Crónicas Jugonas: Semana 14 del 2015 (30/03 – 05/04)

Semana espectacular. He podido disfrutar de siete días de vacaciones espectaculares en cuanto al disfrute lúdico se refiere. No me entretengo más, que hay crónicas para rato.

El lunes quedamos con Agustín y Pilar para echar nuestra típica sesión cada vez que bajamos a Sevilla. Empezamos con el juego que cerró la semana anterior, Ora et Labora. Un juego de colocación de trabajadores y gestión de recursos de Uwe Rosenberg que recuerda en mucho a otros de sus éxitos como son Agricola o Le Havre. En este se juega mucho más con la ubicación espacial de los edificios así como con la diversidad de recursos. Además, se introduce un rondel para controlar los recursos básicos disponibles a lo largo de las rondas. Jugamos una partida corta, para que no se alargase mucho la historia, además de elegir la variante irlandesa. Esta vez yo decidí centrarme en intentar ubicar mis edificios de la forma más óptima posible para poder aprovechar mis asentamientos al máximo. Por lo demás, partida muy táctica, ya que en la variante corta para cuatro jugadores solo hay dos rondas entre cada fase de asentamiento, por lo que una la tienes que dedicar a hacer acopio de recursos para no fallar en tan importante momento. Tal vez podría haber planificado mejor mi monasterio, que dejé un poco cojo al encerrarlo muy pronto y no ampliar mis dominios hacia las montañas. Tampoco tuve opción a montar ningún combo especialmente interesante. Lo mismo le ocurrió al resto de jugadores, por lo que la partida se decidió por los asentamientos. Resultado final: yo vencedor con 196 puntos, Agustín segundo con 185, y Sandra y Pilar quedaron empatadas a 155 puntos. Gran remezcla de Uwe. Toma lo mejor de cada casa. Del Le Havre la extensa variedad de recursos y su procesado mediante diversos edificios, y de Agricola la colocación de losetas, además de añadir el rondel para el suministro de recursos básicos. Por último, elimina las fases de alimentación que tanto agobian a algunos, pero añade las fases de asentamientos que, sin ser obligatorias, son fundamentales si se desea optar a la victoria. Ofrece sensaciones lo suficientemente distintas como para considerar tenerlo en la ludoteca si ya se poseen los dos juegos de los que hereda la mayor parte de sus conceptos.

Mantel anti-juegos
Mantel anti-juegos

Después de dejar nuestras neuronas derrotadas, pasamos a uno de esos juegos de agilidad que tanto le gustan a Sandra: Gobb’it. Un juego diseñado por la terna formada por Jean-Baptiste Fremaux, Thomas Luzurier y Paul-Adrien Tournier. Un título en la línea de ¡Matamoscas! o Jungle Speed en el que ganará el jugador que consiga dejar sin cartas a los demás. Estos irán revelando cartas alternativamente, las cuales contienen diversos animales con tres posibles colores. En el momento que se cumpla una conexión según la cadena alimenticia (la serpiente come al camaleón, este a los insectos, y el gorila aplasta a todos) con un color coincidente, el jugador con la carta atacada tendrá que defenderse colocando su mano lo mas rápido posible sobre su pila, mientras que el jugador atacante tendrá que intentar cubrir la pila del defensor antes que él. De esta forma las pilas de cartas van cambiando de manos, además de pasar al cementerio (cartas que no se recuperan) cada vez que alguien la pifia o un gorila hace acto de aparición. Así que procedimos a darnos manotazos. Esta vez fui yo el que se llevó la victoria gracias a mi veloz juego de manos. La primera en caer fue Pilar, que no se enteró muy bien de la historia hasta pasados unos cuantos turnos. A continuación Sandra, quedando la cosa entre Agustín y yo. Este se quedó finalmente con una carta de insectos, por lo que ya nos parecía un rollo estar esperando a que yo sacase una carta coincidente, así que se me proclamó vencedor. No está mal, aunque tenemos que probar con las reglas avanzadas que complican mucho más la historia. Funciona igual de bien o de mal que todos los juegos de este estilo.

El más rápido de la selva
El más rápido de la selva

Para cerrar la sesión, una buena partida de Tichu, el famoso juego de bazas por parejas diseñado por Urs Hostettler. Se juegan varias partidas hasta alcanzar una determinada puntuación (normalmente 1000 puntos), siendo las únicas cartas valiosas los 5, los 10 y las K, además del Fénix y el Dragón. El jugador que comienza la ronda coloca sobre la mesa una determinada jugada y el resto de jugadores deberán intentar superarla, pudiendo pasar y volver a reengancharse. La baza se la llevará el último jugador en colocar cartas cuando tres jugadores pasen de forma consecutiva. La gracia del juego radica en que, además de los puntos por las bazas, existen unas apuestas iniciales en los que cada componente de cada pareja puede jugarse 200 o 100 puntos a que son los primeros jugadores en quedarse sin cartas. Y todo esto sin poder transmitir ningún tipo de información referente al juego a tu pareja. Esta vez no hubo divorcios a la hora de formar los equipos y yo iba con Sandra y Pilar con Agustín. Decidimos jugar a 500 puntos para que no se alargase la cosa demasiado. Partida desastrosa, en la que Sandra y yo no llegamos a coordinarnos adecuadamente, especialmente por mi culpa. Tuvimos un par de rondas en las que podíamos haber anotado muchos puntos y falle. Por contra, Agustín y Pilar anotaron un par de rondas 200 puntos al quedarse ambos sin cartas antes que nosotros dos, además de anotar un par de Tichus. Esto explica el abultado marcador: 630 a 170. Si no habéis probado esta maravilla, no se a que estáis esperando. Probablemente, el mejor juego de bazas que he probado. La única pega que se le puede poner es que es exclusivo para cuatro jugadores. Salvado este escollo, es sencillamente brutal las sensaciones de las que se disfrutan durante una partida de Tichu.

