Tarde de Domingo (28 de Julio de 2013)

Bueno, ya volvimos de nuestras merecidas vacaciones y tocaba echar una sesión de juegos. La verdad es que solo un compañero más andaba disponible, por lo que fuimos solo tres. Un número casi ideal para prácticamente todos los juegos.

Empezamos con el plato fuerte de la tarde. La segunda partida que echamos a mi última adquisición, El Grande. Para nuestro colega era su primera vez, lo que se notó mucho, pues se quedó descolgado rápido en la partida y le fue imposible remontar. Es algo que he notado en este magnífico juego, y es que no hay compensación de ningún tipo en la mecánica en función de las puntuaciones. De hecho ocurre todo lo contrario. Si un jugador logra obtener una ventaja importante y el resto de jugadores no lo impiden, seguramente esa ventaja lo único que hará es ir creciendo. Al final, viendo que no podía hacer nada en la partida, nuestro “queridísimo” compañero decidió ejercer de juez, y decantó la partida en favor de mi novia, que me gano por tres irrisorios puntos (esta se la guardo).

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