Crónicas Jugonas: Semana 52 del 2014 (22/12 – 28/12)

Bueno, última semana del año, con viaje a Sevilla el día de Navidad. Teniendo en cuenta todo esto, no está mal el número de partidas conseguidas. ¡Vamos allá!

Empezamos la semana con ¡Pingüinos!, de Günter Cornett y Alvydas Jakeliunas. Se trata de un abstracto disfrazado con unos adorables pingüinos que lucharan por hacerse con el mayor botín de peces posible. Un tablero formado por losetas hexagonales en las que nuestros pingüinos se moverán en línea recta tomando la loseta sobre la que estaban al comienzo del movimiento, sin pasar por encima de otros pingüinos ni por huecos. En esta ocasión, además de Diego y Enrique, se unió a la fiesta polar Aurora, otra compañera de trabajo a la que le llevábamos contando nuestras peripecias en la hora del café. Tras explicarle de que iba la historia comenzamos a trincar pingüinos. La partida se caracterizó por un pique inicial entre Enrique y yo que nos descartó de la lucha por la victoria, ya que nuestros pingüinos quedaron encerrados muy rápido. La cosa quedo entre Aurora y Diego, aunque finalmente la cosa quedo en tablas, con 29 puntos y mismo número de losetas para Ellos dos, mientras que Enrique y el que os escribe solo obtuvieron 20 puntos, también con el mismo número de losetas. Genial juego abstracto al que puede jugar toda la familia. Además es de esos pocos abstractos que ha sabido elegir bien el tema (losetas de hielo que se derriten y van dejando pequeños huecos en el mar).

Ese trenecito pingüinil nos destrozó a Enrique y a mí
Ese trenecito pingüinil nos destrozó a Enrique y a mí

Por la noche sacamos el Dungeon Petz, al que Sandra llevaba tiempo queriendo echar una partidita. Un juego diseñado por Vlaada Chvatil en el que tomamos el papel de una familia de diablitos que decide montar una tienda de mascotas demoníacas. Colocación de trabajadores con una pequeña mecánica de subastas y minimización de riesgos controlando las necesidades de las caprichosas e inquietas mascotas. Partida con dos partes bien diferenciadas. Una primera en la que yo lo tenía todo bajo control con una única mascota y centrándome en realizar las acciones clave para mi estrategia. En la segunda mitad Sandra decidió apostar el todo por el todo, adquiriendo varias mascotas y capeando el temporal de necesidades mascotiles. Afortunadamente para ella, logro venderlas todas, además usando diablillos en la tarima, abriendo un hueco importante. Ya solo pude intentar reducir la brecha, porque la cosa se puso imposible. Finalmente, victoria para Sandra con 93 puntos, por 64 míos. Uno de mis juegos de colocación de trabajadores favoritos, y con el gran punto de poseer un tema muy conseguido e inmersivo. Si os gustan este tipo de juegos, este título debería estar en vuestra estantería.

Me dejé ir y lo pagué caro
Me dejé ir y lo pagué caro

El martes en la hora del café repitió Carcassonne. Un juego de Klaus-Jürgen Wrede en el que, mediante la colocación de losetas, iremos formando Carcasona. Los jugadores, en su turno, roban una loseta y la colocan de forma coherente sobre la mesa, pudiendo colocar un meeple sobre ella para intentar completar una estructura con la que puntuar (caminos, castillos o claustros, además de los granjeros). La norma más importante es que no se puede colocar un meeple en una estructura en la que ya haya alguno otro, de forma que solo se podrá intentar arrebatarla mediante una incorporación indirecta (comenzando otra estructura del mismo tipo y contándolas). Enrique y Diego volvieron a seguir una estrategia de puntos rápidos, mientras que yo, en cuanto vi la oportunidad metí granjeros en juego. Luego no quisieron perderse esa fiesta, pero no se percataron de que conecte un nuevo granjero en la periferia, asegurándome esos valiosos puntos. De todos modos, la clave de la partida estuvo en un gran castillo que estaba montando Diego al que logre conectarme, evitando que me abriese brecha. Esto, unido a lo anterior me dio la victoria. Resultado final: yo vencedor con 110 puntos, Enrique segundo con 78 y Diego ultimo con 71. Un juego que nunca falla. Por eso es uno de los grandes clásicos y que sirve como puerta de entrada muchos jugadores cada día, sin que los expertos se cansen de él.

