Reseña: Whale Riders

Introducción

Eres un jinete de ballenas. Durante generaciones, tu pueblo ha convivido con las ballenas de hielo y, juntos, han comerciado en los ajetreados puertos a lo largo de la legendaria Costa de Hielo. Es un honor para ti ser el último miembro de su familia en navegar con las ballenas. Pero el hielo se está espesando y los glaciares se mueven. Se acerca un invierno profundo, el más feroz en siglos. Deberás montar tu ballena una última vez antes de que llegue la nieve para comerciar todo lo que puedas y recolectar algunas perlas preciosas en el camino.

Portada
Portada

Así se nos presenta Whale Riders, un diseño de Reiner Knizia (Tigris & Eúfrates, Ra, Samurai). El juego fue publicado por primera vez en 2021 por Grail Games en una versión en inglés. De las ilustraciones se encarga Vincent Dutrait (Lewis & Clark, Madame Ching, Yellow & Yangtze).

Se encuentra publicado en español por SD Games (el juego es completamente independiente del idioma a excepción del reglamento). Permite partidas de 2 a 6 jugadores, con una edad mínima sugerida de 8 años y una duración aproximada de entre 30 y 45 minutos. El precio de venta al público es de 29,95€. Para esta reseña se ha utilizado una copia de la versión en español de SD Games, que la propia editorial nos ha cedido amablemente.

Contraportada
Contraportada

Importante: si ya conoces el juego y/o sólo te interesa mi opinión sobre el mismo, puedes pasar directamente al apartado de Opinión. Los apartados Contenido y Mecánica están destinados especialmente a aquellos que no conocen el juego y prefieren hacerse una idea general de cómo funciona.



Contenido

Dentro de una caja de cartón de dos piezas (tapa y fondo), de dimensiones 29,7×29,7×3,8 cm. (caja cuadrada de dimensiones similares a las de Ticket to Ride, pero con mucho menos fondo), encontramos los siguientes elementos:

  • 92 Losetas de Recursos (de cartón)
  • 24 Losetas de Tormenta (de cartón)
  • 7 Losetas de Perlas (de cartón)
  • 8 Losetas de La Magia de las Ballenas (de cartón)
  • 6 Losetas de El Decreto del Clan (de cartón)
  • 52 Cartas de Contrato (62,5×88 mm.)
  • 37 Monedas (de cartón):
    • 30 Monedas de Valor 1
    • 7 Monedas de Valor 5
  • 6 Jinetes (de cartón con peana de plástico)
  • Bolsa (de tela)
  • Reglamento
Contenido
Contenido

Mecánica

Whale Riders es un juego con una mecánica principal de draft y colecciones para completar contratos en la que los jugadores representan a comerciantes que viajan en ballena a lo largo de una costa helada con varios puertos que forman un camino lineal de ida y vuelta. En cada turno, el jugador activo dispondrá de dos acciones. Con cada una de ellas podrá avanzar al siguiente puerto, comprar una mercancía (pagando el coste indicado en el puerto), obtener 1 moneda, completar uno o varios contratos descartando las mercancías correspondientes o descartar cartas de contrato de la mano. Tras esto, si se ha comprado mercancías, se desplazarán las que aun estén en el puerto hasta los valores de menor valor y se repondrán los espacios libres con nuevas losetas (que pueden ser de tormenta, bloqueando el espacio) y, si se han completado contratos o descartado cartas, se repone la mano hasta volver a tener tres contratos. Las cartas de contrato proporcionan monedas y perlas, siendo estas últimas los puntos de victoria. En el último puerto solo se pueden comprar perlas representadas con pequeñas losetas, finalizando la partida cuando se hayan comprado todas las losetas de perla de este último puerto.


Conceptos Básicos

Empecemos con el Tablero. Este muestra una hilera en la banda izquierda que representa la ruta entre los distintos puertos de la costa. En cada puerto encontraremos una hilera de espacios para colocar losetas que los jugadores podrán adquirir mientras permanezcan en él. Cada uno de estos espacios tendrá un determinado coste asociado que el jugador deberá asumir para obtener la loseta que lo ocupe.

Tablero
Tablero

Los jugadores marcarán su posición con las fichas de Jinetes. Estas fichas situadas sobre peanas del color del jugador se desplazarán a lo largo de la costa, de forma que el jugador solo podrá actuar sobre el puerto en el que se encuentre su ficha. El recorrido de estos jinetes será de ida y vuelta, de forma que cuando se alcance el puerto más alejado del punto de partida, los jinetes realizarán el mismo recorrido en sentido contrario.

