Detalle Tranvías

Reseña: San Francisco

Introducción

¡Construye el San Francisco de tus sueños! En este juego te conviertes en un urbanista cuyo objetivo es diseñar el mayor y más espectacular plan de reurbanización de la famosa ciudad californiana. Consigue los planos de los distritos, construye rascacielos y desarrolla el mejor entramado ferroviario de tranvías: el buque insignia de tu proyecto. Toma decisiones estratégicas para obtener ventaja con respecto a tu competencia. Crea una nueva visión de San Francisco, una que obtenga la mayor cantidad de recompensas, y obtén la victoria a través de la fama y el reconocimiento.

Portada
Portada

Así se nos presenta San Francisco, un diseño de Reiner Knizia (Ra, Cheeky Monkey, Modern Art). Fue publicado por primera vez en 2022 por Rebel Studio en una versión en inglés y en polaco. De las ilustraciones se encarga Roman Kucharski, responsable del aspecto de juegos como Draftosaurus, Overbooked o Veggies.

Se encuentra publicado en español por Asmodee Ibérica (aunque el juego es completamente independiente del idioma a excepción del reglamento). Permite partidas de 2 a 4 jugadores, con una edad mínima sugerida de 12 años y una duración aproximada de entre 45 y 60 minutos. El precio de venta al público es de 29,95€. Para esta reseña se ha utilizado una copia de la versión en español de Asmodee Ibérica, que la propia editorial nos ha cedido amablemente.

Contraportada
Contraportada

Importante: si ya conoces el juego y/o sólo te interesa mi opinión sobre el mismo, puedes pasar directamente al apartado de Opinión. Los apartados Contenido y Mecánica están destinados especialmente a aquellos que no conocen el juego y prefieren hacerse una idea general de cómo funciona.



Contenido

Dentro de una caja de cartón de dos piezas (tapa y fondo), de dimensiones 31,5×22,6×5,6 cm. (caja rectangular similar a Consumption: Food & Choices) encontramos los siguientes elementos:

  • 4 Tableros de Ciudad (de cartón)
  • Tablero de Proyectos (de cartón)
  • Tablero de Puntuación (de cartón)
  • 9 Rascacielos (de cartón)
  • 12 Losetas de Contrato (de cartón)
  • 10 Losetas de Cimientos (de cartón)
  • Medalla de Maestro Constructor (de cartón)
  • 23 Fichas de Puntuación (de cartón)
  • 28 Tranvías (de madera)
  • 12 Fichas de Bonificación (de cartón)
  • 93 Cartas (45×68 mm.):
    • 87 Cartas de Proyecto
    • 6 Cartas de Bonificación
  • Reglamento
Contenido
Contenido

Mecánica

San Francisco es un juego en el que cada jugador intentará completar un tablero cuadriculado que representa la ciudad californiana. La cuadricula muestra cinco filas (distritos) y seis columnas. Cada distrito está asociada a un tipo de carta. En cada turno, el jugador activo debe escoger entre revelar una carta de proyecto y colocarla en uno de los espacios disponibles o bien tomar todas las cartas de uno de estos espacios junto con una loseta de contrato, siempre y cuando el jugador no tenga ya un número de contratos igual o superior al número de cartas en el espacio. Algunas cartas muestran cimientos que permiten erigir sobre ellos rascacielos si las cartas ortogonalmente adyacentes suman al menos una determinada cantidad de población. Otras cartas permiten obtener una bonificación para cada tipo y el primer jugador en completar la fila de cada tipo también recibirá una compensación. Para cada carta del lote el jugador escoge entre colocarla en su tablero (de izquierda a derecha según el tipo de carta) o la descártala. Cuanto el ultimo jugador sin fichas de contrato se queda un lote, todos los jugadores tendrán al menos un contrato, devolviendo cada jugador uno de esos contratos a la reserva. La partida finaliza cuando se agotan las pilas de cimientos disponibles o un jugador completa su tablero, procediéndose a un recuento final en el que los jugadores obtienen o pierden puntos en función de la población en cada fila. Puntos que se suman a los acumulados durante la misma mediante rascacielos y fichas de bonificación.