Esta vez no tuve piedad
Esta vez no tuve piedad

Por la tarde Sandra y yo estrenamos nuevo juego: Islas Canarias, del gran Leo Colovini. Un juego en el que tendremos que ir colonizando una de las islas del archipiélago intentando ser el primero en alcanzar una serie de puntos. Mediante una serie de cartas con unas prioridades a cumplir iremos edificando sobre nuestra isla. Además, una fase conjunta en la que todos los jugadores aportan cartas irá otorgando construcciones a jugadores según esas mismas prioridades. Sandra comenzó un poco desconectada de la partida, lo que me permitió ir aprovechándome de las pocas situaciones que se iban dando, construyendo más casas. Luego Sandra despertó, pero fue tarde. La partida me la lleve yo con 22 puntos por los 20 de Sandra. Hay que indicar que aplicamos mal el uso de los piratas, ya que entendimos que había que descartar una casa del color sobre el que actúa el pirata, cuando ese color solo afecta para identificar a que jugador afecta, pero la casa no tiene por qué ser de ese mismo color. Nos dejó un poco fríos, aunque el juego tiene pinta de funcionar mucho mejor con, al menos, tres jugadores. Pero de momento es solo una primera toma de contacto. Las partidas son rápidas y la edición, ilustraciones aparte, no está nada mal.

Mi pequeña isla creció mas rápido
Mi pequeña isla creció mas rápido

Como la partida anterior fue rápida, decidimos sacar el Asante, de nuestro querido Rüdiger Dorn. Un juego en el que tomaremos el papel de un comerciante en el África profunda, intentando obtener la mayor cantidad de riquezas, haciendo uso de ayudantes, objetos y animales. Un pequeño almacén en el que iremos guardando mercancías para, posteriormente venderlas gracias a una serie de acciones que nos permitirán ejecutar las cartas. Creo que nunca ganare a este juego. Cada vez estoy más cerca, pero la partida se la acaba llevando la señorita, por mucho que prepare mis jugadas. Comencé bastante bien, bajando la Cerámica e intentando vender lo antes posible. Pero, cuando parecía que todo lo tenía controlado, Sandra encadenó un par de compras y ventas que detonaron el final de la partida, y me fue imposible adelantarla. Nueva victoria para la señorita con 67 pepitas por 57 mías. Es uno de esos juegos para dos con una gran rejugabilidad y saber esperar tu momento, aunque requiere echarle unas cuantas partidas antes de saber de qué va la historia.

Este juego me tiene manía
Este juego me tiene manía

El miércoles Diego estaba de vacaciones, así que era el día para nuestra partidita de Hive. Diseñado por John Yianni, nos encontramos ante uno de los mejores juegos abstractos a los que he jugado. Una especie de ajedrez con bichos donde el tablero lo forman las propias piezas hexagonales (cada una con un tipo de movimiento distinto). Una regla fundamental: la colmena no puede separarse en ningún momento. Enrique jugaba con blancas y yo con negras. Logré tomar la iniciativa metiendo antes la abeja y forzando a Enrique a realizar un movimiento defensivo. Pero, cuando parecía que todo estaba a mi favor, Enrique logró zafarse de mi control y consiguió desplazar a su reina, dejándome totalmente bloqueado. Solo pude ver como lentamente mi reina era encerrada. Victoria para Enrique. Si os gustan los juegos abstractos o disfrutáis con el ajedrez y/o las damas, probad esta maravilla. Además en su versión pocket es muy asequible económicamente. A mí me parece que debería en la estantería de cualquier jugó que se precie.