Partida para el olvido
Partida para el olvido

El martes tocaba estreno. Una adquisición de última hora gracias a un preciazo en la gran tienda online que todos tenéis en mente ahora mismo. Se trata de Spectaculum, del gran Reiner Knizia. Un juego de gestión de acciones reducido a la mínima expresión y disfrazado con un tema bastante peculiar: cuatro compañías circenses ambulantes van desplazándose a lo largo de un mapa. En este transitar, las compañías irán modificando su reputación (valor). Los jugadores tomaran o dejaran patrocinios de los artistas de estas compañías (acciones), además de decidir el itinerario de las mismas, lo que supondrá la fluctuación anteriormente comentada. Al final de la partida, el jugador con más dinero será el ganador. Partida en la que solo hubo un bando, el mío. Sandra tardó en enterarse de la película y ya era tarde cuando quiso reaccionar. Jugué bastante bien mis opciones, casi obteniendo el doble de dinero. Resultado final: 102 a 52. Como he dicho, un juego de gestión de acciones reducido a la mínima expresión. Sin subastas, con una fluctuación directa de los valores por parte de los jugadores y un puntito de azar a la hora de robar las posibles modificaciones de los itinerarios. Puede ser una gran puerta de entrada a juegos de mayor enjundia a jugadores que directamente no lo harían.

<i>Sandra</i> no se enteró de la misa la mitad
Sandra no se enteró de la misa la mitad

El miércoles volvería a sacar el Beer Party de nuestro querido Rodrigo González (Rod), esta vez con mi hermano. Un juego en el que tendremos que formar cañas de cerveza y bebérnoslas para alcanzar un estado de embriaguez aceptable que nos dé la victoria. Gestión de la mano, memoria y una pizca de interacción son los ingredientes de esta peculiar fiesta de la cerveza. Mi hermano, que, por si alguno no lo sabe, está en la facultad, tiene la memoria fotográfica bien engrasada, por lo que, por mucho juego de trilero que intenté, no le perdió la pista a ninguna birra, llegándose a beber dos bien formadas, mientras que yo a lo mucho que llegué fue a desechar correctamente una. Resultado final: paliza, 6 a -1. Si bien la experiencia fue aceptable, de nuevo volvimos a tener una sensación de poca diversión. Como andes pendiente y tengas buena capacidad de retención, el juego no tiene mucha historia. Le falta algo con lo que de verdad poder hacer daño al rival. A ver hacia donde evoluciona el prototipo.

Como se nota que a mi hermano le chifla la cerveza
Como se nota que a mi hermano le chifla la cerveza

Después tocaba un nuevo estreno. De otro pedido compulsivo de estos que últimamente aparecen por casa. En esta ocasión, The Secret of Monte Cristo. Ha faltado el canto de un duro. Suspiro por el día que alguien desarrolle un juego de mesa de The Secret of Monkey Island. Un juego de Charles Chevallier y Arnaud Urbon en el que tomamos el control de un grupo de buscadores de tesoros que desean probar suerte en el castillo de la isla de Monte Cristo. Un juego de mayorías con un curioso sistema para establecer el orden de turno, haciendo uso de un artilugio con filas en las que unas bolas de colores coincidentes con los de los jugadores determinará quien realiza cada acción. Fue una partida de prueba, ya que no llegamos a terminarla al ver que la mecánica de mayorías tiene un peso importante, por lo que el juego a dos es bastante descafeinado. Aun así, yo jugué horrendamente mal, mientras que Sandra supo colocar adecuadamente a sus buscadores. Cuando decidimos cortar, ella ya llevaba 28 puntos, mientras que yo solo 8. Sin duda lo más destacable es el marcador de orden de turno, con esas enormes canicas coloreadas que forman un sesudo puzle que habrá que moldear para poder llegar a buen puerto.

¡Como me gustan los componentes rarunos!
¡Como me gustan los componentes rarunos!

El jueves quedamos con José (targess) y Carmen, que llevábamos tiempo maquinando para poder conocernos. Y por fin la ocasión. Para romper el hielo, un Helvetia, que tenía muchas ganas de probarlo. Un juego del gran Matthias Cramer en el que tendremos que gestionar y desarrollar una pequeña aldea suiza. Para prosperar, tendremos que entablar relaciones matrimoniales con habitantes de aldeas vecinas y poder acceder a recursos de los que no disponemos en nuestro emplazamiento (salvo que construyamos el edificio adecuado). Puntos de acción, gestión de recursos y una fortísima interacción indirecta con un puntito de mayorías y otro de set-collection. Una primera partida muy interesante en la que yo me dediqué casi en exclusiva a desarrollar mi aldea y, de refilón, intentar conseguir algunos sets de recursos. Para ello me tire de cabeza a por los edificios que otorgaban puntos e intente casar lo más adecuadamente posible a mi prole para poder disponer de los recursos necesarios. Esto me catapultó en cada ronda, aunque también he de admitir que tuve algo de suerte porque me despertaron aldeanos necesarios en el momento justo. Sandra siguió una estrategia parecida, aunque ella no levantó tantos edificios de puntuación como yo, llegando segunda al bonus de primer anillo completo. José y Carmen se quedaron un poco en tierra de nadie, centrándose en los sets más complejos (los que más puntos otorgaban). Resultado final: victoria para el que os escribe con 27 puntos, seguido de Sandra con 23, Carmen con 21 y José último con 16. Gran sabor de boca que me ha dejado este Helvetia. Cierto que algunos elementos pueden quedar algo cojos en cuanto a inmersión temática, como el tema de producir los recursos para construir o para puntuar, pero el mecanismo me pareció muy elegante. Ha escalado puestos en mi wishlist. Lo mejor, la lucha por las acciones especiales y el tener que hilar fino a la hora de casar a nuestros hijos con aldeanos vecinos.