Conceptos Básicos

Empecemos por el Tablero de Ciudad. Cada jugador dispondrá de uno de estos tableros estructurados en cinco distritos (filas) de seis columnas. Cada distrito está asociado a un color distinto. En la banda inferior encontramos la estación principal de tranvías a las que los jugadores podrán conectar nuevos railes para ampliar la red.

Tablero de Ciudad
Tablero de Ciudad

Sobre este tablero se colocarán las Cartas de Proyecto. Estas muestran en su banda izquierda correspondiente a uno de los distritos y, opcionalmente, un valor (representado con símbolos de obreros a razón de 1 punto por obrero), símbolos de bonificación (un compás), efectos (normalmente dependiente de otros elementos), cimientos y railes en la banda inferior e izquierda. Cada vez que un jugador obtenga cartas, deberá, para cada carta, si colocarla o descartarla. Al colocarla deberá ocuparse el espacio libre más a la izquierda en el tablero de ciudad. No se podrán colocar cartas cuando un distrito esté completado. Existen cartas comodín con la banda izquierda de color negro, pudiendo colocarse en cualquier distrito.

Cartas de Proyecto
Cartas de Proyecto

Cuando una carta con railes se conecte a una estación se colocará sobre ellos un Marcador de Tranvía. Igualmente, si una carta con railes se conecta a una carta que previamente contiene un tranvía, también se colocará un tranvía sobre ella. Algunas cartas de proyecto también funcionan como estación, colocándose inmediatamente un tranvía sobre ellas independientemente de su ubicación y conexiones.

Tranvías
Tranvías

Las cartas que muestran cimientos recibirán Losetas de Cimientos. Estos cimientos son el paso previo para construir rascacielos, necesitando que las cartas que la rodeen sumen un valor de al menos 7 (aunque hay cartas con efecto que reducen esta cantidad). Las losetas de cimiento servirán, además, como regulador de la partida, ya que, si se acaba la reserva de losetas (modulada según el número de jugadores), la partida finalizará inmediatamente.

Cimientos
Cimientos

Los Rascacielos se colocan sobre los cimientos una vez se cumple el requisito de valor en las cartas adyacentes. Cada rascacielos proporciona 1 punto de victoria al final de la partida. Adicionalmente los jugadores competirán por obtener la medalla de maestro constructor, que estará en poder del jugador que más rascacielos tenga construidos en su tablero, cambiando de manos en el momento que otro jugador le supere en número de rascacielos (no basta con igualar). Esta medalla también proporcionará un punto al final de la partida.

Rascacielos
Rascacielos

Para cada distrito existe una Bonificación que se puede obtener al colocar la segunda carta con el símbolo de compas en ella. El jugador podrá escoger renunciar a la bonificación asociada al distrito en el que ha activado la bonificación para conseguir una ficha de railes que podrá colocar sobre cualquier carta de proyecto sin railes para ampliar sus conexiones.

Bonificaciones
Bonificaciones

Por otro lado tenemos las Fichas de Distrito Completado, que proporcionan un punto por completar cada distrito. Estas fichas se entregan inmediatamente cuando un jugador coloque la sexta carta en el distrito correspondiente.

Fichas de Distrito Completado
Fichas de Distrito Completado

También tenemos las Fichas de Ventaja, que proporcionan puntos a los jugadores según el valor total de las cartas de cada una de las filas. Al final de la partida se establecerá una clasificación relativa entre los jugadores para cada fila, repartiendo las fichas correspondientes según el número de jugadores (a cuatro jugadores hay una ficha que penaliza).

Fichas de Ventaja
Fichas de Ventaja

Las fichas de distrito completado, las fichas de ventaja y las bonificaciones se colocan sobre el Tablero de Bonificaciones, que las estructura por distrito de forma que es sencillo localizarlas.

Tablero de Bonificaciones
Tablero de Bonificaciones

Los jugadores irán componiendo lotes de cartas de proyectos. Estos se forman bajo el Tablero de Proyectos, que también sirve como reserva de las losetas de cimientos (se disponen tantas pilas de 2 losetas como jugadores haya en la partida más uno). Cuando se agote la pila ultima pila de losetas de cimientos la partida finalizará.