Jinetes
Jinetes

En la mayoría de puertos los jugadores podrán obtener Losetas de Mercancías. Estas losetas muestran una de las cuatro posibles mercancías: algas, caracolas, peces y vasijas. A su vez, estas losetas pueden mostrar de uno a tres de estos elementos. Adicionalmente, encontraremos losetas con uno o dos cristales multicolor que actúan como una mercancía comodín, así como losetas con una o dos perlas, que son puntos de victoria.

Losetas de Mercancías
Losetas de Mercancías

A medida que los jugadores adquieran losetas, estas irán reponiéndose de un suministro general. En este suministro pueden encontrarse Losetas de Tormenta que simplemente bloquearán los espacios del puerto. Estas losetas permanecerán sobre el tablero hasta el final de la partida, y se acercarán a la cosa a medida que las losetas de mercancía más asequibles vayan siendo compradas por los jugadores.

Losetas de Tormenta
Losetas de Tormenta

Para poder comprar las mercancías los jugadores deberán entregar a la reserva las Monedas correspondientes al espacio que dichas losetas ocupen. Los jugadores podrán obtener monedas mediante una acción especifica, aunque la vía más interesante será cumpliendo contratos.

Monedas
Monedas

Estas Cartas de Contrato especifican una determinada cantidad de mercancías o losetas que el jugador deberá entregar para completar dicho contrato. Estos contratos proporcionan una determinada cantidad de monedas así como una cantidad de perlas que, como hemos dicho, son los puntos de victoria. Los jugadores siempre tendrán tres cartas de contrato en mano, pudiendo descartar aquellos que no les vengan bien mediante una acción.

Cartas de Contrato
Cartas de Contrato

Por último tenemos unas Losetas de Perlas que se colocarán en el primer puerto (desde el que parten los jugadores), pero solo podrán ser obtenidos por aquellos jugadores que hayan realizado el recorrido completo, esto es, llegado al puerto más alejado y vuelto al punto de partida. Estas losetas funcionarán como temporizador de la partida, ya que esta finalizará cuando la última de ellas sea comprada por los jugadores.

Losetas de Perlas
Losetas de Perlas

Con esto tenemos suficiente.


Preparación de la Partida

  1. Se despliega el tablero en el centro de la mesa.
  2. Se forma una reserva general con las monedas.
  3. Se mezcla el mazo de cartas y se coloca a un lado del tablero.
  4. Se colocan las losetas de perlas en el puerto inicial, ordenadas de menor a mayor cantidad de perlas.
  5. Se introducen en el tablero todas las losetas de mercancía. Se mezclan y se ocupan todos los espacios para losetas del tablero, asegurándonos de que en los tres primeros puertos no hay losetas de tres mercancías.
  6. Ahora, se devuelven a la caja 0/2/4/6/8 losetas de tormenta en partidas de 2/3/4/5/6 jugadores. El resto de losetas se introducen en la bolsa y se mezclan.
  7. Cada jugador escoge un color y coloca su jinete en el puerto de salida. Además, toma 3 monedas de la reserva y roba 3 cartas de contrato.
  8. Finalmente, se escoge al jugador inicial de forma aleatoria.

¡Ya podemos comenzar!

Partida Preparada
Partida Preparada

Desarrollo de la Partida

Una partida de Whale Riders se desarrolla a lo largo de un número indeterminado de turnos alternados por los jugadores, comenzando por el jugador inicial y continuando en el sentido de las agujas del reloj.

En cada turno, el jugador activo resolverá dos acciones. Cada una de esas acciones puede ser:

  • Avanzar con el Jinete. El jugador avanza un paso en el recorrido. Si llega al último puerto, girará para realizar el mismo recorrido en sentido inverso. No existe límite de jinetes que pueden permanecer en un puerto.
  • Comprar Loseta. El jugador devuelve a la reserva las monedas indicadas en el espacio ocupada por la loseta que desea comprar.
  • Completar Contratos. El jugador completa cualquier cantidad de cartas de contratos de su mano. Cada loseta solo podrá utilizarse para completar un único contrato (sus mercancías no se pueden repartir). El jugador coloca los contratos completados bocarriba en su zona de juego y obtiene las monedas indicadas.
  • Descartar Contratos. El jugador descarta cualquier cantidad de contratos de su mano.
  • Obtener una Moneda. El jugador toma una moneda de la reserva y la coloca en su zona personal.