No tengo precio casando hijos
No tengo precio casando hijos

Después, para hacer tiempo, echamos una partidita a Virus!, el filler de los chicos de Tranji Games (desconozco el autor y mira que he buscado, pero nada). Un juego en el que tendremos que completar un set de órganos vitales. Sin embargo, el resto de jugadores intentarán evitarlo jugando cartas de virus sobre estos órganos sanos, para los que existen vacunas. Además, ciertas cartas de evento permitirán dar vuelcos importantes a lo largo de la partida. Partida que se juega casi en automático, intentando completar un cuerpo completamente sano. La partida se la llevó Carmen, que fue la primera en conseguir el cuerpo completamente sano. A mí me faltó que me llegase el turno, pues tenía la carta que me permitía hacerme a mí con la victoria. No deja de ser un UNO con algo de vitaminas, pero bueno, cumple con el cometido para el que fue diseñado. Pero poco más.

Atchiiiisss
Atchiiiisss

Nos fuimos a comer, donde se nos unieron Sergio y Mari. Después de unos buenos alimentos y un postre catastróficamente calórico, volvimos a la faena. Sergio se trajo el Libertalia. Un juego de cartas con selección simultánea del italiano Paolo Mori, en el que los jugadores disponen de un mismo conjunto inicial de cartas. En cada ronda, los jugadores elegirán una carta, que se ordenarán por valor y por iniciativa para desarrollar 3 fases en cada turno y tomar según este orden un tesoro de los disponibles para la jornada. La gracia radica en los distintos efectos que aplican los personajes en las diversas fases, que provocarán vuelcos increíbles en la estudiada planificación de cada ronda. Partida caótica, como debe ser. Aunque dentro de la vorágine piratil, Carmen se erigió como la mejor bucanera, logrando amasar una gran fortuna en las tres rondas que dura la partida. No hubo manera de pararle los pies. El resto más o menos nos mantuvimos en un pelotón compacto, con sus ligeros adelantamientos, pero sin que nadie se destacase, hasta que Sergio metió la directa en la última ronda para despegarse. Resultado final: Carmen vencedora con 91 puntos, segundo Sergio con 71, tercera Mari con 64, cuarta Sandra con 57, quinto yo con 54 y último José con 50. Divertido por el caos, pero es un juego complicado de dominar, en el que es importante conocerse las cartas para poder intentar reservarse las más interesantes de cara a realizar combos poderosos, además de requerir de una capacidad de retención importante. Tal vez a seis se haga demasiado incontrolable y funcione mejor a cuatro. A menos me da la sensación de que se puede quedar un poco cojo.

Demasiada parafernalia
Demasiada parafernalia

Después vino el plato fuerte de la sesión, Railways of the World, de gran Martin Wallace, junto a Glenn Drover. Un juego cuya principal mecánica es Pick & Deliver en el que somos magnates ferroviarios desarrollando nuestro imperio del vapor, construyendo infraestructuras para transportar mercancías de una ciudad a otra. Para ello tendremos que endeudarnos y jugar hábilmente si no queremos entrar en bancarrota. Partida con dos fases claramente diferenciadas. Una primera en la que todos íbamos a objetivos de corto alcance para coger algo de aire. José y Mari se centraron en la parte izquierda del mapa, Sergio y Carmen en la derecha, mientras que yo y Sandra fuimos picoteando un poco. Yo tenía como personaje objetivo ser el jugador con menos bonos al final de la partida, por lo que empecé a un ritmo bajo, pero esto me permitió tener grandes ganancias relativamente pronto, al no tener que pagar intereses. El problema es que en este juego hay que desarrollarse, no acumular dinero. Y hubo un momento en el que tenía una gran cantidad de dinero que no invertí en ampliar mis redes de cara al apretón final. Cuando quise darme cuenta, la partida llegó a su fin. Con un par de rondas más tal vez podría haber optado a la victoria, pero me tuve que conformar con el segundo puesto. Resultado: José vencedor con 47 puntos, yo segundo con 42, Sergio tercero con 36, Sandra cuarta con 35, Carmen quinta con 34 y ultima Mari con 32. Magnificas sensaciones para un grandioso juego. Acaba de entrar con fuerza en mi wishlist. Si, otro juego más de trenes, pero es que este me recuerda a otro de esos grandes juegos de mi juventud, el Transport Tycoon. Obviamente no alcanza el mismo nivel de detalle, pero, en esencia, es lo mismo. Una carrera por ser el empresario que mejor sepa optimizar sus recursos y llegue en mejor posición al final de la carrera. Una lucha encarnizada por los pedidos y por la ubicación en el mapa. Además, las cartas le otorgan suficiente variedad para que no todos vayan a lo mismo. Ahora a ver dónde encuentro una copia.