Tablero de Proyectos
Tablero de Proyectos

Cuando un jugador reclame un lote de cartas, obtendrá, además, una Loseta de Contrato. Estas losetas funcionan como limitadores a la hora de reclamar nuevos lotes, ya que un jugador nunca podrá seleccionar un lote cuya cantidad de cartas sea igual o inferior al número de losetas de contrato que posea. Siempre habrá un jugador sin losetas de contrato, ya que, tan pronto todos los jugadores tengan al menos una de estas losetas, todos devolverán una loseta a la reserva general.

Contratos
Contratos

Con esto tenemos suficiente.


Preparación de la Partida

  1. Se coloca el tablero de puntuación en el centro de la mesa.
  2. Se colocan las 5 fichas de distrito completado en los espacios correspondientes.
  3. Se colocan las fichas de ventaja según el número de jugadores:
    • 4 Jugadores: se colocan todas.
    • 3 Jugadores: no se coloca la de valor -1.
    • 2 Jugadores: solo se coloca la de valor 2.
  4. Se colocan las fichas de bonificación correspondientes en la zona izquierda del tablero de puntuación.
  5. Se coloca el tablero de proyectos debajo del tablero de puntuación.
  6. Se colocan pilas de dos losetas de cimiento en cada espacio del tablero de proyectos ocupando las casillas de izquierda a derecha hasta el número de jugadores correspondiente.
  7. Se forma una reserva general con las losetas de contrato, tranvías y rascacielos.
  8. Se deja la medalla de maestro constructor a un lado.
  9. Se mezcla el mazo de cartas y se deja a un lado.
  10. Cada jugador recibe un tablero de ciudad.
  11. Finalmente, se escoge aleatoriamente al jugador inicial.

¡Ya podemos comenzar!

Partida Preparada
Partida Preparada

Desarrollo de la Partida

Una partida de San Francisco se desarrolla a lo largo de un número indeterminado de turnos alternados por los jugadores, comenzando por el jugador inicial y continuando en el sentido de las agujas del reloj, hasta que se detona el final de la misma.

En cada turno, el jugador activo debe escoger una de estas opciones:

  • Revelar una Carta de Proyecto. El jugador revela la siguiente carta de proyecto y la coloca en una de las tres columnas de forma que las cartas previamente colocadas en ella sean visibles. Si la carta de proyecto muestra espacio para cimientos, se colocará sobre ella la loseta de cimientos de la pila con losetas más a la izquierda del tablero de proyectos.
  • Obtener todas las Cartas de Proyecto de una Columna. El jugador recoge todas las cartas de proyecto de una de las tres columnas siempre y cuando el número de losetas de contrato que posea sea inferior al número de cartas de la columna escogida, en cuyo caso tomará una loseta de contrato. Ahora el jugador decidir qué hace con cada carta, si colocarla en su tablero personal (situándola en la fila correspondiente a su tipo en el espacio libre más a la izquierda) o la descarta. El orden en el que se colocan las cartas lo decide el jugador. Si la carta muestra vías de tranvía y estas están conectadas a una estación de tranvías (de una carta con estación o a las vías de la parte inferior del tablero) se colocará sobre ella un marcador de tranvía. Si se coloca la segunda carta con símbolo de bonificación en una fila, el jugador podrá obtener la bonificación correspondiente o bien una ficha de carretera. Las bonificaciones disponibles son:
    • Puerto: ficha de valor 2 que se puede colocar sobre cualquier carta.
    • Distrito Gris: estadio, una carta comodín de valor 4 que se puede colocar inmediatamente en cualquier fila.
    • Distrito Rojo: carta de estación de tranvía que se coloca en cualquier fila, colocándose un tranvía sobre ella independiente de las rutas de tranvía.
    • Distrito Amarillo: ficha de bonificación de 1,5 puntos que se anotará al final de la partida.
    • Distrito Verde: ficha de devolución de dos losetas de contrato inmediatamente, independientemente del número de contratos que tenga el resto de jugadores.
    • Raíles: el jugador puede rechazar escoger la bonificación correspondiente a la fila y tomar uno de estos railes, colocando la ficha sobre una carta de proyecto de su tablero sin railes (con los tranvías correspondientes si se conecta a una vía con tranvías).