Una vez completadas las dos acciones, si el jugador tiene menos de tres cartas de contratos en su mano, robará hasta volver a tener esta cantidad. Adicionalmente, si el jugador ha comprado mercancías, los espacios libres se ocuparán empujando todas las losetas hacia la costa para, posteriormente, reponer los espacios libres robando losetas de la bolsa.

Tras esto, el turno pasa al jugador de la izquierda.

Detalle Jinete
Detalle Jinete

Fin de la Partida

La partida finaliza tras el turno del jugador en el que se agota la reserva de perlas del puerto inicial. Los jugadores suman las perlas de sus losetas y sus cartas de contrato completadas. El jugador con más perlas será el vencedor. En caso de empate, el vencedor será el jugador al que le reste más dinero. Si la igualdad se mantiene, el vencedor será el jugador con más losetas de mercancías. Si no se ha deshecho el empate, los jugadores comparten la victoria.


Variantes

La Magia de las Ballenas. Son losetas que aportan un efecto particular a cada jugador. Al comienzo de la partida se disponen las losetas de efecto en la mesa y, en orden inverso de turno, cada jugador escoge una de ellas, disfrutando del efecto de la loseta durante toda la partida.

Magia de las Ballenas
Magia de las Ballenas

El Decreto del Clan. Establecen una serie de objetivos que premian a los jugadores que antes completen el requisito indicado en las losetas. Al comienzo de la partida se barajan y se revelan 3 o 4 en partidas de 2-4/5-6 jugadores respectivamente. Estas muestran un criterio y una recompensa en monedas o perlas.

Decreto del Clan
Decreto del Clan

Opinión Personal

¡Hermanos! Una vez más estamos aquí reunidos para analizar un diseño de nuestro querido Doctor en Matemáticas, Reiner Knizia. Probablemente (y sin el probablemente) el autor más prolífico en el mundo de los juegos de mesa modernos. Un historial más largo que un día sin pan y una cantidad de grandiosos diseños que quedarán para los anales de la historia. Es cierto que también hay paladas de medianías, pero, cuanto menos, la firma de este señor supone un mínimo nivel.

En esta ocasión toca cabalgar ballenas a lo largo de una costa helada con la intención de ir cumpliendo unos contratos. Ya sabemos que el tema es lo de menos cuando tenemos a este autor de por medio, pero nunca se sabe. Vamos a ver qué tal se comporta este Whale Riders en mesa, no sin antes agradecer a SD Games la cesión de la copia que posibilita esta tochorreseña.

Nuestro objetivo como cabezas visibles de nuestros respectivos clanes es intentar hacer acopio de la mayor cantidad de perlas posibles a lo largo de una travesía que nos llevará a recorrer todos y cada uno de los puertos de la costa helada. En estos puertos los jugadores podrán comprar diversas mercancías con la idea de completar la mayor cantidad de contratos, los cuales requieren una determinada combinación de estas.

Los turnos de los jugadores consistirán en resolver dos acciones de cinco posibles (pudiendo repetir), siendo las tres más importantes mover, comprar y completar contratos. Con la primera podremos avanzar un paso a lo largo de la costa para posicionarnos en un nuevo puerto. Estos puertos muestran un surtido de losetas con un coste creciente según el tiempo que lleve la loseta en el tablero. Con la segunda, como es obvio, el jugador podrá adquirir una de esas losetas asumiendo el coste asociado. Y con la tercera podrá devolver a la caja todas las losetas que sean necesarias para cumplir la mayor cantidad posible de contratos (aquí una de las clave del juego).

Las otras dos acciones vendrían a ser pequeñas vías de escape cuando un jugador tiene problemas. Así, un jugador podrá descartar contratos si estos no encajan bien con el conjunto de mercancías que ha ido recopilando (o bien son muy parecidos a otros contratos y, por tanto, será difícil conseguir un conjunto de losetas idéntico), y también se podrá obtener una moneda para poder comprar mercancías posteriormente. De nuevo, no es lo más recomendable, pues la vía principal de ingresos será completar contratos, los cuales, además, proporcionarán puntos de victoria al final de la partida.