Solo puedo decir una cosa: im-presionante
Solo puedo decir una cosa: im-presionante

Después, para relajar la mente, una partidita a Las Vegas Quiz. El conocido Wits & Wagers de Dominic Crapuchettes, disponible en nuestro país gracias a Morapiaf. Un juego tipo Trivial en el que se hacen preguntas cuya respuesta siempre es numérica. Los equipos anotaran en unas tablillas las posibles respuestas para luego apostar por la que se considera más acertada, es decir, la que más se acerque, sin pasarse, a la respuesta correcta. Al final de la partida el ganador será el jugador con más dinero, el cual puede ser reinvertido en las apuestas. Jugamos una única partida, caracterizada por los aciertos en las respuestas y mi nulo tino a la hora de apostar. La pregunta más curiosa fue la de en cuanto está el record Guinness de barba más larga, que fue la única en la que fui el que más se acercó a la respuesta correcta, a la vez que justo antes de revelar la respuesta me tildaron exagerado. Finalmente, la partida se la llevó Sandra, con los mismos puntos que Mari, aunque el desempate por juventud le otorgaba la victoria. Sergio quedó tercer con 6 puntos y el resto nos quedamos a 0, en un intento a la desesperada de remontar con lo poco que teníamos. Sin duda, uno de los mejores partys de toda la historia. ¿Quién quiere jugar un Trivial pudiendo disfrutar de este título? Eso sí, la edición de Morapiaf deja bastante que desear, sobre todo por un problema con las tarjetas que, aunque está apañado, no deja de ser bastante decepcionante, sobre todo para amantes de la conservación como es uno. Menos mal que todo se puede enfundar.

No acerté ni de casualidad
No acerté ni de casualidad

Para cerrar la sesión, un par de partidas a The Resistance: Avalon. Un juego de Don Eskridge con mecánica de roles ocultos en el que el juego tiene suficiente cuerpo como para no hacer la partida excesivamente dependiente de los jugadores. Una serie de misiones que los leales a Arturo intentarán cumplir, pero los leales a Mordred intentarán sabotear. A esto le añadimos a Merlín, que conoce la identidad de los malvados, y al Asesino, que si al final de la partida averigua quien es Merlín, arrebata la posible victoria a los buenos. En la primera partida me tocó ser Merlín, así que, para intentar disimular lo máximo posible jugué de forma casi aleatoria, pensando como si fuese un malo. Afortunadamente, Sergio hizo un movimiento típico de alguien que tiene Merlín, por lo que a la hora de intentar descubrir al famoso mago, José y Mari, los dos viles leales a Mordred, le eligieron de forma rotunda, llevándose un gran chasco. En la segunda me tocó ser un leal a Arturo corriente y moliente. En esta ocasión, me dedique a hacer justo lo contrario y hacer las veces de Merlín, jugando con mucha seguridad en las votaciones y confundiendo al personal. De nuevo llegamos victoriosos en misiones y, esta vez, José, de nuevo, junto con Sandra, los malvados personajes, me eligieron totalmente convencidos, volviendo a errar. Grandiosas partidas. Para mí, es el mejor juego de roles ocultos. Al menos el más versátil, ya que el juego tiene mucho cuerpo y la mecánica introduce a los participantes en el juego. Otros títulos, como el Hombres-Lobo (incluido el One Night Ultimate Werewolf), requieren una participación más proactiva por parte de los jugadores, y esto provoca que a veces no termine de cuajar en ciertos grupos.

Grandiosa actuación
Grandiosa actuación

El viernes por la mañana mi hermano me pidió jugar a algo. Y qué mejor que un Tash-Kalar: Arena de Leyendas que estrené la semana pasada. Diseñado por el grandioso Vlaada Chvatil, se trata de un juego en el que iremos introduciendo una serie de fichas en un tablero (la arena de combate) para ir formando una serie de patrones que nos permitirán poner en juego ciertas cartas, además de destruir fichas del contrario. Jugamos en Alta Forma, de modo que había que luchar por conseguir cumplir ciertas tareas antes que el rival. Segunda partida para mí, y estreno para mi hermano. Partida igualada, con muchos errores por inexperiencia. Pocas tareas reclamadas y al final la partida terminó por agotamiento de mazos. Con victoria para el que os escribe por un mísero punto de diferencia. Resultado: 4 a 3. Aun así, gran partida que nos ha servido para aprender mucho y nos ha dejado con un gran sabor de boca. De esos juegos que hay que ir descubriendo poco a poco. Muy abstracto pero, a su vez, trepidante, emocionante y genialmente diseñado. Si os gustan los juegos para dos (porque es como de verdad se disfruta este título), no perdáis la oportunidad de probarlo.

Victoria aplastante
Victoria aplastante

Después Sandra me pidió jugar de nuevo a otro de los estrenos de la semana pasada, Fungi. Un juego para dos de Brent Povis en el que nos metemos en la piel de dos expertos micólogos pegándose un paseíto por el bosque para recolectar y cocinar las mejores setas y conseguir así puntos de victoria. Una mecánica principal de gestión de la mano con ligero toque de gestión de recursos y un poco de memory. Lo típico en estos casos. Como en el caso anterior, segunda partida, ahora con mucho más conocimiento, dando lugar a un enfrentamiento micológico mucho más interesante. Y, de nuevo, la victoria cayó de mi lado por un punto de diferencia, gracias a un par de cartas de noche que me permitieron remontar las dos grandes sartenes que cocinó Sandra. Resultado: 37 a 36. Juego que, a pesar de ser tremendamente sencillo, posee grandes sutilezas que hacen que cada turno tenga decisiones importantes y no se juegue en automático. El concepto de la profundidad del bosque y el uso de los palos es, sin duda, su mayor característica, aunque también es destacable el juego con el tamaño máximo de la mano. Muy recomendable si dos es vuestro numero habitual.