Finalmente, si todos los jugadores tienen al menos una loseta de contrato, cada uno de ellos devolverá a la reserva una loseta de contrato, de forma que siempre debe haber al menos un jugador sin losetas de contrato.

Tras esto, el turno pasa al jugador de la izquierda.

Si un jugador tiene una carta con cimientos en su tablero de ciudad, tan pronto como los espacios ortogonalmente adyacentes a dicha carta estén ocupados por cartas que sumen un valor total de 7 o más, el jugador construirá un rascacielos sobre los cimientos. Si es el primer jugador en construir un rascacielos recibirá la medalla de maestro constructor, que mantendrá en su poder salvo que otro jugador pase a ser el jugador con más rascacielos construidos, que le arrebatará la medalla (no basta con empatar).

Detalle Rascacielos
Detalle Rascacielos

Fin de la Partida

La partida finaliza inmediatamente cuando se cumple una de estas dos condiciones:

  • Al revelar una carta de proyecto de cimientos con la que se retira la última loseta de cimientos del tablero de proyectos
  • Un jugador ha completado su tablero de ciudad.

Se procede a evaluar el reparto de las fichas de ventaja. Para cada fila, los jugadores se ordenan según el valor total de las cartas de dicha fila. El jugador con mayor valor obtiene la ficha más a la izquierda del tablero de puntuación, el jugador con el segundo mayor valor obtiene la siguiente ficha y así sucesivamente. En caso de empate, estará por delante el jugador con mayor valor en la primera carta de la fila (en caso de tener el mismo valor se miraría la carta situada a la derecha y así sucesivamente). Para los tranvías se procede de igual forma utilizando el número de tranvías sobre el tablero personal de cada jugador a la hora de establecer la clasificación.

Ahora, cada jugador anota sus puntos resultantes de sumar:

  • 1 Punto por cada rascacielos construido.
  • 1 Punto por poseer la ficha de maestro constructor.
  • 1,5 Puntos por haber conseguido la ficha de bonificación de la fila amarilla.
  • 1 Punto por cada distrito en el que el jugador ha sido el primero en completar la fila.
  • Los puntos de las fichas de ventaja obtenidas en la evaluación final.

El jugador con más puntos será el vencedor. En caso de empate, el jugador con más marcadores de tranvía será el vencedor. Si la igualdad se mantiene, se comparte la victoria.


Opinión Personal

Hoy analizamos un nuevo juego de nuestro amado Doctor en matemáticas, Reiner Knizia, probablemente el autor de juegos de mesa más prolífico de toda la historia, aunque es cierto que ha recurrido demasiadas veces a la reutilización de ideas para alcanzar tal cota. En esta ocasión, a modo de adelanto, como principal novedad, podríamos decir que la idea original no es suya (salvo que alguno de mis queridos lectores me corrija). Vamos a ver qué nos ofrece este San Francisco, no sin antes agradecer a Asmodee Ibérica la cesión de la copia que posibilita la parrafada que viene a continuación.

En San Francisco tomamos el papel de arquitectos que deben planificar una de las ciudades más importantes de los Estados Unidos de América. Para ello, cada jugador centrará un tablero sobre el que desarrollar su plan urbanístico estructurado en cinco distritos (cada uno con un color asociado) sobre los que se podrán colocar hasta seis cartas que representan las diversas construcciones que pretendemos erigir en ellos.

Detalle Ciudad
Detalle Ciudad

Y voy a empezar bien pronto con las referencias porque, este caso, la inspiración es tan obvia que creo que merece la pena. Y es que la mecánica principal del juego es un calco de uno de los diseños más conocidos de Michael Schacht, Coloretto (aquí su tochorreseña), aunque, a la hora de comparar, la pelea justa sería frente a Zooloretto (aquí su tochorreseña), la evolución a peso medio de tablero que el propio Schacht diseñó a posteriori.

En ambos juegos nos encontramos con una mecánica principal de draft combinada con un sistema de reparto de cartas en el que el jugador activo debe escoger entre revelar un nuevo elemento y añadirlo a uno de los lotes disponibles o, alternativamente, escoger uno de dichos lotes, ubicando los elementos de dicho lote en su tablero principal.

