador activo deberá optar por una de tres posibilidades: jugar una o más cartas de un color en la montaña (robando posteriormente 3 cartas), jugar una o más cartas de un color en su campo (no robando) o descartar una o más cartas de un mismo color para, posteriormente, robar tantas del mazo. Cuando un jugador obtiene cartas de la montaña, si es la primera vez que obtiene cartas de ese color, coloca la primera en el espacio libre más a la izquierda de su rio (el resto va a su pila de puntuación). La partida finaliza cuando se agota el mazo o cuando un jugador completa su rio (ha conseguido cartas de los seis colores). Cada carta de la pila de puntuación proporciona tantos puntos como el valor indicado en el espacio ocupado por la primera carta de dicho color en el rio). Partida sin mucha historia por una desconexión constante de la señorita. Hubo un par de mandalas en los que tomó la peor de las decisiones, en especial uno en el que me dejó hacerme con cuatro cartas verdes, siendo el verde uno de los 2 colores que me faltaban en mi río. Tenía que haber tomado esas cartas verdes y me habría obligado a escoger un grupo de cartas negras que, siendo más valioso para ella, a mí me generaba muchos menos puntos y el neto apenas saldría a mi favor (y no como ocurrió realmente). Otro momento clave fue un mandala al que le faltaba el color amarillo y a ninguno de los dos nos tocaba, no teniendo Sandra ni una carta en su campo. Tuve la suerte de que me tocase a mí, y entonces cerré el mandala impidiendo que pudiese quedarse con las cartas que fuese escogiendo. Estos dos momentos determinaron el resultado final: victoria de un servidor por 50 a 13. Definitivamente este Mandala es un diseño muy sugerente, con conceptos que han reaprovechado los autores en Maya, como la gestión de la mano de cartas mediante la cual, para poder robar nuevos elementos a la mano, tenemos que poner puntos a disposición de los rivales. El sistema de puntuación también es muy ingenioso y da pie a comerse el coco bastante. Y la producción es muy curiosa, con ese amplio mantel en vez de recurrir a un tablero.

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