Y eso que no me gustan los champiñones
Y eso que no me gustan los champiñones

Ya por la tarde se vino mi hermana para echar algunas partidillas. Empezamos con el familiar estrella de los últimos tiempos: Colt Express. Diseñado por Christophe Raimbault, en él interpretamos a un bandido que quiere llenarse los bolsillos asaltando un tren (el cual se monta en tres dimensiones y le otorga un aspecto espectacular al juego, con atrezo incluido). Durante los turnos, los jugadores irán programando sus acciones mediante cartas (a veces visibles, a veces no), para, posteriormente, resolverlas en el mismo orden en el que se colocaron en la pila. Partida muy divertida, donde mi hermano y mi hermana se encargaron de animar el cotarro, aunque fuimos Sandra y yo los que de verdad nos llenamos los bolsillos. Mi hermano se dedicó casi por completo a desenfundar su revólver y llenarnos de plomo, mientras que Sandra y yo competimos por las fichas de botín. La pobre de mi hermana se hartó de pegar puñetazos al aire y tiros a ninguna parte. Finalmente la partida se la llevó Sandra por una diferencia minúscula (la semana va de marcadores ajustados). Resultado: Sandra vencedora con 2.600$, yo segundo con 2.500$, tercero mi hermano con 1.500$ (gracias al premio del mejor pistolero) y última mi hermana con los 250$ iniciales. El mejor familiar hasta la fecha y mucho tiene que cambiar la cosa para que no se lleve todos los premios habidos y por haber de este año lúdico. Magnifica producción, mecánica ágil y muy divertida. Lo tiene todo.

Me faltó una bolsita
Me faltó una bolsita

Después un estreno, Raj, de un grande como es Alex Randolph, cortesía de Tienda Juegos de Mesa. Un juego de acción simultánea, memoria y cierto puteo que recuerda en mucho a ¡Toma 6!, pero con partidas mucho más directas y reducidas en tiempo. Cada jugador dispone de quince cartas numeradas (del 1 al 15) y 15 cartas de puntuación que van del -5 al 10. En cada carta se revela una de estas cartas de puntuación. Todos los jugadores eligen una carta de su mano y la revelan simultáneamente. Si la carta es positiva, se la lleva el que puso el valor más alto, y si la carta es negativa, se la lleva el que puso el valor más bajo. Pero, si dos o más jugadores ponen un mismo número, no son tenidos en cuenta para esta evaluación. Así hasta que se han jugado las 15 cartas. Muy divertido. Echamos dos partidas debido a que se resuelven en un periquete. En ambas me ocurrió como al principio con el ¡Toma 6!, que no daba una y me las comía todas. Lo mejor es ver la conexión mental con los jugadores y como se calcan cartas turno tras turno. El resultado de la primera partida fue: Rubén vencedor con 15 puntos, Vanesa segunda con 10, yo tercero con 3 y Sandra ultima con 2. En la segunda, Sandra vencedora con unos increíbles 27 puntos, Rubén segundo con 9, yo tercero con 1 y mi hermana última con -5. Un filler con encanto, rápido de jugar y que, como he dicho, recuerda al ¡Toma 6! por aquello de la acción simultánea, aunque en este caso el componente de memory tiene más peso al poder saber, gracias a una poderosa capacidad de retención, que cartas tienen aun en la mano nuestros rivales e intentar jugar en consecuencia.

¡Qué mal se me dan los juegos de acción simultanea!

Para cerrar la tarde de juegos, un par de partiditas al Coup. Un juego diseñado por Rikki Tahta con roles ocultos variables y habilidades especiales, además de un nivel de faroleo increíble. Hay que mentir como bellacos. Intentaremos deshacernos del resto de nuestros rivales y ser el único que sobreviva en la partida lanzando desafíos cuando creamos que un jugador no posee el personaje que afirma tener en la mano, el cual le permite realizar una determinada acción o reacción. Echamos dos partidillas. En la primera, como suele ser habitual, fui el primero en ser eliminado, para que, posteriormente, mi hermano y mi hermana sucumbiesen ante el poderío de Sandra. En la segunda ocurrió algo similar, aunque Sandra fue eliminada tras mi caída, llevándose la victoria mi hermana. Un grandioso juego, infinitamente más ágil que otros juegos del estilo, de forma que, aunque haya eliminación, la partida se resuelve en un periquete y no hay opción a que se alargue, porque siempre van entrando monedas en juegos y cuando un jugador alcance las siete está en disposición de pegarle un palo a un rival.