La idea en San Francisco es intentar anotar la mayor cantidad de puntos posible, algo que se consigue por dos vías principales. La primera, y tal vez más importante, es luchar por el control en cada uno de los distritos del tablero. Y es que las cartas de proyecto (que son los elementos que se van añadiendo a los lotes) pueden mostrar un determinado valor representado con siluetas de obreros. Al final de la partida, los jugadores recibirán una bonificación (o penalización) en función de la clasificación relativa entre ellos según el valor total de cada distrito, o sea, cada fila.

Detalle Contratos
Detalle Contratos

A forma de sexto distrito tenemos la red de tranvías. Muchas de las cartas de proyecto muestran un cruce de railes que pueden conectarse a las rutas de tranvía. Para representar que una carta está conectada dispondremos de unos marcadores de tranvía que se colocan sobre la carta. Para ello es necesario que al menos una de estas vías se conecte, directa o indirectamente, a una estación. La estación principal se encuentra en la banda inferior del tablero personal, aunque podremos conseguir cartas que habilitan estaciones en otros puntos del tablero. Así, por ejemplo, cualquier carta de la fila inferior (verde) con railes se conectará automáticamente a la estación principal, mientras que los raíles de cartas requerirán conectarse a una carta que ya posea un tranvía sobre ella. Al final de la partida también se bonificará/penalizará a los jugadores según la clasificación relativa atendiendo al número de tranvías sobre sus cartas. De esta forma, los jugadores competirán por conseguir las cartas que mayor valor aporten a las correspondientes filas.

Por otro lado tenemos las bonificaciones que se obtienen por completar distritos, independientemente del valor de los mismos, así como los rascacielos. Cada rascacielos construido proporcionará un punto, pero para ello tendremos que haber añadido una carta con cimientos a uno de nuestros distritos y, lo que es más importante, rodearla de cartas que, en conjunto, alcancen un determinado valor. Lo ideal es colocar rascacielos formando un patrón de damero, de forma que una misma carta pueda aportar valor a hasta cuatro rascacielos, facilitando su construcción.

Para añadir un poco más de salsa al conjunto, habrá ciertas bonificaciones conseguibles durante la partida al colocar en un distrito una segunda carta con cierto símbolo. Estas bonificaciones son muy interesantes, ya que permiten arreglar problemas que hayamos generado durante la partida, como por ejemplo rutas de tranvía inconexas, demasiadas losetas de contrato acumuladas o cartas de poco valor.

Detalle Rascacielos
Detalle Rascacielos

Todo esto sirve para que, en cada turno haya una duda constante al decidir qué hacer. Primero si robar o escoger un lote disponible (siempre que la cantidad lotes presentes y de losetas de contratos que posea el jugador lo permita) y, una vez escogida una opción, como resolverla. Al revelar una carta tendremos que decidir cuidadosamente en qué lote ubicarla, intentando repartir las cartas que puedan venir bien al resto de jugadores para no conformar un lote muy apetecible (o tal vez si para, así, cargar con losetas de contrato a los demás y así poder tener un mayor margen de maniobra). Y, al escoger un lote, además de estar evaluando continuamente si algún lote puede ser demasiado interesante para un rival y ser conveniente escogerlo aun no siendo especialmente interesante para nosotros, tendremos que decidir si colocamos o no cada una de las cartas y, en caso de tener varias cartas de un mismo distrito, en qué orden colocarlas.

La diferencia principal es que en Coloretto/Zooloretto la partida se estructura en rondas, en las cuales cada jugador recibirá un lote, abriendo una pequeña puerta a forzar la suerte cuando solo queda un jugador, ya que no todos los elementos en estos juegos son positivos, mientras que en San Francisco no hay una estructura en rondas y no existen elementos negativos per se, puesto que un jugador podría descartar parte del lote si no está acorde con sus intereses o, directamente, no tiene espacio para ellos en su tablero personal.

