Primeras Impresiones: Famiglia

¡Pepe un purito!
¡Pepe un purito!

Hola amigos. Esta entrada la voy a empezar como muchas otras. Hablando de mi novia. Ayyyy el amor, que te lleva a parajes insospechados. Aquellos que sigáis el blog asiduamente, ya sabréis que mi chica ha ido introduciéndose poco a poco en este mundillo, hasta que ha empezado a entrarle el gusanillo y querer adquirir más y más títulos. Que el hype aumente en uno mismo, vale. Pero que el hype aumente en una pareja es, cuanto menos, peliagudo. Porque, como es obvio, los gustos no coinciden al cien por cien. A ella, como chica que es, le motiva lo visual, las figuritas y los diseños, mientras que a mí me importa más la mecánica, aunque luego el juego sea más feo que pegarle a un padre. Esto implica que en la ludoteca personal empiezan a entrar juegos que, motu proprio, no habrían sido adquiridos. Por otro lado, tener juegos con los que poder invitar a tus amigos a echar unas partiditas está muy bien, pero también aparece la necesidad de adquirir juegos para enfrentarte cara a cara a tu pareja (o a algún amigo concreto), pues la gran mayoría de juegos que admiten partidas sobre 4,5 jugadores, no suelen escalar muy bien a 2. Todo unido provoca que empecemos a adquirir juegos para dos jugadores y que nos guste, tanto en temática como en mecánica, a ambos. Y aquí aparece el juego que nos ocupa.

Famiglia es un juego de cartas diseñado por Friedemann Friese, famoso por su Alta Tensión (entre otros). En el tomaremos el papel de una banda de mafiosos que intentará hacerse con el control de las calles. La mecánica es relativamente sencilla, aunque cuesta un poco pillarla de primeras. Las cartas contienen cuatro tipos de mafiosos (contables, brutos, mercenarios y la familia). Luego, cada carta tiene un valor (que a la postre serán los puntos de victoria). Cada jugador recibe una mano inicial de 4 cartas, una de cada tipo, con valor 0.

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Partidas del 15 de Agosto de 2013

Día Festivo, día de Juegos. Además con sorpresa. Un nuevo compañero lúdico hallado en Gijón a través de un famoso foro. Decidimos quedar para conocernos en persona, así que nos citamos en El Cafesón, cafetería de Gijón donde la gente queda para jugar. Éramos cuatro (el número mágico). Sandra, Juan, Borja (la «nueva adquisición») y un servidor. Cada uno aportó un juego.

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Primeras Impresiones: Los Hombres Lobo de Castronegro

Los Hombres Lobo de Castronegro
Los Hombres Lobo de Castronegro
¡Hay que ver que malos son los prejuicios! Quién me iba a decir a mí, yo que soy una persona de mente abierta y que antes de juzgar algo me gusta probarlo, que me iba a llevar semejante impresión con este juego. Sí amigos, Los Hombres Lobo de Castronegro ha supuesto para mí y para mis amigos una gratísima e inesperada sorpresa.
Antes que nada, dar las gracias a los chicos de Juegos de la Mesa Redonda, pues gracias a ellos y a su concurso mensual (del que resulté ganador) tiene un hueco en mi ludoteca el juego del que tratamos.
¿De qué va el juego? Los jugadores se dividen en dos grupos: aldeanos (la mayoría) y hombres-lobo (los menos). Existe un narrador que dirige la partida (no participa directamente) y, en cada ronda, manda dormir al pueblo (todos los jugadores cierran los ojos). A continuación, siguiendo un determinado orden en función del tipo de personajes presentes en la partida, los va despertando para que hagan uso de sus habilidades. Los hombres-lobo decidirán en secreto a quién devoran, de forma que cuando todo el pueblo despierta descubren que uno de los suyos ha sido asesinado y deberán decidir quién creen que es un hombres-lobo y ajusticiarlo (con el riesgo de acabar con un pobre pueblerino inocente). Y así, se suceden las rondas hasta que uno de los dos grupos es totalmente aniquilado.
Gran cantidad de cartas para muchos jugadores
Gran cantidad de cartas para muchos jugadores
¿De dónde venían mis prejuicios? Este juego es una versión impresa y reglada del ya clásico juego «El Pueblo Duerme«, al que se puede jugar con una baraja de naipes. Hay muchos juegos de roles ocultos dividiendo a los jugadores en dos grupos que deben descubrirse. Pero en este, la mecánica de juego requiere de una persona que sea ajena a la partida desempeñando el papel de narrador, a modo de máster de rol, que dirija la partida y la desatasque en momentos de parálisis. Pues bien, es este rol el que, antes de probar la partida, el que no terminaba de convencerme. Es decir, que alguien tuviese que ver como los demás juegan mientras él se convierte en un árbitro-espectador no pintaba muy divertido.
Pues bien amigos, tras jugar unas cuantas partidas descubres que ser el narrador es, incluso, mucho más divertido que formar parte de uno de los dos grupos. Risas aseguradas ante un reality show que se desarrolla delante de este «jugador» peculiar. Ver como colegas tuyos mienten vilmente y realizan actuaciones dignas de Óscar no tiene desperdicio. El resto de jugadores también se lo pasan genial, pero con el añadido de la tensión por mantenerse vivo en la partida.
Sin duda un gran juego del que próximamente ofreceré una reseña con todo lujo de detalles. Pero si tenéis la oportunidad de jugar, no la dejéis pasar. Un juego ideal para esta época estival.

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