Me dieron por todos lados
Me dieron por todos lados

Mi hermana ya se fue y Sandra estaba cansada, pero mi hermano tenía ganas de marcha, así que le saqué el 15 Días: The Spanish Golden Age, de nuestro querido Gonzo Bríos. Un juego de cartas en el que formaremos parte de una de las dos familias, compitiendo por convertirnos en el nuevo valido del rey. Con una curiosa mecánica de acciones que irán modificando los personajes principales sobre la mesa, los cuales poseen una serie de valores en tres poderes, aunque en cada fase solo jugaremos con uno que, además, habrá sido elegido por nuestro rival. Primera partida para mi hermano y, casi, para mí, ya que el primer intento, hace ya algunos meses, no fue satisfactorio. Así que esta vez nos lo tomamos como partida de entrenamiento, para intentar apreciar las sutilezas del juego, que las tiene, y muchas. La partida se la llevó mi hermano tras tres rondas, gracias, especialmente, a su buen hacer en las fases individuales, mientras que yo logré conseguir más puntos en las fases familiares. Resultado final: 17 a 15. Se aprecia un sistema de juego trabajado y con muchas posibilidades, aunque es complejo y el desarrollo, desgraciadamente, se ve entorpecido por el diseño de las cartas, ya que los símbolos que indican las acciones que estas permiten hacer no están demasiado claros y se parecen mucho entre sí. Tengo que seguir dándole partidas antes de poder ofrecer una impresión más fundamentada.

Hay que darle más partidas
Hay que darle más partidas

El sábado por la mañana mi hermano se levantó con ganas de guerra, así que volvimos a sacar el Tash-Kalar: Arenas de Leyenda para pegarnos palos. Echamos dos partidas. En la primera yo le aplasté inmisericordemente, gracias a un uso eficiente de mis invocaciones y, especialmente, mis criaturas legendarias. Resultado: 11 a 1. Sin embargo, la cosa no iba a quedar así, ya que en la segunda partida mi hermano se rehizo y me asestó una soberana paliza. Intenté fijarme demasiado en las tareas y le dejé actuar a sus anchas. Y el no tuvo tanta consideración conmigo. Resultado: 8 a 2. Va siendo hora de probar las otras facciones. Cada vez me gusta más.

Humillación y venganza
Humillación y venganza

Por la tarde quedamos con el gran Félix (mohinga) para echar una buena sesión de juegos. Además se apuntó mi hermano, para ser cuatro. Empezamos con el magnífico Carson City, de Xavier Georges que guarda muchas similitudes con Caylus, aunque le añade una mecánica de interacción muy interesante. Un juego de colocación de trabajadores ambientado en el salvaje oeste, y en el cual tendremos que desarrollar la ciudad de Carson City para amasar la mayor fortuna posible y, posteriormente, convertirla en puntos de victoria. La gracia está en que, a diferencia de la gran mayoría de juegos de este tipo, varios jugadores pueden intentar realizar una misma acción, pero solo uno de ellos lo conseguirá: el que salga victorioso del duelo. Magnifica partida, primera para Félix y mi hermano, segunda para Sandra y para mí, aunque como si fuese la primera. Mi hermano se dedicó a pegar tiros, como si del Colt Express se tratase, y se olvidó un poco de la conversión en puntos de victoria de la pasta adquirida. Yo hice una partida más progresiva, y ya desde la segunda ronda abrí hueco, aunque Sandra y Félix no tardaron en darme alcance. Para la última ronda yo decidí no luchar por las casillas de puntos y me centré en amasar una gran fortuna y aprovechar el gran límite de dinero del Banquero, aunque no fue suficiente y Félix me arrebató la victoria en el último momento por un solo punto. Resultado final: Félix primero con 36 puntos, yo segundo con 35, Sandra tercera con 33 y Rubén ultimo con 29. Un grandioso juego. Como digo, recuerda a Caylus en muchos aspectos: una primera fase de “programación” de acciones mediante colocación de trabajadores, activación de las mismas en un orden preestablecido, la necesidad de usar ciertas acciones para convertir los recursos en puntos de victoria, construcción de una ciudad y propiedad de los edificios, etc. Aunque la posibilidad de luchar por el uso de una acción o que los trabajadores no son fijos, sino que forman una reserva personal que se va gastando a medida que ejecutan acciones le otorgan un sabor único. Sin duda, un grandioso juego. Además, mucho más disfrutable con números altos de jugadores que el juego del castillo francés.

Tenía que haber atracado a mi hermano más veces...
Tenía que haber atracado a mi hermano más veces…

Después Félix nos sacó el Intrigue del gran Stefan Dorra. Un juego de negociación pura y dura en el que cada jugador dispone de un palacio que ira albergando personajes del resto de participantes. Las distintas estancias de cada palacio otorgan una serie de ingresos a cada jugador por ocuparlas. El problema aparece cuando se nos dice que en un mismo palacio no pueden entrar personajes de un mismo gremio, y cada jugador posee dos fichas de cada uno de estos gremios. Se plantean conflictos, sobornos, mentiras y puñaladas por la espalda de forma constante. La partida la manejó como quiso Sandra, que no tuvo casi ni que enemistarse con nadie, ya que Félix, mi hermano y yo nos encargábamos de fastidiarnos entre nosotros, por lo que veíamos en ella un aliado más que un enemigo. Se aprovechó de esta situación para infligirnos una soberana paliza. Resultado: Sandra vencedora con 1.720K, Félix segundo con 1.060K, yo tercero con 1.050K y Rubén ultimo con 670K. Sencillamente brutal. Interacción y puteo porque sí. Sin motivo ninguno. Por obligación. Porque el juego así lo demanda. Una ronda asestarás un golpe bajo a un contrincante, y a la siguiente no quedará más remedio que aliarse con él para no beneficiar siempre al mismo y que se lleve la partida. Podríamos decir que sería la versión de tablero de The Saw, la película de terror. Nunca hay una opción buena. Siempre tendremos que elegir ayudar a alguien y fastidiar a otro, quien, seguramente, nos la tendrá guardada para la siguiente. De cabeza a mi wishlist.

