Crónicas Jugonas: Semana 52 del 2019 (23/12 – 29/12)

Última entrada de las Crónicas Jugonas del 2019. Como supondréis, semana cargada de partidas y estrenos. Enumeremos los juegos que aparecen por primera vez en estas entradas: Minecraft Builders & Biomes, un juego inspirado en el famoso videojuego en el que tendremos que craftear recursos para realizar diversas construcciones y anotar puntos según sus características; On Mars, la nueva obra de Vital Lacerda en la que tendremos que colonizar el planeta rojo; Queenz: To bee or not to bee, una nueva propuesta con mecánicas de draft y construcción de patrones que tan (combinación mecánica de moda); Saqueadores de Midgard, un peso medio con una llamativa producción y un sistema de selección de acciones a lo Puerto Rico; Yin Yang, un juego oriental con una curiosa mecánica de selección de acciones mediante monedas que se lanzan; y Drunken Sailor, un party de dibujar con información oculta. Venga, vamos al lio que hay mucho de lo que hablar.

Empezamos la semana con un primer estreno, Minecraft: Builders & Biomes, diseñado por Ulrich Blum. Un juego con mecánica principal de draft en el que los jugadores deben ir construyendo una serie de edificios con tres características (bioma, material y tipo de estructura). La partida constará de tres fases de puntuación, cada una centrada en una de las características de los edificios, puntuando por el mayor grupo conectado ortogonalmente para dicha característica. En cada turno, el jugador activo resolverá dos acciones a escoger entre cinco posibles: desplazar su peón por el suministro (pudiendo acceder sólo a 4 elementos), conseguir materiales de construcción (se toman de un cubo de reserva), construir un edificio accesible (pagando los recursos de una loseta accesible y colocando la loseta en el tablero personal), conseguir un arma (de las losetas accesibles) o intentar derrotar a un monstruo (mezclando la pila de armas y revelando tres losetas que, en suma, deben aplicar un daño igual o superior a la vida del monstruo). Las fases de puntuación se resolverán cada vez que se agote completamente una fila de cubos del suministro, finalizando la partida inmediatamente tras la tercera fase de puntuación. Paseo militar de quien os escribe, teniendo muy presente desde el comienzo las tres fases de puntuación. Para la puntuación de terreno aproveché que en mi primer movimiento revele dos losetas de nieve (el terreno más valioso) y las construí junto al único bioma de este tipo en el tablero personal. Estas dos primeras construcciones me marcaron el camino para las dos siguientes fases de puntuación. La señorita por su parte vivió al día, y cuando quiso cambiar el paso una vez resuelta la primera fase de puntuación yo ya le sacaba mucha ventaja. En cuanto a los enfrentamientos con monstruos, más o menos tuvimos la misma suerte, fallando un par de veces cada uno. Sandra logró derrotar a monstruos de mayor valor que, además, proporcionan criterios adicionales de puntuación, mientras que yo me centré en los más pequeños pero que permitían resolver acciones adicionales con las que aceleré la partida en un par de ocasiones. Resultado: victoria de quien os escribe por 121 a 108. Ni frío ni calor. Es cierto que, en esencia, consigue captar la ambientación del videojuego, aunque esto no es complicado porque el eje de Minecraft es recolectar recursos para construir cosas, algo aplicable a un ochenta por ciento de los Eurogames actuales. El problema de este juego es que está orientado a un público para el qué, tal vez, sea demasiado complicado. Es cierto que mecánicamente no es complejo, pero sí requiere una visión a largo plazo algo exigente, pero no lo suficiente para jugadores avanzados. Además, tengo la sensación de que se hace un poco largo.

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Crónicas Jugonas: Semana 51 del 2019 (16/12 – 22/12)

Penúltimas Crónicas del año. Esta semana hemos hecho pleno y hay partidas todos los días. Y, como no podía ser de otra forma, un buen ramillete de estrenos: Cooper Island, el nuevo diseño de Ode y uno de los éxitos de la pasada Feria de Essen. Circadians: Primera Luz, un diseño del coautor de la saga del Reino del Oeste junto a Shem Phillips que nos lleva a un planeta en colonización y el trato con los nativos. Gravity Superstar es un familiar con una componente espacial (en ambos sentidos) en el que tendremos que intentar acumular la mayor cantidad de estrellas posibles. Ticket to Ride: Japan, la expansión más reciente de la gran franquicia de Days of Wonders. Y Cities of Splendor, que incorpora cuatro módulos para uno de los mayores éxitos de Space Cowboys. Venga, no os entretengo que hay mucho que leer.