Ese hueco era para la reina blanca de Enrique
Ese hueco era para la reina blanca de Enrique

Por la tarde, antes de ir a cenar con los padres de Sandra, sacamos el Steam Park. Un juego diseñado por Aureliano Buonfino, Lorenzo Silva y Lorenzo Tucci Sorrentino en el que, mediante unos dados que iremos bloqueando, construiremos un pequeño parque de atracciones en tres dimensiones con el objetivo de ganar el máximo dinero posible. Pero cuidado con no vigilar los niveles de suciedad, que pueden dar al traste con nuestra partida. Me centré en mis cartas de bonus para empezar con fuerza. Me coloqué en tres rondas consecutivas puestecillos de atraer robovisitantes, de forma que con un único dado iba rellenando mis atracciones. Sandra en la primera ronda anduvo algo espesa y se quedó un pelín rezagada. Pero luego me pasó algo parecido, no obteniendo caras de limpieza cuando era lo que más necesitaba. Tenía claro que a dinero yo iba claramente por delante, pero la suciedad se acumulaba de forma alarmante. De hecho, mi último turno fue empleado prácticamente en limpiar, y aun así perdí 36 Danaris. Afortunadamente, la victoria fue para mí con 109 Danaris, por los 96 de Sandra. Para mí, uno de los familiares del año. Muy divertido y vistoso. Y se puede conseguir a un precio bastante competitivo. Totalmente recomendado.

Parque sucio pero divertido
Parque sucio pero divertido

El jueves, día de Navidad, viajecito a Sevilla. Tras 800 Km. y una duchita, decidimos estrenar uno de los regalos que le cayeron a Sandra: Animal sobre Animal, ¡A dar vueltas!, un juego diseñado por Klaus Miltenberger y Kristin Mückel, aparentemente infantil (es de Haba), en el que tendremos que, al más puro estilo Jenga, ir apilando una serie de animales y que no caigan. Para complicar la historia, esta versión incorpora una plataforma giratoria que, a su vez, incorpora dos niveles de dificultad. Jugaba también mi hermano. Como ya estamos bastante creciditos, pusimos la semiesfera, para darle algo de gracia, aunque la partida no tuvo mucha historia por dos motivos: en primer lugar, tuve bastante fortuna con el dado, obteniendo varias veces la cara de que un rival colocase uno de mis animales. Y, en segundo, que mi hermano y Sandra tienen un pulso ideal para robar panderetas, así que cada vez que me tocaba poner, el cocodrilo estaba solo sobre el tronco. Victoria para el que os escribe. La verdad es que me parece una edición muy cuidada, añadiendo el nivel ultracomplejo apto para adultos. De hecho, puede parecer incluso excesivo.

Con los animales grandes abulta más
Con los animales grandes abulta más

Después sacamos el filler del momento, Sushi Go!, diseñado por Phil Walker-Harding que toma la mecánica principal del 7 Wonders y la reduce a la mínima expresión, centrándose únicamente en el set-collection. En esta ocasión, además de mi hermano, también se incorporó a la fiesta mi padre. Tras explicarle las normas a mi padre, comenzamos a comer. Estuve bastante mal en la partida, eligiendo mal a por lo que iba. Cada vez que me decidía por algún tipo de combinación, tras un par de turnos, ya tenía claro que no iba a conseguir completarla. La partida estuvo entre Sandra y Rubén, que estuvieron mano a mano hasta el final. Las cartas casi fueron decisivas, pues le restaron puntos a Sandra y se los dieron a Rubén. Pero, aun así, Sandra se llevó la partida por un punto. Resultado: Sandra vencedora con 48 puntos, Rubén segundo con 47, yo tercero con 34 y mi padre ultimo con 24. A destacar mi padre actuando en modo troll, centrándose en anular las combinaciones de los demás, más que en intentar conseguir las suyas. Un filler ultrasimpático de esos que enganchan y no puedes jugar solo una partida. Es de esos juegos que tienen las tres B: bueno, bonito y barato. Seguro que rellenará muchas sesiones.