Intrigas en Full-HD
Intrigas en Full-HD

Y para cerrar la sesión, un tiradados de nuestro querido Reiner Knizia: Sushizock im Gockelwok. Un juego con mecánica Yahtzee en el que tendremos tres tiradas para quedarnos con uno de los valores posibles. Se disponen de dos filas de fichas, unas de raspas de pescados, con puntos negativos, y otras de sushi, con puntos positivos. El número de símbolos de estos tipos que obtengamos nos permitirán obtener una determinada ficha de la fila, que iremos apilando según su tipo. Al final de la partida se enrasaran, de forma que nos quedaremos con el mismo número de fichas de cada tipo, y, finalmente, sumaremos sus valores. Para darle gracia al asunto, otros símbolos nos permitirán robarles fichas a los demás, pudiendo, incluso, elegir la planta de la ficha a elegir. Partida igualada, tanto, que al final quedamos casi todos empatados, a excepción de Félix. Todos con cinco puntos menos él, que se quedó con 2, así que todos tan felices. Como digo, un típico juego de dados de Knizia, con un factor memory y bastante interacción, con un nivel de producción interesante. Como intermedio entre partidas más serias no está mal.

¡Fichas de Dominó y Dados! ¿Quién puede pedir más?
¡Fichas de Dominó y Dados! ¿Quién puede pedir más?

Y con esto termina esta espectacular semana lúdica. Muchas partidas, estrenos, juegos de todo tipo. No me puedo quejar. Ahora a volver a la rutina.

17 comentarios en “Crónicas Jugonas: Semana 14 del 2015 (30/03 – 05/04)”

  1. A mi Ora et Labora me gusta algo más que Agricola, es más combero en cuanto a cartas y colocación, la parte de recursos es más sencilla de pillar y gestionar. Siendo bastante más de lo mismo, tiene otro aire. Eso si, es igual de abierto, con tropecientos caminos y árboles de tecnología.

    Coincido en las opiniones respecto al Helvetia. Es claramente un juego para 4, con pequeños detalles en el diseño que lo hacen bastante elegante. Los diferentes objetivos según el tipo (rodear aldea, cadenas de producción) los edificios de prestigio, las mayorías en las losetas de personajes. Yo destacaría también el efecto bola de nieve, hasta los 12 PV todo va tranquilo, a partir de ahí, todos enloquecen buscando la forma de disparar el final de partida y conseguir gran cantidad de puntos de una tacada. Por otro lado, me gusta también que el juego no penalice en exceso al que lo hace mal. Las puntuaciones suelen ser ajustadas, y si bien el juego está compensado, tampoco necesita hacer uso de mecanismos para pillar a quien se escapa. Lo puedes hacer mal, pero siempre tienes opciones que jugar que te supongan algún tipo de ventaja.

    Respecto a Carson City, también lo veo como un juego para grupos grandes (4-5) pero incluso a 2-3 por la parte de río funciona. Y funciona, en mi opinión, porque permite robar y no bloquear, e incluso así, es lo suficientemente abierto en cuando a caminos de victoria como para remontar y ganar ¿No tienes edificios? ve a por duelos, roba y compra PV ¿No tienes potencia de fuego? Ve a por edificios y gana pasta para comprar PV ¿Tienes un poco de todo? Cuida tu espalda y vigila tus propiedades. Es el modelo que todo euro debería seguir hoy en día: algo de tema, mecánicas de grupo con interacción, profundidad estratégica y duración contenida.

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    • En eso estoy de acuerdo, la mezcla entre combos por colocación de los edificios según el sitio y acción que te proporciona hace que haya que sopesar bien cada elección para mantener el equilibrio entre PV por localizaciones y PV por materiales. Puro AP, vamos. xD

      PD: He visto los 3 edificios de prestigo en tu pueblo de Helvetia, abusón 😛

    • Para mi es que Agricola es el culmen. Carece de los combos, pero es muchisimo mas exigente. A mi me gusta que un juego me tenga agobiado, independientemente de lo que hagan los demás. Y, a pesar de usar el rondel de forma conveniente, no deja de ser un engorro manejar los recursos, y la brutal cantidad de información disponible en la mesa puede disparar el AP. Me quedo con Agricola y Le Havre, aunque este Ora et Labora tiene suficientes peculiaridades como para ser un producto con sabor propio.

      Y el Carson es una brutalidad. Divertido y sesudo a la vez, con una buena implementación temática y con elementos originales, como la temporalidad de los trabajadores y su doble uso. Un imprescindible si gustan los colocación de trabajadores.

    • Fue mi estrategia y no me salió nada mal! Eso si, algun momento de fortuna tuve gracias a algun despertar vecino sin el cual no podría haber construido alguno de los edificios de prestigio.

  2. Qué de partidas, qué envidia! y te lo dice alguien que en semana santa se ha hartao de currar y apenas ha jugao 🙁
    Me pones los dientes largos con grandes juegos que aparecen en esta entrada y que quiero rejugar, como el Carson City. El Spectaculum me parece un buen juego infravalorado (ya sabes, su autor y la época en la que ha salido).
    Al Libertalia jugaría siempre. Al Raj casi que también. Una partida son 5 min incontrolables pero te hartas de reír.
    Y sí que molan los componentes del Montecristo si. Hace poco estuve en casa de un amigo y estuve "manoseándole" las bolas xDDDDD (da igual como lo pusiera q iba a sonar mal :P)

    Saludooooss!

