Primeras Impresiones: Takenoko

Takenoko, de Antoine Bauza
Takenoko, de Antoine Bauza

¿Qué es lo que ocurre cuando vas introduciendo poco a poco a tu novia en el mundo de los juegos de mesa? Pues que, como es normal, se engancha y empieza a tener inquietudes y ciertas apetencias. Tú, como iniciado en la materia, te llaman la atención los juegos sesudos, profundos, con mil posibilidades para hacerse con la victoria, todas ellas perfectamente balanceadas, y empezamos a ver a Stefan Feld como un ser superior. Sin embargo, para una chica hay otros elementos relevantes que tal vez para ti no entren en la ecuación a la hora de adquirir un nuevo juego. Elementos como el preciosismo o la «adorabilidad». Y claro, ya la introdujiste en el mundo, ahora no puedes decirle -¡eh! ¡Los juegos los elijo yo, tu solo juega!-. Y entonces, un buen día, descubre esta «cucada» diseñada por Antoine Bauza llamada Takenoko. Por supuesto, como novio cumplidor que se desvive por su amor, acabas comprándolo.

Tras años de innumerables disputas entre Japón y China se ha llegado a un momento de calma. Para sellar esta nueva alianza, el Emperador chino regala a su homologo japonés un animal sagrado, un adorable panda. Pero claro, el Emperador no dispone de un espacio adecuado para el plantígrado, por lo que decide convoca a los mejores jardineros que, con ayuda del Jardinero Imperial, cultivarán las distintas variedades de bambú en magníficos jardines para que el panda se sienta como en casa. Pero esto no será tarea sencilla, pues el dichoso animal se encargará de que el bambú que tanto trabajo nos ha costado se convierta en su almuerzo día sí y día también.

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