Esta semana no es la mía en este juego
Esta semana no es la mía en este juego

A continuación, sacamos uno de nuestros fillers de habilidad favoritos, Diavolo. Un juego diseñado por Corentin Lebrat y Gilles Lehmann en el que lanzaremos nueve dados (3 de cada uno de los colores) y un dado de acción que indicará que operación mental hay que realizado con los grupos de dados y, en función del resultado, tomar lo mas rápidamente posible un diablito del color correspondiente. Cada vez que fallemos, perderemos una gema (que representan nuestras vidas). Solo puede quedar uno. Tras explicarle la historia a mi hermano, empezamos a pegarnos manotazos. Como suele ser habitual con este juego, comencé genial, manteniendo mis cinco gemas unas cuantas rondas. Pero, de repente, entre en barrena, y gema tras gema, fui el primero en caer eliminado. La cosa quedó en un mano a mano entre Sandra y Rubén. Sandra tuvo una oportunidad para ganar, pero mi hermano consiguió sobrevivir, además con un empate, por lo que recuperó una vida. En la siguiente era Sandra quien se la jugaba, pero ella no tuvo tanta suerte. Victoria para mi hermano. La verdad es que de los fillers de habilidad es de los que más nos divierten. Al principio se comienza tranquilo, pero a medida que perdemos gemas, sale el animal que llevamos dentro. Los manotazos, bloqueos y agarres estarán a la orden del día.

Manotazos y bloqueos
Manotazos y bloqueos

Después echamos un par de partiditas al Polilla Tramposa, un juego de cartas diseñado por los hijos del matrimonio Brand, Emely y Lukas, en el que se deberá jugar una carta cuyo valor será una unidad inferior o superior a la última jugada. Se juegan tantas rondas como jugadores haya, y estas acaban en el momento que un jugador se queda sin cartas, mientras que el resto de jugadores anotan puntos negativos en función de lo que les quede en la mano. La gracia está en que un jugador debe ejercer de guardián, mientras que los demás intentarán hacer trampas deshaciéndose de cartas fuera de su turno, especialmente de las odiosas polillas, las cuales solo pueden ser jugadas por el guardián. Además, algunas cartas permiten realizar ciertas acciones. En la primera, mi hermano andaba demasiado empanado y pendiente de mí, por lo que Sandra se hinchó a deshacerse de cartas sin que el guardián se diese cuenta. Victoria de Sandra con 4 puntos, por 25 míos y 33 de Rubén. En la segunda fui yo el que consiguió un pleno, jugando bien las cartas y deshaciéndome sutilmente de las que me estorbaban. 0 puntos para mí por 25 de Sandra y 39 de Rubén. Es genial ver cómo la gente le echa morro e intenta deshacerse de cartas delante del que le toca ser guardián. Lo mejor es cuando tú te das cuenta pero el no, y la mitad de las veces no puedes contenerte la risa.

¡Al menos gané!
¡Al menos gané!

Después jugamos tres partiditas al último publicado de nuestro querido Wolfgang Kramer (junto a Michael Kiesling), Abluxxen (o Linko). Un filler con mucha interacción en el que se van jugando cartas sobre la mesa en filas, de forma que cuando juegas un número de cartas igual que las de otros pero de valor superior puedes robar o eliminar las cartas de ese jugador. Al final de la partida el ganador será el que más puntos obtenga (las cartas sobre la mesa suman un punto pero las cartas en la mano restan un punto).Echamos tres partidas. Yo me centré en intentar evitar que quien tenía pinta de ganar ganase. Pero el otro jugador, en vez de hacer lo mismo, se aprovechó de mi defensa. Así que, como supondréis, no gané ninguna de las tres partidas. La primera se la llevó mi hermano, y las dos siguientes se las llevó Sandra. Resultado de la primera partida: Rubén 15 puntos, Sandra 9 puntos y yo 8 puntos. Segunda partida: Sandra 15 puntos, Rubén 7 puntos y yo 4 puntos. Tercera partida: Sandra 16 puntos, yo 14 y Rubén 9. Superentretenido filler. Coincido con todos los que lo alaban como uno de los grandes descubrimientos de este año. Deseando probarlo a cuatro jugadores.