Seguramente alguno os estaréis preguntando cómo se las apaña el doctor para evitar que los lotes se desmadren. Pues con una idea sencilla pero muy efectiva. Cada vez que un jugador reclame un lote, obtendrá una loseta de contrato que, a efectos prácticos, viene a ser como una especie de bloqueo, pues un jugador no podrá reclamar lotes que contengan un número de elementos igual o inferior al número de losetas de contrato que este jugador tenga. Y, de paso, se elimina el que para mí es el principal problema de Coloretto/Zooloreto, esto es, los turnos en piloto automático. En estos juegos ocurre demasiadas veces que un jugador, en su turno, no tiene la opción de escoger al no haber elementos en ningún lote, teniendo que, obligatoriamente, revelar y colocar sin tener que pensar. Aquí, salvo el primer turno, es raro que un jugador se encuentre los tres lotes vacíos cuando le toque actuar.

Detalle Proyectos
Detalle Proyectos

De esta forma se genera una dinámica relativamente tensa que se acerca más a un sistema inverso de patata caliente en el que los jugadores comenzarán a engordar los lotes hasta que alguien no aguante más y elija alguno de ellos. Si son demasiado impulsivos, es posible que tengan que encadenar varios turnos revelando cartas, porque si eligen lotes a las primeras de cambio, se creará una diferencia importante de losetas de contratos respecto al resto de jugadores, los cuales actuarán en consecuencia para engordar los lotes de forma equilibrada para evitar que pueda escoger otro.

Con todo, los jugadores tampoco pueden dormirse en los laureles esperando a que les llegue el turno con el lote perfecto con tal de no debilitar su posición a la hora de escoger, porque puede llegar un momento en el que los jugadores que han ido colocando cartas en su tablero personal hayan obtenido una ventaja importante difícil de remontar en lo que resta de partida hasta que se detone el final de la misma.

Y ya que mencionamos el final de la partida, nos encontramos con un mecanismo de cierre abrupto con el que Knizia ya nos ha deleitado en ciertas ocasiones, siendo la más representativa High Society (aquí su tochorreseña). Y es que San Francisco es de esos juegos en los que la partida finalizará inmediatamente al darse una cierta condición. Es cierto que ambas se ven venir, pero una de ellas no depende de los jugadores, pudiéndose dar la circunstancia de que la partida finalice muy pronto o muy tarde.

En High Society es algo aceptable e, incluso, remarcable al ser un filler. Pero en este caso creo que no ha terminado de quedar del todo fino porque puede resultar bastante frustrante que una partida acabe a las primeras de cambio porque el azar así lo ha deseado y se revelen el numero correspondiente de cartas con cimientos antes de que los jugadores apenas hayan colocado cartas en su tablero personal. De hecho, existe la posibilidad de que los jugadores no lleguen a anotar ni un punto si las diez primeras cartas fuesen cartas con cimiento.

Detalle Bonificaciones
Detalle Bonificaciones

Echo en falta una preparación del mazo estilo Alhambra (aquí su tochorreseña) o Ethnos (aquí su tochorreseña) que asegure un mínimo de turnos. Es cierto que esto le resta algo de incertidumbre al desarrollo de la partida, pero creo que no es algo que este juego necesite para resultar satisfactorio. Afortunadamente, muy mal tenemos que barajar para que esto ocurra, pero que conste en acta este ramalazo perezoso del doctor.

Como último detalle que me gusta antes de cambiar de tercio es que estamos ante uno de esos juegos en los que cada punto vale su peso en oro, de ahí que la existencia de fichas que proporcionen medios puntos no sea despreciable. En una partida a cuatro sobrepasar los 10 puntos ya es haber hecho una muy buena partida. Por eso es tan importante competir por los distritos, que es donde más diferencias de puntos se generan.

En cuanto a la escalabilidad, el juego funciona adecuadamente bien a cualquier número de jugadores (algo en lo que mejora a Coloretto/Zooloretto), aunque lo cierto es que como más se disfruta es a cuatro jugadores al haber mayor tensión en la selección, reparto, control de las losetas de contrato, etc. También es importante indicar que no hay bonificaciones suficientes de cada tipo cuando hay cuatro participantes, otro detalle que eleva la presión en esta configuración. A dos jugadores se tiende a coger lotes pequeños porque rara vez un jugador va a llegar a tener tres o más losetas de contrato. Además a dos jugadores hay demasiado marcaje en lo que a puntuaciones se refiere y si un jugador no se asegura al menos dos o tres distritos, es muy difícil que pueda competir por la partida. Pero, como digo, aun a dos es bastante entretenido.