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    • Neiban, eres un vicioso y lo sabes. xD No hace falta que disfraces mucho el tema de las bolas para saber lo que a ti te gusta… los componentes 😛

      El Spectaculum me gustó bastante. Original forma de disfrazar un juego de acciones 😛

  3. Y seguramente que a todo esto hay que añadirle alguna partidita online que haya por ahí. Que barbaridad, menuda envidia macho..

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  4. Telita… No sabes lo que ayudan este tipo de entradas a personas como yo que se están inciciando en el mundo de los juegos de mesa.

    ¡Alucinante!

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    • Muchas gracias! A veces pienso que este tipo de entradas no interesa a nadie. Pero bueno, algo de información se ofrece 😛

      Saludos y gracias por comentar!

    • Qué va, yo me leo tus entradas todas las semanas. Hombre, en las "Crónicas Jugonas" semanales no me interesa mucho saber si Juanito sacó xx puntos y Jaimito xx más, pero sí la parte en que hablas de sensaciones, dificultades, jugabilidad…

      Y, por otro lado, las tochoreseñas son de lo mejorcito que hay en la red jueguil.

      Gracias por tu dedicación!

  5. Iván! Qué gran tarde echamos el sábado!
    Me alucinó el Carson City. Lo tenía sin destroquelar desde el verano pasado prácticamente, y el estreno del otro día me encantó. Montones de opciones, la selección de roles, la cantidad de edificios, la competencia por ellos, las acciones especiales… hasta la duración me pareció perfectísima. A mí que me encanta el Caylus reconozco que cuando ya voy llegando a la tercera fase del castillo ya estoy deseando de finalizar, supongo que por la quemadura de neuronas a que te somete. En fin, que me encantó el Carson, y que la combinación Xavier George con Alexandre Roche me parece tremebunda. El primero me parece un diseñador como la copa de un pino que está haciéndose un nombre entre los grandes diseñadores de juegos, y el segundo es mi ilustrador favorito, con muchísima personalidad. Juego que ilustra, juego que entre en mi lista. Bruxelles y Golden Age me tienen los dientes largos, y hasta Inca Empire, que parece un juego menor, me encandila. Por cierto, finalmente he podido estrenar el Rattus este domingo y me ha gustado batante. Es cierto que tiene mucha dependencia del azar y puede ser algo caótico, pero tiene sus decisiones estratégicas y su tensión, y me pareció muy divertido. Y bonito como él sólo.
    En cuanto al Intrigue, otro estreno para mí también, una verdadera joya que pone las mínimas reglas para que los jugadores hagan el juego, como ocurre con La Resistencia, sin tener nada que ver. A Intrigue hay que jugar en plan cachondeo y roleando, metiéndote en el papel de Corleone, porque como lo juegues a cara de perro, más silencio que en misa, los cuchillos van a llover a porrillo y la partida puede acabar de muy mal rollo. En definitiva, nos lo pasamos en grande en el ratito que echamos y con tu hermano he ganado un enemigo para toda la vida.
    Y el Sushizock, un tiradados simpático con dosis de puteíllo. No he jugado al Pickomino pero tengo entendido que lo supera precisamente por ese punto de interacción. Lo compré hace poco intentado aprovechar el fanatismo que ha despertado el Sushi Go! entre mi novia y su hermano, pero no me parece tan adictivo.
    Lo dicho, Iván. Grandísima tarde de juegos que me permitió resarcirme de aquella paliza sin clemencia que nos diste a Reyes y a mí, cándidos e inocentes, la última vez que viniste, al Bora Bora. Que aquí tenéis tú y Sandra una parada obligatoria en el camino cada vez que vuelvas a la ciudad que dió luz al ilustrísimo Real Betis Balompié, y que tu hermano está también invitado siempre y cuando deje el cianuro y el machete en la puerta, que sé me la tiene jurada. Un abrazo.

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    • Grande eres tú! La verdad es que todos los desarrollos del gran Xavier tienen algo especial. A mi este Carson City me parece su mayor obra hasta el momento, y el Troyes (no es el unico) otra maravilla. Yo también tengo de él el Ginkgopolis y el Royal Palace, también muy majos.

      Y el Intrigue ha entrado de cabeza a los primeros puestos de mi wishlist!. Seguro que repetimos, y esta vez el que llevará el machete seré yo!

  6. Fantástica tarde la del jueves, un placer haber compartido mesa contigo y Sandra (y los demás), tenemos que repetir seguro.

    Sobre el Railways, yo lo pille de segunda mano a muy buen precio y en estupendas condiciones, en amazon lo puedes pillar, pero el precio es una locura, y hay tiendas alemanas que también lo trabajan, te deseo suerte con la busqueda. Para el Intrigue solo te digo que tengo intención de deshacerme de el en la mathtrade…

    Y una anotación, el malo que iba con Sandra en la segunda partida de Avalon era Jose, yo era Merlín y efectivamente fallarón al nombrarte a tí.

    Un saludo, y repito, un placer.

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    • Pues no te deshagas de él y véndemelo! xDDD

      Fuera coñas, gran sesión. Hay que repetir la próxima vez que baje.

      P.D.: ya está corregido. Se me traspapelaron los nombres 😛

  7. El malo Jose, siempre Jose… si es que no puede ser.. 😛

    Nada, ahora en serio, Avalon requiere varias partidas con la gente para ir conociendo sus comportamientos, su forma de actuar, las muecas que hacen… 😉

    Y respecto al Railways, Iván, ni aunque hubiera durado dos horas más la partida me habrías pillado 🙂

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