Comenzamos el lunes con una partida a Villagers, diseñado por Haakon Gaarder. Un filler de cartas con mecánica principal de draft en el que los jugadores deben establecer cadenas de producción. La mayoría de las cartas requieren haber jugado otras cartas. Cuando se juega una carta que requiere otra, sobre esta segunda carta se colocará una recompensa (puede que se tenga que pagar a un rival si es quien la tiene jugada). Estas cartas muestran tres tipos de símbolos: comida (permite robar más cartas en cada ronda), talleres (permite construir más cartas en cada ronda) y monedas (proporciona ingresos en las fases de mercado cuando estas ocurran. La partida finaliza cuando se agotan unas pilas con las que se va reponiendo el suministro, ganando aquel jugador que más monedas haya acumulado. Partida muy entretenida en la que, a pesar de ser la primera vez para la señorita, le pilló rápidamente el hilo al asunto, potenciando la rama de minería hasta lograr jugar a la joyera, apoyándose en numerosos personajes solitarios. Sin embargo, no le llegó para superar mi combo de personajes de tipo madera y varios personajes de puntuación con monedas de plata que me permitieron anotar una gran cantidad de puntos en la segunda fase de mercado. Además, optimicé de forma importante a mi carpintero. Resultado: victoria de un servidor por 96 a 83. Se mantienen las buenas sensaciones de la primera partida. Mecánicamente muy asequible (aun teniendo un abrumador reglamento de nada más y nada menos que 26 páginas) pero con más profundidad de la que podría esperarse. Me gusta el tener esos dos factores a desarrollar para aumentar el ritmo (comida y talleres), así como intentar adelantarse al rival al ver por qué ramas opta para intentar jugar las cartas que desbloquean su uso. Creo que como mejor va a funcionar el juego es con tres participantes, así que a ver cuándo puedo jugarlo con esta configuración.

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Crónicas Jugonas: Semana 50 del 2019 (09/12 – 15/12)

Aquí está una nueva entrega de las entradas que abren la semana repasando lo jugado los últimos siete días. Para ir abriendo boca, un pequeño sumario de los juegos que aparecen por primera vez en esta sección: London (2ª Ed), una puesta a punto de un clásico de Martin Wallace; Villagers, un filler con mecánica principal de draft con muchas posibilidades; Res Arcana, la nueva propuesta de Tom Lehmann que sorprende por el aparente poco margen de maniobra de los jugadores en cada partida; y Skytopia: In the Circle of Time, un peso medio con una mecánica de colocación de trabajadores-dados con giros interesantes. Vamos al lío.

Comenzamos el lunes con una partida a Century: Un Nuevo Mundo (aquí su tochorreseña), diseñado por Emerson Matsuuchi. El tercer juego de la trilogía, esta vez centrado en la colocación de trabajadores. Se forma un tablero central con una serie de acciones que permiten obtener, intercambiar o mejorar mercancías, además de poder entregarlas para conseguir las cartas de puntuación y/o losetas de bonificación. Cada acción requiere un determinado número de trabajadores, disponiendo cada jugador de una reserva personal de estos (que podrá ser aumentada). Si una acción está ocupada por el rival, podrá activarse colocando un trabajador más de los que ya hubiese y el jugador previamente colocado recupera sus peones. Además, cada jugador podrá obtener tres losetas de bonificación, que proporcionarán puntos al final de la partida según los símbolos en sus cartas de puntuación. Si un jugador no quiere o no puede ocupar espacios de acción, tendrá que pasar, recuperando todos sus trabajadores. La partida finaliza cuando un jugador acumula un determinado número de cartas en su zona. Partida más ajustada de lo que parecía en un principio. Como ha ocurrido en otras ocasiones, la señorita decidió poner el turbo y centrarse en las cartas, cogiendo cierta ventaja y siendo quien detonaría el final de la partida. Desgraciadamente para ella, no optimizó adecuadamente las losetas de bonificación que obtuvo, además de obtener cartas de puntuación no demasiado potentes, lo que al final supuso su derrota, aun acabando con una carta de puntuación más que yo. Resultado: victoria de un servidor por 58 a 54. Probablemente, el mejor título de la trilogía en cuanto a mecánicas, sensaciones, flujo de partida, interacción y posibilidades estratégicas. Como juego independiente es el que recomendaría. Desgraciadamente, también es el que permite una combinación interesante con los juegos anteriores, de forma que nos encontramos que la mitad de los componentes se utilizan solo en el caso de jugar con la trilogía completa, dejando la sensación de que tenemos medio juego inútil si no disponemos de los títulos anteriores. Además, siendo un juego que presume de alto nivel de producción, se ha recurrido a unos peones minúsculos y a unos tableros de cartulina satinada que deslucen el conjunto de forma importante.

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