La rejugabilidad es la típica de un peso medio, donde el interés en cada partida se delega en las decisiones de los jugadores. De una partida a otra solo variará el orden en el que aparecen las cartas (el mazo es generoso). Es cierto que tal vez podrían haber incluido algunas bonificaciones adicionales y que en cada partida la bonificación de cada distrito fuese distinta, añadiéndole un punto de variabilidad que no le habría venido mal de cara a sacarlo a mesa con regularidad. Con todo, como las partidas son rápidas y agiles y casi siempre deja buen sabor de boca, es fácil que lo haga aun teniendo siempre el mismo punto de inicio.

Detalle Tranvías
Detalle Tranvías

Pasemos a la producción. Nos encontramos con unos acabados de calidad media que, en relación con el precio del producto, no están nada mal. El cartón es de buen grosor y prensado, destroquelandose fácilmente. El montaje de los rascacielos es bastante robusto y no hace falta recurrir a pegamentos para que se mantengan ensamblados. Las cartas tienen un gramaje algo justito, textura lisa (aunque algo rugosa) y una respuesta elástica normalita. No veo necesario enfundar porque solo se baraja al comienzo de la partida y los jugadores apenas tienen las cartas en mano (además de que dificultan el despliegue de las mismas sobre el tablero personal). Si creo que el juego se queda corto en cuanto a marcadores de tranvía para partidas a cuatro jugadores. El reglamento está bien estructurado y no deja lugar a dudas.

A nivel visual una de cal y otra de arena respecto al trabajo de Roman Kucharski. La portada me parece una preciosidad, con esa típica estampa de la ciudad californiana con su famosa cuesta y el tranvía en medio del tráfico, y con el Golden Gate casi imperceptible al fondo al estar cubierto por la bruma. En contraposición, los elementos del juego no terminan de destacar. No digo que sea un mal trabajo, pero le falta carisma para resultar atractivo una vez desplegado en mesa.

Y vamos cerrando. San Francisco es un peso medio que tiende hacia ligero con unas ideas mecánicas vistas en otros juegos pero a las que se le aplica un pequeño giro de tuerca que le sienta muy bien en cuanto a escalabilidad y ritmo de partida. El sistema de reparto y selección de las cartas genera dudas constantes entre los jugadores a la hora de resolver sus respectivos turnos, por lo que tendremos la sensación de estar tomando decisiones importantes en cada momento, ya sea a la hora de desarrollar nuestra ciudad o de cara a evitar que los demás obtengan ventaja. El mayor defecto que le encuentro es que el mazo no está estructurado, abriendo la posibilidad a situaciones anómalas que puedan generar experiencias poco satisfactorias al finalizar la partida demasiado pronto. Afortunadamente es relativamente complicado que ocurra y suele haber margen suficiente para que los jugadores se desarrollen lo suficiente como para dejar un buen sabor de boca tras las partidas. Por todo esto le doy un…

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2 comentarios

  1. ¿Qué reglas caseras se podrían aplicar para estructurar el mazo para que la partida no termine demasiado pronto?
    Creo que serían necesarias tal como dices.

    Me encanta Zooloretto pero coincido contigo en que su gran fallo es la cantidad de turnos en automático. El arte de Zooloretto tampoco me gusta, aunque se comprende por la época en la que se publicó.

    Excelente análisis como siempre.

    1. Pues creo que deberían dejarse las cartas de cimientos a un lado, barajar el mazo y separar un mínimo de cartas (digamos 5 por jugador o algo así). El resto de cartas se mezclan con las cartas de cimiento y el mazo que apartaste antes se coloca encima. Así sabes que hay un mínimo de cartas sin cimiento que van a permitir competir. Y ya, a partir de que se agote ese mazo, que empiece la fiesta. No veo que pueda impactar negativamente, sino todo lo contrario.

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