Detalle Tablero
Detalle Tablero

Así, los turnos se suceden con los jugadores avanzando a lo largo de un recorrido de ida y vuelta hasta que retornen al punto de partida, momento en el que se iniciará una especie de temporizador conformado por losetas especiales que proporcionan puntos de victoria, aunque se obtienen de la misma forma que las losetas de mercancía.

Como veis, un juego que no tiene mucho misterio. Un ejemplo cristalino de lo que es (o era) un eurogame. Reglas claras y concisas, una duración contenida, una influencia del azar moderada (aunque en este caso relevante) y una inmersión temática que brilla por su ausencia. Porque en este caso estamos cabalgando ballenas, pero podríamos ser moteros contrabandistas o, lo que sería peor, comerciantes en el Renacimiento (por ser uno de los temas más recurrentes en la historia de los juegos de mesa modernos).

En este sentido, Whale Riders se nos descubre como un familiar muy majo que funciona a la perfección para el público al que está destinado y que también supondrá un reto interesante para los más experimentados en el mundillo. Así, se nos plantea un problema de optimización en el que lo ideal es intentar recurrir la menor cantidad de veces posible a las dos acciones «de ayuda» (descartar contratos y obtener una moneda) y resolver la acción de completar contratos cuando podamos entregar mercancías para al menos más de una carta.

Así, la clave está en la obtención de estas mercancía y la gestión de los tiempo, ya que los jugadores irán compartiendo posición en los distintos puertos, aprovechándose (o no) de las decisiones tomadas por otros jugadores. Como supondréis, en los turnos iniciales las monedas escasean, por lo que lanzarse a comprar losetas de alto coste es un suicidio que nos obligará a tomar losetas de coste cero y/o ejecutar la acción de obtener monedas.

Es por eso que gana mucha importancia el tema del posicionamiento. Habrá ocasiones en las que interese sacrificar algún turno acelerando con nuestra ballena para alcanzar en primer lugar un determinado puerto, mientras que en otras puede interesarnos echar el freno y dejar a los demás que se alejen para poder campar a nuestras anchas en el puerto actual.

Detalle Zona del Jugador
Detalle Zona del Jugador

En este sentido, no es sencillo conseguir los conjuntos de mercancías que uno quiere, pues, además, dependeremos del azar a la hora de ir reponiendo el mercado. Es cierto que cuatro posiciones son muchas, y en contadas ocasiones lanzaremos monedas para coger la loseta más cara. Así que el orden en el que las nuevas losetas vayan apareciendo determinará en gran medida si permanecemos o no en un determinado puerto.

Para evitar que los jugadores se atrincheren en un puerto entra en juego el tema de las inclemencias climatológicas. En la bolsa habrá una serie de losetas que representan tormentas que bloquearan los espacios de compra y se irán acercando a la costa (bloqueando espacios de menor coste) a medida que los jugadores adquieran las losetas que se encuentren en las posiciones entre la loseta de tormenta y el puerto, pudiendo llegar a quedar un puerto completamente bloqueado por tormentas.

También me resulta muy interesante el premio que reciben los jugadores que decidan mantener cierto ritmo en la progresión por los puertos, ya que retornar al puerto de inicio permitirá a los jugadores emplear turnos en obtener losetas de puntuación directa.

De esta forma, la victoria dependerá de lo óptimo que hayamos logrado ser completando nuestros contratos pero sin demorarnos demasiado como para que otros jugadores fuercen el final de la misma y nos dejen con cara de circunstancias y contratos sin cumplir.

Hasta aquí solo tengo buenas palabras sobre el juego. Tal vez lo peor que se puede decir de él es que es un juego directo, que realmente no innova en prácticamente nada. Pero oye, funciona perfectamente y para un público familiar que no esté hastiado de jugar a juegos similares va a encajar muy bien.

Detalle Mano
Detalle Mano

De hecho, se nota la influencia del azar en este sentido para que un jugador analítico no las tenga todas consigo, especialmente en el reparto de contratos, ya que es tremendamente complicado que a un jugador le encajen muy bien las cartas como para que pueda completarlos relativamente rápido sin emplear muchas monedas en la compra de losetas, viéndose obligado a gastar más turnos de la cuenta y/o descartar contratos buscando una mejor combinación.

