Primeras Impresiones: Stone Age

Escalando sin arnés...
Escalando sin arnés…

A veces hay juego que en cuanto los ves te llaman mucho la atención, pero cuando empiezas a leer cosas comienzas a tener sensaciones encontradas. Algo parecido me pasaba a mí con Stone Age. Cada vez que me paseaba por algún establecimiento en el que lo tuviesen, veía esa enorme caja y pensaba para mis adentros -¡con esa cajaza tiene que molar un huevo y medio!-. Sin embargo, cada vez que cogía esa misma caja y me leía la breve introducción redactada en la parte trasera, el hype desaparecía repentinamente. Soy una persona a la que los dados le dan mucha tirria. La puerta de entrada para este mundillo fue huir del Risk y de la superaleatoriedad de los cubos numerados le otorgaban. Y ahí empezamos a probar cosas como Puerto Rico, Agricola, etc., donde el azar está reducido a la mínima expresión y, si lo hay, suele afectar a todos los jugadores por igual, por lo que se convierte en un plus por añadirle rejugabilidad al título. Por eso, en su día, cuando probé Los Colonos de Catán dije -mola mucho, pero cada vez que lanzo los dados es como si mil dagas se clavasen en mi corazón-. Que si, que el Catán es un juegazo, que añade el factor estadístico al juego, y que la tirada afecta a todos por igual. Pero una tarde de suerte y puedes acabar con materiales para levantar un castillo y otros jugadores con sus almacenes vacíos.

Todo eso junto, me tiraba para atrás cada vez que por mi mente se cruzaba la idea de adquirir Stone Age. Pero afortunadamente, los círculos de jugones de amplían, así como las posibilidades, de forma que cada vez es más viable probar un juego sin tener que realizar un desembolso (importante) por él, y, luego, si gusta, a gastar se ha dicho. Pues bien, por fin jugamos nuestra primera partida a Stone Age.

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Crónicas Jugonas: Semana 34 del 2013 (19/08 – 25/08)

Aprovecho para introducir esta nueva sección en el blog. Tras muchas entradas de crónicas de partidas y de ir dándole vueltas a la idea de como presentarlo de una forma ordenada, he decidido crear una sección con una entrada semanal que recoja todas las partidas jugadas a lo largo de la semana. Solo relataré partidas jugadas con juegos materiales (partidas online no, salvo alguna excepción por motivos importantes). Espero que la disfrutéis, así como yo espero vuestros comentarios.

El primer envite lúdico tuvo lugar el Martes 20. Aprovechando que uno de nuestros colegas emigrados anda de vacaciones por Gijón, decidimos quedar para jugar a Spartacus. Empezamos con una partida en modo estándar (todos con 4 puntos de influencia de entrada). Tras explicarle a Hernán (el emigrante) como iba la historia, nos pusimos a conspirar y pegarnos puñaladas traperas. La partida se mantuvo muy igualada en todo momento, pero empezaba a hacérsenos tarde para cenar, así que decidimos situar el fin de la partida en 10 puntos de influencia en vez de en 12. Tras un par de buenas jugadas consiguiendo el anfitrión, logré remontar y empate a Hernán y a Juan a 8 puntos de influencia, mientras Sandra quedaba algo rezagada a 6. Me dio penita (maldita sea la hora…) y jugué una carta que le subía 2 puntos de influencia, igualándonos a todos. Yo tenía una gran jugada preparada. Llevaba ahorrando un par de turnos con la intención de hacerme con el anfitrión (me pondría en 9 puntos de victoria). Luego me mandaría a mí mismo a la arena a enfrentarme con el que menos puntos llevase y enviaría a uno de mis esclavos, y cuando este muriese (porque yo no le iba a dejar vivir), usaría la carta de reacción que otorga un punto de influencia al dominus dueño del gladiador (esclavo en este caso) un nuevo punto de influencia, lo que me daría los 10 y la victoria. Sin embargo, cuando menos lo esperaba, Sandra, que tenía a Solonius y 2 esclavos, 2 gladiadores y 2 guardas, por lo que hizo uso de la habilidad especial de su casa, y se llevó la partida. La próxima vez va a sentir pena Rita la Cantaora

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