Siempre juego fatal
Siempre juego fatal

El sábado Sandra se quedó picada tras su nefasto estreno al Animal sobre Animal, ¡A dar vueltas!, sobre todo alegando que la victoria fue mía por puro azar gracias a las tiradas de dados favorables. Así que volvimos a jugar, esta vez solos ella y yo. En esta ocasión la suerte no tuvo una presencia importante, obteniendo tiradas similares tanto Sandra como yo. Pero el pulso de Sandra seguía siendo el mismo. De hecho, difícilmente lográbamos apilar más de tres animales antes de que la señorita arramplase con todo. Era cuestión de tiempo que la partida finalizase con victoria mía, como así ocurrió.

Tembleques everywhere
Tembleques everywhere

El domingo quedamos con Félix (@monhiga en Twitter) y su novia Reyes para echar unas partidillas. Dios cría a los jugones y ellos se juntan. Empezamos con el plato fuerte, el grandioso Bora Bora de Stefan Feld. Un juego que podríamos definir rápidamente como la fusión de The Castles of Burgundy con Trajan. Del primero toma la mecánica principal de activación mediante dados y del segundo los minijuegos y la forma de combar los distintos elementos. Como siempre, me centré en intentar conseguir el set de todas las losetas de objetivo. Esto me llevó a centrarme en construir y en conseguir recursos, dejando la obtención de losetas de hombre y mujer un poco de lado. Al resto de participantes les costó encontrar un buen combo al que agarrarse, mientras yo fui abriendo brecha. Resultado final: yo vencedor con 178 puntos, Félix segundo con 131, tercera Reyes con 127 y última Sandra con 120. Para mí el mejor juego de combos de Feld. No llega a ser tan quemaneuronas como lo es Trajan, tiene la mecánica adictiva que funciona como un reloj del Burgundy, y queda completado con un puntito de interacción maquiavélico en forma de colocación de trabajadores con los dados sobre las acciones. Grandioso.

Juego en el que me manejo como pez en el agua
Juego en el que me manejo como pez en el agua

A continuación Félix nos sacó el Hab & Gut, juego al que le tenía muchas ganas. Diseñado por Carlo A. Rossi, es un juego económico de compra y venta de acciones, con un par de mecánicas curiosas. Una primera en la que el mercado fluctúa según unas manos de cartas que se colocan de forma que cada mano es compartida por dos jugadores. Además, hay que ir donando acciones a la beneficencia, de forma que el jugador que menos aporte queda descartado de la lucha por la victoria. Como suele ser habitual en mí con este tipo de juegos, jugué fatal. Siempre comienzo jugando un poco a lo loco y dejándome llevar en vez de centrarme en intentar explotar alguna jugada interesante. Y así nos fundimos la primera ronda, en la que se descubrió que fui el que menos dono. En la segunda ronda me puse las pilas y me subí al carro de un par de subidas de valor propiciadas por Sandra. El auténtico pelotazo de la partida lo protagonizo ella, comprando acciones carbón para, posteriormente, pegarles una subida brutal y ganar la partida. Félix se dejó ir con el tema de la beneficencia y quedó descartado para el final de la partida. Resultado final: Sandra vencedora con 935.000$, segunda Reyes con 535.000$, tercero un servidor con 455.000$, y último Félix, descartado. La verdad es que me gustó mucho. Un par de mecánicas interesantes, como la de compartición de información y el tema de la beneficencia le da mucha chicha, dejando de ser un juego exclusivamente económico. A ver si puedo pillar alguna copia porque en mi grupo puede encajar muy bien.