El problema lo encuentro cuando descubrimos las variantes para expertos que incluyen asimetría y objetivos. En ambos casos creo que la experiencia se degrada. Por la asimetría porque nos encontramos con problemas similares a los que se experimentaron con Los Viajes de Marco Polo (aquí su tochorreseña) en la que tenemos habilidades de disfrute «pasivo», es decir, los jugadores se van a beneficiar de ellas sin tener que hacer nada especial (como por ejemplo el descuento a la hora de completar contratos), mientras que otras exigen que modules tu estrategia en torno al efecto (como la de obtener dos monedas en vez de una o la que te permite permutar dos losetas en el mercado como acción). No digo que estén rotas ni nada por el estilo, pero sí que hace que la partida tenga sensaciones distintas. Yo lo prefiero con igualdad de condiciones.

Los objetivos sí que no me convencen en absoluto, pues establecen unas metas a corto plazo por las que los jugadores van a tener que luchar y, normalmente, exigen que los jugadores pisen el acelerador en algún aspecto. Es por ello que el orden de turno es muy relevante, y resulta frustrante que jugadores que han tenido ese punto de suerte y que actúen antes que otros se lleven el gato al agua sin realmente haber hecho nada especial para ello. Es de esos curiosos casos en los que las variantes que supuestamente añaden complejidad acaban generando dinámicas poco satisfactorias.

Tal vez puedan tener algo de sentido en partidas a pocos jugadores (dos o tres), donde no hay tanto trasiego de mercancías y el caos es menor, pero es que este juego como realmente se disfruta es con muchos jinetes cabalgando a lomos de sus ballenas. Y no hay tantos juegos familiares (fillers aparte) que admitan hasta seis jugadores). Yo lo prefiero de cuatro en adelante. Eso sí, los turnos hay que resolverlos con brío, que no hay tantas opciones disponibles en un turno y el análisis-parálisis hace estragos en este tipo de juegos.

En cuanto a la rejugabilidad, estamos ante un familiar de corte clásico en el que, variantes expertas a un lado, la pelota queda en el tejado de los jugadores y su toma de decisiones a la hora de disfrutar de partidas con sabor distinto. No es un juego para sacar a mesa de continuo porque tampoco es que permita enfoques estratégicos muy distintos.

Detalle Jinetes
Detalle Jinetes

Para que tengáis algunas referencias con las que poder ajustar el tipo de juego ante el que estamos, podría ser comparable a cualquiera de los títulos de la saga Century (aquí la tochorreseña del primero), Finca (aquí su tochorreseña) o La Casa de Caramelo (aquí su tochorreseña). Si ya tenéis muchos juegos de este corte en vuestra ludoteca, probablemente este Whale Riders no os aporte gran cosa. Pero si no, es una opción bastante interesante.

Vamos con la producción. Nos encontramos con unos acabados dignos, con losetas de cartón de buen grosor y prensado que se destroquelan fácilmente y unas cartas de buen gramaje, textura en lino y magnifica respuesta elástica. No se barajan mucho y en mano no se tienen demasiado tiempo, por lo que tampoco veo especialmente necesario el enfundado. El reglamento está bien estructurado y no deja lugar a dudas.

En el apartado visual tenemos al gran Vincent Dutrait, que logra hacer un juego vistoso con una ambientación que suele ser compleja a la hora de resultar llamativo, con tanto tono blanco y azul. A nivel de diseño gráfico es muy funcional y casi podría explicarse como se juega mirando solo el tablero sin necesidad de muchas ayudas adicionales. Lo mejor, sin duda, la portada, una preciosidad.

Y vamos cerrando. Whale Riders es un familiar diseñado por Knizia con mecánicas principales de draft y colecciones que funciona muy bien en su modo básico, con una premisa directa pero que supondrá un reto interesante en cuanto a optimizar cada una de las acciones disponibles, intentando completar la mayor cantidad de contratos posible y no quedándonos descolgados en la travesía de ida y vuelta. Es cierto que no aporta nada realmente novedoso que le pudiese hacer destacar sobre otros títulos, pero analizado de forma independiente, cumple con su cometido bastante bien. Lo peor son las variantes que, aunque es cierto que eleven la complejidad y la asimetría, creo que degradan la experiencia de juego, y, salvo en partidas a pocos jugadores, yo no las recomendaría. Pero con todo, creo que es un familiar muy majo y que deja buen sabor de boca tras las partidas. Por todo esto le doy un…

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