Sandra pegó el pelotazo de la jornada. Voy a tener que ponerla a invertir en bolsa
Sandra pegó el pelotazo de la jornada. Voy a tener que ponerla a invertir en bolsa

Luego echamos una partidilla al Polilla Tramposa. Como siempre muchísimas risas, aunque la partida estuvo dominada de cabo a rabo por Sandra, que se está convirtiendo en una experta predisgitadora, haciendo desaparecer cartas sin que nadie se dé cuenta. Resultado final: Sandra vencedora con 1 punto, Reyes segunda con 20, yo tercero con 24 y Félix ultimo con 28.

Sandra estaba ojo avizor
Sandra estaba ojo avizor

Tras jugar a hacer desaparecer cartas, se apuntó a la fiesta el hermano de Reyes para echar un Sushi Go! al máximo de jugadores. Echamos tres partidas. La primera la ganó Sandra, la segunda la ganó Reyes y la última la ganó Juan, el hermano de Reyes.

Esta semana no he rascado bola
Esta semana no he rascado bola

Por último, volvimos a sacar el infernal juego “infantil” Animal sobre Animal, ¡A dar vueltas! (lo de infantil entre comillas porque los adultos no somos capaces de apilar más de tres animales sin que se desmorone todo). Sandra y yo jugamos juntos para poder disfrutar de la partida, la cual se llevó Juan, con un pelín de suerte en las tiradas y con una elección adecuada de los animales. Pero lo dicho, es un infierno en el modo complejo.

¡Logramos apilar cuatro animales!
¡Logramos apilar cuatro animales!

Y con esto finaliza la última semana del año, manteniendo la velocidad de crucero alcanzada hace unas semanas y batiendo record de partidas en un mes, y eso que aún faltan tres días. ¡Que tengáis una buena entrada de año y juguéis mucho!

10 comentarios en “Crónicas Jugonas: Semana 52 del 2014 (22/12 – 28/12)”

  1. Qué gran tarde echamos!
    Aunque sospechosamente se te ha olvidao reseñar mi épica victoria al Tiradados de Rainer Wolfgang Feld, donde pude resarcirme de mi tarde perdedora, alzándome por fin con una merecida y trabajada victoria, con un dado de 10 que fue imposible de superar.
    Tenéis que volver! Buscad una excusa cualquiera, el bautizo del hijo de un vecino, o la boda de la panadera del barrio. Pero volved, que hay mucho por jugar!
    Gran tarde, gran tarde!

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    • La plataforma giratoria se apoya sobre una pieza cilindrica que hace de eje. Pero en la versión jodida en vez de ser cilindrica es media esfera, con la consiguiente falta de estabilidad al girar la plataforma :p

  2. De esta semana un +1 al Hab & Gut 🙂
    Un juego no muy conocido, sencillo y que a mi me gusta bastante. Es un euro bastante ligero que siempre me gusta sacar cuando no hay mucho tiempo o la gente no es muy jugona. Otro de esos juegos que tiene el puesto asegurado en mi ludoteca.

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    • Esperate y nos jugamos antes un Mercurius 🙂 que es un Hab & Gut con mas chicha, pero si perder la sencillez (yo vendi el Hab para quedarme con el Mercurius)

    • También lo he tenido muchas veces en el punto de mira porque se ha puesto muy barato en muchos sitios, pero nunca he terminado de dar el paso. Probémoslo pues 😛

  3. Buenas Iván,
    Oye, dónde has pillado el Islas Canarias y por cuánto? es que lo jugué hace mucho y no me importaría tenerlo si lo veo baratito. Hace poco hice un sondeo (nada exhaustivo) y no lo encontré.
    Ah, y así me gusta, dándole a juegos de los perdíos por el ránking bgg xD 😉

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